Historia geológica Localidad La Pola de Gordón

La Pola de Gordón siguió el Bernesga desde los pasos romanos hasta el tren

Por el corredor del Bernesga avanzaron las tropas de Roma y, siglos después, llegó el ferrocarril que enlazó León con Gijón. ¿Qué tiene este valle de montaña que ha seguido guiando los caminos?

Afloramiento rocoso entre las laderas de La Pola de Gordón, una muestra visible del paisaje montañoso que enmarca el corredor del Bernesga.

Afloramiento rocoso entre las laderas de La Pola de Gordón, una muestra visible del paisaje montañoso que enmarca el corredor del Bernesga.

Foto: jacinta lluch valero from madrid * barcelona...., (España-Spain), CC BY-SA 2.0 — commons.wikimedia.org

En Gordón, el camino no necesitó una línea recta para encontrar su rumbo: bastaba con seguir el valle. El territorio fue atravesado por una de las principales rutas utilizadas por las tropas romanas en la conquista de los astures; mucho más tarde, la carretera y el ferrocarril también se acomodaron junto al Bernesga. No son el mismo camino ni pertenecen a la misma época. Pero el relieve que los ordena sigue ahí, marcando el paso entre las montañas.

La montaña puso rumbo a las tropas de Roma

La conquista romana de los astures se desarrolló entre el 29 y el 19 a. C. Por Gordón pasaba una de las principales rutas de avance de las tropas, y cerca de Pajares se han encontrado campamentos militares vinculados a la Vía de La Carisa. El nombre de esa vía recuerda a Publio Carisio, el general enviado por Augusto para derrotar a los astures.

El dato importante para entender La Pola no es imaginar una calzada romana justo donde hoy pasa cada carretera. El dossier sitúa una ruta principal por el territorio de Gordón y campamentos cerca de Pajares; juntos, esos indicios muestran la importancia estratégica de este paso de montaña. El relieve no fue un telón de fondo: ofrecía un corredor por el que avanzar a través de un territorio accidentado.

La geografía ayuda a leerlo. El Bernesga recorre el municipio de norte a sur, entre laderas y cumbres de la cordillera Cantábrica. La altitud llega a 1914 metros en El Pedroso, al suroeste, y desciende hasta 970 metros junto al río antes de que este abandone el municipio por el sur. La Pola, a 1007 metros, se encuentra en ese paisaje de alturas y pasos. Es razonable deducir que el valle hizo más practicable la comunicación que un cruce directo de las montañas, aunque las fuentes no atribuyen expresamente a la geología la elección de aquella ruta romana.

El Bernesga encuentra su camino entre las rocas

La forma del valle es el resultado de una historia mucho más larga que la de cualquier camino. El estudio geotécnico clasifica el 47.61% de los materiales como areniscas, conglomerados y flysch. Esa proporción describe la clasificación del estudio, no significa que puedas ver esas rocas en idéntica cantidad en cada ladera o en cada calle.

Las areniscas se forman cuando granos de arena se acumulan y quedan unidos; pueden conservar el rastro de antiguas playas, deltas o ríos tranquilos. Los conglomerados, en cambio, reúnen cantos rodados cementados: hablan de corrientes más enérgicas, capaces de arrastrar piedras. Son dos maneras distintas de conservar el movimiento del agua en roca, como si un cauce antiguo dejara unas veces arena apretada y otras un lecho de guijarros endurecido.

El flysch añade otra señal: alternancias de capas arenosas y arcillosas asociadas a ambientes marinos profundos, al pie de una plataforma continental. Imagínate una sucesión de depósitos, no una única lámina uniforme. La mezcla de materiales que recoge el estudio permite reconocer una historia variada de sedimentos; no permite, por sí sola, asignar a cada capa visible una edad concreta ni explicar cada curva del Bernesga.

También aparecen calizas, dolomías y mármoles, que representan el 15.19% de la clasificación. Las formaciones carbonatadas pueden disolverse lentamente con el agua y desarrollar conductos o huecos: ese proceso se llama karstificación. Dicho sin jerga, el agua puede abrirse paso en la roca, igual que una gotera persistente agranda una fisura, aunque a una escala y durante un tiempo geológico. El estudio identifica zonas carbonatadas medianamente karstificadas y señala la posibilidad de hundimientos kársticos actuales o potenciales. No convierte cada rincón de La Pola en una cavidad: describe un proceso posible en esas formaciones.

Vista de La Pola de Gordón y de las laderas que encauzan el núcleo en el paisaje del valle.

Vista de La Pola de Gordón y de las laderas que encauzan el núcleo en el paisaje del valle.

