Historia geológica Localidad Naut Aran

Naut Aran, el pulso bajo la montaña

En julio de 2007, un terremoto de magnitud 3,8 quedó registrado a ocho kilómetros de profundidad en Naut Aran. Es el mayor de una secuencia de cientos de movimientos que dibuja una historia discreta, pero persistente, bajo el valle.

Panorámica del alto valle de Aran desde Mont dera Solana, en Naut Aran.

Panorámica del alto valle de Aran desde Mont dera Solana, en Naut Aran.

Foto: LBM1948, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El 13 de julio de 2007, a las 15:02, la tierra de Naut Aran produjo el movimiento más fuerte de los que recoge el registro sísmico del estudio geotécnico: magnitud 3,8, con una profundidad indicada de ocho kilómetros. No es una escena de destrucción narrada por el catálogo, sino un dato preciso entre muchos otros. Juntos, esos registros permiten seguir el pulso del subsuelo durante décadas.

El mayor movimiento, en 2007

La cifra de 3,8 destaca porque ocupa el extremo superior de una relación que reúne terremotos de magnitud 1,5 o mayor. En el resumen del estudio figuran 200 eventos durante un periodo de treinta años, con una magnitud media de 2,14. El máximo no aparece aislado: el listado también incluye movimientos de 3,7 en febrero de 2005 y en febrero de 2004.

La profundidad aporta otra coordenada a la historia. El evento de 2007 se sitúa a ocho kilómetros; los dos de magnitud 3,7 aparecen, respectivamente, a cinco y ocho kilómetros. El catálogo también registra otros eventos a distintas profundidades. No forman una línea única bajo el municipio: son localizaciones consignadas para movimientos individuales.

Así empieza el relato del terreno: no con una gran catástrofe documentada, sino con una serie de sacudidas de distinta magnitud. La mayor quedó fechada, medida y situada bajo tierra. Las demás completan el contexto y evitan que el récord de 2007 se confunda con un episodio aislado.

Una secuencia que atraviesa los años

Los registros se distribuyen a lo largo de varias décadas. Entre los más antiguos del listado hay eventos de 1998; después aparecen entradas de 1999 y de los primeros años de la década siguiente. En febrero y marzo de 2005 se consignan numerosos movimientos, entre ellos el de magnitud 3,7 del día 26 de febrero y otro de 3,1 el 29 de marzo. El inventario continúa con eventos posteriores, incluidos algunos fechados en 2025 y 2026.

Es tentador convertir esas fechas cercanas en una sola historia de causa y efecto. El registro, sin embargo, ofrece fechas, magnitudes, profundidades y, para cada evento, una atribución de catálogo; no establece que todos formen parte de un mismo episodio o proceso local. Lo que sí muestra es una actividad repetida: el subsuelo produjo eventos de diferentes tamaños durante el intervalo resumido por el estudio.

La magnitud y la profundidad contestan preguntas distintas. La primera permite comparar el tamaño de los movimientos registrados; la segunda sitúa el punto de origen a cierta distancia bajo la superficie. Por eso los datos de 2007 —3,8 y ocho kilómetros— cuentan más que una cifra aislada: describen un evento concreto y permiten compararlo con otros de la secuencia.

Casas de Bagergue, uno de los núcleos de Naut Aran entre las laderas del valle.

Casas de Bagergue, uno de los núcleos de Naut Aran entre las laderas del valle.

Foto: Alberto-g-rovi, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Un subsuelo de varias familias de roca

La historia sísmica transcurre en un término cuya clasificación geotécnica reúne materiales muy distintos. El grupo de mayor peso corresponde a calizas, dolomías y mármoles, con un 31,25 por ciento. Le siguen granito, gneis y rocas ígneas, con un 25 por ciento, y pizarras y esquistos, con un 18,75 por ciento. La misma relación incluye areniscas, conglomerados y flysch, además de arenas finas y limos, y arcillas y margas sobreconsolidadas.

Son nombres de materiales, no una columna de capas que pueda trasladarse sin más a cada parcela o edificio. A escala del término, el inventario dibuja un sustrato variado: rocas carbonatadas, rocas ígneas y metamórficas, rocas sedimentarias y depósitos finos. Esa variedad importa para entender que el subsuelo no responde como un bloque uniforme. El estudio, en cambio, no aporta edades ni una secuencia estratigráfica que permita reconstruir cuándo se formó cada unidad.

En las calizas y dolomías, el estudio señala zonas medianamente karstificadas y la posibilidad de karsts importantes dispersos. La karstificación es la disolución progresiva de rocas carbonatadas, un proceso que puede abrir huecos y cavidades. La clasificación describe ese comportamiento potencial en las formaciones carbonatadas; no sitúa una cavidad concreta bajo un núcleo habitado ni la vincula con los terremotos registrados.

Entre la roca y los depósitos sueltos

La clasificación también caracteriza ciertas formaciones como generalmente impermeables o de muy baja permeabilidad. Eso no significa que el agua no pueda circular en ningún punto: el propio estudio indica que la alteración o la fisuración pueden alojar acuíferos superficiales, por lo general poco extensos y de baja productividad, aunque localmente interesantes. En algunos casos, los depósitos más modernos pueden cubrir acuíferos confinados productivos.

El documento contempla asimismo movimientos actuales o potenciales de tipo deslizamiento y desprendimiento, incluidos desprendimientos en formaciones rocosas. Son categorías de comportamiento del terreno distintas del catálogo sísmico. Ponerlas una junto a otra ayuda a leer la complejidad del subsuelo, pero no autoriza a presentar un deslizamiento, un desprendimiento o un hundimiento concreto como consecuencia de alguno de los eventos registrados.

El resultado de la secuencia, por tanto, no es un cambio del paisaje o un daño documentado, sino un registro que conserva movimientos de magnitud y profundidad diversas. Su episodio de mayor magnitud sigue siendo el de julio de 2007; el listado, en cambio, continúa hasta fechas posteriores. Bajo Naut Aran, el pulso registrado no se reduce a un único día: es una serie que permanece abierta en los datos disponibles, mientras las rocas y depósitos del término componen un escenario geológico variado.

El máximo de 2007 fija un punto de referencia, no un final para la actividad. En el mapa, Naut Aran ocupa el valle; bajo él, las cifras dejan constancia de una tierra que se ha movido más de una vez.

Tipos de terreno en Naut Aran

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

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  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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Riesgo sísmico en Naut Aran

Moderado
Magnitud máxima registrada M 3.8 Escala de Richter
MáxM 3.8
MediaM 2.14
Máx Media
Eventos registrados
200
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 3.3) ocurre aprox. cada 10 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.8 2007
  • 2 M 3.7 2005
  • 3 M 3.7 2004
Último sismo registrado
2026
M 1.5 · este año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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