Historia geológica Localidad Montejícar

Montejícar, el cerro de la frontera

En el cerro del Castillo, los muros que asoman pertenecen a una fortaleza levantada en un territorio fronterizo y abandonada tras la toma de Montejícar en 1486. Siglos después, una excavación volvió a sacar a la luz murallas, habitaciones y proyectiles, mientras el terreno del municipio revela una diversidad de materiales que va mucho más allá de un solo cerro.

El cerro del Castillo, visto desde La Ñora. La silueta del alto concentra el escenario de la antigua fortaleza.

El cerro del Castillo, visto desde La Ñora. La silueta del alto concentra el escenario de la antigua fortaleza.

Foto: lolo montealegre, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

El cerro del Castillo reúne huellas de tiempos distintos. Allí se encontraron alabardas asociadas a la época argárica; más tarde, sobre un poblado descrito como ibérico, se levantó una fortaleza con varias fases de ocupación. No es una historia de una sola construcción, sino de un lugar que cambió de uso y de manos. La colina conserva restos de esos cambios, aunque no todos pertenecen a la misma época ni forman una secuencia continua.

El cerro del Castillo, ocupado una y otra vez

La información patrimonial sitúa el castillo en el siglo VIII y señala que se construyó sobre un poblado ibérico de la Edad del Bronce. También describe varias fases constructivas. En la ladera han aparecido cerámicas iberorromanas y medievales: fragmentos que muestran que la actividad humana dejó rastros en distintos momentos, sin que cada pieza permita reconstruir por sí sola quién vivió allí o cuánto duró cada etapa.

El cerro no fue el único punto con una larga historia. En los Allozos hubo un asentamiento ibérico de tipo oppidum, un núcleo fortificado. La información disponible señala que no tuvo continuidad en época romana tras las guerras púnicas. Montejícar guarda, por tanto, dos escenarios arqueológicos con trayectorias diferentes: el cerro del Castillo, ocupado por fases y convertido en fortaleza, y los Allozos, donde el asentamiento no continuó durante el periodo romano.

Una fortaleza en una frontera cambiante

A partir del siglo X, Montejícar aparece como un hisn: un pequeño núcleo fortificado y de población escasa. Entre la conquista de Fernando III en 1252 y la Guerra de Granada, iniciada en 1481, el castillo adquirió importancia en una frontera noreste que cambiaba de manos e influencia. El reino nazarí aprovechaba las rivalidades entre nobles castellanos; el territorio no era una línea quieta en un mapa, sino un espacio disputado.

La fortaleza formaba parte de una línea defensiva cuyo destino se decidió en pocos años. En 1485 cayeron los castillos de Alhabar y Cambil y, con ellos, la línea defensiva granadina. Montejícar fue tomada en 1486. Los castellanos se instalaron en los mismos núcleos que habían abandonado los pobladores musulmanes. El cambio político no borró el emplazamiento: el cerro siguió allí, pero el castillo dejó de cumplir su papel en aquella frontera.

Las huellas excavadas permiten imaginar la escala material de la fortaleza sin inventar una batalla concreta. Se conservan dos torreones de mampostería y tramos de muro; las investigaciones también localizaron habitaciones de uso militar, proyectiles de artillería y objetos de época nazarí. Son restos de una defensa activa y de la vida dentro del recinto, pero no bastan para asignar cada objeto a un episodio específico.

Los materiales bajo el paisaje de Montejícar

El castillo se alza en un cerro, pero los datos geotécnicos describen el término municipal, no identifican la roca exacta bajo sus muros. En esa escala, Montejícar aparece compuesto por materiales diversos. La categoría más extensa reúne calizas, dolomías y mármoles, con un 59,73 %; también figuran arenas finas y limos (13,12 %), areniscas, conglomerados y flysch (12,22 %), y yesos, anhidrita y sales (3,10 %).

La diferencia importa: arenas y limos no son lo mismo que una roca como la caliza, y el conjunto no puede reducirse a una sola «piedra de Montejícar». El estudio geotécnico registra además formaciones carbonatadas con karstificación moderada y formaciones yesíferas poco o casi nada karstificadas, aunque pueden aparecer sistemas aislados. Esa variedad ofrece un retrato del terreno municipal; no autoriza a adjudicar al castillo una litología determinada ni a explicar por ella su emplazamiento.

