Villanueva de Alcardete dejó el antiguo Alcardete junto al Gigüela
Al final del siglo XIII, los vecinos de Alcardete abandonaron el asentamiento cercano al río Gigüela y trasladaron su vida a otro emplazamiento. ¿Qué puede contar el terreno sobre esa mudanza y sobre la villa que nació después?
Iglesia de Santiago Apósol, Villanueva de Alcardete (Toledo, España).
Al final del siglo XIII, una comunidad dejó atrás Alcardete, el poblado próximo al Gigüela, y se trasladó a un lugar que consideró más propicio. No fue una marcha hacia tierras desconocidas: fue el cambio de emplazamiento que dio origen a Villanueva de Alcardete. La decisión quedó escrita en la historia local; el papel exacto del terreno, en cambio, no está documentado.
La mudanza ocurrió en una comarca atravesada por conflictos y cambios de población. Y el suelo de Villanueva guarda una historia mucho más antigua, hecha de rocas distintas y de agua que puede disolver algunas de ellas. Juntar ambas historias permite mirar el nacimiento de la villa con más profundidad, sin atribuir a la geología una decisión que las fuentes no le adjudican.
El Cardete quedó atrás, junto al Gigüela
El antiguo asentamiento se llamaba El Cardete y estaba cerca del río Gigüela. Allí se han encontrado enterramientos visigodos y restos de cerámica. La historia del lugar podría remontarse a época hispanorromana, aunque la información disponible presenta ese origen como una posibilidad. Antes de que existiera Villanueva en su ubicación actual, ya había, por tanto, una comunidad con huellas de ocupación junto al río.
¿Por qué se fueron sus habitantes? La causa se desconoce. Entre las explicaciones que se han propuesto figuran las condiciones de higiene del lugar y la necesidad de protegerse frente a las incursiones de la época. Son posibilidades distintas, no una respuesta concluyente. Lo que sí se cuenta es que, a fines del siglo XIII, el poblado fue abandonado y sus vecinos pasaron a un emplazamiento considerado más seguro.
La mudanza se entiende mejor al situarla en el tiempo. Entre la toma de Toledo, en 1085, y la conquista cristiana de Cuenca, en 1177, el sur del Tajo vivió periodos de inestabilidad. Las campañas militares y las incursiones de ambos bandos provocaron saqueos, quema de cosechas, hambrunas y fluctuaciones de población. No hace falta imaginar un episodio concreto en El Cardete: el marco regional ya ayuda a comprender por qué la seguridad podía pesar en la vida de una comunidad.
Mientras esa frontera cambiaba, Uclés se convertía en un centro de repoblación. Alfonso VIII entregó su castillo y villa a la Orden de Santiago en 1174; en 1178, la Orden obtuvo el castillo de Añador, junto al Cigüela. Un año después, el rey y el maestre concedieron un fuero para favorecer a los nuevos pobladores de Uclés. La expansión del alfoz —el territorio dependiente de una villa— continuó durante el último cuarto del siglo XII y la primera mitad del XIII.
Alcardete no fue el único asentamiento primitivo que no prosperó. Sus vecinos se trasladaron y el nuevo núcleo tomó el nombre de Villanueva de Alcardete. A comienzos del siglo XIV recibió el Fuero de Uclés y otras ventajas para quienes acudieran a poblarlo. Cambiaba el lugar; también cambiaban las condiciones para echar raíces.
Un suelo con varias historias, no una explicación única
La mudanza medieval y la geología local pertenecen a escalas muy distintas. Una ocurrió en la vida de una comunidad; la otra reúne procesos que formaron rocas y depósitos a lo largo de tiempos inmensamente mayores. El estudio geotécnico local registra calizas, dolomías y mármoles, además de areniscas, conglomerados y flysch, yesos, anhidrita y sales, pizarras y esquistos, y gravas y arenas compactas.
La lista no es una secuencia de capas que permita reconstruir, por sí sola, una línea temporal completa. Sí señala que el subsuelo municipal no es uniforme. En términos generales, las calizas y dolomías se forman a partir de sedimentos carbonatados acumulados en mares poco profundos. Las areniscas y los conglomerados pueden conservar sedimentos de antiguos ríos, deltas o playas; el flysch, alternancias de arena y arcilla depositadas en ambientes marinos. Son maneras de entender esos tipos de roca, no una prueba de que un paisaje concreto de Villanueva tuviera exactamente una forma determinada.
