Historia geológica Localidad Massalfassar

Massalfassar, el llano rehecho

Massalfassar se extiende sobre un llano de sedimentos cuaternarios, junto al Mediterráneo. Allí, el marjal fue rellenado y elevado artificialmente: una transformación del paisaje sobre el que crecieron la alquería, la huerta y el pueblo actual.

Un canal de riego atraviesa la huerta de Massalfassar entre campos de cítricos. La imagen muestra el paisaje agrícola que sigue formando parte del llano municipal.

Un canal de riego atraviesa la huerta de Massalfassar entre campos de cítricos. La imagen muestra el paisaje agrícola que sigue formando parte del llano municipal.

Foto: Pacopac, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

En la huerta septentrional de Valencia, Massalfassar ocupa una superficie completamente llana, junto al Mediterráneo. Bajo esa horizontalidad hay una historia doble: sedimentos cuaternarios del Holoceno forman el término y, en él, el marjal fue transformado artificialmente mediante relleno y elevación del terreno. No es una modificación abstracta del mapa: cambia la altura de la superficie sobre la que se asentaron el núcleo, la huerta y, con el tiempo, otras actividades. La acequia que lleva agua a los campos actuales permite entrar en ese paisaje desde una obra cotidiana: el riego organizado.

El marjal gana altura

Un marjal es un terreno húmedo, y el de Massalfassar no quedó al margen de la intervención humana. La descripción geográfica del municipio cuenta que fue rellenado y que su nivel se elevó artificialmente. Es un cambio reconocible en sus dos acciones: añadir material y levantar la superficie. El relieve que hoy se describe como completamente llano no es, por tanto, solo un fondo natural; incorpora una transformación del terreno.

La secuencia permite seguir al protagonista del relato: primero, el marjal; después, un llano rehecho y ocupado por distintos usos. No consta aquí quién ejecutó los rellenos ni en qué fecha, así que la historia no necesita ponerles una escena inventada. Basta con reconocer el resultado: el marjal fue alterado y el terreno quedó elevado. Esa intervención convive con una geografía de sedimentos y con la historia de un pueblo situado en la parte septentrional de la Huerta de Valencia.

Los sedimentos bajo el llano

El término está relleno de sedimentos cuaternarios del Holoceno. Un sedimento es material depositado que forma parte del terreno; no es lo mismo que una roca compacta que asoma en una ladera. En Massalfassar, la información geográfica describe una superficie llana formada por esos depósitos, no un relieve de montañas o barrancos. El Holoceno es el periodo geológico que la fuente identifica para ellos; no hace falta imaginar un paisaje distinto del que permite describir la evidencia local.

El estudio geotécnico de Massalfassar añade un retrato de los materiales: en su clasificación aparecen gravas y arenas compactas, con un 82,36 %, y arcillas expansivas blancas o blandas, con un 17,16 %. Son materiales diferentes, no una única masa uniforme. Las gravas y arenas tienen una textura más gruesa; las arcillas son más finas y se describen como expansivas por su capacidad de variar de volumen cuando cambia la humedad. Estos datos ayudan a poner contenido bajo la palabra llano, aunque no convierten cada parcela ni cada edificio en una muestra idéntica.

La alquería de Massalfassar permanece

Sobre ese terreno se desarrolló la alquería andalusí que dio origen al núcleo actual. El relato histórico la sitúa antes de las donaciones cristianas: en 1240 Jaime I repartió tierras entre varios señores y caballeros, entre ellos Domènec, de Barcelona. La alquería, sin embargo, no se concedió entonces. En 1266 pasó a Berenguer Dalmau como señorío. Distinguir las dos fechas importa: una cosa fue el reparto de tierras y otra la concesión de la alquería.

Después pasó a la familia Codinacs, que también señoreaba Albuixech, y más tarde a otros propietarios. En 1359 Pedro II entregó la alquería a Antolí de Fortillach; al año siguiente, Martín I concedió el diezmo a la Cartuja de Vall de Cristo. Las sucesiones de señores y las obligaciones económicas sitúan a la comunidad en una historia de derechos sobre la tierra. La parte más antigua del pueblo se concentra alrededor de la plaza de la iglesia, un núcleo que mantiene una referencia visible para seguir ese largo asentamiento.

Un edificio del núcleo de Massalfassar. La parte más antigua del pueblo se concentra alrededor de la plaza de la iglesia.

Un edificio del núcleo de Massalfassar. La parte más antigua del pueblo se concentra alrededor de la plaza de la iglesia.

