Historia geológica Localidad Ontur

Ontur, la tierra bajo las alas

A los pies de la sierra del Madroño, los planeadores despegan desde el aeródromo de Ontur. Bajo esa imagen de vuelo, el término municipal reúne arenas, limos y rocas carbonatadas, materiales distintos que ayudan a leer el paisaje y sus huellas.

La plaza del casco urbano de Ontur, en el centro de la localidad. El núcleo habitado es el punto de partida para recorrer las distintas huellas del término.

La plaza del casco urbano de Ontur, en el centro de la localidad. El núcleo habitado es el punto de partida para recorrer las distintas huellas del término.

Foto: 19Tarrestnom65, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

A dos kilómetros de Ontur, al pie de la sierra del Madroño, una pista asfaltada de 1.200 metros abre el paisaje a los planeadores. El monte del mismo nombre alcanza 1.051 metros y es el más alto de la comarca. Desde aquí, el terreno puede parecer una superficie continua; el estudio geotécnico, en cambio, describe un término hecho de materiales diferentes y señala procesos capaces de modificarlo. La historia de este suelo no es la de un único estrato ni la de un desastre concreto: es la de un paisaje diverso, habitado y utilizado mientras conserva zonas donde la roca y las laderas pueden cambiar.

La sierra del Madroño abre el horizonte

El aeródromo civil de Ontur tiene hangares, una zona de acampada y seis bungalós, además de la pista principal y otra destinada al aeromodelismo, apta también para ultraligeros. Está especializado en vuelo sin motor. Las condiciones térmicas, descritas como excepcionales, atraen a pilotos de planeador y les permiten recorrer cientos de kilómetros. Así, el mismo término que se recorre a pie o se trabaja desde el suelo se convierte también en espacio de vuelo: una actividad actual que acompaña la presencia dominante de la sierra.

Conviene separar las dos historias que se encuentran aquí. La sierra y los materiales del municipio pertenecen al paisaje geológico; el vuelo sin motor aprovecha las condiciones térmicas que ofrece el lugar. No hace falta atribuir a una roca la formación de esas condiciones para apreciar el contraste: arriba, las corrientes que buscan los planeadores; abajo, una combinación de sedimentos y rocas que el estudio describe a escala municipal. El relieve tiene un nombre y una altura reconocibles; el subsuelo, en cambio, se cuenta mejor como un mosaico.

Un término de arenas, limos y roca

En la clasificación geotécnica, las arenas finas y los limos representan el 56,63 % de los materiales registrados. Las calizas, dolomías y mármoles suman el 26,86 %. También aparecen areniscas, conglomerados y flysch, con un 7,78 %, y arcillas y margas sobreconsolidadas —duras—, con un 2,23 %. Son nombres que dibujan una composición variada: junto a sedimentos de grano fino figuran rocas carbonatadas y otros materiales sedimentarios.

Las cifras describen categorías del término, no una escalera de capas que pueda asignarse automáticamente a cada calle, edificio o pista. Arena fina y limo nombran sedimentos de tamaños distintos; caliza, dolomía y mármol identifican materiales carbonatados. Areniscas y conglomerados remiten a rocas formadas por granos o fragmentos unidos, mientras que el flysch aparece agrupado en la misma categoría del estudio. Esta diversidad importa porque no todos los materiales responden igual a los procesos que actúan sobre el terreno. En Ontur, el primer descubrimiento es precisamente ese: bajo una localidad relativamente compacta hay una composición municipal que no es uniforme.

La roca carbonatada guarda otra posibilidad

En las formaciones carbonatadas, el estudio distingue áreas medianamente karstificadas, donde pueden aparecer karsts importantes dispersos, y otras poco o casi nada karstificadas, con algún sistema aislado. Karstificación es el proceso por el que el agua disuelve lentamente rocas como las calizas y puede abrir huecos en ellas. A lo largo del tiempo, esos huecos pueden modificar el soporte y, en determinadas condiciones, dar lugar a hundimientos. El término geológico permite entender por qué el informe separa estas zonas de otras partes del municipio.

La imagen de la roca no es la de un bloque inmóvil para siempre. El agua puede actuar en el interior de una formación carbonatada sin que la superficie muestre de inmediato el recorrido que ha seguido. Pero el estudio no convierte esa posibilidad en una historia de hundimientos ocurridos en todo Ontur: identifica áreas con hundimientos kársticos actuales o potenciales. Esa distinción conserva la escala del dato. Algunas zonas pueden presentar el proceso; otras se describen como poco karstificadas. La geología local, por tanto, no ofrece una única respuesta para todo el término.

Ontur y las tierras cultivadas al atardecer, con el relieve del entorno en el horizonte. La vista reúne el pueblo y el paisaje municipal que acompañan el recorrido.

