Historia geológica Localidad Vilaflor de Chasna

Vilaflor de Chasna, la montaña disputada

En las alturas de Chasna, los pastos de montaña dieron paso a repartos de tierras, un pueblo y largos pleitos vecinales. Entre cumbres y barrancos, el relieve acompañó una transformación que todavía se reconoce en la historia de Vilaflor.

El casco de Vilaflor se extiende bajo las laderas cubiertas de pino canario, en el paisaje montañoso que caracteriza el municipio.

El casco de Vilaflor se extiende bajo las laderas cubiertas de pino canario, en el paisaje montañoso que caracteriza el municipio.

Foto: kallerna, Public domain — commons.wikimedia.org

Vilaflor se asienta a 1.415 metros sobre el nivel del mar, en un municipio montañoso del sur de Tenerife que no tiene costa. Desde el casco urbano, el término se prolonga hacia las cumbres: alcanza los 2.848 metros en los riscos al sur del Llano de Ucanca. Esa gran diferencia de altura da escala a la historia de Chasna. Aquí, el territorio no fue solo un lugar donde vivir; también fue una región de pastoreo y paso, y luego un espacio de tierras repartidas y disputadas.

La historia que seguiremos tiene como protagonista a la comunidad de Chasna y a las tierras sobre las que se formó. El cambio fue profundo: una comarca alta, aprovechada antes de la conquista para llevar ganado hacia los pastos de montaña, pasó a organizarse bajo nuevas propiedades y asentamientos. No fue un relevo sin fricciones. Los derechos sobre los montes y los solares acabaron en los tribunales, mientras el pueblo consolidaba su lugar en la comarca.

El Sombrerito y los pastos de Chasna

La silueta del Sombrerito, también llamado Sombrero Grande de Chasna, se eleva a unos 2.400 metros y es uno de los símbolos del municipio. Más arriba, el término llega hasta la Cortada del Diablo, junto al Llano de Ucanca. En sentido contrario, el pinar de pino canario se extiende desde las proximidades del casco urbano hasta unos 2.370 metros, donde convive con la retama del Teide. La vegetación y las alturas dibujan distintos ambientes dentro de un mismo municipio, desde los alrededores del pueblo hasta la alta montaña.

Antes de la llegada europea en el siglo XV, el territorio de Chasna pertenecía al menceyato de Abona y estaba habitado por los guanches. El área del actual municipio quedaba fuera de la zona de asentamiento permanente, pero tenía una función importante: servía para el pastoreo y para el paso de los ganados hacia los pastos de alta montaña. Chasna era, por tanto, una tierra recorrida y aprovechada, aunque no concentrara población estable como otras partes del menceyato. Su valor se encontraba también en lo que permitía hacer entre las zonas habitadas y las cumbres.

El terreno tiene una presencia propia en ese recorrido. El estudio geotécnico municipal clasifica el 78,04 % de los materiales como «Areniscas, Conglomerados y Flysch», y el 18,93 % como «Granito, Gneis y rocas ígneas». Son agrupaciones de materiales distintos, no una roca única que pueda atribuirse sin más a cada parcela o edificio. La clasificación ofrece una mirada de conjunto sobre un término con fuertes diferencias de altura; además, el estudio incluye áreas con movimientos actuales o potenciales de tipo deslizamiento y desprendimiento. En las laderas, el relieve no es un telón inmóvil: el terreno puede moverse y cambiar.

Columnas basálticas junto al camino que conduce al Pino Gordo, a unos 1.500 metros de altitud. El afloramiento aparece enmarcado por el pinar de Vilaflor.

Columnas basálticas junto al camino que conduce al Pino Gordo, a unos 1.500 metros de altitud. El afloramiento aparece enmarcado por el pinar de Vilaflor.

Foto: Cayambe, CC BY 4.0 — commons.wikimedia.org

El río de Chasna cambia de manos

La conquista alteró el uso y el control de las tierras altas. Tras terminar la contienda en 1496, Chasna se convirtió también en refugio de guanches rebeldes o alzados. A partir de entonces avanzó la colonización mediante repartos de tierras y otros bienes. La instalación europea empezó primero junto al Porís de Abona, pero, entrado el siglo XVI, la preponderancia de la comarca pasó rápidamente al lugar de Chasna-Vilaflor.

