Historia geológica Localidad Quart de les Valls

Quart de les Valls abrió sus montañas a la piedra y al cultivo

Las antiguas minas de yeso cercanas a Quart de les Valls abren una puerta inesperada a su paisaje: la montaña también fue un recurso. ¿Qué une esa explotación con las laderas donde ya hubo presencia humana?

La antigua iglesia parroquial de San Miguel, hoy Casa de Cultura, en el tejido histórico de Quart de les Valls.

La antigua iglesia parroquial de San Miguel, hoy Casa de Cultura, en el tejido histórico de Quart de les Valls.

Foto: Juan Emilio Prades Bel, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

En la ladera de un cerro de Quart de les Valls está la Cova de la Collita. Allí aparecieron cerámicas hechas a mano, piezas de caliza y un punzón de hueso atribuidos a la Edad del Bronce valenciano. La escena empieza en una cavidad, pero conduce hacia una pregunta más amplia: ¿qué ofrecía este terreno para que las personas regresaran a sus laderas y, siglos después, también las explotaran?

Una cueva en la primera página del paisaje

La ocupación humana del territorio municipal se remonta a la Edad del Bronce. En la Cova de la Collita, los objetos recuperados dan una forma concreta a esa antigüedad: no son una fecha abstracta, sino cerámica trabajada a mano, caliza y un punzón de hueso hallados en el interior de la cueva. El cerro deja de ser un fondo distante; aparece como un lugar que ya formaba parte de la vida de sus primeros habitantes conocidos.

¿Por qué importaba una cavidad? El registro arqueológico confirma los hallazgos en su interior, aunque no explica qué tarea cumplía el lugar. Es razonable pensar que una cueva podía ofrecer abrigo y un espacio protegido, pero esa lectura es una deducción, no una función demostrada por los objetos citados. Lo firme es que la presencia humana se reconoce aquí junto a una ladera y una cavidad, no en un paisaje separado de la roca.

La geología permite acercarse a ese escenario sin inventarle una fecha. El estudio geotécnico identifica como grupo predominante las calizas, dolomías y mármoles, que representan el 58.34% de los materiales clasificados. Las calizas y dolomías suelen formarse en mares poco profundos: fondos cálidos y someros, comparables a una amplia bahía tropical actual, donde se acumulan materiales carbonatados. Es una explicación general del tipo de roca, no una datación precisa de la Cova ni de cada cerro.

En terrenos carbonatados, el agua puede abrir paso al disolver poco a poco la roca y ensanchar sus discontinuidades. Ese proceso, llamado karstificación, es una especie de trabajo paciente: no excava como una herramienta, sino que transforma grietas durante mucho tiempo. El estudio describe estas formaciones como medianamente karstificadas y señala que pueden aparecer sistemas kársticos importantes dispersos. La presencia de una cueva en la ladera encaja con ese marco geológico, aunque el dossier no demuestra que la Cova de la Collita se formara exactamente así.

La montaña guarda más de una historia

Quart no descansa sobre un único material. Además del grupo carbonatado, el estudio clasifica areniscas, conglomerados y flysch, que suman el 26.74%; arcillas y margas duras, el 6.90%; y yesos, anhidrita y sales, el 6.62%. Son proporciones del perfil geotécnico, no un mapa que permita atribuir una roca concreta a cada calle o ladera. Pero sí dibujan un territorio geológico diverso, con una base carbonatada dominante y otras familias de rocas presentes.

¿Qué cuenta esa mezcla sobre el pasado del terreno? Cada material remite a procesos distintos. Las areniscas se forman cuando granos de arena quedan unidos; los conglomerados, cuando cantos mayores se cementan tras ser transportados por corrientes enérgicas. El flysch reúne alternancias de capas arenosas y arcillosas, como una sucesión de episodios de sedimentación. En conjunto, son señales de antiguos ambientes sedimentarios cambiantes, no de un único paisaje inmóvil.

Las arcillas y margas se asocian a la acumulación de sedimentos finos en aguas tranquilas. Los yesos y la anhidrita, en cambio, apuntan a la evaporación de aguas salinas en cuencas cerradas, algo parecido a una laguna que pierde agua y concentra sus sales. Son traducciones geológicas generales de las rocas que el estudio identifica en Quart; el valor de esa diversidad está en mostrar que la montaña actual reúne materiales nacidos de procesos diferentes.

En el relieve también se ve el contraste. El término municipal es montañoso salvo en su sector oriental. Las lomas no son un telón intercambiable: delimitan las pendientes y los espacios disponibles para caminos, cultivos y aprovechamientos. La composición del subsuelo no explica por sí sola cada decisión humana, pero ofrece el escenario material sobre el que esas decisiones se desplegaron.

