Historia geológica Localidad Segura de la Sierra

Segura de la Sierra, la villa bajo fuego

En lo alto de Segura de la Sierra, el castillo y los restos de la muralla dominan una villa de calles empinadas. Su historia une esa posición defensiva con un subsuelo municipal de rocas muy distintas y con una destrucción que arrasó sus archivos.

Segura de la Sierra y su castillo dominan el perfil del pueblo sobre las laderas de la sierra.

Segura de la Sierra y su castillo dominan el perfil del pueblo sobre las laderas de la sierra.

Foto: marcialsalcedo, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

El Castillo Mudéjar corona Segura de la Sierra. A su alrededor, la antigua muralla conserva algunos torreones; más abajo, las callejuelas empinadas mantienen la fisonomía de la villa. La imagen invita a mirar primero hacia arriba, hacia una fortaleza levantada en el punto más alto del pueblo. Pero la historia de este lugar también se entiende siguiendo lo que lo rodea: las laderas de la Sierra, los caminos entre poblaciones y, bajo toda esa comarca, un mosaico de materiales que no responde igual al agua.

El castillo convierte la altura en defensa

La fortificación de Segura aparece ligada al dominio musulmán. La localidad cayó en poder de los musulmanes en el año 781, guiados por Abul-Asvar, a quien se atribuye la fortificación de la ciudad. Los vestigios descritos hablan de una obra imponente e inaccesible: el castillo ocupa la cima y la muralla cerraba el recinto. No hace falta imaginar un asedio concreto para reconocer la dificultad que planteaba aquel emplazamiento; basta con seguir la posición de la villa, encaramada sobre sus calles inclinadas.

En esa época, llamada Shaqūra, la población era gobernada por walíes subordinados directamente a los emires de Córdoba. La fortaleza no era una pieza aislada: formaba parte de un asentamiento con autoridad y territorio. Mucho después, la villa conservaría esa silueta de conjunto, con el castillo como referencia y la trama antigua descendiendo por la pendiente. La altura, primero escenario de una ciudad fortificada, seguiría organizando la manera de reconocer Segura desde lejos.

De Shaqūra a la Corona de Castilla

Tras una etapa de disensiones entre los almohades, Segura fue ocupada por los cristianos y pasó, por donación de Alfonso VIII, a la Orden de Santiago. El cambio de poder transformó quién controlaba la fortaleza y el territorio, pero la posición elevada siguió siendo una presencia duradera en el paisaje. En 1243, las capitulaciones de Alcaraz, firmadas por Ibn Hud al-Dawla y Fernando III, integraron el territorio de Segura en la Corona de Castilla, dentro del Reino de Murcia.

La historia política no se detuvo en las murallas. El territorio permaneció en ese reino hasta 1833, cuando se creó la actual provincia de Jaén. En el siglo XVI, las distancias y la distribución de las aldeas volvieron a poner a prueba el alcance de Segura: durante el reinado de Felipe II quiso controlar lugares del interior de la sierra, entre ellos Marchena y Miller. Desde 1574, esas aldeas quedaron bajo El Hornillo o Santiago de la Espada. Las fronteras locales podían cambiar; la fortaleza, en cambio, seguía marcando el centro visual de la villa.

Un subsuelo de calizas, pizarras y yesos

La historia de la altura tiene otra escala bajo los pies. En el conjunto del término municipal, la clasificación geotécnica registra un predominio de calizas, dolomías y mármoles: representan el 47,54 % de las categorías indicadas. También aparecen areniscas, conglomerados y flysch, con un 12,03 %, y pizarras y esquistos, con un 8,12 %. Yesos, anhidrita y sales suman un 5,37 %. No es un único bloque de roca: son familias de materiales distintas repartidas por un municipio extenso y disgregado.

La muralla y el desnivel junto al castillo muestran cómo la fortificación ocupa la parte alta de la villa.

La muralla y el desnivel junto al castillo muestran cómo la fortificación ocupa la parte alta de la villa.

Foto: Rafael Tello, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

La diferencia importa porque los materiales se comportan de manera distinta. Las formaciones carbonatadas y las yesíferas pueden disolverse con el agua; ese proceso, llamado karstificación, puede abrir cavidades y conductos en el subsuelo. Para el término se describen formaciones carbonatadas que van desde poco o casi nada karstificadas hasta muy karstificadas. El agua no deja, por tanto, una huella idéntica en todos los sectores. Esa variación pertenece al territorio municipal y ayuda a entender que bajo el paisaje de la Sierra coexistan condiciones geológicas diversas.

