Historia geológica Localidad Barrax

Barrax, ocho días hasta la plaza

En Barrax, el agua alcanzó la plaza Mayor después de que se hiciera el pozo de La Morra. Detrás de esos ocho días hay una historia más larga de pozos, cántaros y un llano cuyo subsuelo guarda distintos materiales.

Barrax (Albacete), 23 de mayo de 2019.- Desayuno-encuentro con militantes y simpatizantes, en el Ayuntamiento de Barrax, del presidente de Castilla-La Mancha y candidato a la reelección, Emiliano García-Page Sánchez, junto con la alcaldesa de la localidad y candidata a la reelección, Josefina Navarrete. (FOTOS: José Ramón Márquez // PSCMPSOE)

Barrax (Albacete), 23 de mayo de 2019.- Desayuno-encuentro con militantes y simpatizantes, en el Ayuntamiento de Barrax, del presidente de Castilla-La Mancha y candidato a la reelección, Emiliano García-Page Sánchez, junto con la alcaldesa de la localidad y candidata a la reelección, Josefina Navarrete. (FOTOS: José Ramón Márquez // PSCMPSOE)

Foto: Emiliano García-Page Sánchez from Toledo, España, CC BY-SA 2.0 — commons.wikimedia.org

El 16 de octubre de 1966 se realizó el pozo de La Morra. Ocho días después, el 24 de octubre, día de San Rafael, el agua llegó a la plaza Mayor de Barrax. La memoria local conserva otra imagen de aquel abastecimiento: las colas de cántaros en la antigua plaza de los Coroneles Montoya, hoy Alcalde Domingo Castillejo. Así se entiende el cambio que estaba en juego: llevar el agua desde puntos de captación y depósitos hasta el centro de la villa. Para seguirlo hay que mirar las plazas, los pozos y el llano que se extiende bajo Barrax.

Barrax, entre el llano y los cerros

Barrax se alza a 740 metros sobre el nivel del mar, en una meseta que da comienzo a la serranía de Alcaraz. El relieve del término es predominantemente llano, aunque algunos cerros interrumpen la superficie. En el suroeste, el cerro El Guijarral alcanza los 859 metros; junto al río Lezuza, la altitud baja hasta los 700. La diferencia entre esos extremos dibuja una pendiente amplia, no un paisaje completamente plano.

El río Lezuza atraviesa el municipio, igual que el canal del Trasvase Tajo-Segura. Alrededor, las extensiones de cereales forman parte de un paisaje agrícola abierto. Esa combinación ayuda a situar la historia del agua: el pueblo ocupa una altura intermedia del término, mientras el terreno continúa hacia cerros aislados y hacia las cotas más bajas del río. No explica por sí sola de dónde procedía cada pozo, pero sí permite reconocer el escenario local en el que se buscaba y conducía el agua.

Las rocas bajo el paisaje de Barrax

El subsuelo municipal no se reduce a una única clase de material. La clasificación geotécnica incluye calizas, dolomías y mármoles; gravas y arenas compactas; yesos, anhidrita y sales; además de arenas finas, limos, arcillas y margas. En los porcentajes consignados por el estudio, las calizas, dolomías y mármoles representan el 43,41%; las gravas y arenas compactas, el 22,53%; y los yesos, la anhidrita y las sales, el 19,06%. Son categorías distintas que describen el término municipal, no una identificación automática de la roca bajo una plaza o un pozo concreto.

Los nombres permiten imaginar un subsuelo variado: materiales carbonatados, sedimentos de grano grueso y fino, y materiales como el yeso y la anhidrita. Las gravas y las arenas compactas no son lo mismo que los limos o las arcillas; tampoco las rocas carbonatadas son intercambiables con las sales. Para comprender el agua, importa esa diversidad, porque el terreno puede dejarla pasar con distinta facilidad según el material y su disposición. El estudio describe las formaciones, en general, como de baja permeabilidad, aunque señala que en profundidad pueden albergar acuíferos más permeables y productivos, incluso de interés regional.

También caracteriza las formaciones carbonatadas como poco o casi nada karstificadas, con la posibilidad local de algún sistema kárstico aislado. La karstificación es la disolución de rocas carbonatadas; donde se desarrolla, puede abrir conductos o cavidades. En Barrax, esa descripción no dibuja una red subterránea extensa: apunta a una karstificación escasa y, localmente, a sistemas aislados. Así, el agua subterránea no se puede imaginar como un río continuo que recorra por igual todo el término. Su presencia depende de las formaciones y de las condiciones de cada punto.

