Historia geológica Localidad Tuéjar

Tuéjar y las tres oquedades de caliza que guardan pinturas rupestres

En Corrales de Silla, tres huecos poco profundos interrumpen un banco de caliza y conservan pinturas rupestres. ¿Qué relación hay entre esa roca estratificada y la larga presencia humana en un paisaje de barrancos?

Vista aérea de Tuéjar, con el caserío enmarcado por los montes del entorno.

Vista aérea de Tuéjar, con el caserío enmarcado por los montes del entorno.

Foto: Jose Maria Illueca, CC BY 2.5 — commons.wikimedia.org

En Corrales de Silla, la roca no forma una pared lisa: un banco de caliza estratificado presenta tres oquedades poco profundas. En ellas están las pinturas rupestres. La escena reúne dos tiempos distintos en un mismo lugar: la lenta formación de la piedra y la intervención humana que dejó allí sus imágenes. La pregunta es concreta: ¿qué ofrecía este relieve para que la roca se convirtiera en soporte y cobijo?

Una pared de caliza, tres huecos y una señal humana

La evidencia local describe las pinturas en tres cavidades abiertas en un potente banco de roca caliza. No son grandes cuevas que se adentren en la montaña, sino oquedades de escasa profundidad: pequeñas irregularidades en una formación de capas. Esa escala importa. El arte rupestre de Corrales de Silla no aparece en un paisaje abstracto, sino en una superficie real, modelada por la geología y reconocible en el término de Tuéjar.

La caliza pertenece a las rocas carbonatadas. Como explicación general de este material, puede decirse que muchas calizas se originan en fondos marinos cálidos y poco profundos, donde se acumulan sedimentos y restos minerales; sería un ambiente comparable a una plataforma marina somera actual. La documentación disponible identifica la caliza del lugar, pero no proporciona una edad para el banco de Corrales de Silla. Lo importante para el relato es lo que sí se observa: la roca está estratificada y en ella se abren los tres huecos.

¿Cómo puede una roca compacta ofrecer cavidades? El agua puede disolver lentamente las rocas carbonatadas y ensanchar fisuras. Ese proceso, llamado karstificación, produce formas que van desde pequeños huecos hasta sistemas subterráneos; es parecido a cómo una gota persistente agranda una grieta, aunque a escala geológica. El estudio geotécnico señala que en Tuéjar hay formaciones carbonatadas medianamente karstificadas y, a veces, karsts importantes dispersos. Es una explicación geológica plausible para la presencia de cavidades, no una datación ni una demostración de cómo se formó cada una de las tres oquedades.

Roca expuesta junto a un curso de agua en el entorno forestal de Tuéjar; una imagen del relieve donde afloran las formaciones rocosas.

Roca expuesta junto a un curso de agua en el entorno forestal de Tuéjar; una imagen del relieve donde afloran las formaciones rocosas.

Foto: TristanAidan, Public domain — commons.wikimedia.org

La roca, por tanto, no cuenta por sí sola quién pintó ni cuándo. Sí permite comprender por qué el soporte no era indiferente: una superficie de caliza con huecos ofrece paredes resguardadas y límites visibles. Es razonable pensar que esas características pudieron hacerla apropiada para dejar imágenes, aunque esa relación es una deducción a partir del lugar y no un dato directo sobre la intención de quienes las realizaron.

El relieve no termina en Corrales de Silla

Tuéjar está en un territorio de montaña y barrancos. Sus montes forman parte de las estribaciones secundarias de la cordillera Ibérica; al oeste, el municipio enlaza con las estribaciones de la Serranía de Cuenca. El Turia divide ese paisaje: en su margen izquierda se extiende la influencia del macizo de Javalambre, mientras que la parte occidental queda en la margen derecha. No es una llanura uniforme, sino un relieve recortado en varias direcciones.

Los barrancos son una de las formas más visibles de esa historia. La descripción local habla de un territorio “labrado en todas direcciones” por ellos y recorrido por los ríos Turia y Tuéjar. La imagen sirve para cambiar de escala: desde los tres huecos de Corrales de Silla se pasa a un municipio entero donde el agua y el relieve han abierto corredores entre montes. No hace falta atribuir cada barranco a una roca concreta para reconocer que forman parte del escenario en el que se asentó la población.

El mapa geotécnico refuerza esa idea de variedad. En su clasificación, las calizas, dolomías y mármoles representan el 30.48% de los tipos de terreno; los fangos y turbas deltaicos, el 25.53%; y los yesos, anhidrita y sales, el 18.68%. También registra areniscas, conglomerados y flysch. Son categorías del conjunto municipal, no una descripción de cada pared o cada parcela: junto a la caliza de Corrales de Silla, el subsuelo reúne materiales de historias distintas.

