Historia geológica Localidad Zahínos

Zahínos, de la torre a la tierra común

En lo más alto de Zahínos, una torre circular recuerda el castillo alrededor del cual creció la localidad. La historia de esa altura y la de quienes trabajaron por la propiedad de la tierra se despliega sobre un término donde predominan las pizarras y los esquistos.

El torreón circular del castillo de Zahínos, hoy adosado al edificio del ayuntamiento. Es el resto visible de la fortificación levantada en el siglo XV.

El torreón circular del castillo de Zahínos, hoy adosado al edificio del ayuntamiento. Es el resto visible de la fortificación levantada en el siglo XV.

Foto: Amfeli, CC BY 4.0 — commons.wikimedia.org

La torre del castillo de Zahínos se alza en el punto más alto de la localidad. Hoy está adosada al edificio del ayuntamiento, entre construcciones de la población que fue creciendo alrededor de la fortificación. El castillo ya no está: de él queda esa torre circular, de casi trece metros. La imagen concentra dos tiempos distintos. En uno, una fortificación militar ocupaba la cima; en otro, el pueblo se extendió a su alrededor y la torre quedó incorporada a su centro. Pero la historia de Zahínos no se explica solo desde lo alto. También se cuenta desde las tierras que sus habitantes trabajaron y, en distintos momentos, trataron de conservar en común.

El cerro de Castro Fuerte

El nombre antiguo de Zahínos era Castro Fuerte, una denominación que apunta a su pasado de fortificación. El castillo se construyó en la cima de un cerro y, según la cronología local, fue levantado en el siglo XV por don Juan de Alconchel. No hace falta imaginar cómo era cada edificio del recinto para seguir el cambio principal: la ciudad actual creció alrededor de aquel castillo y el conjunto fortificado dejó de conservarse como tal. La torre es el resto visible de esa transformación, una pieza militar que hoy forma parte del paisaje cotidiano del pueblo.

El origen templario de la localidad se considera probable. En 1272, Zahínos aparece entre las poblaciones incluidas en el Bailiato de Jerez de los Caballeros, de acuerdo con el acta del capítulo celebrado por los caballeros templarios. Esa relación también importa por una costumbre jurídica que perduró en el suroeste de Badajoz: el Fuero de Baylío. En Zahínos, los bienes aportados al matrimonio y los adquiridos durante este se hacían comunes y, al disolverse, se repartían como gananciales. La regla hablaba de bienes familiares; la historia posterior de la localidad mostraría que la propiedad de la tierra podía convertirse también en una cuestión colectiva.

La disolución de la orden templaria en 1312 no borró de inmediato la organización señorial del territorio. Más tarde, Zahínos quedó dentro del señorío de Alconchel. Gutierre de Sotomayor, maestre de la Orden de Alcántara, legó la villa de Alconchel, con su término, jurisdicción y vecinos, a su hijo Juan de Sotomayor. El territorio pasó después por otras casas señoriales y, tras un matrimonio celebrado en el siglo XVIII, quedó vinculado a la casa de Mondéjar. Cambiaban los titulares del poder; el territorio de Zahínos seguía formando parte de esas jurisdicciones.

La torre atraviesa siglos difíciles

En el siglo XVII, la guerra entre España y Portugal llevó la devastación a Zahínos y a otros pueblos próximos. Las incursiones portuguesas dejaron saqueos y cosechas quemadas en la zona. Ese episodio permite medir lo que estaba en juego para una población rural: no solo el control político de un territorio, sino también los recursos de los que dependía la vida diaria. La información histórica no atribuye daños concretos al castillo; sí describe la destrucción que afectó a Zahínos y sus alrededores. La torre que hoy vemos es el resto conservado de una fortificación del siglo XV, no un testimonio documentado de esos ataques.

En 1834, Zahínos quedó integrado en el partido judicial de Jerez de los Caballeros. El censo de 1842 registró 263 hogares y 1.140 vecinos. Son cifras que sitúan una comunidad asentada, antes de que las decisiones sobre los bienes comunes alteraran de nuevo la relación de sus habitantes con el suelo. A mediados del siglo XIX, la desamortización llevó al Estado a incautarse de bienes propios y comunes de los pueblos. En Zahínos, el proceso desembocó en la subasta de las fincas Herrumbre y Gamonosa.

Pizarras, esquistos y dehesas

Bajo esa historia humana hay un sustrato que también caracteriza el término. La clasificación geotécnica atribuye a pizarras y esquistos el 93,47 % de los materiales considerados. Registra además un 2,19 % de fangos y turbas deltaicos. Es una descripción del municipio: no identifica por sí sola la roca de la torre ni permite trasladar esos porcentajes a una parcela concreta. Sí ofrece una imagen general del subsuelo local, dominado por esas dos clases de roca.

La misma información técnica califica ciertas formaciones como generalmente impermeables o de muy baja permeabilidad. En términos sencillos, el agua encuentra dificultad para atravesar esos materiales de manera uniforme. La alteración de la roca o sus fisuras pueden, sin embargo, alojar acuíferos superficiales: recursos de extensión y productividad generalmente reducidas, aunque con interés local en algunos lugares. La ficha no ubica esos acuíferos en un punto concreto de Zahínos. En el término, el curso de agua principal identificado es el río Godolid, perteneciente a la cuenca del Guadiana; no se atribuye aquí su presencia a una propiedad específica de las pizarras o los esquistos.