Las tierras y aguas en torno al río de Chasna fueron entregadas en 1504 a Jerónimo de Valdés, Andrés Suárez Gallinato, Guillén Castellano y Fernando de Espinosa. El reparto no fue el último movimiento de propiedad: en 1508 los cuatro cedieron sus tierras a Sancho de Vargas, alcalde mayor de la isla, y en 1525 los herederos de Vargas las vendieron a Juan Martín de Padilla. En pocas décadas, un territorio de paso y pastoreo quedó incorporado a una cadena de concesiones y ventas. Los nombres cambiaban; la tierra seguía siendo el centro de la disputa.

La hija de Juan Martín de Padilla, Juana de Padilla, y su marido, el poblador catalán Pedro Soler, son considerados fundadores del pueblo. El cambio no borró el paisaje anterior: Chasna continuó siendo una comarca de cumbres, barrancos y extensos montes, pero el nuevo asentamiento dio a las tierras una organización distinta. El núcleo fue ganando peso mientras el Porís, primer punto de la colonización de Abona, perdía su preponderancia. La historia de Vilaflor empezó a concentrarse en las alturas.

San Pedro reúne a la comarca

En 1533, Pedro Soler y su mujer construyeron una ermita dedicada a San Pedro Apóstol. La obra dejó una referencia religiosa estable en el pueblo que se estaba formando. En 1568, la ermita fue elevada a parroquia y se convirtió en sede del beneficio de Abona, creado en 1560. Bajo esa jurisdicción quedaban Vilaflor, Arona, Granadilla, San Miguel y Arico. El lugar de Chasna ya no era solo una escala dentro de un territorio de montaña: articulaba una comarca que reunía varias poblaciones.

Ese ascenso institucional convivió con una pregunta más áspera: quién podía disponer de la tierra y de los solares. La altura había servido para el pastoreo y el tránsito; con los nuevos repartos, el control de parcelas y montes adquirió otro peso. Los acuerdos de propiedad no borraron los usos ni los derechos vecinales anteriores. En el pueblo, las familias y las autoridades tuvieron que resolver sobre el terreno, y en los tribunales, dónde terminaban las pretensiones de unos y empezaban las de otros.

Los montes entran en los pleitos

En 1602, Pedro Soler de Padilla, nieto de los fundadores, creó junto a su mujer, María de Cabrera, el mayorazgo del Heredamiento de Chasna. La institución reunió intereses sobre las tierras y sería objeto de pleitos durante siglos. Ese mismo año ya había un enfrentamiento concreto: Soler de Padilla y Juan de Gordejuela habían desmontado tierras en los montes del lugar, y el Cabildo y el vecindario de Vilaflor litigaron contra ellos. La sentencia favoreció al Cabildo y a los vecinos. La decisión resolvió ese episodio a su favor, aunque no cerró las disputas sobre la propiedad y el uso de la tierra.

En 1640, Pedro Soler de Padilla volvió a pleitear con los vecinos, esta vez al reclamar el derecho a cobrar tributo por sus solares en Vilaflor. El episodio muestra que el conflicto no enfrentaba simplemente al pueblo con la montaña: oponía derechos señoriales y vecinales sobre un espacio que había cambiado de manos desde los primeros repartos. La documentación disponible señala que el mayorazgo fue litigado durante siglos; no presenta la reclamación de 1640 como un asunto definitivamente resuelto. El resultado más claro del primer pleito, en cambio, permanece: en 1602, Cabildo y vecindario obtuvieron una sentencia favorable frente a quienes habían desmontado tierras en los montes.

Chasna dejó atrás su papel de región de paso para convertirse en el núcleo que organizaba la comarca, con una parroquia y una comunidad capaz de defender sus intereses ante los propietarios. El Sombrerito sigue marcando el horizonte; bajo él, los montes conservan el recuerdo de una tierra que nunca fue solo paisaje. Primero sostuvo el paso hacia los pastos altos; después, sostuvo un pueblo que reclamó su parte.

Tipos de terreno en Vilaflor de Chasna

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

    Ver ficha
  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Vilaflor de Chasna

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.2 Escala de Richter
MáxM 2.2
MediaM 1.85
Máx Media
Eventos registrados
2
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.7) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.2 2011
  • 2 M 1.5 2024
Último sismo registrado
2024
M 1.5 · hace 2 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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