Historia geológica Localidad Salar

Salar, el agua que viene de Sierra Gorda

Al pie de la ladera de Salar, varios manantiales hacen visible una historia que empieza bajo tierra. El Bañuelo, usado antiguamente para el baño y el aseo, forma parte de un sistema de aguas profundas ligado al acuífero kárstico de Sierra Gorda.

La cubierta protege el área excavada de la villa romana de Salar, en el paraje del Canuto. El yacimiento ofrece otra ventana al pasado que guarda el terreno local.

La cubierta protege el área excavada de la villa romana de Salar, en el paraje del Canuto. El yacimiento ofrece otra ventana al pasado que guarda el terreno local.

Foto: Junta Granada Informa from Granada, España, CC BY-SA 2.0 — commons.wikimedia.org

El pueblo de Salar se asienta sobre una ladera suave que desciende hasta el arroyo de Salar. Cerca de ese encuentro entre pendiente y cauce aparecen manantiales que no cuentan todos la misma historia a simple vista: Membrillo, Bañuelo y La Fuente Alta. Su agua no solo aflora; trae la señal de un recorrido subterráneo profundo relacionado con el acuífero kárstico de Sierra Gorda.

La ladera de Salar y el arroyo

La forma del lugar ofrece una primera pista. El núcleo se apoya en una pequeña ladera y su pie reposa junto al arroyo. Es una posición que sitúa a Salar entre dos expresiones del agua: la que corre por la superficie y la que emerge desde el subsuelo. El arroyo pertenece al paisaje inmediato del pueblo; los manantiales cercanos revelan una circulación menos visible, conectada con un acuífero de Sierra Gorda.

Conviene distinguir esos caminos. Un arroyo muestra el agua que circula a cielo abierto; un manantial marca un punto donde el agua subterránea vuelve a la superficie. En Salar, la relación reconocida entre las surgencias y el acuífero kárstico amplía la escala del paisaje: el agua que brota cerca del pueblo forma parte de un sistema más profundo, no de una fuente aislada que pueda entenderse solo mirando el entorno inmediato.

El protagonista de esta historia es, por tanto, el agua subterránea y su salida a la luz. Su obstáculo no fue un muro visible, sino lo poco llamativo de una de sus señales: la temperatura de surgencia no es muy elevada. Esa característica ayudó a que durante mucho tiempo no se pusiera de manifiesto el carácter hidrotermal de los manantiales ni su estrecha relación con Sierra Gorda.

Membrillo, Bañuelo y La Fuente Alta

Tres nombres permiten seguir el agua sobre el terreno: Membrillo, Bañuelo y La Fuente Alta. Son los manantiales que destacan por su importancia en las proximidades de Salar. Nombrarlos hace visible una distribución de surgencias, pero la clave está en lo que las une: se vinculan a un sistema de flujo profundo de aguas subterráneas y a la descarga del acuífero kárstico de Sierra Gorda.

Un acuífero es una formación capaz de almacenar y transmitir agua subterránea. En uno kárstico, las rocas carbonatadas pueden disolverse lentamente y presentar grietas y conductos por los que el agua circula. Así se entiende, en términos generales, por qué el agua puede recorrer un camino subterráneo antes de reaparecer en un manantial. Esa explicación describe el mecanismo del karst; no dibuja una ruta exacta para cada surgencia de Salar.

El agua llega a la superficie con una composición química que permitió reconocer una condición que la temperatura, por sí sola, no hacía evidente. Los análisis químicos mostraron anomalías suficientes para considerar termominerales estas aguas. La pista decisiva no fue una gran diferencia de calor al tocarla, sino la composición: una señal menos inmediata, pero capaz de cambiar la interpretación del conjunto.

Las calizas bajo el término municipal

El sustrato ayuda a entender por qué el karst forma parte del relato local. La clasificación geotécnica de Salar registra, a escala municipal, un 66,53 % de calizas, dolomías y mármoles. Son rocas carbonatadas, precisamente el tipo de formaciones en que puede desarrollarse la karstificación. La misma clasificación recoge también arenas finas y limos, que representan un 15,45 %.

Esos porcentajes describen el término municipal en conjunto; no identifican automáticamente la roca situada bajo cada manantial, cada calle o cada edificio. A esa escala amplia, sin embargo, muestran que las rocas carbonatadas tienen una presencia destacada y conectan de manera comprensible el sustrato con el acuífero kárstico mencionado en la historia de las surgencias. No hace falta imaginar una caverna concreta: basta con recordar que el agua puede circular por materiales carbonatados alterados y encontrar una salida.

La distinción entre roca y sedimento importa. Calizas, dolomías y mármoles son materiales rocosos; arenas y limos son sedimentos. La lista municipal incluye ambos, pero no establece por sí misma cómo se formó cada depósito ni cuál sostiene un punto determinado. En Salar, el dato geológico más útil para este hilo es la presencia extensa de formaciones carbonatadas y la relación documentada entre los manantiales y el acuífero de Sierra Gorda.