La superficie del municipio también tiene una historia de aprovechamientos. Zahínos forma parte de la comarca de Sierra Suroeste, cerca de la frontera portuguesa y del límite con Huelva. En su término hay grandes dehesas de encinas y alcornoques, apropiadas para la ganadería pero no para la agricultura, y la producción de carbón vegetal es una industria tradicional de la localidad. Son actividades distintas, pero comparten una cuestión concreta: quién puede usar la tierra y en qué condiciones. Ese asunto reaparecería con fuerza cuando las fincas pasaron a subasta.

Dehesas en la vista hacia Zahínos: un paisaje ligado a la ganadería y a los aprovechamientos tradicionales del término.

Dehesas en la vista hacia Zahínos: un paisaje ligado a la ganadería y a los aprovechamientos tradicionales del término.

Foto: KYingerExtremadura, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Herrumbre y Gamonosa, en manos de sus vecinos

Tras la desamortización de 1855, la subasta de Herrumbre y Gamonosa se celebró en Madrid entre 1873 y 1874. Un grupo de vecinos de Zahínos se organizó, constituyó una sociedad anónima y acudió a la subasta. Logró hacerse con las tierras. El plan contemplaba que se dividieran en pequeñas propiedades, pero la fórmula aplicada mantuvo el terreno indiviso: cada propietario tenía una parte y derecho al usufructo de la tierra. En vez de desaparecer de manos de la comunidad local, la propiedad quedó asociada a una organización de vecinos.

La iniciativa tuvo continuidad institucional. El 1 de octubre de 1902 empezó su andadura la Sociedad Civil el Progreso de Labradores y Granjeros, que ya existía con el nombre de Sociedad de Ganaderos. La asociación era propietaria de tierras, que fue ampliando con nuevas adquisiciones. Sus socios incluían a varones desde los 25 años, viudas de socios y mujeres solteras de al menos 30. La organización no borraba las diferencias de acceso que refleja esa norma, pero sí daba forma a una propiedad colectiva que sobrevivió a los cambios de nombre y siguió vinculada a la vida económica local.

En 1933 apareció otra sociedad, esta vez de arrendatarios, para las fincas Cabra Alta y Cabra Baja. Las dos sumaban 2.668 hectáreas y estaban situadas en el término municipal de Villanueva del Fresno, no en el de Zahínos. Su historia, sin embargo, estuvo ligada a 300 zahineros que las arrendaban. Conocidos como comuneros, empezaron a explotarlas de forma solidaria y sin intermediarios. La distancia entre la localidad y esas fincas importa: el episodio no describe una parcela dentro del término de Zahínos, sino la acción de sus habitantes sobre unas tierras vecinas.

Una propiedad disputada, un desenlace compartido

En 1935, las leyes de reforma agraria dieron lugar a la expropiación de Cabra Alta y Cabra Baja; la casa de Alba perdió la propiedad. La situación cambió de nuevo en 1940, cuando la dictadura franquista devolvió las fincas a esa casa. La sociedad de arrendatarios, no obstante, continuó funcionando y pagó un alquiler anual. El vaivén de la propiedad no deshizo la organización de los comuneros: siguieron existiendo como sociedad mientras cambiaba la titularidad de la tierra.

La resolución llegó en 1990. La Junta de Extremadura expropió las fincas y la propiedad pasó a la Sociedad de Arrendatarios. Tras un proceso judicial, la casa de Alba recibió una indemnización cercana a los 400 millones de pesetas. Así acabó ese episodio: los arrendatarios dejaron de limitarse a trabajar las fincas y la sociedad pasó a ser su propietaria. La fortificación de la cima y las fincas colectivas pertenecen a historias distintas, pero ambas muestran cambios duraderos en la relación de Zahínos con el territorio: primero una torre quedó como resto del castillo; mucho después, una sociedad de vecinos alcanzó la propiedad de las tierras que sus miembros trabajaban.

Desde la torre, casi trece metros de construcción circular enlazan el pueblo actual con el cerro de Castro Fuerte. Más allá, las dehesas recuerdan que la tierra también se mide por los usos que permite y por quién puede decidir sobre ella. En Zahínos, la torre permanece en lo alto; la historia de la tierra común llegó, tras décadas de disputas, a manos de sus arrendatarios.

Tipos de terreno en Zahínos

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

    Ver ficha
  • Fangos y Turbas (Deltaicos)
    Peligro

    Fangos y Turbas (Deltaicos)

    Suelos del periodo holoceno, subconsolidados, lodos fluyentes color negro con fortísimo componente orgánico, a veces en formato vegetal puro putrefacto (turbas). El fango se comprime un 50% de volumen

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Zahínos

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.5 Escala de Richter
MáxM 2.5
MediaM 2.5
Máx Media
Eventos registrados
1
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.5 2019
Último sismo registrado
2019
M 2.5 · hace 7 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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