Historia geológica Localidad Comillas

Comillas encontró en sus cuevas las primeras huellas de su historia

En La Meaza, en Ruiseñada, una mano en negativo y unas líneas rojas enlazan Comillas con quienes habitaron sus cuevas hace milenios. ¿Cómo llegó ese relieve de cavidades a convertirse en refugio, lugar de marisqueo y terreno de explotación?

Panorámica de Comillas junto a la costa cantábrica: el núcleo urbano, las lomas y el mar en un mismo paisaje.

Panorámica de Comillas junto a la costa cantábrica: el núcleo urbano, las lomas y el mar en un mismo paisaje.

Foto: jmghera, CC BY 3.0 — commons.wikimedia.org

Las colinas que rodean Comillas no son solo el telón de fondo de la villa. Entre ellas se abren simas y cavernas que ofrecieron espacios para asentarse, y que hoy permiten seguir un hilo desde las huellas prehistóricas hasta las antiguas labores mineras. La respuesta a la pregunta está en la combinación concreta de roca, cavidades y costa que caracteriza este territorio.

La Meaza guardó una mano; Portillo, una despensa

En la cueva de La Meaza, en Ruiseñada, quedaron líneas sinuosas pintadas en rojo y una mano en negativo: la silueta que aparece al pintar alrededor de una mano apoyada en la pared. La descripción de la cueva recoge indicios de distintas etapas, desde el Paleolítico hasta la Edad del Bronce, y considera casi con seguridad paleolítica la pintura. El lugar fue descubierto en 1907; las pinturas se han descrito como de hace unos 14.000 años.

No es una escena reconstruida, sino una señal material: alguien llegó hasta una cavidad y dejó allí una imagen. En un relieve con numerosas cuevas y simas, esos espacios pudieron favorecer el asentamiento humano, como recoge la historia local. La roca no era solo suelo bajo los pies; también ofrecía huecos donde permanecer y donde dejar un rastro.

¿Qué hace que aparezcan esas cavidades? En las formaciones carbonatadas, el agua que se infiltra puede ir disolviendo y ensanchando pequeñas fisuras. La grieta, con el tiempo, puede convertirse en una cavidad; el terreno kárstico también puede presentar depresiones y simas. Es un proceso lento, comparable a una gota que insiste una y otra vez en la misma junta, hasta abrir un paso mayor.

La geología municipal aporta una pieza importante para entender ese paisaje: su estudio geotécnico califica como muy karstificadas, en conjunto, las formaciones carbonatadas y señala áreas con hundimientos kársticos actuales o potenciales. En su clasificación, calizas, dolomías y mármoles constituyen la familia de materiales más extendida, con un 49.55 %. La coincidencia entre esas rocas y el relieve de cavidades ayuda a explicar por qué el paisaje de Comillas ofrecía lugares aptos para la ocupación.

La Meaza no está sola. En las cuevas de Portillo, situadas en el límite entre Comillas y Ruiloba, hay galerías y restos de concheros neolíticos: acumulaciones de conchas que evidencian la actividad de marisqueo. La información arqueológica describe comunidades que también cazaban y buscaban emplazamientos próximos tanto a la montaña como al mar. En Comillas, el abrigo de una cueva y los recursos de la costa formaban parte del mismo territorio vivido.

El mar dejó rastros que no caben en una cueva

Las conchas cuentan una historia distinta a la pintura. No muestran una imagen, sino una práctica repetida: recoger alimentos en la costa y llevarlos al lugar de asentamiento. Si miras el paisaje actual, la cercanía entre las lomas y el Cantábrico ayuda a imaginar por qué la combinación de mar y montaña resultaba útil. La playa de Comillas y su línea litoral sitúan ese marco; los restos de Portillo son la evidencia concreta de la recolección prehistórica.

La playa y la costa de Comillas ayudan a situar el entorno litoral próximo a las cuevas donde se documenta el marisqueo prehistórico.

La playa y la costa de Comillas ayudan a situar el entorno litoral próximo a las cuevas donde se documenta el marisqueo prehistórico.