Foto: José Antonio Gil Martínez from Vigo, Spain, CC BY 2.0 — commons.wikimedia.org

Un valle de paso también fue un lugar habitado

Las rutas no solo cruzan un paisaje; también lo conectan con la vida de quienes permanecen en él. Tras la conquista, la Montaña Leonesa se destinó a la explotación de materias primas para el cercano campamento legionario de León, primero por la Legio VI Victrix y después por la Legio VII Gemina. La mina La Profunda, en Cármenes, se cita como prueba de explotación minera romana en la región. Es un contexto regional: no demuestra que esa mina estuviera en La Pola ni que cada recurso se extrajera aquí.

En La Vid de Gordón ha quedado una huella distinta: un ara votiva del siglo II d. C. Su inscripción latina dice que Julio Reburro cumplió de buen grado su voto a los dioses Queunuros. No es un mapa de caminos ni un registro de obras, pero aporta una voz humana al paisaje recorrido por Roma. La piedra de la inscripción concentra un gesto personal; el valle, en cambio, recuerda la escala colectiva de los desplazamientos.

¿Por qué Gordón aparece una y otra vez asociado a la idea de altura y fortaleza? La explicación del nombre es discutida. El lingüista José Ramón Morala recoge la posibilidad de un origen prerromano ligado a una raíz que alude a elevaciones, y relaciona otra hipótesis con el elemento celta o galo -dunum, «aldea» o «fortaleza». Son propuestas, no una traducción segura. Aun así, hacen eco de un rasgo visible: aquí el relieve es parte de la identidad del lugar.

Cuando llegó el tren, el corredor volvió a servir

En 1868 llegó el ferrocarril a Gordón. La línea León-Gijón pasó a ser una conexión fundamental para viajeros y mercancías. El paisaje no cambió de función de un día para otro: una comunicación moderna aprovechó un territorio donde el río y los pasos ya ordenaban los desplazamientos. Que la línea siguiera el corredor por esa razón es una lectura coherente de la geografía, no un motivo de trazado documentado en las fuentes disponibles.

La continuidad se reconoce en la red actual. La N-630 atraviesa el municipio y conecta Asturias con León; la mayoría de los pueblos y de la población se concentra en torno a esta carretera, el curso del Bernesga y el ferrocarril. La Pola y Santa Lucía conservan estaciones en servicio. Así, río, vía y carretera componen una misma franja de comunicación, aunque cada infraestructura pertenezca a una época distinta.

El Bernesga recibe afluentes como el Casares, y las carreteras secundarias enlazan localidades del municipio, entre ellas Buiza, Folledo, Paradilla y Los Barrios de Gordón. El arroyo no es una carretera y el valle no explica por sí solo la historia social de cada pueblo. Pero la disposición del agua y del relieve ayuda a entender por qué las conexiones se agrupan en torno a ese eje. Si hoy miras el mapa, puedes seguir la línea del río y reconocer el hilo que vuelve a aparecer en las comunicaciones.

El arroyo de los Barrios atraviesa el entorno construido y recuerda la presencia de los cursos de agua en el municipio.

El arroyo de los Barrios atraviesa el entorno construido y recuerda la presencia de los cursos de agua en el municipio.

Foto: Zarateman, CC0 — commons.wikimedia.org

Las laderas siguen poniendo límites al camino

El relieve que favorece el paso también tiene pendientes. El estudio geotécnico señala áreas con movimientos actuales o potenciales de tipo deslizamiento y desprendimiento. No describe un suceso concreto ni permite afirmar que una vía determinada esté afectada; recuerda, más sencillamente, que las laderas de montaña son terreno activo y que la roca y el agua participan en su evolución.

En el Alto Bernesga, ese paisaje de cumbres, ríos y bosques forma parte de la reserva de la biosfera declarada por la UNESCO en 2005. La reserva comprende una zona de transición entre las regiones biogeográficas atlántica y mediterránea, con hayedos, robledales, sabinares, matorrales de alta montaña y sistemas fluviales. El corredor de comunicaciones atraviesa, por tanto, un entorno cuyo valor no se reduce a facilitar el tránsito.

La respuesta a la pregunta inicial está en esa doble condición: el Bernesga abre una dirección entre montañas, pero las rocas, las laderas y el agua determinan cómo se presenta ese paso. Es probable que, mientras el río siga recorriendo el valle, La Pola continúe leyéndose desde esa tensión entre avanzar y adaptarse al relieve. El tren y la carretera pasan; la montaña permanece como la forma que les dio rumbo.

Tipos de terreno en La Pola de Gordón

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
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    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Fangos y Turbas (Deltaicos)
    Peligro

    Fangos y Turbas (Deltaicos)

    Suelos del periodo holoceno, subconsolidados, lodos fluyentes color negro con fortísimo componente orgánico, a veces en formato vegetal puro putrefacto (turbas). El fango se comprime un 50% de volumen

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  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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  • Pizarras y Esquistos
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    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

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