El Bañuelo: del nacimiento al uso cotidiano

El nombre del Bañuelo lleva la historia desde el sistema subterráneo hasta la vida diaria. Se describe como un nacimiento de agua semitermal procedente de una ramificación de las de Alhama. Antiguamente, los vecinos lo utilizaban para el baño y el aseo. El agua que emerge del subsuelo, así, no era solo un indicio geológico: tenía un uso reconocible y próximo, incorporado a las rutinas de la población.

Ese uso no permite fechar por sí solo cuándo comenzó el baño ni reconstruir cómo era cada jornada. Sí deja claro el resultado humano de la surgencia: el nacimiento ofrecía agua aprovechable y el Bañuelo quedó asociado a una función concreta. La relación entre terreno y comunidad aparece aquí sin necesidad de atribuir al manantial otros usos que no constan. La geología pone el agua al alcance; la memoria local conserva el nombre y la práctica.

Hay una diferencia importante entre llamarla semitermal y reconocer científicamente un sistema hidrotermal. El Bañuelo era conocido como nacimiento de agua semitermal, mientras que el carácter hidrotermal y el vínculo estrecho de estos manantiales con Sierra Gorda comenzaron a ponerse de manifiesto en trabajos de 1989 y 1990. La experiencia cotidiana percibía una cualidad del agua; la investigación añadió una explicación a escala del subsuelo.

El Canuto guarda otra huella de Salar

El terreno de Salar también ha devuelto señales de vidas de otra época. En el paraje del Canuto se encuentra la villa romana de Salar, con periodos documentados entre los siglos I y III d. C. y entre los siglos IV y VI d. C. Es un episodio distinto del recorrido del agua: la información disponible no vincula la villa con los manantiales ni atribuye su emplazamiento a una condición geológica concreta.

Pero la villa permite reconocer otra forma de acercarse al subsuelo: la excavación revela restos que habían quedado ocultos. En 2018, durante trabajos arqueológicos, aparecieron varias piezas escultóricas; entre ellas destacó una Venus descrita como la única sin decapitar de la península ibérica. La escultura quedó en estudio y conservación. La tierra que cubre y guarda vestigios no es la misma historia que el acuífero, aunque ambas recuerdan que el paisaje visible contiene pasados distintos.

La comparación ayuda a volver al hilo principal sin confundirlo. Una excavación arqueológica descubre objetos y estructuras; un manantial expone agua que circuló bajo tierra. En Canuto, la huella humana toma forma de villa y escultura. En Membrillo, Bañuelo y La Fuente Alta, la huella geológica se expresa como surgencias vinculadas a un sistema profundo. Cada señal necesita su propia explicación.

De una temperatura discreta a una nueva lectura

Los trabajos de López Chicano, en 1989, y de la Diputación Provincial de Granada-ITGE, en 1990, hicieron visible la relación entre los manantiales y el acuífero de Sierra Gorda. La temperatura poco elevada de las surgencias probablemente había contribuido a que ese carácter hidrotermal pasara inadvertido. Los análisis químicos aportaron la evidencia que faltaba: sus anomalías permitieron considerar las aguas como procedentes de manantiales termominerales.

El cambio fue una nueva interpretación del agua, no la aparición de una fuente nueva. Las surgencias ya tenían nombre y, en el caso del Bañuelo, un uso conocido. Lo que se añadió fue una explicación que conecta el agua que emerge cerca de Salar con la descarga de un acuífero kárstico y con un flujo subterráneo profundo. La investigación amplió el mapa: detrás de cada punto de salida había un sistema mayor.

Así se resuelve la tensión que abre esta historia. El agua no necesitó brotar muy caliente para revelar su carácter; la química mostró lo que el termómetro discreto no anunciaba. Hoy los nombres de Membrillo, Bañuelo y La Fuente Alta mantienen localizadas las surgencias, y el Bañuelo conserva el recuerdo de su antiguo uso. Bajo la ladera que cae hacia el arroyo, el agua sigue dando forma a una relación entre roca, circulación subterránea y vida local.

Al mirar de nuevo la pendiente de Salar, el arroyo y los manantiales dejan de parecer piezas separadas. La superficie muestra dónde aparece el agua; las rocas carbonatadas y Sierra Gorda ayudan a comprender de dónde forma parte. El Bañuelo queda como la puerta cotidiana de esa historia profunda.

Tipos de terreno en Salar

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Fangos y Turbas (Deltaicos)
    Peligro

    Fangos y Turbas (Deltaicos)

    Suelos del periodo holoceno, subconsolidados, lodos fluyentes color negro con fortísimo componente orgánico, a veces en formato vegetal puro putrefacto (turbas). El fango se comprime un 50% de volumen

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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Riesgo sísmico en Salar

Moderado
Magnitud máxima registrada M 3.9 Escala de Richter
MáxM 3.9
MediaM 1.8
Máx Media
Eventos registrados
189
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 3.4) ocurre aprox. cada 15 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.9 2022
  • 2 M 3.4 2019
  • 3 M 3 2019
Último sismo registrado
2025
M 1.6 · hace 1 año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).

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