Foto: Vicente Maza Gómez, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

El terreno también guardaba recursos bajo la superficie. En La Molina, dentro de Ruiseñada, se encuentra la Mina Numa, explotada desde la Antigüedad. Allí se han hallado objetos y monedas romanas, un ara dedicada a Júpiter y restos de puntas de flecha. Son piezas distintas, pero reunidas dibujan una larga relación entre las personas y los materiales de este entorno.

La minería no empezó con Roma. La información histórica local señala que las minas de la ría de la Rabia y de Portillo ya se trabajaban en la Edad de los Metales prehistórica, y que los romanos también extraían metales en esos lugares. La cueva que permitía refugiarse y el yacimiento que podía proporcionar mineral eran espacios distintos, pero ambos muestran cómo se reconocían y aprovechaban las posibilidades de la geología local.

De las galerías antiguas a la mina de Canales

Mucho después, la búsqueda de mineral volvió a dar valor económico a estos afloramientos. El catálogo del IGME recoge el afloramiento de Comillas entre las explotaciones tempranas relacionadas con la mineralización de zinc y plomo de Udías, y menciona la mina Virgen de la Cueva o Esmeralda, en Canales. Sitúa esas labores entre las primeras explotaciones de la zona, iniciadas a mediados del siglo XIX y cerradas en 1930.

La escala cambió, pero la relación de fondo persistió. Primero, las comunidades prehistóricas aprovecharon cuevas y recursos marinos; después, la actividad minera buscó minerales en el terreno. La mina no es una prolongación de la cueva de La Meaza, ni el dossier establece que ambas ocupen la misma roca. Lo que sí permite ver es que las cavidades y los afloramientos minerales forman parte de una historia local en la que el relieve hizo visibles y accesibles distintos recursos.

El estudio geotécnico señala también posibles movimientos del terreno, incluidos deslizamientos o desprendimientos. No son el argumento central de esta historia, pero recuerdan que las formas del paisaje no son un decorado inmóvil. El karst puede seguir desarrollándose y el agua continúa encontrando camino por las fisuras; por eso, la geología que abrió cavidades en el pasado sigue presente en el terreno actual.

Tres lomas dieron forma a la villa

La historia de Comillas no quedó encerrada bajo tierra. Antes de levantarse las casas actuales, la población se situaba entre tres colinas: La Cardosa, donde está la Universidad Pontificia; la del Palacio de Sobrellano y la del Palacio de la Coteruca. La explicación del topónimo que lo relaciona con un valle pequeño o una zona entre lomas redondeadas encaja con ese paisaje de suaves elevaciones y depresiones.

En la Edad Media, el primer asentamiento se localizó en el entorno de San Cristóbal. Con el tiempo, crecieron barrios como Paresuas, Velecío, Campíos, Sobrellano y la Aldea, que fueron confluyendo hacia el entorno de la plaza y la ermita de San Juan. La villa fue ocupando y conectando distintos sectores de un terreno ondulado: no una cuadrícula extendida sobre una llanura, sino un núcleo que se desarrolló entre lomas.

En el siglo XIX, Comillas adquirió otra escala. El patronazgo de Antonio López, primer marqués de Comillas, impulsó su transformación monumental, y en el verano de 1881 Alfonso XII eligió la villa para sus vacaciones. Palacios y edificios modernistas añadieron una nueva capa visible a una historia mucho más antigua, cuyos primeros capítulos se leen en las cuevas y en los restos de las actividades mineras.

¿Qué ofrecieron, entonces, las cavidades de Comillas? Refugio y lugares donde dejar huella, dentro de un paisaje que también acercaba a sus habitantes al mar y a los minerales. La mano de La Meaza sigue siendo una imagen precisa de ese comienzo: pequeña frente a las lomas, pero capaz de enlazar la roca, la costa y la vida humana en un mismo lugar.

Tipos de terreno en Comillas

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

    Ver ficha
  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

    Ver ficha
  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

    Ver ficha
Estudio geotécnico

¿Necesitas un estudio geotécnico en Comillas?

Solicita un presupuesto sin compromiso. Te asesoramos sobre el tipo de estudio que necesitas.

  • Estudios firmados por geólogo acreditado
  • Conformes con el CTE y Eurocódigo 7
  • Cobertura en toda España
4,9 / 5

Más de 1000 estudios realizados

Pide presupuesto gratis

Sólo un pasito más...

Contactamos por Whatsapp, teléfono o email, como prefieras.