Historia geológica Localidad Villafranca

Villafranca recuerda una villa romana en la terraza cambiante del Aragón

En el término de Villafranca, cerca de San Pedro y en Socorona, se han localizado vestigios de una villa agrícola romana y mosaicos geométricos. ¿Qué relación guarda aquel asentamiento con la terraza del Aragón y los yesos que la deforman?

El ayuntamiento en la Plaza de España, una vista del centro de Villafranca.

El ayuntamiento en la Plaza de España, una vista del centro de Villafranca.

Foto: Jialxv, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

En Villafranca, la pista de una vida antigua no aparece solo en los mosaicos geométricos conservados hoy en el Museo de Navarra. También está en el lugar donde se hallaron los vestigios: el entorno de la necrópolis de San Pedro, cerca de la ermita homónima, y Socorona. Allí, hace siglos, una villa agrícola ocupó el paisaje de la Ribera. ¿Qué pudo ofrecer este rincón del Aragón a quienes decidieron establecerse aquí? La geología no dicta una elección, pero sí permite leer el escenario en que transcurrió.

El Aragón dejó una terraza para mirar la llanura

Villafranca se extiende junto a la margen izquierda del Aragón. El río atraviesa la comarca de oeste a este y recibe, por su margen derecha, las aguas del Arga. En torno a su curso se abre una vega; el casco urbano, en cambio, se apoya en una terraza que penetra en esa llanura fluvial. Una terraza es una superficie elevada respecto al cauce y a la llanura inmediata: una antigua posición del río que el paisaje conserva como un escalón.

El pueblo está emplazado cerca del reborde occidental de esa terraza. La descripción geográfica local indica que el relieve allí ha sido deformado por yesos situados debajo, mientras que colinas yesíferas erosionadas se levantan al norte, en el flanco del sinclinal de Peralta. Un sinclinal es un pliegue de las capas terrestres que se curva hacia abajo, como una gran artesa. Así, el entorno reúne una llanura fluvial, un escalón y colinas moldeadas por la erosión.

La diferencia entre esos relieves no es un decorado inmóvil. La terraza fluvial se formó con materiales transportados por el agua; en Villafranca, los datos geotécnicos sitúan las gravas y arenas compactas como el grupo de terreno más extendido. Gravas y arenas fluviales son sedimentos que los ríos y sus avenidas dejan atrás, algo parecido a lo que hoy ocurre en los cauces de torrentes mediterráneos, aunque aquí el terreno conserva una historia más larga que cualquier crecida reciente.

Una villa agrícola encontró su sitio

Los hallazgos arqueológicos sitúan en el término municipal un asentamiento romano. La villa debió de tener carácter agrícola desde el siglo II y continuó durante los siglos III y IV. Las excavaciones revelaron estancias decoradas con mosaicos geométricos, realizados a finales del siglo III o comienzos del IV. No era un episodio aislado en un territorio vacío: el arqueólogo Javier Armendáriz Martija también señala ocupación durante la Edad del Hierro en los lugares donde hoy se encuentran Villafranca y Milagro.

La comparación entre ese asentamiento y el terreno actual es sugerente, pero conviene mantenerla en su justa medida. Los datos localizan la villa en el término de Villafranca y describen el casco urbano sobre una terraza próxima a la llanura del Aragón; no establecen que cada estancia romana estuviera sobre el mismo punto del relieve que ocupa hoy el pueblo. Sí permiten entender que la comunidad antigua vivió dentro de un paisaje fluvial y agrícola, con el río y sus depósitos como rasgos dominantes.

¿Por qué importa esa terraza? Porque un río no solo abre un valle: también deposita sedimentos y organiza las superficies que lo rodean. En el registro geotécnico de Villafranca, las gravas y arenas compactas representan el 49,29 % de los tipos de terreno indicados. Esas cifras no describen por sí solas las decisiones de los habitantes romanos, pero ayudan a reconocer el peso material del mundo fluvial bajo el paisaje actual.

Otra parte de los terrenos aparece agrupada como areniscas, conglomerados y flysch, con un 23,24 %. Son rocas y materiales distintos: la arenisca está formada por granos de arena cementados; un conglomerado reúne cantos unidos, como un antiguo lecho de río convertido en roca; el flysch alterna capas arenosas y arcillosas, como una sucesión de depósitos acumulados en el fondo marino. La categoría agrupa estos materiales, no una única historia de formación.

