Historia geológica Localidad Los Gallardos

Los Gallardos vio al agua derribar dos veces los Baños de Alfaix

En Alfaix, dos manantiales llegaron a sostener un balneario y una riada acabó por borrarlo del paisaje. ¿Qué ocurre cuando el agua que atrae a la gente también puede desbordar el lugar?

Panorámica del núcleo de Los Gallardos, el municipio donde Alfaix conserva la memoria de sus manantiales y de los baños destruidos por dos riadas.

Panorámica del núcleo de Los Gallardos, el municipio donde Alfaix conserva la memoria de sus manantiales y de los baños destruidos por dos riadas.

Foto: Ismael Olea, CC BY 4.0 — commons.wikimedia.org

En Alfaix, la historia de los baños empezó con dos aguas distintas y terminó dos veces bajo una riada. Un manantial caliente y ferruginoso —con presencia de hierro— atrajo el uso particular desde 1914; otro, frío y de composición sulfurada-cálcica, brotaba cien metros más abajo. Entre ambos se levantó un balneario que funcionó de 1924 a 1950. No es una historia de agua quieta: en Alfaix, el cañón fluvial y las ramblas forman parte del mismo paisaje que ofrecía aquellos manantiales.

Alfaix tuvo dos manantiales y una sola apuesta

El escenario no era una vega cualquiera. En el municipio, el río Aguas recibe las aguas del Jauto y corre junto a una geografía que sube desde los 47 metros de altitud junto al río hasta los 382 metros en la sierra de Bédar. Los Gallardos ocupa la transición entre las montañas de Bédar y la Alcornía y la vega del Aguas. Alfaix, por su parte, alberga un Lugar de Interés Geológico llamado Cañón Fluvial de Alfaix.

Un cañón fluvial es un valle estrecho excavado por la acción del agua a lo largo del tiempo: el cauce corta y modela el terreno, como hace un torrente cuando concentra su energía en un paso limitado. Esa definición ayuda a leer el paisaje, aunque no fecha la formación del cañón ni explica por sí sola el origen de cada manantial. Sí deja claro que el agua aquí no es un detalle ornamental. Es una fuerza que da forma al entorno y, cuando se desborda, puede alterar lo construido junto a ella.

La caracterización geotécnica del municipio recoge sobre todo arenas finas y limos, y también gravas y arenas compactas, entre otros materiales. Son nombres de partículas y depósitos de tamaños distintos: desde granos finos hasta cantos mayores. El dato describe el conjunto municipal, no permite atribuir esa composición concreta al emplazamiento de los baños. Pero, junto al cañón y a los cursos de agua, recuerda que el suelo de Los Gallardos no es una superficie uniforme.

La primera riada no cerró los baños

En 1924, el año en que comenzó la etapa del balneario, Alfaix ya formaba parte de un territorio en transformación. El establecimiento aprovechó los manantiales, uno caliente y ferruginoso y otro frío y sulfurado-cálcico. La diferencia entre ambos era tangible: no se trataba de una única fuente que cambiara de temperatura a lo largo del día, sino de dos surgencias situadas a cien metros de distancia.

La primera riada destruyó los baños. La respuesta fue reconstruirlos. Esa decisión cuenta algo importante del lugar: pese al golpe, el uso de las aguas y la posibilidad de recuperar el establecimiento mantuvieron viva la iniciativa. No hace falta imaginar escenas de visitantes ni describir instalaciones que no constan para advertir la tensión. El manantial ofrecía un recurso; el cauce cercano imponía el riesgo.

¿Por qué reconstruir en un sitio que ya había sido alcanzado por una riada? La documentación no detalla las razones de quienes lo hicieron. Lo que sí registra es la secuencia: destrucción, reconstrucción y una segunda riada que volvió a arrasar los baños. Esta vez no se recuperaron. El agua que había dado sentido al balneario también marcó el límite de su permanencia.

