Historia geológica Localidad Ricote

Ricote, la tierra después del destierro

En Ricote, un cambio de poder acabó convirtiéndose también en un cambio de manos: en 1613, sus moriscos fueron expulsados y sus bienes quedaron en el centro de intereses económicos. La historia de esa ruptura se lee junto a otra escala más lenta: la variedad de materiales que componen el término municipal.

Ricote y el paisaje del valle, vistos desde una de las laderas que rodean la localidad.

Ricote y el paisaje del valle, vistos desde una de las laderas que rodean la localidad.

Foto: diego_cue, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

Ricote da nombre a una localidad y a una comarca histórica de Murcia. En su historia, la tierra no fue solo el escenario de los cambios políticos: también fue un bien disputado, arrendado y adquirido. El episodio más brusco llegó a comienzos del siglo XVII, cuando los moriscos ricoteños, después de evitar el decreto de expulsión de 1609, fueron obligados a salir. Para entender cómo se llegó a esa ruptura hay que seguir primero el ascenso de Ricote en el periodo andalusí y después la larga sucesión de poderes que gobernaron el valle.

Un término de materiales distintos

El paisaje municipal tiene bajo sí una composición variada. El estudio geotécnico clasifica un 30,27 % como arenas finas y limos; un 27,39 % como calizas, dolomías y mármoles; y un 16,24 % como areniscas, conglomerados y flysch. Registra además arcillas y margas duras sobreconsolidadas (6,30 %) y gravas y arenas compactas (2,22 %). Son grupos de materiales diferentes, desde sedimentos sueltos hasta rocas. La clasificación se refiere al término de Ricote: no asigna automáticamente una litología concreta a cada parcela o edificio.

Ese inventario no cuenta por sí solo cómo se formó cada material, pero sí permite reconocer que el terreno local no es uniforme. En la misma clasificación aparecen rocas carbonatadas —calizas, dolomías y mármoles— junto con areniscas, conglomerados y flysch, además de arenas, limos, arcillas y margas. Es una descripción útil para situar la historia: cuando las crónicas hablan de tierras disponibles o de bienes cuya posesión despertaba interés, se refieren a un territorio real y diverso, aunque no identifican qué materiales había en cada propiedad ni explican por sí mismos las decisiones de sus habitantes.

El castillo de Ricote, punto de partida

La historia local sitúa sus orígenes a comienzos del siglo VIII, con la invasión musulmana. El periodo andalusí fue fructífero para Ricote y su valle, y en el siglo XIII el lugar entró en una disputa que excedía sus límites. En 1224, Ibn Hud se levantó contra los almohades desde el castillo de Ricote. Desde allí inició una rebelión que le permitió reunir bajo su mando a buena parte de al-Ándalus durante diez años.

Ricote aparece aquí como algo más que un nombre sobre el mapa: el castillo fue el punto de partida documentado de una sublevación de gran alcance. El movimiento de Ibn Hud duró una década, pero la trayectoria política del territorio siguió cambiando. En 1243, el tratado de Alcaraz incorporó la Taifa de Murcia a la Corona de Castilla como protectorado. Ricote y otros núcleos se resistieron a cumplir el pacto y fueron sometidos ese mismo año por la acción de Pelayo Pérez Correa. El cambio de autoridad no borró la importancia del lugar; abrió una nueva etapa de acuerdos y dependencias.

La Orden de Santiago recibe el valle

El siguiente giro llegó mediante una promesa política. El infante Sancho, hijo de Alfonso X, ofreció entregar Ricote y su valle a la Orden de Santiago a cambio del apoyo de la orden a sus aspiraciones al trono castellano. Cuando Sancho llegó al poder como Sancho IV, en 1284, cumplió lo prometido. Hasta entonces Ricote había estado concedido en señorío a Enrique Pérez de Arana.

La sucesión de gobernantes importa para la historia del terreno porque la propiedad y la administración de las tierras cambiaron de manos. Pero no se trató de una línea sencilla en la que cada nuevo poder transformara por completo el valle: la Orden de Santiago recibió el territorio y, siglos más tarde, siguió percibiendo rentas sin asumir directamente la regulación de la vida cotidiana. Entre los hechos políticos del siglo XIII y la crisis del XVII se extendió una continuidad de vida local que la documentación resumida no describe en detalle. El episodio que sí registra con claridad es la expulsión de una comunidad y la disponibilidad posterior de sus bienes.