Alta Coloma desde La Ñora, con campos en primer plano: una vista del relieve y del paisaje agrario del término municipal.

Alta Coloma desde La Ñora, con campos en primer plano: una vista del relieve y del paisaje agrario del término municipal.

Foto: lolo montealegre, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

El paisaje local une cumbres, laderas y campos, pero las fuentes no vinculan una roca concreta con la fábrica del castillo. La altura mayor del término es el pico Alta Coloma, en la sierra de Lucena, con 1.696 metros. Su presencia ayuda a situar Montejícar en un relieve de sierras y terrenos cultivados, mientras la historia de la fortaleza sigue concentrada en su cerro. La geología acompaña el relato como marco material del municipio, no como causa demostrada de cada decisión histórica.

De castillo fronterizo a campos de pasto

Después de 1486, el castillo fue abandonado. El cerro dejó de ser el centro de una defensa fronteriza, pero la vida del municipio continuó en otros ritmos. En 1526, los campos de Montejícar se destinaron a dehesas y pastos comunes porque no eran aptos para los cereales de mayor rentabilidad. La decisión encajó la localidad en las Siete Villas, poblaciones del norte de Granada que abastecían a la ciudad de cereal, ganado y madera.

La villa se organizó en torno a una calle principal y mantuvo como actividades destacadas la agricultura y la selvicultura. Mucho después, desde el siglo XX, la caída de la rentabilidad de las tierras de labor impulsó una salida masiva de población hacia otros lugares de España y de Europa Central. La implantación reciente del olivar mitigó esa recesión. No se trata de una consecuencia que pueda atribuirse a una sola clase de roca: es una historia de usos y rendimientos agrícolas, documentada a escala local.

El contraste con el castillo es visible en el tiempo que cada protagonista ocupa la escena. La fortaleza tuvo un papel señalado durante siglos de frontera; los campos sostuvieron usos comunes y actividades agrarias después de su abandono. El terreno no dictó por sí solo esos cambios, pero fue el soporte de una localidad cuya relación con la tierra pasó de la defensa y el asentamiento a la producción y, más tarde, a nuevas formas de cultivo.

Las excavaciones de 2016 devuelven detalles al cerro

En 2016, el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento de Montejícar realizaron excavaciones en el castillo. Se retiraron elementos que afectaban al yacimiento y apareció, en el sector norte, una muralla de hasta tres metros de altura, revestida con mortero de cal. También se localizaron habitaciones de uso militar, proyectiles de artillería y objetos nazaríes. La excavación añadió detalles concretos a una fortaleza que, vista desde lejos, podía parecer únicamente un conjunto de muros incompletos.

En la torre sur, hueca y de varias plantas, se encontró una tinaja decorada. Cerca del río Guadahortuna, antes de la entrada a Montejícar, apareció otra muralla que podría formar parte del muro que rodeaba la población. Esa posibilidad amplía la escala de la historia: las defensas quizá no se limitaron al recinto del cerro, sino que pudieron alcanzar el entorno del núcleo. La relación se mantiene como posibilidad, no como certeza.

Los hallazgos hacen que el abandono de 1486 tenga un desenlace material reconocible. La fortaleza dejó de ser útil en la frontera, pero sus muros, objetos y cerámicas sobrevivieron como huellas arqueológicas. La excavación de 2016 permitió reconocer mejor esa herencia; al mismo tiempo, el castillo continúa en la Lista Roja del patrimonio español por daños de expolio y por daños al yacimiento asociados a la construcción del acceso visitable.

Hoy, los torreones y los fragmentos de muralla son el resultado visible de una historia que cambió de función y terminó en abandono, no de una fortaleza que siga defendiendo el paso. El cerro conserva esa transformación: primero escenario de ocupaciones, después pieza de una frontera y, finalmente, yacimiento excavado y vulnerable. Mirado así, cada muro que permanece cuenta tanto la fuerza que tuvo el castillo como el tiempo que lo dejó en ruinas.

Tipos de terreno en Montejícar

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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Riesgo sísmico en Montejícar

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.1 Escala de Richter
MáxM 2.1
MediaM 1.68
Máx Media
Eventos registrados
4
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.6) ocurre aprox. cada 15 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.1 2023
  • 2 M 1.6 2008
  • 3 M 1.5 2011
Último sismo registrado
2023
M 1.5 · hace 3 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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