La historia de Alfaix encaja así con una evidencia geológica concreta, no con una explicación inventada sobre la química o el nacimiento de las fuentes. El municipio alberga un cañón fluvial reconocido y los baños fueron destruidos dos veces por riadas. Es razonable leer en esa doble pérdida la exposición de una construcción al comportamiento del agua en el paisaje; no sería riguroso atribuirla a una capa de roca o a un mecanismo subterráneo específico que no aparece documentado.

El agua ya servía a Alfaix antes del balneario

Los baños no fueron el único modo de convivir con el agua. En Los Gallardos se conserva la referencia a un conjunto hidráulico de origen árabe: una cimbra, un abrevadero y unos lavaderos utilizados para el consumo doméstico y para dar de beber al ganado. Cambiaba la escala, no la necesidad. El agua se conducía y se organizaba para sostener la vida cotidiana.

Ahí aparece una diferencia reveladora. La cimbra y los lavaderos hablan de un uso compartido y práctico; el balneario, de una iniciativa vinculada a manantiales concretos. Ambos relatos pertenecen al mismo municipio, pero no hay que confundirlos ni afirmar que uno desembocó directamente en el otro. En conjunto, muestran que la presencia del agua tuvo formas diversas en la historia local.

También hay huellas de poblamiento en distintos momentos. El dossier identifica un yacimiento arqueológico en Alfaix, un asentamiento romano y una necrópolis tardorromana en Cadima, y otra necrópolis tardorromana en la Rambla de las Norias. En Jauto-Rambla Serena se señalan restos de una fortificación medieval; en Sierra Bermeja, enterramientos megalíticos. Son lugares y rastros concretos, aunque no todos cuentan con fechas o detalles suficientes para reconstruir aquí sus historias particulares.

¿Qué los une al paisaje? No hay base para adjudicar cada asentamiento a un manantial o a un cauce determinado. Pero su distribución, en una localidad recorrida por los ríos Aguas y Jauto y marcada por ramblas, cañón y vega, permite entender que el relieve forma parte del escenario persistente de la vida humana. La conexión es geográfica: los restos están en este territorio, con sus cursos de agua y sus cambios de altura.

De la sierra minera al municipio independiente

El agua no explica por sí sola el nacimiento del municipio. A comienzos del siglo XIX, el inicio de las explotaciones mineras de Sierra Almagrera impulsó un aumento de población en la zona. Los Gallardos, que pertenecía a Bédar, fue convirtiéndose poco a poco en el núcleo más importante del término. La minería aparece así como un motor humano y económico de su crecimiento, mientras la geografía local enlaza las sierras con la vega del Aguas.

La separación llegó en agosto de 1924, el mismo año en que empezó la actividad del balneario. Los vecinos solicitaron segregarse de Bédar; la existencia de escuelas, comercio e industria independiente justificó el cambio. El Real Decreto del 17 de agosto creó el nuevo municipio, según recoge la publicación de La Gaceta de Madrid del 21 de agosto de ese año. La coincidencia de fechas no prueba que el balneario causara la independencia. Sí sitúa ambas historias en un periodo de afirmación local.

El paisaje conserva también una huella de la etapa minera: fragmentos del ferrocarril que unía Bédar y Garrucha son visibles en la N-340, cerca de la pedanía de La Perulaca. Más tarde, cuando la minería entró en crisis, la agricultura pasó a mover la economía local. Desde los años setenta, la instalación de Pascual Hermanos impulsó la explotación de tomates y el desarrollo de las plantaciones agrícolas actuales. Cambiaron las actividades y los medios; permaneció el territorio que las sostiene.

Los Gallardos no se entiende como una sola historia de roca, agua o trabajo, sino como el cruce de esas escalas. En Alfaix, la prueba más clara es también la más concreta: manantiales usados, baños levantados y dos riadas que los destruyeron. Al pasar junto al Cañón Fluvial de Alfaix, puedes ver algo más que un accidente del relieve: el paisaje donde el agua ofreció una oportunidad y, al desbordarse, puso fin a ella.

Tipos de terreno en Los Gallardos

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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