Ontur y las tierras cultivadas al atardecer, con el relieve del entorno en el horizonte. La vista reúne el pueblo y el paisaje municipal que acompañan el recorrido.

Foto: 19Tarrestnom65, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Las laderas también pueden cambiar

El segundo proceso señalado por el estudio es distinto: áreas con movimientos actuales o potenciales de tipo deslizamiento o desprendimiento. En un deslizamiento, una masa de terreno se desplaza ladera abajo; en un desprendimiento, fragmentos de roca o terreno se separan y caen. La gravedad pone en marcha el movimiento, aunque sus circunstancias dependen de cada lugar. El informe identifica estos procesos a escala de Ontur, pero no los atribuye a un episodio concreto ni a un punto nombrado del municipio.

La sierra del Madroño ayuda a recordar que el paisaje tiene desniveles, mientras que la clasificación geotécnica deja claro que las zonas de movimiento no deben confundirse con las de karstificación. Son transformaciones diferentes: unas se relacionan con las formaciones carbonatadas y los hundimientos; otras, con masas que se desplazan o se desprenden. El terreno mantiene, así, dos tensiones geológicas documentadas. No hacen falta escenas de catástrofe para comprender su importancia: basta con ver que el relieve y el sustrato no son una base idéntica en todas partes.

En las Eras, cinco muñecas bajo tierra

La relación entre Ontur y su subsuelo también guarda una huella humana mucho más antigua. En la necrópolis de las Eras se encontraron cinco muñecas articuladas en una tumba infantil: cuatro de marfil y una de ámbar. La dueña habría jugado con ellas entre los siglos III y IV después de Cristo. No es un dato sobre la composición de la roca bajo la tumba; sí es una señal local de cómo el suelo conserva rastros de vidas pasadas y puede devolverlos mucho después.

Las muñecas eran objetos de lujo, según la información recogida sobre las piezas, y el conjunto destaca por el número de ejemplares y por la muñeca de ámbar. Su destino actual también forma parte de la historia: se exponen en el Museo Arqueológico de Albacete. El recorrido va desde una tumba de las Eras hasta un museo provincial, mientras Ontur conserva el lugar asociado al hallazgo. La historia no autoriza a imaginar quién excavó la sepultura, qué ocurrió en sus últimos días ni qué material exacto la rodeaba. Lo que permanece es una combinación extraordinaria de objetos y su procedencia local.

El campo y el vuelo comparten el término

En la Ontur actual, la mayoría de la población se dedica al cultivo de la vid, el olivo y el almendro. También tienen importancia la huerta —con patatas, tomates y alfalfa— y los frutales, entre los que destaca el albaricoquero. La cooperativa elabora el vino Castillo de Ontur, con Denominación de Origen Jumilla. Estos usos cuentan otra manera de habitar el territorio: trabajar la tierra, recoger sus productos y convertir la uva en un vino ligado al nombre del municipio. El estudio geotécnico no atribuye esos cultivos a un tipo de suelo concreto; pertenecen a la vida agrícola de Ontur, junto a la diversidad material que registra para el término.

La sierra aporta además plantas como romero, tomillo, espliego, manzanilla y esparto, y alberga pinos, especialmente en la sierra del Madroño. Fuera del casco urbano, el lavadero restaurado en 1990 conserva una fuente y espacios arbolados; en la montaña, el merendero reúne una fuente natural, una pineda y un mirador. Son lugares de uso y encuentro descritos en el paisaje local. No sustituyen el mapa del subsuelo, pero muestran cómo el territorio se vive en varios registros: cultivo, vegetación, descanso y vuelo.

Una tierra, varias huellas

Ontur pasó a formar parte de la Corona de Castilla, dentro del Reino de Murcia, en virtud del Tratado de Alcaraz de 1243. Entre 1244 y 1256 perteneció al Señorío de Caudete y después pasó al Marquesado de Villena. Esos cambios políticos no explican la formación de las rocas, pero sitúan a la comunidad en una larga historia local de ocupación y pertenencia. Mucho después, la agricultura, el aeródromo y los espacios verdes muestran distintos usos del mismo término; las muñecas de las Eras enlazan ese presente con una vida de hace muchos siglos.

El recorrido vuelve a la pista al pie del Madroño. El aeródromo convierte el aire en camino; bajo él, el mosaico municipal reúne arenas, limos, carbonatos y otras rocas, con áreas donde se señalan posibilidades de karstificación y movimientos de ladera. Las muñecas, en cambio, dejaron la tumba y hoy se conservan en Albacete. Así acaba este recorrido: no con un terreno idéntico bajo cada paso, sino con una sierra, una comunidad y huellas distintas que siguen contando Ontur desde el suelo.

Tipos de terreno en Ontur

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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