Historia geológica Localidad Alicante

Alicante, entre colinas y barrancos

El Benacantil domina el horizonte, pero la forma de Alicante también se entiende siguiendo las vaguadas que cruzan la ciudad. Algunas han quedado ocultas bajo el crecimiento urbano; otras, como la Rambla de las Ovejas, siguen visibles en el mapa, aunque canalizadas.

Alicante town hall, Spain

Alicante town hall, Spain

Foto: Diego Delso, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

El monte Benacantil se levanta junto al Mediterráneo y marca la silueta más reconocible de Alicante. Sobre sus 169 metros se asienta el castillo de Santa Bárbara; a sus pies, la ciudad se extiende por una planicie que nunca fue del todo llana. Colinas y elevaciones interrumpen el terreno, y entre ellas las zonas bajas abren caminos para el agua. La imagen urbana reúne así dos escalas: la mole que destaca sobre los tejados y una red más discreta de barrancos y vaguadas que se descubre al mirar cómo se organiza el relieve.

La ciudad se asienta junto al mar, pero no ocupa una superficie uniforme. El monte Tossal, la Sierra Grossa, las Lomas del Garbinet y el Tossal de Manises se suman al Benacantil como relieves reconocibles. Entre esas elevaciones, el terreno desciende por pasos y depresiones. No son solo huecos entre colinas: son parte de la forma que conecta los altos con las zonas bajas de la planicie y, finalmente, con la costa.

Benacantil y las colinas rompen la planicie

La diferencia de altura se nota incluso dentro del tejido urbano. La casa consistorial se toma como referencia a cero metros; hay barrios a esa misma cota, mientras que San Blas y el Pla del Bon Repós rondan los 30 metros. Los Ángeles alcanza 73 metros y Ciudad Jardín y Virgen del Remedio superan los 80. Estas cifras retratan una ciudad extendida entre niveles distintos, no una llanura continua. El relieve participa en su forma cotidiana: las colinas elevan el horizonte y las depresiones marcan pasos entre unas zonas y otras.

El término municipal amplía todavía más ese paisaje. Incluye sierras como Fontcalent, de 446 metros, y otras elevaciones hacia sus límites; su cota máxima está en el Cabezón de Oro, a 1.209 metros, en un exclave al norte. No hace falta confundir esos relieves lejanos con el centro urbano para comprender el conjunto: Alicante es un municipio de costa y planicie, pero también de montañas y cuencas. Su geografía enlaza escenarios distintos bajo un mismo nombre.

Las vaguadas conducen el agua entre las colinas

Entre las elevaciones discurren barrancos y vaguadas. Una vaguada es una franja de terreno más baja que sus bordes; en ella, el agua encuentra una ruta cuesta abajo. El nombre de rambla identifica aquí cursos que forman parte del drenaje local, aunque su mención por sí sola no permite asegurar que lleven agua de manera permanente. Lo importante para leer el paisaje es su trazado: las zonas bajas conectan partes de la ciudad que las colinas separan.

La urbanización ha cambiado la visibilidad de algunas de esas rutas. Las ramblas de Canicia, Bon Hivern y San Blas-Benalúa han quedado completamente ocultas por el crecimiento urbano. Otras, de mayor envergadura, están canalizadas: entre ellas, la Rambla de las Ovejas y la del Juncaret. El terreno no desaparece cuando deja de verse; el recorrido de una depresión puede permanecer bajo la ciudad o quedar recogido en una obra de canalización. Alicante conserva, por tanto, dos maneras de convivir con sus barrancos: esconderlos bajo el tejido urbano y conducirlos por cauces intervenidos.

Ese cambio forma el conflicto central del paisaje: el crecimiento de la ciudad se superpone a unas líneas de drenaje que nacieron de la forma del terreno. No hay que imaginar una batalla puntual para reconocer sus consecuencias. Una rambla cubierta deja de ser una referencia visible en la calle; una canalizada sigue apareciendo en la geografía, aunque su cauce esté transformado. En el mapa municipal, ambas situaciones conviven con las colinas que todavía ordenan la planicie.

Calizas, margas y areniscas bajo el término

La superficie tiene un sustrato variado. La descripción geográfica municipal señala que las elevaciones están formadas por materiales calizos, margas y areniscas. La caliza es una roca carbonatada; la marga combina componentes arcillosos y carbonatados, y la arenisca está formada por granos de arena consolidados. Son materiales distintos, no una única «piedra de Alicante». El dosier no permite asignar una litología concreta al Benacantil, al Tossal o a un edificio particular: sí permite reconocer esa diversidad a escala del término.

