Historia geológica Localidad Magallón

Magallón, la torre que quedó del castillo

En el alto conocido como El Castillo, una torre medieval sigue en pie después de que la fortaleza desapareciera. Su historia enlaza el relieve de Magallón con una villa que creció, cambió de habitantes y encontró nuevos usos para aquel lugar.

El Arco d'a Purisma, una de las entradas de Magallón hacia la Morería, abre una vista sobre el entorno de la villa.

El Arco d'a Purisma, una de las entradas de Magallón hacia la Morería, abre una vista sobre el entorno de la villa.

Foto: Iggy1975, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

En Magallón, el nombre de El Castillo señala todavía un promontorio que fue ocupado por una fortaleza. El castillo ya no está: en su lugar se levanta la iglesia de San Lorenzo y la antigua Torre del Homenaje forma parte de su campanario. La colina conserva así una huella visible de un episodio de frontera, de guerras y de reconstrucción. Para seguirlo hay que mirar también el paisaje en que se asentó la villa: un término de llanuras y cerros dispersos, con materiales diversos y una larga historia de aprovechamiento.

De Caraví al alto de Magallón

Mucho antes de que se levantara el castillo, este entorno ya estaba habitado. Entre los vestigios más antiguos citados para Magallón figuran herramientas de sílex, cerámica y monedas de una ceca ibérica del siglo I antes de nuestra era. La población asociada a esa ceca se identifica con Caraues o Caravis, situada en el emplazamiento de la villa actual. Es una primera señal de que el lugar no empezó su historia con la fortaleza: distintas comunidades habían hecho de este punto su espacio de vida.

En época romana, el asentamiento aparece con el nombre de Caraví en el Itinerario de Antonino, redactado en el siglo III. La ruta lo sitúa entre Turiaso y Figueruelas, a 18 millas de Tarazona y 36 de Caesaraugusta, distancias que coinciden con la localización de Magallón. La noticia dibuja un paisaje conectado por caminos, pero no permite trasladar sin más las etapas posteriores al mismo plano: la fortaleza medieval responde a otra época y a otra función. A partir de 714, la zona quedó bajo dominio musulmán; en 1119 Alfonso I la reconquistó.

Una villa de cerros y materiales distintos

El término municipal es predominantemente llano, aunque lo interrumpen cerros como Pedregosa y Agudo. La altitud va de 512 metros en un cerro del suroeste a 285 metros al noreste, cerca de la ribera del Ebro; el núcleo se encuentra a 419 metros. Ese relieve ofrece un contexto comprensible para el promontorio de El Castillo, sin que la descripción del municipio baste para atribuir a la colina una roca concreta o una causa geológica particular.

El inventario geotécnico municipal distingue arenas finas y limos, gravas y arenas compactas, materiales calizos, yesos, anhidrita y sales, además de areniscas y conglomerados. No es un único sustrato uniforme. En Magallón, algunos de esos materiales tuvieron además un uso directo: se registran varios puntos de extracción de yeso, favorecidos por su cercanía al casco urbano, y una cantera de arcillas que abastecía alfares del entorno, entre ellos los de Magallón y Alberite. Las canteras y los alfares están hoy en ruinas. Son otra parte de la historia local: el terreno no solo sostuvo asentamientos, también proporcionó materias para trabajar.

El castillo toma posición

Tras la reconquista de 1119, Magallón quedó en una zona donde la defensa de los territorios recién conquistados tenía importancia. El castillo se construyó en el promontorio conocido como El Castillo y sirvió como punto defensivo de frontera. No se conserva un documento que feche el inicio de la obra, pero su inclusión en una línea de castillos aragoneses permite situarla, con bastante fiabilidad, entre 1130 y 1200. Esa datación es una deducción basada en las fechas conocidas para otras fortalezas de la misma línea, no una fecha escrita para la de Magallón.

La fortaleza formaba parte de un conjunto que incluía, entre otros, los castillos de Borja, Agón y Mallén, además de los del entorno del Moncayo. El promontorio daba presencia a la construcción sobre la villa, mientras que el papel defensivo la insertaba en una red más amplia. El terreno elevado y la función militar coinciden en este lugar, aunque los datos disponibles no permiten afirmar que una roca determinada explicara la elección del emplazamiento. Lo que sí puede seguirse con claridad es el destino de la obra: primero fortaleza, después ruina y, finalmente, parte de un edificio religioso.

