Historia geológica Localidad Las Regueras

Las Regueras, una calzada entre aguas

La antigua calzada que enlazó Astorga con Lugo de Llanera atravesó Las Regueras y fue durante siglos una vía importante hacia el occidente asturiano. Entre el Nora, el Nalón y una trama de arroyos, el paisaje ofrece el escenario de su ascenso y de su relevo.

Valsera, entre casas, prados y lomas del concejo de Las Regueras.

Valsera, entre casas, prados y lomas del concejo de Las Regueras.

Foto: Carmenmoran, CC BY 4.0 — commons.wikimedia.org

El nombre de Las Regueras recuerda algo que se reconoce en su paisaje: la abundancia de corrientes de agua, riachuelos y regueros. Por este concejo pasó una antigua calzada romana que comunicaba Astorga con Lugo de Llanera. Su historia no fue la de un camino inmóvil. Ganó importancia como vía de comunicación y también en la peregrinación a Santiago; en el siglo XIX, una carretera a Grado por Trubia cambió el equilibrio. Para seguir ese recorrido hay que mirar tanto las huellas humanas como el terreno por el que se extiende el concejo.

Una calzada en el paisaje de Las Regueras

La antigua calzada tuvo gran importancia para las comunicaciones con el occidente asturiano. La descripción del concejo la sitúa en una geografía de montes, colinas y picos de poca altitud, no en una sucesión de grandes cumbres. Las mayores alturas se concentran en el tercio occidental, donde dos alineaciones paralelas incluyen las sierras del Cogollo, Burafán, Pedroso y del Peral. Sus alturas rondan los 600 metros. Es un relieve de contrastes moderados, con pasos entre lomas y cursos de agua repartidos por el territorio.

El agua marca también límites reconocibles. El Nalón bordea Las Regueras por el sur y recibe la mayoría de las corrientes del municipio; el Nora discurre por el concejo y señala, en buena parte de su recorrido, el límite con Oviedo. Soto y Andallón son otros dos ríos, afluentes del Nalón por su margen derecha. La calzada queda así enmarcada por una red fluvial que ayuda a entender la forma del territorio, aunque el recorrido exacto de la vía antigua no se detalla en esta descripción.

Areniscas, pizarras y calizas bajo el camino

El sustrato municipal no se reduce a una roca uniforme. La descripción geográfica atribuye el terreno principalmente al Devónico y distingue arenisca, pizarra, roca margosa y caliza. También señala intercalaciones de cuarcita entre las areniscas: aparecen variedades grises o pardas y otras rojas. La arenisca roja suele contener óxido de hierro, mientras que la gris se ha utilizado como piedra de construcción. La geología proporciona así un mosaico de materiales y colores, no una identificación automática de la piedra de la calzada.

Las pizarras tampoco forman aquí las grandes hojas que se observan en el occidente de Asturias: alternan con areniscas, grauvaca e incluso calizas. Estas últimas aparecen muy variadas y, en las zonas más accidentadas, como puntas ásperas. Esa combinación acompaña un relieve de colinas y elevaciones, y permite comprender por qué no hay una sola textura de roca que represente todo el concejo. En una clasificación geotécnica distinta, el estudio municipal agrupa el 100,00 % de los suelos bajo la unidad «Areniscas, Conglomerados y Flysch».

Los regueros siguen la dirección del terreno

La red de agua no está separada de ese sustrato. En casi toda la formación devoniana, ríos, riachuelos y corrientes discurren paralelos a la dirección general del terreno, descrita como noroeste-suroeste. Es una relación visible a escala del concejo: las corrientes y la orientación del terreno comparten rumbo. El Nalón recoge la mayoría de las aguas, mientras el Nora traza buena parte del borde oriental con Oviedo. El nombre de Las Regueras, por tanto, no alude a un único río, sino a una trama de cursos que recorre el municipio.

La Fuente la Riba, en Santullano, acerca al lector a la presencia cotidiana del agua en Las Regueras.

La Fuente la Riba, en Santullano, acerca al lector a la presencia cotidiana del agua en Las Regueras.

Foto: Estherma62, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

En Santullano, la Fuente la Riba permite acercarse a esa presencia cotidiana del agua. La imagen de una fuente local acompaña una geografía donde los regueros, los riachuelos y los ríos forman parte del carácter del concejo. Ese paisaje es el marco que encontraron las comunidades de distintas épocas. Las evidencias de poblamiento, sin embargo, no permiten convertir cada hallazgo en una parada de la calzada: cuentan una historia más larga, anterior y posterior a la vía romana.

