Historia geológica Localidad Llombai

Llombai, entre la loma y el Magro

El 29 de octubre de 2024, las lluvias inundaron campos de Llombai junto al río Magro. Para entender por qué la vida del municipio se reparte entre una loma y un valle fértil, hay que seguir al río y a los materiales que rellenan su cuenca.

La creu de la Plaça de la Creu, en Llombai. La imagen sitúa el recorrido en el núcleo que se alza sobre la loma.

La creu de la Plaça de la Creu, en Llombai. La imagen sitúa el recorrido en el núcleo que se alza sobre la loma.

Foto: Coentor, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

La mañana del 29 de octubre de 2024, Llombai fue uno de los primeros municipios afectados por la DANA en la Comunidad Valenciana. Las lluvias provocaron inundaciones y causaron graves problemas en los campos cercanos al Magro. Después, esos terrenos agrícolas se convirtieron en el principal foco de actuación en el municipio. El episodio puso en primer plano una relación antigua: el río y la tierra que hace fértil su valle ofrecen un espacio para cultivar, pero también reciben las crecidas.

El Magro atraviesa un paisaje que no es uniforme. Llombai se asienta en su valle, en las estribaciones del macizo del Caroche. A un lado, el fondo relleno de sedimentos; hacia el oeste, una franja de terrenos miocenos y, más allá, las calizas cretácicas de la sierra Falaguera. El río, las laderas y las tierras de cultivo forman un conjunto de contrastes que se reconoce en el mapa y en la historia local.

El valle del Magro, suelo fértil y terreno cambiante

La parte más fértil del término municipal es el valle del Magro, relleno de sedimentos cuaternarios. «Sedimentos» son materiales acumulados; aquí, el dato importante es que ocupan el fondo del valle y que sobre ellos se cultivan frutales, como naranjos, y hortalizas. El valle no es solo un hueco entre elevaciones: su relleno constituye una franja productiva, distinta de las sierras y de los terrenos que afloran hacia el oeste.

La secuencia que describe el paisaje va de las zonas bajas a los relieves occidentales. Al oeste del río se extiende terreno del Mioceno; a continuación aparecen las calizas del Cretácico de la sierra Falaguera. En la parte occidental del municipio penetran también estribaciones de la sierra del Caballón, donde se encuentran las mayores alturas del término, de unos 760 metros sobre el nivel del mar. No se trata de una sola capa ordenada bajo el pueblo, sino de materiales y relieves que ocupan distintas partes del término.

La información geotécnica reunida para Llombai añade otra escala a ese retrato. En su clasificación, el 55,01 % corresponde a calizas, dolomías y mármoles; el 18,42 %, a gravas y arenas compactas. Son categorías de materiales de la clasificación, no una identificación automática de la roca bajo cada casa o monumento. Aun así, ayudan a entender que el valle sedimentario forma parte de un territorio geológico más diverso que su superficie de cultivo.

Cuatro sondeos incluidos en la información basada en IGME SondeosIRYDA alcanzan una profundidad media de 244 metros; el más profundo llega a 350. El nivel de agua registrado promedia 64 metros, con diferencias entre los puntos de sondeo: desde 21,7 hasta 146 metros. Es una mirada vertical, muy distinta del paisaje visible. Recuerda que el municipio no se reduce a la capa cultivada que vemos en el fondo del valle: bajo ella, los materiales continúan a gran profundidad y el agua aparece a niveles variables.

Un camino rural junto al Magro, en Llombai. La escena muestra el entorno del río y sus márgenes.

Un camino rural junto al Magro, en Llombai. La escena muestra el entorno del río y sus márgenes.

Foto: Fev, CC0 — commons.wikimedia.org

La Cueva de las Maravillas, otra huella del agua

Al norte de la población, la Cueva de las Maravillas ofrece una segunda manera de leer el agua en el paisaje. En su interior abundan las estalactitas y las estalagmitas: las primeras cuelgan del techo y las segundas se levantan desde el suelo. Se forman cuando el agua transporta material mineral y este se va acumulando gota a gota. Frente al río, que recorre el valle a cielo abierto, la cueva guarda una transformación lenta y recogida.

La información geotécnica identifica formaciones carbonatadas en el término y señala que algunas zonas están muy karstificadas. «Karst» describe relieves y cavidades asociados a la disolución de rocas como la caliza. La cueva, con sus formaciones interiores, pertenece a esa historia del agua actuando sobre materiales carbonatados. No es el mismo paisaje que el de los campos junto al Magro, pero ambos muestran cómo el agua deja huellas distintas según el terreno que encuentra.

La cueva también enlaza el paisaje con la presencia humana. La Cueva de las Maravillas figura, junto con La Atalaya, entre los yacimientos del Bronce Valenciano del municipio. El territorio conserva además muestras materiales abundantes de finales del Paleolítico Superior y comienzos del Neolítico, tanto en Llombai como en lugares cercanos. El valle y las elevaciones no fueron un escenario vacío: distintas comunidades dejaron rastros en más de un punto del término.

