Historia geológica Localidad Higuera de Vargas

Higuera de Vargas, roca y frontera

El Castillo del Coso recuerda que Higuera de Vargas creció en una comarca fronteriza, mientras el terreno bajo el municipio reúne dos grandes familias de rocas. Entre el Alcarrache, las alturas cercanas y una fundación medieval de fecha discutida, el paisaje ayuda a situar una historia de permanencia.

Una vista de la plaza y de las fachadas del casco urbano de Higuera de Vargas.

Una vista de la plaza y de las fachadas del casco urbano de Higuera de Vargas.

Foto: Adolfobrigido, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El Castillo del Coso ocupa un lugar destacado en la historia de Higuera de Vargas. Levantado en el siglo XIII, fue donado por Alfonso IX a los templarios, en una época en que las poblaciones de esta parte de Extremadura vivían junto a una frontera disputada. Alrededor del castillo, sin embargo, no hay un escenario inmóvil: el término municipal se extiende entre elevaciones distintas, rocas de varios grupos y el curso del Alcarrache. Seguir esa combinación permite comprender dos historias que se cruzan sin confundirse: la de una localidad que logra dejar una huella documental y la de un terreno cuyo sustrato condiciona el modo en que circula el agua.

Entre Las Viñas y el Alcarrache

Higuera de Vargas está en el suroeste de la provincia de Badajoz, cerca de Portugal y a 56 kilómetros de la capital provincial. El río Alcarrache marca parte del límite noroccidental del municipio y serpentea por las inmediaciones de la localidad, hacia el oeste. Ese borde de agua forma parte de un paisaje de cotas variadas: el casco se encuentra a 342 metros sobre el nivel del mar, mientras el punto más alto del término alcanza los 512 metros, en la prolongación de la sierra del Lugar.

También destacan dos vértices geodésicos situados a 476 metros: uno en Las Viñas, cerca del casco urbano, y otro en la sierra del Pendón, al sur. No son nombres intercambiables en un mapa: sitúan referencias concretas dentro de un término de 67,6 kilómetros cuadrados. El relieve municipal, por tanto, no se resume en la plaza ni en la silueta del castillo. Se despliega desde el entorno habitado hacia sierras y cauces, en una comarca que mira a la frontera portuguesa. Esa geografía es el escenario de la historia; por sí sola no permite atribuir al terreno la fundación del pueblo ni explicar la ubicación exacta de sus edificios.

Dos familias de roca bajo el término

La clasificación geotécnica de Higuera de Vargas presenta dos grupos principales: pizarras y esquistos, que representan el 52,39 %, y granito, gneis y rocas ígneas, con el 44,09 %. Son categorías que describen el terreno a escala municipal. Su presencia conjunta ofrece una imagen más diversa que la de un único sustrato uniforme, aunque no identifica por sí misma qué roca hay bajo cada calle o monumento.

El dato útil para la historia del paisaje está también en cómo puede circular el agua. Las formaciones descritas son, en general, impermeables o de muy baja permeabilidad. Eso no significa que toda el agua quede excluida: la alteración de las rocas y sus fisuras pueden abrir vías de infiltración y albergar acuíferos superficiales. Según la descripción geotécnica, suelen ser poco extensos y de baja productividad, aunque en lugares concretos pueden tener gran interés. Dicho de otro modo, el agua puede encontrar paso por discontinuidades y zonas alteradas sin que eso implique una reserva amplia y continua bajo todo el municipio.

El estudio no detalla una secuencia estratigráfica local ni asigna a cada punto una edad o un origen. Por eso el recorrido se apoya en lo que sí caracteriza el terreno: la coexistencia de esas familias de rocas y un comportamiento general de baja permeabilidad, con posibilidades locales de circulación subterránea. Esa descripción sirve para leer la geología municipal sin convertirla en una explicación automática de la historia del castillo.

El Coso en una frontera disputada

En la Edad Media, las poblaciones de esta franja extremeña vivieron bajo presiones cambiantes. La historia regional describe siglos de acoso a los asentamientos fronterizos y periodos de despoblación, con territorios que pasaban de unas manos a otras. En ese contexto, Higuera de Vargas no aparece como una plaza aislada del resto, sino como parte de una zona donde la estabilidad era difícil. El conflicto está documentado a escala regional: no hace falta atribuir al castillo una batalla concreta para entender el valor de su presencia en la historia local.