Los yesos y las sales apuntan a otro escenario: aguas encerradas que se evaporan y dejan minerales, como ocurre en lagunas de clima árido. Las pizarras y los esquistos remiten a rocas antiguas transformadas por presión y calor. Y las gravas y arenas compactas hablan de sedimentos acumulados por corrientes. Al nombrarlas juntas, el suelo local parece menos una superficie quieta que una sucesión de ambientes posibles; la información disponible, sin embargo, no los fecha ni permite ordenarlos aquí como capítulos consecutivos.
Entre esas rocas, las formaciones carbonatadas tienen una propiedad especialmente relevante: el agua puede disolverlas poco a poco. Ese proceso se llama karstificación. Dicho sin jerga, el agua abre conductos y huecos en la roca, y en ciertos casos puede favorecer hundimientos del terreno. El estudio local identifica zonas medianamente karstificadas, con karsts importantes dispersos en ocasiones, y señala áreas con hundimientos kársticos actuales o potenciales.
Es una característica geológica concreta de Villanueva, pero no una explicación probada de la marcha desde El Cardete. La fuente histórica no vincula aquella decisión con cavidades, hundimientos ni tipos de roca. La geología ayuda a entender el terreno de hoy; no autoriza a convertir una posibilidad física en la causa de un traslado medieval.
La villa nueva echó raíces en otra época
Tras la mudanza, Villanueva se integró en el mundo de Uclés y de la Orden de Santiago. El fuero y las exenciones concedidas a comienzos del siglo XIV favorecieron la llegada de pobladores. Entre las condiciones mencionadas figuraba la plantación de viñas. La relación entre esas medidas y un tipo particular de suelo no está especificada, pero sí queda constancia de que el cultivo formó parte del proyecto de asentamiento.
Siglos después, la agricultura y la ganadería acompañaron una etapa de crecimiento. En el XVI se construyó buena parte de la iglesia y se levantó la ermita de San Roque; también crecieron las actividades agropecuarias, industriales y comerciales. En 1520, Carlos I concedió a Villanueva el título de Leal Villa por su intervención en la guerra de las Comunidades, y le otorgó, además, doscientas fanegas de sal de las cercanas salinas de Belinchón.
La prosperidad no fue una línea recta. A mediados del siglo XVI comenzó una etapa difícil para la agricultura y la ganadería; durante el XVII aumentaron las deudas y las ventas de bienes. En 1683, tras malas cosechas, la población pidió permiso para disponer de grano y poder sembrar. Es una huella clara de la dependencia de las cosechas, pero no hay base para atribuir aquellas malas temporadas a un fenómeno geológico local.
Hoy, las distintas clases de roca y sedimento recogidas en el estudio permiten leer otra escala del paisaje: carbonatos que el agua puede disolver, materiales evaporíticos, rocas transformadas y depósitos de gravas y arenas. La tabla de tipos de terreno ayuda a reconocer esa variedad, aunque no sustituye la historia de quienes habitaron el municipio ni explica por sí sola cómo se eligió cada emplazamiento.
La respuesta a la pregunta inicial es, por eso, doble: sabemos que los vecinos dejaron el antiguo Alcardete por un lugar considerado más propicio, pero no que la geología decidiera por ellos. Al caminar por Villanueva, el traslado se recuerda como una elección humana; bajo ese paisaje, las rocas cuentan una historia mucho más antigua y todavía activa, donde el agua sigue trabajando sobre la piedra.
¿Necesitas un estudio geotécnico en Villanueva de Alcardete?
Solicita un presupuesto sin compromiso. Te asesoramos sobre el tipo de estudio que necesitas.
- Estudios firmados por geólogo acreditado
- Conformes con el CTE y Eurocódigo 7
- Cobertura en toda España
Más de 1000 estudios realizados
Pide presupuesto gratis
Contactamos por Whatsapp, teléfono o email, como prefieras.