Historia geológica Localidad Viana do Bolo

Viana do Bolo, el pulso bajo la roca

Durante tres décadas, el subsuelo de Viana do Bolo ha dejado un rastro de pequeños terremotos en los registros. Bajo el municipio, además, conviven varios tipos de roca y un terreno que puede responder de maneras distintas al agua y a la gravedad.

Vista urbana de Viana do Bolo, el municipio cuyo subsuelo reúne distintas categorías de roca y registra pequeños terremotos.

Vista urbana de Viana do Bolo, el municipio cuyo subsuelo reúne distintas categorías de roca y registra pequeños terremotos.

Foto: m.dolores paderne sa…, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

A las 05:41 del 10 de noviembre de 2008, el catálogo sísmico anotó un terremoto de magnitud 3,1 bajo Viana do Bolo, a 12 kilómetros de profundidad. La cifra no cuenta una escena en la superficie: marca un episodio dentro de una secuencia más larga, formada por decenas de movimientos registrados durante treinta años. El protagonista de esta historia es el propio terreno, visto en dos escalas: el pulso que se mide bajo tierra y los materiales que componen el municipio.

Un pulso registrado durante treinta años

El recuento reúne 43 terremotos de magnitud 1,5 o superior en un periodo de treinta años. Su magnitud media es 1,94; el mayor, el de noviembre de 2008, alcanzó 3,1. Es una cronología de episodios distintos, no una única sacudida que haya ido creciendo: cada fecha señala un movimiento concreto y cada cifra permite compararlo con los demás.

Después de aquel registro de 2008, aparece otro de magnitud 2,6 el 4 de octubre de 2015, a 15 kilómetros de profundidad. En años más recientes figuran varios eventos: uno de magnitud 2,5 el 23 de octubre de 2024, consignado con profundidad 0; otro de 2,3 el 6 de febrero de 2025, a 7,6 kilómetros; y uno de 1,6 el 8 de octubre de 2025, también anotado con profundidad 0. Son puntos separados en el tiempo, no una tendencia que permita afirmar que los terremotos aumentan.

La lista recoge profundidades desde 0 hasta 30,1 kilómetros. Esa variedad describe el rango de valores consignados para los eventos, mientras que la magnitud resume el tamaño atribuido a cada uno. Juntas, fecha, magnitud y profundidad componen una especie de diario: no una narración de daños o percepciones, sino un registro de cuándo se detectaron movimientos y cómo fueron caracterizados.

Un municipio de rocas distintas

El terreno de Viana do Bolo tampoco cabe en una sola etiqueta. La clasificación geotécnica asigna un 56,33 % a «granito, gneis y rocas ígneas» y un 36 % a «pizarras y esquistos». Son categorías de materiales para el municipio, no nombres de la roca que necesariamente haya bajo una casa, una fuente o un tramo de carretera concreto. También se registra un 2,02 % como masa de agua.

Granito, gneis, pizarra y esquisto aparecen así como parte del escenario geológico local, aunque la clasificación no reconstruye cómo se formó cada roca ni permite asignarle una edad o un origen determinado. Lo que sí deja claro es que el sustrato no es uniforme: la ficha agrupa varios materiales rocosos y distingue de ellos la masa de agua. Ese mosaico es el marco sobre el que se lee el resto de la información geotécnica.

La diferencia importa porque el comportamiento del terreno depende de sus materiales y de su estado. En este caso, el estudio caracteriza las formaciones como generalmente impermeables o de muy baja permeabilidad. La palabra describe la dificultad con que el agua atraviesa el material; no significa que el agua no pueda circular en absoluto. La propia clasificación contempla otra vía: la alteración o la fisuración pueden permitir acuíferos superficiales, por lo general poco extensos y de baja productividad, aunque localmente importantes.

El hito kilométrico 16 de la carretera C-533, en el concello de Viana do Bolo.

El hito kilométrico 16 de la carretera C-533, en el concello de Viana do Bolo.

Foto: Estevoaei, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Por dónde puede circular el agua

La explicación está en la diferencia entre una masa de roca compacta y una roca alterada o fracturada. Si el agua encuentra pocas vías abiertas, su paso es limitado; si la alteración o las fisuras crean caminos, puede alojarse en niveles superficiales. Así, una clasificación de baja permeabilidad y la posibilidad de acuíferos locales no se contradicen: describen condiciones distintas dentro de un terreno rocoso.

El informe también señala que materiales modernos pueden cubrir, en algunos casos, acuíferos cautivos productivos. Un acuífero cautivo es agua subterránea encerrada bajo capas que limitan su circulación. La ficha no sitúa aquí un acuífero concreto, pero sí recoge esa posibilidad dentro de la descripción general de estas formaciones. El agua, por tanto, no se lee solo en la categoría municipal de masa de agua: también forma parte de las condiciones que pueden darse bajo la superficie.

La gravedad deja otra señal

En la descripción de procesos aparecen áreas con movimientos actuales o potenciales de tipo deslizamiento o desprendimiento. Un deslizamiento desplaza materiales por una ladera; un desprendimiento implica la caída de fragmentos o bloques. La clasificación no convierte cada pendiente de Viana do Bolo en un lugar activo ni identifica un episodio concreto: señala que esos procesos forman parte de las condiciones consideradas para el territorio.

Este segundo registro no debe confundirse con el sísmico. Los terremotos anotados y la posibilidad de movimientos de ladera son dos datos diferentes sobre un mismo municipio; la información disponible no los presenta como causa y efecto. Juntos, sin embargo, completan el retrato del terreno: un subsuelo donde se han registrado pequeños terremotos, un sustrato de varias categorías rocosas y zonas en las que la gravedad puede intervenir.

El episodio de 2008 no clausura la historia del pulso sísmico: después de él, el catálogo recoge nuevos movimientos, hasta los eventos incluidos en 2025. Tampoco borra el carácter diverso del sustrato ni las condiciones descritas para el agua y las laderas. Viana do Bolo queda retratada por esas dos escalas: el movimiento medido bajo tierra y las rocas que sostienen el paisaje. El pulso continúa en el registro; el suelo municipal conserva su variedad.

Tipos de terreno en Viana do Bolo

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

    Ver ficha
  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

    Ver ficha
  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Viana do Bolo

Moderado
Magnitud máxima registrada M 3.1 Escala de Richter
MáxM 3.1
MediaM 1.94
Máx Media
Eventos registrados
43
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.6) ocurre aprox. cada 15 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.1 2008
  • 2 M 2.6 2015
  • 3 M 2.5 2024
Último sismo registrado
2025
M 1.6 · hace 1 año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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