El yeso también altera el paisaje

El otro actor del relieve está bajo la terraza. La descripción geográfica de Villafranca atribuye a los yesos infrayacentes parte de su deformación. Más al norte, la erosión ha modelado colinas yesíferas. El yeso y la anhidrita suelen formarse cuando se evapora agua salada en una laguna cerrada, como en una cuenca árida que pierde agua y concentra sus sales. La presencia de esos materiales enlaza el terreno actual con antiguos ambientes de evaporación, sin que los datos disponibles asignen aquí una fecha concreta a ese proceso.

Los yesos no son solo una capa enterrada que explica formas del relieve. El estudio geotécnico registra formaciones yesíferas medianamente karstificadas y señala la posibilidad de hundimientos kársticos actuales o potenciales. Karstificación significa que el agua disuelve poco a poco una roca soluble y puede abrir huecos; es un proceso comparable a cómo el agua va ahuecando una pastilla que se deshace, aunque en el terreno sucede a escala mucho mayor y bajo la superficie. En Villafranca, esa posibilidad forma parte de la historia activa del paisaje.

El registro técnico asigna un 8,48 % a yesos, anhidrita y sales. No hace falta imaginar una gran cavidad bajo cada casa para advertir la consecuencia: el subsuelo no es uniforme y la roca soluble puede responder de manera distinta al agua que los sedimentos fluviales. La villa romana y la Villafranca actual pertenecen a una misma geografía cambiante, donde río y yeso han dejado huellas diferentes.

La ermita de San Pedro, cerca de uno de los parajes donde se localizan vestigios romanos en el término de Villafranca.

La ermita de San Pedro, cerca de uno de los parajes donde se localizan vestigios romanos en el término de Villafranca.

Foto: Jialxv, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

De Alesves a Villafranca, la historia toma otro nombre

La continuidad humana dio un giro visible en la Edad Media. Antes de llamarse Villafranca, el lugar aparece en documentos con variantes como Elisues, Alasuasse y Alesves. Un texto latino de 1238 recuerda expresamente que la villa antes era conocida con otro nombre. Ese cambio no borró el paisaje: transformó la identidad jurídica de una población asentada en la misma comarca del Aragón.

En 1191, Sancho VI el Sabio concedió a sus pobladores el fuero de Jaca, en una versión aplicada poco antes a la población de San Nicolás de Pamplona. El privilegio los eximía de las cargas señoriales, salvo un censo anual de dos sueldos por casa. De esa condición de villa libre o exenta deriva el nombre de Villafranca. La palabra nueva dejó escrita una promesa política y económica; el río, la terraza y las colinas siguieron marcando el marco físico de la vida cotidiana.

En la segunda mitad del siglo XI, el lugar figura entre las tenencias del reino de Pamplona en una zona fronteriza con los musulmanes, descrita como área de penetración del valle de Funes. Más tarde, los conflictos por el respeto de los fueros llevaron a Villafranca a dirigirse a la reina Juana I en 1294 y a unirse mediante juramento a la Junta de los Infanzones de Obanos en 1297. La historia de la villa se entiende así en dos escalas: los acuerdos que cambiaban sus derechos y el terreno que permanecía bajo sus caminos.

Badina Escudera guarda otra relación con el agua

El agua no se expresa únicamente en los depósitos antiguos del Aragón. Badina Escudera, humedal protegido incluido en la red Natura 2000, alberga aves y reptiles y es un enclave importante para las aves migratorias. Es otra escena del mismo municipio: no una llanura fluvial convertida en terraza, sino un espacio húmedo que hoy mantiene un papel vivo en el paisaje.

Los datos del terreno reflejan esa variedad: además de las gravas y arenas dominantes, registran agua, arenas finas y limos, arcillas y margas, junto con materiales yesíferos y rocas sedimentarias. Es una composición que ayuda a leer por qué la Ribera no puede reducirse a una sola superficie. El Aragón construyó su llanura; los yesos deformaron parte de la terraza; la erosión recortó colinas y el humedal sostiene hoy una comunidad de fauna ligada al agua.

De la Edad del Hierro a la villa romana, y de Alesves a la Villafranca del fuero, la ocupación humana se desarrolló en este mosaico de río, terraza y yeso. La pregunta inicial encuentra ahí su respuesta: el asentamiento no se explica por una roca aislada, sino por un paisaje concreto que ofrecía una posición junto a la vega y que, al mismo tiempo, seguía transformándose bajo sus pies. Cuando mires el borde de la terraza y las colinas del norte, verás no solo el contorno del pueblo, sino el trabajo conjunto del Aragón, el yeso y la erosión.

Tipos de terreno en Villafranca

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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