Valduno y Soto, huellas anteriores a Roma

En Valduno y Soto se han hallado restos líticos relacionados cronológicamente con el Paleolítico inferior y el Musteriense. También hay restos paleolíticos en las cuevas de La Paloma, La Oscura, Sofoxó, La Ancenia y Las Mestas. Mucho después, los vestigios neolíticos incluyen campos tumulares en Trasmonte y Piedrafita. Son rastros de ocupaciones distintas, separados por grandes distancias de tiempo. No forman una sola comunidad que haya seguido el mismo camino, pero muestran que este territorio tuvo presencia humana mucho antes de que la calzada entrara en la historia local.

En la Edad del Hierro aparecieron poblados fortificados en Los Vallaos, en Valduno, el Castrillón de Areces y el pico Ruedes de Valsera. Sus emplazamientos se suman a las huellas de un concejo donde las comunidades construyeron y ocuparon lugares diferentes. La calzada romana pertenece a otra etapa: no explica el origen de esos castros, ni los castros explican por sí solos el trazado de la vía. Juntos, sí permiten seguir cómo cambió la relación entre las personas y el territorio antes de que la ruta se convirtiera en una comunicación de largo alcance.

La vía romana y las señales de Valduno

La presencia romana dejó varias construcciones agrupadas en torno a villas y explotaciones agrícolas. A esa época pertenece una estela funeraria del siglo II encontrada en la iglesia de Valduno y dedicada a Sestio Munigálico, hijo de Progeneo Quadrato. La inscripción sitúa un nombre propio en medio de una historia dominada por poblados, rutas y paisajes. No es la calzada misma, pero sí una huella local de la época en que Roma dejó construcciones y vías en el territorio.

La calzada, que iba de Astorga a Lugo de Llanera, adquirió importancia para las comunicaciones con el occidente asturiano. Con el tiempo, también se integró en la peregrinación a Santiago, dentro de la llamada Ruta del Francés. Su papel, por tanto, no se limitó a conectar dos puntos: durante una etapa larga sirvió como corredor de circulación y como parte de un itinerario de peregrinaje. El paisaje de Las Regueras fue escenario de esa continuidad, aunque cada viajero perteneciera a una época distinta.

Escamplero y Premoño reciben a los peregrinos

La peregrinación dejó huellas concretas en dos lugares del concejo. En Escamplero hubo un hospital de peregrinos citado en un documento de 1409; en Premoño existió otro, llamado de Santa Ana. No hace falta imaginar escenas particulares para reconocer el cambio que esas instituciones señalan: la ruta había adquirido una función que requería lugares de acogida. La calzada romana, antigua vía de comunicación, quedaba así incorporada a una práctica medieval que prolongó su importancia a través de los siglos.

La historia local también registra monasterios en Santa María de Valsera, San Martín de Escamplero, San Juan de Trasmonte y San Pedro de Nora. En torno a ellos había caseríos, villas y grandes plantaciones. Son referencias de un territorio articulado por comunidades y centros religiosos, mientras la ruta mantenía su papel en las comunicaciones y el peregrinaje. Escamplero y Premoño conservan en esa historia nombres precisos para una función que no se deduce solo de la forma del terreno: servir de hospitales a quienes recorrían el camino.

La carretera a Grado desplaza a la calzada

El cambio decisivo llegó en el siglo XIX, cuando se construyó la carretera a Grado por Trubia. Hasta entonces, la calzada había tenido gran importancia para las comunicaciones con el occidente asturiano; con la nueva carretera, dejó de ocupar ese lugar central. El relevo no borra sus etapas anteriores: la vía romana, su uso como itinerario de peregrinación y los hospitales de Escamplero y Premoño siguen formando parte de la historia documentada del concejo. Lo que cambió fue el papel de la ruta en las comunicaciones.

Hoy la AS-372 atraviesa Las Regueras de este a oeste y es su principal vía de comunicación. No debe confundirse con la calzada antigua ni con la carretera decimonónica a Grado: son referencias de épocas distintas. La vieja vía queda en el relato histórico como una conexión decisiva que terminó cediendo su primacía. Y el paisaje que la enmarca sigue siendo el de las rocas variadas, las colinas y las corrientes de agua que dan nombre al municipio. En Las Regueras, la ruta cambió; los ríos y regueros continúan definiendo el escenario.

Tipos de terreno en Las Regueras

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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