La loma reúne los antiguos poblados

La historia de Llombai vuelve desde la cueva hacia la loma sobre la que se sitúa el pueblo actual. La explicación propuesta para su origen es que varios pequeños poblados de la cultura del Bronce Valenciano, repartidos alrededor del valle, fueron reuniendo población. El asentamiento resultante habría quedado en esa loma. La propuesta se presenta como probable, no como una certeza absoluta; pero ofrece una imagen local muy concreta: comunidades dispersas en torno al valle y un núcleo que se concentra en una elevación.

La loma dejó también una marca en los nombres. La explicación recogida relaciona el nombre de Llombai con «lloma», la palabra valenciana para loma. En época romana, a finales del siglo III antes de nuestra era, el lugar pasó a llamarse Lumbardium o Lumbariu. Más tarde, en época visigoda, aparece como Lumbar o Lumba. Cambian los nombres y las épocas; permanece como referencia la posición del poblado en el relieve.

Ese vínculo entre el asentamiento y el terreno no permite afirmar por sí solo por qué eligieron ese emplazamiento. Sí permite seguir una transformación documentada: poblados de las cercanías se habrían agrupado y establecido en la loma del núcleo actual. Al pie, el valle seguía siendo una franja de sedimentos fértiles; alrededor, las sierras y otras formaciones componían un término más amplio. La historia local se construyó en contacto con esos ambientes diferentes, sin que uno explique por sí solo todas las decisiones de sus habitantes.

Aledua conserva una torre y un final distinto

Llombai no fue el único asentamiento del término. Aledua, también llamada Eleydua, continuó habitada hasta el siglo XVII, mientras que la mayoría de los asentamientos del entorno habían desaparecido o quedado como lugares de defensa en la época del Bajo Imperio. De Aledua permanece su torre principal y parte del muro defensivo. La torre musulmana, visible desde el Marquesado, es una huella construida en el paisaje, diferente de los rastros arqueológicos de La Atalaya y la Cueva de las Maravillas.

La expulsión de los moriscos alteró de forma drástica la población de Llombai y favoreció la desaparición de Aledua. En Llombai quedaron muy pocas familias cristianas; después el municipio recibió familias procedentes de otros pueblos del Reino de Valencia y también de lugares más lejanos, como el Ampurdán. Así se cerró la historia habitada de Aledua, pero no la del valle: Llombai continuó como núcleo y sus campos siguieron formando parte de la vida del municipio.

El Magro vuelve a poner los campos en primer plano

La DANA del 29 de octubre de 2024 mostró de nuevo el reverso de la fertilidad. Las lluvias intensas provocaron inundaciones desde primeras horas y causaron daños graves en los campos cercanos al río Magro. La información disponible señala que Llombai no sufrió consecuencias tan grandes como otros pueblos y comarcas de la Comunidad Valenciana; aun así, los cultivos junto al río necesitaron atención y se convirtieron en el principal foco de actuación local tras el episodio.

El resultado conocido es concreto: el agua alteró la actividad agrícola en las tierras próximas al Magro, y allí se concentró la actuación posterior. El episodio no borra la larga historia del asentamiento en la loma ni la presencia de los sedimentos fértiles; deja al descubierto la tensión entre aprovechar el valle y convivir con sus inundaciones. Junto al río, la tierra que alimenta los cultivos es también el lugar donde el agua puede imponerse.

Desde la plaza de Llombai, el camino de la historia se abre en dos direcciones: hacia la loma donde se reunió el poblado y hacia el valle que el Magro recorre entre sedimentos. Una conserva el emplazamiento del pueblo; el otro, sus campos y las huellas de las crecidas. Entre ambos, Llombai sigue siendo un lugar hecho de relieve, agua y vida cotidiana.

Tipos de terreno en Llombai

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

    Ver ficha
  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

    Ver ficha
  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

    Ver ficha
  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

    Ver ficha
  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

    Ver ficha

Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Llombai

Arenas finas y limos 0–5 m
Gravas y Arenas compactas 5–11 m
Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras) 11–21 m
Yesos, Anhidrita y Sales 21–33 m
Calizas, Dolomías y Mármoles 33–53 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE


Riesgo sísmico en Llombai

Bajo
Magnitud máxima registrada M 1.9 Escala de Richter
MáxM 1.9
MediaM 1.67
Máx Media
Eventos registrados
7
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.4) ocurre aprox. cada 4 años.
Mayores registrados
  • 1 M 1.9 2001
  • 2 M 1.8 2011
  • 3 M 1.7 2009
Último sismo registrado
2011
M 1.8 · hace 15 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
Estudio geotécnico

¿Necesitas un estudio geotécnico en Llombai?

Solicita un presupuesto sin compromiso. Te asesoramos sobre el tipo de estudio que necesitas.

  • Estudios firmados por geólogo acreditado
  • Conformes con el CTE y Eurocódigo 7
  • Cobertura en toda España
4,9 / 5

Más de 1000 estudios realizados

Precio aproximado para tu zona · sin compromiso
750 €

Pide presupuesto gratis

Sólo un pasito más...

Contactamos por Whatsapp, teléfono o email, como prefieras.