Los moriscos resisten hasta 1613

En 1501, los mudéjares fueron obligados a convertirse al cristianismo y desposeídos de sus raíces musulmanas. Más tarde, a comienzos del siglo XVII, Felipe III decretó la expulsión de los moriscos, acusados de mantener prácticas islámicas pese a ser cristianos. En Ricote, la salida no se produjo con el primer decreto. Sus moriscos alegaron su cristianismo y lograron evitar la orden de 1609.

La resistencia duró poco. La oligarquía local tenía intereses económicos en los bienes de los moriscos y, en 1613, se promulgó un nuevo decreto dirigido contra ellos. A finales de ese año, los ricoteños fueron embarcados en el puerto de Cartagena: primero con destino a Mallorca y después a Berbería. El desenlace fue concreto y definitivo para quienes salieron: la comunidad perdió su lugar en Ricote y sus bienes quedaron disponibles en un contexto de interés por adquirirlos. El valle no quedó vacío de habitantes, pero sí perdió a los moriscos que habían logrado aplazar su expulsión.

 

Las tierras pasan a nuevas manos

El siglo XVII quedó marcado por una regresión demográfica y económica que la historia local atribuye a la expulsión. La transformación no acabó en el momento de la partida: el vacío dejado por los moriscos abrió oportunidades de adquisición de tierras a precios bajos. La familia Llamas, procedente de Mula, se asentó en Ricote durante ese mismo siglo aprovechando esa disponibilidad.

La familia alcanzó una posición dominante durante el siglo XVIII. Juan de Llamas y, después, su hijo Francisco controlaron la vida del valle. La Orden de Santiago, aunque seguía vinculada al territorio, se limitó a percibir las rentas de la encomienda: dejó la administración en manos de arrendadores, entre ellos los Llamas. Estos entregaban a la Orden una cantidad pequeña en comparación con los ingresos generados en el territorio. Así, el resultado de la expulsión tuvo una prolongación visible en la propiedad y la gestión: las tierras cambiaron de manos y una familia local adquirió influencia sobre el valle.

La fotografía muestra una calle del núcleo de Ricote, con fachadas próximas entre sí y una entrada de piedra. Es una imagen del pueblo actual, no una escena de la expulsión ni una identificación de los materiales del subsuelo.

Un desenlace que llega al siglo XIX

En el siglo XIX se disolvió la Orden de Santiago y sus bienes fueron adquiridos por otras familias, entre ellas los Álvarez-Castellanos y los Moreno, que continuaron controlando la vida del territorio. El desenlace de esta historia no fue la recuperación de la comunidad expulsada: fue una nueva reorganización de la propiedad, primero alrededor de los Llamas y después con otros grupos familiares. La crisis demográfica y económica del siglo XVII había dejado paso a otros propietarios, pero el control de la vida del valle siguió concentrado.

Ricote llega al presente con otra relación con la tierra. La fuente histórica describe abandono de la agricultura tradicional y estancamiento en el desarrollo, mientras señala que el turismo no se ha explotado como actividad capaz de revitalizar la economía. El estudio geotécnico, por su parte, retrata un término municipal con arenas y limos, rocas carbonatadas, areniscas, conglomerados, flysch, arcillas y margas. Son escalas distintas: una cuenta cambios en la vida y la propiedad; la otra ordena los materiales del terreno.

La expulsión de 1613 cerró la resistencia de los moriscos ricoteños y abrió un periodo de retroceso y redistribución de tierras. La posterior llegada de los Llamas y, más tarde, de otras familias cambió quién controlaba el valle, no el hecho de que Ricote siguiera siendo su centro. Bajo la localidad permanece un término de materiales diversos; en su historia, permanece también la huella de una comunidad obligada a marcharse y de las tierras que quedaron atrás.

Tipos de terreno en Ricote

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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Riesgo sísmico en Ricote

Moderado
Magnitud máxima registrada M 3.1 Escala de Richter
MáxM 3.1
MediaM 1.95
Máx Media
Eventos registrados
29
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.6) ocurre aprox. cada 8 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.1 2011
  • 2 M 3.1 2024
  • 3 M 3 2017
Último sismo registrado
2025
M 1.8 · hace 1 año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).

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