Los sondeos disponibles ofrecen una ventana más concreta, aunque en Cortijos Nuevos, no en la cima del núcleo histórico. Catorce perforaciones alcanzan una profundidad media de 128,9 metros; la más profunda llega a 188 metros. La profundidad media registrada para el agua es de 19,8 metros. Son medidas tomadas en puntos determinados, no una única columna que describa todo el término. Junto a la clasificación de rocas, dibujan una comarca en la que el subsuelo se conoce por sectores y en la que la presencia de agua varía de un sondeo a otro.

La villa y las aldeas disputadas

El tamaño del municipio ayuda a comprender por qué el control de las aldeas fue un asunto persistente. Segura de la Sierra ocupa 225,02 kilómetros cuadrados y tiene cuatro enclaves separados del núcleo principal. El territorio reúne dieciocho núcleos de población, trece de ellos poblados; Cortijos Nuevos es la pedanía de mayor tamaño. En una comarca así, gobernar desde la villa no significaba simplemente dominar el terreno alrededor del castillo: también implicaba relacionarse con poblaciones dispersas por la sierra.

La disputa por Marchena o Miller muestra ese reto en términos concretos. Segura quiso controlar aldeas interiores, pero a partir de 1574 algunas quedaron vinculadas a El Hornillo o Santiago de la Espada. Miller, situada al norte del término de Santiago-Pontones, limita con el municipio de Segura. La historia no describe una frontera trazada por una roca particular; muestra, en cambio, cómo distintas poblaciones y jurisdicciones se repartían un territorio amplio. La fortaleza dominaba la villa, mientras que el gobierno de la sierra dependía de relaciones más extendidas que la vista desde sus muros.

La Fuente Imperial deja otra huella

En 1517, tras la visita de Carlos I, se construyó una fuente en su honor por debajo de la plaza de la Encomienda, cerca de la iglesia de Nuestra Señora del Collado. La Fuente Imperial es de piedra dispuesta en aparejo regular: bloques ordenados en filas, con dos cuerpos y tres calles. En el centro luce el escudo del rey, enmarcado por un águila bicéfala. Frente a la defensa de la cima, la fuente registra otra forma de ocupar la villa: una obra pública ligada a la plaza y a la vida cotidiana.

La piedra de la fuente está descrita por su forma de construcción, no por su procedencia geológica. En el término, las categorías geotécnicas incluyen varios tipos de roca; la fuente, por su parte, conserva una decisión arquitectónica reconocible. También los Baños Árabes del siglo XI, restaurados y visitables, mantienen una huella de la historia local. Castillo, muralla, fuente y baños no cuentan una sola época: reúnen episodios distintos en el mismo paisaje habitado.

La etapa más destructiva llegó con la invasión napoleónica. La población se convirtió en una gran hoguera y los archivos quedaron completamente destruidos, llevándose consigo buena parte de la historia escrita de Segura. Fue un golpe diferente al que habían supuesto los cambios de dominio medievales: no solo cambió quién gobernaba, también desaparecieron documentos que permitían reconstruir el pasado. El incendio arrasó archivos, pero el pueblo no desapareció del paisaje.

La villa conserva hoy el castillo en lo alto, algunos torreones de la antigua muralla y las calles empinadas que mantienen su fisonomía histórica. En 1972 fue declarada conjunto histórico-artístico. El desenlace no es la supervivencia intacta de todo lo que hubo: una parte decisiva de la memoria documental se perdió en las llamas. Lo que permaneció fue el relieve habitado, las construcciones que siguen en pie y un territorio cuyo subsuelo cambia de unas zonas a otras. Al mirar de nuevo la cima, el castillo ya no es solo una silueta defensiva: es la huella visible de una villa que atravesó conquistas, disputas y fuego, y que aún conserva su lugar en la sierra.

Tipos de terreno en Segura de la Sierra

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

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  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
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    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Segura de la Sierra

Arenas finas y limos 0–5 m
Gravas y Arenas compactas 5–11 m
Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras) 11–21 m
Yesos, Anhidrita y Sales 21–33 m
Areniscas, Conglomerados y Flysch 33–48 m
Pizarras y Esquistos 48–68 m
Calizas, Dolomías y Mármoles 68–88 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE


Riesgo sísmico en Segura de la Sierra

Moderado
Magnitud máxima registrada M 3.7 Escala de Richter
MáxM 3.7
MediaM 2.13
Máx Media
Eventos registrados
35
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 3.2) ocurre aprox. cada 5 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.7 2023
  • 2 M 3.6 2023
  • 3 M 3.4 2001
Último sismo registrado
2025
M 2 · hace 1 año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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