Silla abrió su historia romana en una llanura alcanzada por la Albufera
Una villa agrícola romana y los restos hallados junto a la torre sitúan el primer asentamiento estable de Silla en un paisaje de aguas y sedimentos. ¿Qué ofrecía aquella llanura para atraer a quienes llegaron antes y después de Roma?
Vista de Silla desde una vía urbana: el crecimiento de la localidad, acelerado desde 1960, contrasta con su origen agrícola.
En Silla, la historia estable comienza con una explotación agrícola. No con una ciudad amurallada ni con una gran vía urbana, sino con una villa romana vinculada a las parcelas que rodeaban la Vía Augusta. La tierra que hoy se extiende cerca de la Albufera tiene otra historia, mucho más lenta: está formada por depósitos aluviales cuaternarios, ligados a una época en que la Albufera llegaba más hacia el interior. Entre ambas historias —la del agua que fue dejando sedimentos y la de quienes aprendieron a trabajar el terreno— aparece una pista concreta sobre el nacimiento de la localidad.
La villa de Silla encontró sitio entre parcelas romanas
Antes de Roma ya había presencia humana ocasional en el entorno. La proximidad de la Albufera, el clima y el terreno ofrecían recursos para subsistir, entre ellos carne y pescado. No hace falta imaginar una población continua: la evidencia disponible describe presencias dispersas y sitúa más tarde el comienzo de un asentamiento estable. La diferencia importa. Una cosa es pasar por un lugar o aprovechar sus recursos; otra, organizar allí una explotación y permanecer.
La historia local coloca ese cambio en 138 a. C., en el tiempo de la fundación de Civitatis Valentia. El asentamiento se identifica como una villae: una explotación agraria dentro de la centuriación que rodeaba la Vía Augusta. La centuriación era una organización romana del territorio en parcelas; así, la villa de Silla no aparece aislada, sino enlazada a una red de tierras trabajadas y a una gran vía de comunicación.
¿Qué pudo hacer atractiva esta ubicación? La geología no permite atribuir la decisión de los romanos a una propiedad concreta del suelo, pero sí ofrece un marco coherente: el municipio se asienta sobre una llanura de depósitos aluviales, y la agricultura está documentada desde el asentamiento romano. Es razonable inferir que un terreno llano y próximo a la Albufera facilitaba el aprovechamiento agrícola; la relación es una interpretación del paisaje y los datos, no una causa escrita en las fuentes.
La escena se vuelve más nítida con los objetos recuperados en Silla: monedas, piedras de molino y fragmentos de cerámica. No son una narración completa de la vida diaria, pero acercan al lector a una comunidad que cultivaba, molía y utilizaba recipientes. Las piedras de molino, en particular, ponen un gesto cotidiano sobre el mapa: la producción agrícola no era solo una posibilidad del terreno, sino una actividad materializada en herramientas.
Cuando la Albufera alcanzaba más tierra
El paisaje actual puede engañar por su aparente sencillez. Silla es llana y, hacia el este, el término municipal incluye campos de arroz y el Parque Natural de la Albufera; al oeste discurre la Acequia Real del Júcar, de la que salen acequias de riego. Pero la llanura no es una superficie vacía: bajo ella se acumularon depósitos aluviales durante el Cuaternario, cuando la Albufera se extendía más hacia el interior.
“Aluvial” describe materiales que el agua transporta y deposita. Puedes imaginarlo como el sedimento que queda cuando una corriente pierde fuerza y deja atrás parte de su carga, aunque la evidencia local no precisa aquí cada episodio de transporte ni cada capa. Lo importante para la historia de Silla es la escala del cambio: el agua fue modelando y cubriendo una zona baja; mucho después, las comunidades aprovecharon ese territorio para vivir y cultivar.
¿Significa eso que la villa romana estaba a la orilla exacta de la Albufera? No: la información disponible no fija esa posición. Lo que sí establece es la antigua extensión más interior de la Albufera y la presencia de depósitos aluviales en el término. Juntas, esas pistas muestran un paisaje cuya relación con el agua ha cambiado, sin necesidad de inventar una línea de costa para el siglo II antes de nuestra era.
