Historia geológica Localidad Marines

Marines, del derrumbe al pueblo nuevo

Marines Viejo conserva la huella de un cambio brusco: en 1957, los desprendimientos de roca obligaron a sus habitantes a dejar casas dañadas y empezar de nuevo. La sierra, los barrancos y el sustrato del municipio ayudan a entender el escenario de aquella mudanza.

Vidriera de Arcadio Blasco. Iglesia parroquial del Cristo de las Mercedes. Marines (Valencia).

Vidriera de Arcadio Blasco. Iglesia parroquial del Cristo de las Mercedes. Marines (Valencia).

Foto: Claraduca, CC0 — commons.wikimedia.org

En Marines Viejo, entre las casas que aún permanecen y las ruinas del antiguo núcleo, el paisaje guarda una ruptura que no fue solo arquitectónica. El 14 de octubre de 1957, tras lluvias torrenciales, se produjeron desprendimientos de rocas y el desbordamiento del Carraixet y del Turia. Las casas sufrieron daños irreparables y seis personas murieron. La población tuvo que desplazarse; el traslado al nuevo Marines, sin embargo, no se completó de inmediato: se prolongó hasta 1967. Una década separa así el desastre del final de la mudanza.

Marines Viejo, al pie de una historia larga

El núcleo antiguo forma parte de una historia de ocupación mucho más extensa que el episodio de 1957. En la montaña del Castillo del Real se han encontrado vestigios de poblamiento desde la Edad del Cobre, seguidos por huellas de la Edad del Bronce y de época ibérica. Son rastros de distintas etapas, no una única comunidad que atravesara intacta todos esos siglos. Pero juntos muestran que las montañas del término fueron escenario de ocupaciones humanas muy antiguas.

El Marines que precedió al pueblo actual se considera surgido en época musulmana. También en el término, el pequeño poblado de Olla tuvo origen en el siglo XI. Allí quedan restos de un sistema de riego, una señal concreta de cómo sus habitantes aprovecharon las aguas del entorno. La Torre Olla protegía el poblado y servía de conexión con el Castillo del Real. Son lugares distintos, pero ambos recuerdan que vivir en este relieve implicaba relacionar asentamientos, defensa y recursos locales.

Marines quedó poblado por moriscos tras la Reconquista. Su expulsión en 1609 provocó una crisis y, en 1611, solo 35 nuevos colonos aceptaron la carta puebla. La población se recuperó poco a poco. Olla, por su parte, perdió habitantes tras la expulsión y acabó abandonándose definitivamente en el siglo XIX. En Marines, los cambios de población y de asentamiento precedieron por siglos al desplazamiento que impondría la catástrofe moderna.

La Sierra Calderona y el terreno que la lluvia encuentra

El término de Marines ocupa un amplio sector de la vertiente meridional de la Sierra Calderona. Su parte septentrional es relativamente abrupta y en ella destacan montes como el Gorgo, el Rodeno, el Castillo del Real y el Cucurucho. Hacia el centro del término, varios barrancos y torrentes llevan el agua hacia la cabecera del Carraixet, que nace en el corazón del municipio. Desde allí, el barranco recorre 52,5 kilómetros hasta el mar.

El agua no circula por una sola vía. Los barrancos de Olla, Tello y Rama, junto con la rambla de la Fuente de Zafra, confluyen en el Carraixet. En el oeste, la rambla de la Garrofera enlaza con la de la Escarihuela, que continúa por Llíria y acaba desembocando en el Turia. Esta red ayuda a situar el episodio de 1957 en un territorio donde las aguas de lluvia se concentran en cauces y ramblas. La noticia de aquel día registra el desbordamiento del Carraixet y del Turia, además de los desprendimientos en Marines Viejo.

El otoño suele ser la estación más lluviosa en Marines y octubre, el mes más lluvioso. La precipitación anual ronda los 500 milímetros en el antiguo Marines y los 450 en el llano donde se encuentra el nuevo. Esas medias describen el clima, no la cantidad de lluvia caída durante el desastre. Aun así, el contraste ayuda a comprender por qué los barrancos y las laderas forman parte de la vida local: el agua llega de manera desigual y encuentra un relieve que la conduce hacia cauces definidos.

Calizas, dolomías y otras rocas bajo Marines

El estudio geotécnico del municipio clasifica el 69,51 % de los materiales como calizas, dolomías y mármoles; otro 20,83 % corresponde a areniscas, conglomerados y flysch. En proporciones menores aparecen yesos, anhidrita y sales, y arcillas y margas sobreconsolidadas. Esta clasificación describe Marines en conjunto: no permite identificar por sí sola la roca concreta bajo una casa de Marines Viejo ni el material de cada ladera afectada.

