Historia geológica Localidad La Unión

La Unión embarcó desde Portmán minerales para todo el Imperio romano

En Portmán, la sierra no terminaba en la orilla: los minerales extraídos tierra adentro salían al mar en forma de lingotes. ¿Cómo llegó aquella riqueza mineral a dar forma a dos milenios de historia local?

Panorámica de la Playa de la Cola del Caballo, en el litoral de La Unión; el relieve costero enmarca la historia minera de la localidad.

Panorámica de la Playa de la Cola del Caballo, en el litoral de La Unión; el relieve costero enmarca la historia minera de la localidad.

Foto: Ximonic (Simo Räsänen), CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

En Portmán, la historia minera de La Unión encontraba su puerta al Mediterráneo. Desde las minas de la sierra litoral de Cartagena-La Unión, los minerales recorrían el camino hasta el puerto; allí, convertidos en lingotes, podían embarcar rumbo a distintos puntos del Imperio romano. No era solo una historia de galerías: era una conexión entre el subsuelo, la costa y un comercio que desbordaba la comarca.

El relieve ofrecía la condición decisiva para ese relato: una sierra minera junto al mar. La explotación no nació con la ciudad actual, sino que dejó huellas mucho antes de que existiera el municipio de La Unión. En el paisaje de hoy, Portmán sigue siendo una referencia para entender ese encuentro entre la tierra que proporcionaba el mineral y el litoral por el que salía.

Portmán, donde la sierra encontraba el mar

¿Qué viajaba desde aquí? La fuente histórica identifica lingotes de plata, plomo, hierro, cinc y otros minerales. Por Portmán se exportaban productos de las minas romanas de Carthago Nova a todo el Imperio. La arqueóloga Eulalia Sintas Martínez estudió restos arqueológicos que muestran la importancia de la zona como suministradora de plata y plomo en época republicana.

La imagen es sencilla y poderosa: una riqueza extraída de la sierra se convertía en carga transportable y salía por el puerto. No hace falta imaginar un paisaje distinto ni atribuirle a cada ladera una mina concreta. El vínculo documentado está en la actividad minera de la sierra y en la función exportadora de Portmán. La geología se vuelve historia cuando un recurso del terreno entra en una ruta comercial.

El propio nombre de Portmán guarda una larga trayectoria de lenguas. La forma documentada Burtuman al-Kabir, «Burtumán el Grande», conserva el paso del topónimo por la época musulmana; su origen remoto se relaciona con el latín Portus Magnus. Es una huella distinta de la arqueológica, pero igualmente local: aquí el puerto no fue solo un lugar de embarque, sino también un nombre transmitido y transformado a lo largo de los siglos.

La sierra minera conserva numerosos yacimientos arqueológicos que atestiguan la explotación de las minas desde antiguo. Esos restos impiden reducir la historia a un único momento: la extracción precedió con mucho a la fundación de La Unión como municipio. Portmán enlaza así dos escalas, la de los trabajos mineros y la de las rutas marítimas que llevaron sus productos lejos de la costa murciana.

El Garbanzal y Herrerías cambiaron de nombre con el auge

En el siglo XIX, el paisaje minero volvió a empujar la historia en otra dirección. El rápido desarrollo de la minería llevó a las corporaciones pedáneas de El Garbanzal, Herrerías y Portmán a separarse de Cartagena y unirse en un municipio propio. El 1 de enero de 1860 nació la Villa de El Garbanzal: una decisión política nacida en un territorio cuya economía giraba alrededor de las minas.

La unión administrativa no borró las diferencias entre los principales caseríos. Las desavenencias entre El Garbanzal y Herrerías hicieron que el joven municipio adoptara el nombre de La Unión en 1868. El relato local quedó así escrito en dos planos: el mineral sostenía el rápido crecimiento, mientras la comunidad buscaba cómo reconocerse como una sola población.

El movimiento de trabajadores también transformó la localidad. Llegaron personas de Almería, Jaén y Granada para trabajar en las minas, y su presencia contribuyó al carácter cultural de la ciudad y a la tradición del cante de las minas. La sierra atraía mano de obra; el municipio se fue formando alrededor de esa actividad. En 1894, la villa recibió el título de ciudad.