También importa la duración. El depósito aluvial pertenece a una historia geológica anterior a Roma; la villa, en cambio, deja una huella humana concreta dentro de ella. Si miras la llanura desde el presente, no ves una sola escena inmóvil, sino la superposición de un territorio formado por agua y una sociedad que lo parceló y trabajó.
La torre conserva una fecha distinta a la de la villa
En el lugar donde se asienta la torre de Silla, el yacimiento arqueológico se fecha en los siglos I-II d. C. Esa referencia ayuda a separar dos momentos que podrían confundirse: el inicio del asentamiento estable, situado en 138 a. C., y la datación del yacimiento bajo la torre, posterior. Entre uno y otro, el territorio romano siguió dejando objetos y señales de ocupación.
Mucho más tarde, la torre se convirtió en el centro de una nueva etapa. Tras la conquista de Jaime I, la alquería de Silla fue entregada el 15 de enero de 1233 a la Orden de San Juan del Hospital; Hugo de Fullaquer conquistó la torre árabe. En 1243 otorgó la primera Carta Puebla, y los primeros cristianos llegados de fuera se establecieron en casas y ocuparon tierras. La escena vuelve a unir vivienda y suelo: no solo se controlaba un punto estratégico, también se organizaba quién viviría y trabajaría allí.
La relación entre campesinos y señores tuvo condiciones difíciles. En 1248 Pedro de Alcalá otorgó una segunda Carta Puebla con condiciones descritas como muy onerosas para los campesinos. En 1317 terminó el dominio de la Orden del Hospital y Silla pasó a la de Santa María de Montesa; ese dominio continuó hasta la desamortización de 1837. Cambiaron las instituciones, pero la tierra siguió en el centro de la vida local.
El arroz permanece mientras Silla cambia de oficio
La transformación más reciente alteró la escala del paisaje. Desde 1960, la llegada de la industria y la cercanía de Valencia impulsaron el crecimiento demográfico y urbanístico. Silla se hizo también ciudad dormitorio; el suelo agrícola fue cediendo terreno a instalaciones industriales, aunque el arrozal permaneció como excepción destacada. En el municipio sigue habiendo actividad pesquera en la Albufera y un puerto pesquero a sus orillas.
La información geotécnica actual confirma que el terreno municipal no se clasifica bajo una sola etiqueta. Su inventario atribuye un 28.78 % a calizas, dolomías y mármoles; un 22.70 % a arcillas expansivas blancas o blandas; un 20.52 % a arenas finas y limos; un 11.05 % a masa de agua; un 9.90 % a gravas y arenas compactas, y un 5.13 % a arcillas y margas sobreconsolidadas duras. Son categorías del conjunto municipal, no una descripción específica del lugar de la villa romana. Junto con los depósitos aluviales descritos para el término, recuerdan que la llanura tiene una composición variada y que la historia antigua no puede reducirse a una sola clase de suelo.
La clave, entonces, no es que una roca explique por sí sola el nacimiento de Silla. Es que el territorio ofrece una secuencia legible: un paisaje bajo ligado a la extensión antigua de la Albufera; una villa agrícola romana asociada a parcelas y a la Vía Augusta; y, siglos después, nuevas formas de repartir y ocupar la tierra. La geología aporta el escenario material, mientras los restos y los documentos muestran cómo cambió su uso.
La primera pregunta —qué encontró aquí aquella gente— tiene una respuesta prudente: una llanura cercana al agua, integrada en una red agrícola romana y aprovechada durante generaciones de maneras distintas. Cuando cruces Silla desde el casco urbano hacia los arrozales y la Albufera, la villa y sus piedras de molino ya no parecerán un episodio aislado: son una de las primeras huellas humanas en un paisaje que el agua había preparado mucho antes.
¿Necesitas un estudio geotécnico en Silla?
Solicita un presupuesto sin compromiso. Te asesoramos sobre el tipo de estudio que necesitas.
- Estudios firmados por geólogo acreditado
- Conformes con el CTE y Eurocódigo 7
- Cobertura en toda España
Más de 1000 estudios realizados
Pide presupuesto gratis
Contactamos por Whatsapp, teléfono o email, como prefieras.