Las calizas y las dolomías son rocas carbonatadas. En ellas, el agua puede disolver parte de la roca y abrir conductos o cavidades; ese proceso se llama karstificación. El estudio considera que las formaciones carbonatadas del término están medianamente karstificadas y que puede haber sistemas kársticos importantes dispersos. Para las formaciones yesíferas señala una karstificación escasa, con sistemas aislados localmente. Son rasgos del subsuelo que dan cuenta de su heterogeneidad, no una explicación demostrada de los desprendimientos de 1957.

También importa distinguir la roca del sedimento suelto que puede cubrirla. Una roca fracturada puede desprender bloques cuando estos pierden apoyo; en cambio, las arcillas y margas son materiales distintos, cuyo comportamiento depende de sus condiciones locales. El estudio registra en el término procesos potenciales de movimientos del terreno, incluidos deslizamientos y desprendimientos, además de hundimientos kársticos. Esa descripción municipal encaja con un paisaje donde conviven materiales diversos y relieves abruptos, pero no localiza ni reconstruye el mecanismo exacto de cada caída de roca ocurrida en el pueblo.

Fuentes y barrancos en la vida cotidiana

Mucho antes de la mudanza del siglo XX, los habitantes del término habían convertido el agua en un recurso cotidiano. Marines cuenta con manantiales y fuentes, entre ellos los nacimientos del Morteral, del Azud y de Rama, y las fuentes del Rincón, del Sargatillo, del Chopo y del Camino de Olla. Se construyeron azudes, balsas y acequias para regar pequeñas huertas junto a los barrancos; aljibes y fuentes abastecían a personas y animales. La red de agua era, por tanto, tanto un recurso como una condición del asentamiento.

En Olla, los restos del sistema de riego acompañan a los vestigios del poblado y a su torre. La relación es sencilla y concreta: el agua de las fuentes y los barrancos podía aprovecharse, pero había que conducirla y almacenarla. En la actualidad muchas fuentes están abandonadas. Esa transformación no explica el desastre de 1957, pero sí permite ver otra dimensión del mismo territorio: el agua que hacía posible la vida local también recorría cauces capaces de desbordarse cuando llegaban lluvias torrenciales.

La Sierra Calderona tampoco es un fondo inmóvil. El estudio geotécnico señala, a escala municipal, áreas con expansividad de arcillas y movimientos potenciales del terreno. Estos datos no equivalen a un mapa de daños del antiguo pueblo. Sí invitan a entender el relieve como una combinación de materiales y procesos, no como una superficie uniforme. Cuando lluvia, cauces, roca y pendientes coinciden, el terreno puede ofrecer resistencia en unos puntos y ceder en otros; en Marines Viejo, la consecuencia documentada fue trágica.

La mudanza a Marines Nuevo

El desastre dejó a la comunidad ante una decisión impuesta por los daños: abandonar las casas que habían quedado irreparables. El pueblo antiguo quedó parcialmente arrasado y sus habitantes se trasladaron al nuevo Marines, emplazado en los antiguos terrenos de la Masía La Maimona. El cambio de lugar fue gradual. Aunque la destrucción ocurrió en 1957, el traslado no se completó hasta 1967; el resultado fue la existencia de dos núcleos llamados Marines, el Nuevo y el Viejo.

El final de la mudanza no borró el anterior asentamiento. Marines Viejo conserva restos y casas, algunas ocupadas como residencia de verano, mientras que el poblado de Olla y su torre cuentan también una historia distinta, de abandono mucho más antiguo. La torre de Olla está declarada bien de interés cultural desde 2001. Son huellas que no deben confundirse: una habla de la larga ocupación de la sierra y otra recuerda el desplazamiento forzado del siglo XX.

En el término actual, las ramblas siguen recogiendo las aguas y la sierra conserva su relieve áspero. Marines Nuevo quedó como hogar de la población trasladada; Marines Viejo permaneció como el lugar donde la historia del municipio cambió de rumbo. Al mirar sus casas dañadas, el derrumbe deja de ser solo una fecha: se entiende como el momento en que una comunidad tuvo que cambiar de emplazamiento y conservar, en dos Marines, la memoria de un mismo territorio.

Tipos de terreno en Marines

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
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    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Marines

Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras) 0–10 m
Yesos, Anhidrita y Sales 10–22 m
Areniscas, Conglomerados y Flysch 22–37 m
Calizas, Dolomías y Mármoles 37–57 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE

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