La clasificación geotécnica interna añade otras familias y confirma ese mosaico. Sus categorías más extendidas son «Calizas, Dolomías y Mármoles», con el 31,96 %, y «Areniscas, Conglomerados y Flysch», con el 31,14 %. También distingue arenas finas y limos, gravas y arenas compactas, yesos, anhidrita y sales, además de arcillas y margas sobreconsolidadas. Los porcentajes describen la distribución municipal de esas categorías; no son una etiqueta que pueda trasladarse automáticamente a cada colina o construcción. Su utilidad para esta historia es otra: muestran que el relieve de Alicante se apoya sobre una composición heterogénea.

La diferencia entre roca y sedimento ayuda a entender la variedad. Calizas y areniscas son rocas; arenas finas, limos, gravas y arenas compactas corresponden a materiales sueltos o acumulados que la clasificación también identifica. En el municipio conviven, por tanto, elevaciones asociadas a materiales rocosos con depósitos de otra naturaleza. Esa combinación ofrece un telón de fondo geológico para una ciudad que alterna lomas, depresiones y zonas bajas, sin que la información disponible permita adjudicar cada forma a un proceso concreto.

Tres sondeos abren una ventana bajo Alicante

La superficie no cuenta todo lo que hay debajo. Tres sondeos de los sectores identificados como Realón, Siscarret y Font Calent alcanzan entre 310 y 342 metros de profundidad. Su profundidad media es de 324 metros. Son ventanas puntuales al subsuelo municipal: permiten descender mucho más allá de lo que muestra una calle, aunque no componen por sí solas una columna continua para toda Alicante.

En esos tres sondeos, el nivel de agua se registró a profundidades distintas: 10,35 metros en Realón, 132 en Siscarret y 35 en Font Calent. El promedio es 59,1 metros. La diferencia entre puntos importa: no existe aquí una única cifra que describa por igual todo el subsuelo. Para la historia de la ciudad, estos datos aportan una dimensión vertical al paisaje de barrancos. Arriba se ven colinas, cauces y planicies; bajo tierra, los sondeos atraviesan cientos de metros y encuentran agua a cotas variables.

El mapa del agua también rebasa las calles del centro. Entre las cuencas señaladas para el término están las del río Monnegre o Seco y la Rambla de las Ovejas. Al sur aparece el saladar de Agua Amarga, una zona pantanosa, y al noroeste, las Lagunas de Rabasa. Son rasgos distintos —cuencas, rambla, saladar y lagunas—, pero todos recuerdan que la planicie urbana forma parte de un paisaje más amplio, donde el agua y las formas bajas tienen presencia reconocible.

El clima local añade un ritmo estacional a ese escenario: Alicante tiene un clima semiárido cálido, con lluvias concentradas principalmente entre septiembre y noviembre y un verano marcadamente seco. Ese dato sitúa a la ciudad en el sureste peninsular, pero no permite atribuir un comportamiento concreto a cada rambla. Lo que sí puede seguirse sobre el terreno es la red de elevaciones y depresiones, y el modo distinto en que la ciudad ha dejado sus cauces visibles, los ha canalizado o los ha cubierto.

Las ramblas quedan bajo la ciudad o en sus cauces

Al principio, el Benacantil parece contar la historia por sí solo: una cumbre, un castillo y el mar. Pero la ciudad también se explica desde abajo, por los pasos entre colinas y por los barrancos que los enlazan. El crecimiento urbano ocultó Canicia, Bon Hivern y San Blas-Benalúa; la canalización conservó el trazado de la Rambla de las Ovejas y del Juncaret de otra manera. Ese es el resultado que hoy permite reconocer la geografía descrita: algunas rutas del agua ya no se ven en la superficie, mientras otras sobreviven como cauces intervenidos. Las colinas siguen levantando el horizonte; los barrancos, aunque transformados, continúan formando parte del mapa de Alicante.

Tipos de terreno en Alicante

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Alicante

Arenas finas y limos 0–5 m
Gravas y Arenas compactas 5–11 m
Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras) 11–21 m
Yesos, Anhidrita y Sales 21–33 m
Areniscas, Conglomerados y Flysch 33–48 m
Calizas, Dolomías y Mármoles 48–68 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE

Riesgo sísmico en Alicante

El riesgo sísmico se evalúa a nivel municipio. Estos son datos agregados de la zona.

Magnitud máxima registrada M 3.4 Escala de Richter
MáxM 3.4
MediaM 1.94
Máx Media
Eventos registrados
52
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.9) ocurre aprox. cada 8 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.4 1998
  • 2 M 3.2 2014
  • 3 M 3.2 2001
Último sismo registrado
2025
M 1.5 · hace 1 año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).

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