De la guerra de los Pedros a la ruina

El castillo aparece ligado a la guerra entre Pedro IV de Aragón y Pedro I de Castilla, conocida como la guerra de los Pedros. En 1363 aún permanecía en pie. Tres años después, en 1366, Magallón fue tomada por Bertrand Du Guesclin y Guillaume Boitel al frente de un ejército francés que actuaba en nombre de Enrique II de Castilla. La villa entró así en el conflicto armado, y su fortaleza fue una pieza importante de aquella frontera disputada.

La destrucción del castillo se fecha en 1369. Entre la constancia de que seguía en pie en 1363, la toma de la villa en 1366 y su destrucción seis años después de la primera de esas fechas, se concentra el episodio que cambió el alto. No hace falta atribuir a cada muro un daño concreto para reconocer el resultado: la fortaleza dejó de cumplir su función y el conjunto desapareció. El conflicto no borró, sin embargo, toda huella de las defensas. Las murallas del perímetro de la villa fueron reparadas en 1610, mucho después de la desaparición del castillo.

La carrera Calentejo fue una de las calles principales del barrio judío de Magallón, entre Calentejo y San Miguel.

La carrera Calentejo fue una de las calles principales del barrio judío de Magallón, entre Calentejo y San Miguel.

Foto: Iggy1975, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

La vida continúa más allá de las murallas

Mientras cambiaba la función del alto, Magallón siguió creciendo como villa. Hay documentos que ya la llaman villa en 1243 y, en 1430, Alfonso V la incorporó a la Corona como villa real. En la época medieval se levantaron también Santa María de la Huerta y casas nobiliarias. Sobre las ruinas del castillo se construyó después la iglesia parroquial de San Lorenzo: el antiguo espacio defensivo quedó incorporado a un paisaje urbano de edificios y calles.

La vida de la villa no quedó limitada al recinto fortificado. Tras 1492, a la población musulmana que permaneció en Magallón se le impusieron la conversión al cristianismo y la residencia extramuros; sus habitantes pasaron al barrio conocido como la Morería. La comunidad judía tenía su barrio entre Calentejo y San Miguel. Esta disposición de barrios recuerda que la historia del lugar también se escribió fuera de los muros, en las calles donde distintas comunidades vivieron y trabajaron. La presencia musulmana en la villa terminó con la expulsión de 1610.

La torre cambia de oficio

Después de las guerras comenzaron algunas de las grandes construcciones que todavía caracterizan la villa. El castillo no se reconstruyó como fortaleza: sobre sus ruinas se levantó San Lorenzo y la Torre del Homenaje pasó a servir de campanario. Es el desenlace material del episodio. La obra que había señalado una posición defensiva quedó integrada en otro edificio y siguió formando parte del perfil de Magallón, mientras que el recinto amurallado tuvo sus propias reparaciones.

También el terreno continuó ofreciendo recursos más cotidianos. La extracción de yeso y arcilla y la actividad de los alfares muestran un vínculo distinto con los materiales del municipio. Un estudio publicado en 2008 se ocupó de áridos yesíferos en morteros y tomó como ejemplo Santa María de la Huerta; ese trabajo sitúa el yeso en la historia de la construcción local, aunque no identifica por sí solo el origen de cada material empleado en sus edificios.

En El Castillo, la torre ya no vigila una frontera. Su presencia, incorporada a San Lorenzo, cuenta cómo un lugar defensivo pudo cambiar de función sin desaparecer del todo. Y, alrededor de ese alto, las calles y las antiguas canteras recuerdan que Magallón se construyó tanto sobre el relieve como con los recursos que ofrecía.

Tipos de terreno en Magallón

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Magallón

Arenas finas y limos 0–5 m
Gravas y Arenas compactas 5–11 m
Yesos, Anhidrita y Sales 11–23 m
Areniscas, Conglomerados y Flysch 23–38 m
Calizas, Dolomías y Mármoles 38–58 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE


Riesgo sísmico en Magallón

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.6 Escala de Richter
MáxM 2.6
MediaM 1.87
Máx Media
Eventos registrados
3
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.1) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.6 2021
  • 2 M 1.5 2010
  • 3 M 1.5 2010
Último sismo registrado
2021
M 2.6 · hace 5 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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