El yeso salió de la montaña

La historia geológica deja una huella especialmente directa en las antiguas minas de yeso abandonadas situadas en las cercanías de Quart de les Valls. Aquí la conexión no es solo una interpretación del paisaje: el estudio registra yesos, anhidrita y sales en el perfil municipal, y una referencia local documenta esas explotaciones cercanas. La coincidencia hace razonable relacionar el recurso extraído con los materiales yesíferos de la zona, aunque no permite precisar la extensión ni la cronología de las minas.

El yeso no es una roca cualquiera dentro de esta historia. Su formación está ligada a aguas que se evaporan y dejan atrás los minerales disueltos, del mismo modo que una orilla salina puede cubrirse de depósitos al retirarse el agua. La montaña que había alojado una cavidad asociada a la presencia humana también contenía materiales que, mucho después, podían convertirse en recurso. No hace falta imaginar una explotación de dimensiones desconocidas para reconocer el cambio de relación: del relieve habitado al subsuelo aprovechado.

La palabra “mina” invita a completar la escena con galerías, herramientas y fechas, pero la documentación disponible no detalla esos aspectos. Sí deja dos piezas sólidas: hay minas de yeso abandonadas cerca de la localidad y el yeso figura entre los materiales presentes en el término. Juntas bastan para situar la actividad extractiva en la historia local sin convertir una referencia escueta en una crónica que no está documentada.

Ese cuidado importa también al mirar el terreno actual. El estudio señala formaciones yesíferas poco o casi nada karstificadas, con posibles sistemas aislados, y describe por separado karstificación en las rocas carbonatadas. No son procesos idénticos ni afectan de la misma manera a todos los materiales. El subsuelo de Quart no cuenta una sola historia de cavidades: reúne comportamientos distintos, igual que combina calizas, sedimentos y depósitos evaporíticos.

Cuando el cultivo trepó por las laderas

La montaña del Codoval muestra otro giro, esta vez escrito por la agricultura. Es una de las lomas que bordean el término, en su flanco sur y suroeste, y alcanza los 261 metros de altitud. Desde el siglo XVII, los registros documentales ya ofrecen noticias sobre el uso y la explotación de esta montaña. En los libros de cuentas aparecen sobre todo algarrobos: los árboles fueron ganando terreno en las montañas, en detrimento de pinos y encinas.

El cambio no ocurrió en una jornada. Según la investigación sobre el paisaje agrario comarcal citada en el dossier, durante el siglo XVIII comenzó a desaparecer el bosque de encinas que ocupaba sectores interiores de Les Valls y otras poblaciones del entorno, sustituido por árboles aptos para el comercio. Las laderas y la montaña baja se fueron incorporando al cultivo con algarrobos, olivos y árboles frutales. La pendiente dejó de ser únicamente relieve: se volvió tierra trabajada.

¿Qué podía hacer habitable y productiva esa montaña? La respuesta no cabe en una causa única. La geología proporcionaba el soporte físico, pero fueron las prácticas agrícolas y las decisiones económicas las que transformaron la cubierta vegetal. En Quart, la montaña baja tenía una extensión destacada dentro de Les Valls, y la plantación de algarrobos aparece como parte importante de esa transformación. La roca condiciona el espacio; el uso humano modifica su aspecto.

El registro de Amortizaciones de Quart y su anexo Quartell, de 1889, permite acercarse a esa propiedad parcelada. Era una declaración de bienes y propiedades que recoge vecinos y terrenos; en ella se indica que gran parte de la partida del Codoval estaba poblada de algarrobos. La montaña que durante mucho tiempo pudo parecer un límite natural se muestra así como un mosaico de usos, árboles y posesiones.

Al volver a la Cova de la Collita, la historia se cierra sin borrar sus diferencias. La Edad del Bronce dejó objetos dentro de una cavidad; las minas cercanas señalan la extracción posterior de yeso; los documentos del Codoval registran cómo los cultivos avanzaron por la montaña. En Quart de les Valls, la roca no dictó el destino de sus habitantes, pero ofreció el relieve y los materiales con los que cada época negoció su lugar.

La próxima vez que mires una ladera del término, podrás verla como algo más que una línea en el horizonte: allí coinciden un paisaje de rocas diversas y siglos de usos humanos. La montaña de Quart fue refugio, recurso y cultivo, y todavía conserva las señales de ese recorrido.

Tipos de terreno en Quart de les Valls

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
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    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
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    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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