Seis sondeos recogidos en el estudio permiten asomarse a esa escala profunda. Alcanzan una profundidad media de 169,3 metros y uno llega a 276 metros. La profundidad media indicada para el agua es de 38,8 metros; en esos sondeos, los valores van desde 28,93 metros en La Herrera hasta 45 metros en Cuarto Alborga. Son mediciones de puntos concretos del término: dan una referencia del subsuelo, pero no la profundidad del agua en cada pozo histórico de Barrax. La superficie llana, vista desde arriba, oculta un recorrido vertical considerable.

De San Roque a la plaza de los cántaros

La historia escrita de Barrax se remonta a una villa que se emancipó de la jurisdicción de Alcaraz el 20 de septiembre de 1564, cuando Felipe II le concedió ese título. Se cuenta que antes hubo una Venta de Barrax, una posada en el camino entre Andalucía, el centro peninsular y el Levante; la tradición no está corroborada por documentos. Las primeras inscripciones conocidas del archivo parroquial datan de 1601. Cerca del pueblo queda otra huella ligada al agua: un aljibe árabe del siglo XV, situado unos 300 metros al noroeste, en dirección a Villarrobledo.

El primer aforo de agua conocido se encontraba enfrente de la ermita de San Roque; allí había un pozo, hoy tapado. Otros dos pozos estaban a la salida hacia Munera. Más tarde se llevó agua desde El Cornudillo, una finca próxima al límite con el término municipal de Lezuza. El depósito se situó cerca del molino de viento y todavía se conserva, aunque en mal estado. Esos lugares trazan una geografía del abastecimiento: puntos de agua fuera del centro, un depósito junto al molino y, en la antigua plaza, cántaros esperando su turno.

La sucesión muestra cómo el agua fue acercándose a los espacios cotidianos del pueblo, sin que cada etapa borrara la anterior. Los pozos de San Roque y de la salida hacia Munera quedaron como referencias de captación; El Cornudillo aportó otra procedencia y el depósito guardó la conexión con el molino. La plaza de los Coroneles Montoya, por su parte, conserva en la memoria local la imagen de las colas. No hace falta suponer una causa geológica única para entender la dificultad práctica: el agua debía llegar desde distintos puntos hasta quienes la recogían en el núcleo urbano.

La Morra acerca el agua a la Plaza Mayor

En 1966 la secuencia dio un nuevo paso. El pozo de La Morra se realizó el 16 de octubre, durante la alcaldía de Eugenio Fernández Cuenca. El día 24, fecha de San Rafael, el agua llegó a la plaza Mayor. Entre una fecha y otra transcurrieron ocho días. La cronología no detalla el trazado de las conducciones ni el funcionamiento técnico del pozo, pero fija el resultado local: el agua alcanzó un espacio central de Barrax.

Ese resultado cambia la lectura de las plazas. La de los antiguos Coroneles Montoya aparece asociada a las colas de cántaros; la plaza Mayor, a la llegada del agua en octubre de 1966. No son dos nombres para una misma escena, sino dos referencias que permiten reconocer etapas del abastecimiento. El episodio de La Morra tiene un desenlace concreto: el agua llegó al centro de la villa. La fecha quedó unida a San Rafael, y el pozo, a una transformación que se puede contar con precisión sin confundirla con las mediciones de otros sondeos del municipio.

Barrax sigue siendo un pueblo de llano, pero su perfil no termina en la línea del horizonte. Bajo él, el estudio distingue rocas carbonatadas, gravas, arenas, yesos y otros materiales, y registra agua a distintas profundidades en varios sondeos. Esa diversidad pertenece al contexto del término; la historia de 1966 conserva sus propios lugares y fechas. Entre La Morra y la plaza Mayor, ocho días bastaron para dejar una nueva huella en la geografía cotidiana del agua. La plaza ya no es solo el punto de las colas recordadas: es también el lugar al que llegó el agua.

Tipos de terreno en Barrax

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Barrax

Arenas finas y limos 0–5 m
Gravas y Arenas compactas 5–11 m
Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras) 11–21 m
Yesos, Anhidrita y Sales 21–33 m
Calizas, Dolomías y Mármoles 33–53 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE


Riesgo sísmico en Barrax

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.2 Escala de Richter
MáxM 2.2
MediaM 1.83
Máx Media
Eventos registrados
4
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.7) ocurre aprox. cada 10 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.2 2020
  • 2 M 1.8 2023
  • 3 M 1.8 2023
Último sismo registrado
2023
M 1.8 · hace 3 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).

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