Vista de la comarca de Tuéjar desde el mirador de El Azud, con el paisaje de montes y valle que rodea la localidad.

Vista de la comarca de Tuéjar desde el mirador de El Azud, con el paisaje de montes y valle que rodea la localidad.

Foto: Jose Maria Illueca, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

Los nombres de esas rocas traducen escenarios antiguos. Los fangos y turbas deltaicos remiten a sedimentos depositados en un delta, donde un río pierde velocidad y deja materiales; los yesos y sales apuntan a aguas encerradas que se evaporan bajo condiciones áridas, como ocurre en una laguna sin salida. En cambio, las calizas y dolomías se asocian a fondos marinos poco profundos. Así, el terreno de Tuéjar conserva señales de ambientes muy diferentes, sin que la información disponible permita asignarles aquí una fecha concreta.

La huerta nació al pie de un paisaje áspero

La montaña no impidió la vida cotidiana; la encauzó. La descripción del municipio relaciona los ríos Turia y Tuéjar con una huerta fértil, nutrida por sus aguas. Frente a las laderas y los barrancos, esa franja cultivable ofrecía un contraste decisivo: terreno abrupto alrededor, espacios de cultivo donde el agua alcanzaba. La geología no explica por sí sola las decisiones de cada generación, pero sí ayuda a entender el escenario físico en que se organizaron.

La historia documentada de Tuéjar incorpora hallazgos de distintas épocas: hachas de sílex, restos ibéricos, monedas romanas y cerámica árabe. Según la síntesis histórica local, los vestigios más antiguos descubiertos sitúan los primeros asentamientos en la Edad del Bronce. Son indicios de una larga ocupación del territorio; no deben confundirse con la fecha de las pinturas de Corrales de Silla, que la información consultada no establece.

Mucho después, la Carta Puebla y la repoblación ordenada por Pedro IV de Aragón en 1370 marcaron otra etapa de la historia local. La orden encargó a Doña Buenaventura de Arbórea repoblar la zona con cristianos. La tierra que recibía a sus habitantes era aquella misma trama de montes, barrancos, rocas y vegas, aunque el documento político no atribuya a la geología la decisión de asentarse allí. La conexión es más modesta y firme: la vida del pueblo se desarrolló dentro de un relieve que ofrecía límites, pasos y terrenos cultivables.

Un mosaico bajo los pies del pueblo

La caliza de Corrales de Silla es la protagonista de esta historia, pero no la única voz del subsuelo. Los materiales evaporíticos —yesos, anhidrita y sales— nacen cuando el agua se concentra y se evapora; los sedimentos deltaicos registran acumulaciones en desembocaduras o llanuras de delta. Areniscas, conglomerados y flysch completan el mosaico recogido por el estudio geotécnico. Cada nombre describe un tipo de material y un proceso distinto, no una capa que se pueda asignar automáticamente a cada lugar del municipio.

La diferencia también se nota en la manera en que el terreno responde. Las rocas carbonatadas pueden disolverse y desarrollar formas kársticas; el estudio identifica además áreas con hundimientos kársticos actuales o potenciales y zonas con posibilidad de deslizamientos o desprendimientos. No significa que cada cueva o cada ladera presente un peligro: indica que la historia de la roca sigue activa y que algunos procesos pueden continuar modelando el relieve. La montaña no es un decorado inmóvil.

Si miras desde el paisaje de Tuéjar hacia sus laderas, el contraste entre roca, barranco y terreno cultivado ayuda a leer el territorio como algo más que una vista. En Corrales de Silla, esa lectura se concentra en tres pequeñas cavidades: la caliza ofrece el soporte; la erosión y la disolución pueden contribuir a abrir huecos; las pinturas muestran una presencia humana concreta. Es una cadena de relaciones plausible, sin convertir una deducción geológica en una certeza sobre quienes dejaron las imágenes.

La respuesta a la pregunta inicial está en esa coincidencia: la piedra proporcionó un lugar con superficies y oquedades, y allí quedó una señal humana que aún se conserva. Cuando vuelvas a pensar en los barrancos de Tuéjar, Corrales de Silla no será solo una pared de roca: será el punto donde un relieve antiguo y una historia humana se encuentran.

Tipos de terreno en Tuéjar

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Fangos y Turbas (Deltaicos)
    Peligro

    Fangos y Turbas (Deltaicos)

    Suelos del periodo holoceno, subconsolidados, lodos fluyentes color negro con fortísimo componente orgánico, a veces en formato vegetal puro putrefacto (turbas). El fango se comprime un 50% de volumen

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  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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