Foto: Juan Emilio Prades Bel, CC BY 4.0 — commons.wikimedia.org

La plaza de la iglesia y los siglos difíciles

La continuidad del núcleo no significó una vida fácil. Los años posteriores a las concesiones estuvieron marcados por malas cosechas y coincidieron con la peste negra; la población de Massalfassar se vio muy afectada. La tierra llana y el marjal transformado no eliminaron la vulnerabilidad de quienes vivían de la agricultura. El terreno forma el escenario de esa historia, pero las fuentes no permiten atribuirle por sí solo las crisis: las malas cosechas y la peste aparecen como hechos que golpearon a la población.

Las cifras muestran la profundidad de una de esas rupturas. En 1510 había 17 vecinos, unos 75 habitantes; en 1610 quedaban seis vecinos, alrededor de 25 personas, después de la expulsión de los moriscos. Más tarde, durante el siglo XVII, llegaron nuevas generaciones de familias que continuaron vinculadas al municipio. En 1646 se registraban 19 vecinos y en 1713, 42. La alquería atravesó una etapa de fuerte retroceso y volvió a ganar población, sin que el cambio borrara el lugar del núcleo antiguo.

El siglo XVIII tampoco fue una historia lineal. Aunque la Guerra de Sucesión afectó a Valencia, el periodo se describe como próspero para el pueblo. Después de la guerra, la hambruna empujó a muchos valencianos a huir; en 1714, el señor de Massalfassar decidió invertir en una campana para celebrar el fin del conflicto. En 1785, muchos campesinos protestaron contra el diezmo. La campana y las protestas dejan ver dos respuestas distintas a una época de cambios: celebrar el fin de la guerra y cuestionar una carga sobre quienes trabajaban la tierra.

La Acequia Real de Moncada riega la huerta

La relación entre población y terreno también se lee en el agua de riego. En 2001 se registraban 189 hectáreas cultivadas en el municipio, todas de regadío gracias a las aguas de la Acequia Real de Moncada. La cifra convierte la acequia en una pieza concreta del paisaje productivo: el llano no solo se ocupa, también se trabaja con agua conducida para los cultivos. No es necesario atribuir a esa acequia el relleno del antiguo marjal; son dos hechos distintos en la historia del mismo término.

Los cultivos cambiaron con el tiempo. En 1959 había alrededor de treinta hectáreas dedicadas a naranjos. Más tarde, los cítricos y las hortalizas aparecen entre las producciones destacadas, junto con alcachofas, cebollas y patatas. Ese trabajo agrícola prolonga la relación de la población con el suelo, pero el pueblo no quedó definido para siempre por la huerta. En 2001, solo el 3,6 % de la población ocupada trabajaba en agricultura, mientras la industria y la construcción reunían también una parte importante del empleo.

Massalfassar cambia de escala

El nuevo paisaje incluye áreas industriales. Dentro del término se encuentran 60 hectáreas del polígono industrial del Mediterráneo, una cuarta parte de su superficie según la descripción municipal. Junto a la línea de ferrocarril está además el Plexí, con 5,5 hectáreas. La V-21 atraviesa el municipio de norte a sur y la CV-32 lo cruza de este a oeste; también está la estación de Massalfassar, con servicio de Cercanías. Son usos y vías que se suman a la huerta, sin que las fuentes indiquen que hayan reemplazado por completo el cultivo.

La población también cuenta una historia de recomposición y crecimiento: de unos 600 habitantes en 1794 pasó a casi 700 en 1877 y a 800 en 1897. En 1910 superaba los mil; en 1940 llegaba a 1.224 y en 1975 a 1.584. El dato más reciente del dosier es de 2.716 habitantes en 2025. Así, el desenlace de la transformación no es un marjal conservado intacto, sino un municipio que creció sobre un llano modificado y que ha reunido usos agrícolas, residenciales, industriales y de transporte.

La acequia de la huerta y la superficie plana cuentan ahora una historia más larga que la de un campo regado: la del marjal transformado y el asentamiento que se mantuvo y cambió alrededor de él. Massalfassar conserva ese resultado en el propio paisaje, entre sedimentos holocenos, tierras de cultivo y áreas construidas.

Tipos de terreno en Massalfassar

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Arcillas Expansivas Blancas/Blandas
    Peligro

    Arcillas Expansivas Blancas/Blandas

    Las grandes reinas de la patología en edificación civil de España. Se presentan frecuentemente en las tierras de barros cordobesas y badajoz, vegas del Guadalquivir (Mairena, Carmona), cuenca miocena

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