La riqueza, sin embargo, no se repartió de manera uniforme. La historia local señala que buena parte de la fortuna minera salió fuera de La Unión. La plata extraída contribuyó a levantar edificios de Cartagena, entre ellos el Palacio de Aguirre y una casa señorial de la calle Jabonerías, hoy parroquia de San Antonio. El mineral podía viajar y convertirse en arquitectura lejos del lugar de extracción; quienes lo sacaban de las minas, en cambio, afrontaban una vida de trabajo peligrosa.

El Descargador puso rostro al coste de la extracción

La minería no era una promesa abstracta de riqueza para quienes bajaban a los túneles. Los trabajadores carecían de garantías laborales y se enfrentaban a jornadas y condiciones muy duras. La fuente histórica recoge la exposición a sulfatos y sílice, asociada esta última a la silicosis, y describe la presencia cotidiana de heridos. El Hospital de Caridad de Portmán ofreció un espacio para atenderlos.

También surgieron organizaciones obreras y protestas sindicales, que a menudo fueron reprimidas. En 1916, los sucesos del Descargador quedaron como un episodio de esa tensión. El nombre de ese lugar no señala aquí una veta ni una galería: señala el choque entre la dependencia de la minería y las condiciones de quienes la hacían posible.

La geología no dictó por sí sola ese conflicto. Pero los minerales de la sierra sí hicieron posible una industria que concentró el trabajo en torno a la extracción y conectó La Unión con mercados más amplios. En esa cadena, el mineral era riqueza exportable; el esfuerzo y los riesgos quedaban en la localidad. Es una diferencia que ayuda a entender por qué la historia minera no puede contarse solo con sus cargamentos y sus edificios.

Cuando menguó la riqueza, la sierra siguió marcando el rumbo

A partir de 1919, los yacimientos se agotaban y los minerales eran cada vez más pobres en plomo y plata. Después de la Primera Guerra Mundial cayó considerablemente la demanda de plomo, utilizado, entre otros fines, para fabricar proyectiles. La decadencia minera trajo éxodo: La Unión perdió la mitad de su población, después de haber superado los 30.000 habitantes entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

La actividad se reanimó desde la década de 1950 con métodos modernizados que reutilizaban zonas explotadas y abandonadas y aprovechaban materiales de desecho. Entre 1957 y 1988, Peñarroya concentró la explotación de la Sierra Minera. Más tarde, el control pasó a Portmán Golf, que pretendió orientar el entorno de Portmán hacia el aprovechamiento turístico. En 1991 cerraron definitivamente las minas, tras dos milenios de explotación.

La escala de ese recorrido se entiende mejor si se separan dos clases de evidencia. La historia minera habla de plata, plomo, hierro y cinc extraídos de la sierra. En cambio, el estudio geotécnico de La Unión clasifica el terreno que registra como gravas y arenas compactas, con un 100.00 % en esa categoría. Son materiales granulares; esa clasificación describe el suelo estudiado, no la composición de las antiguas explotaciones. El widget de tipos de terreno permite consultar ese dato sin confundirlo con la historia de los minerales metálicos.

En 1940, un incendio destruyó el Ayuntamiento y sus archivos, y desde entonces estudiar algunos aspectos de la historia local resulta más difícil. Aun así, la ruta minera principal conserva sus hitos: las huellas arqueológicas, el puerto de Portmán, el auge decimonónico, el coste humano y el cierre de las minas. No es una secuencia de progreso sin interrupciones; es el relato de una riqueza geológica que primero conectó la sierra con el Imperio y, mucho después, reorganizó la vida de una ciudad.

En Portmán, la costa recuerda dónde se encontraban la sierra y el mar; la historia añade lo que circuló entre ambos: minerales, trabajadores y riqueza. La Unión nació y cambió al compás de esa extracción, y el puerto sigue siendo la imagen más nítida de cómo una montaña minera pudo abrirse camino hasta el horizonte.

Tipos de terreno en La Unión

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

    Ver ficha
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