El Coso aporta un punto fijo en esa secuencia. La información patrimonial lo fecha en el siglo XIII y señala que Alfonso IX lo donó a los templarios. La reconquista de Badajoz y de varias villas extremeñas comenzó a partir de 1230, según la cronología recogida para la región. La fortaleza pertenece a ese mundo medieval de cambios políticos y territoriales, aunque esos datos no permiten reconstruir episodios militares particulares en Higuera. Su importancia narrativa está en lo que sí permanece: un castillo local ligado a una época de frontera y todavía destacado entre los monumentos del municipio.

Una fachada de piedra en el casco urbano de Higuera de Vargas, una imagen cercana de la arquitectura local.

Una fachada de piedra en el casco urbano de Higuera de Vargas, una imagen cercana de la arquitectura local.

Foto: Adolfobrigido, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

De la Higuerilla a la fecha de 1384

La fecha de fundación de Higuera de Vargas no está cerrada. Una tradición la sitúa en 1240 y atribuye la iniciativa al noble Garci Pérez de Vargas. También se han atribuido tareas de poblamiento al señor de Burguillos del Cerro y a Iván de Vargas. La localidad, descrita entonces como de escasa importancia, habría sido conocida como Higuerilla. En lugar de una única escena fundacional, los relatos conservan varias atribuciones y una fecha propuesta: 1240.

Hay, en cambio, una referencia que permite afirmar con mayor seguridad que Higuera ya existía en 1384. La relación del canónigo Juan Solano de Figueroa, incorporada a su historia de los obispos y pueblos de Badajoz, sirve como testimonio de esa presencia. Entre la fundación que se propone y la fecha documentada pasan más de cien años; es un intervalo que muestra cómo el asentamiento entra en la historia escrita de forma gradual, no como un acto cuya fecha exacta haya quedado fijada. El nombre de Higuerilla pertenece a ese relato temprano; el de Higuera de Vargas acaba por designar una población que continúa en el mismo territorio.

El agua vuelve al paisaje

El Alcarrache aporta otra escala a la historia local. Además de formar parte del límite noroccidental, el río serpentea por las inmediaciones occidentales de Higuera de Vargas. En ese tramo está declarado Corredor Ecológico y de la Biodiversidad, y allí pueden encontrarse especies protegidas de fauna y flora ibéricas. El curso de agua no es solo una línea divisoria en la descripción municipal: es también un espacio natural reconocido, donde el paisaje reúne valores que van más allá de la historia medieval.

El agua aparece asimismo junto al santuario de Nuestra Señora de Loreto, cuya fama local se relaciona con manantiales cercanos. La clasificación geotécnica ofrece un contexto general: algunas formaciones poco permeables pueden albergar acuíferos superficiales donde intervienen la alteración y las fisuras. Pero el dato sobre los manantiales no identifica de qué roca procede cada uno. Lo que el municipio muestra con claridad es la convivencia de distintas expresiones del agua: un río que recorre su borde y nacimientos próximos a un lugar de carácter romero.

La población deja nuevas huellas

La historia de Higuera no se detiene en el mundo medieval. Tras la caída del Antiguo Régimen, la localidad se constituyó en municipio constitucional y, desde 1834, quedó integrada en el partido judicial de Olivenza. El censo de 1842 registró 392 hogares y 1.608 vecinos. Es una fotografía demográfica de otro tiempo: permite ver una comunidad asentada y administrativamente reconocible, sin convertir esas cifras en una medida directa de la población actual.

En 1871 se creó la Sociedad Civil La Benéfica, otra huella de la vida colectiva del municipio. El calendario humano cambia con rapidez frente a las categorías de rocas que describen el término, pero ambas escalas comparten el mismo espacio. Hoy Higuera de Vargas cuenta con 1.830 habitantes, según el dato de 2025. El Alcarrache sigue formando parte del paisaje local y el santuario conserva su relación con los manantiales cercanos: señales distintas de una localidad que se reconoce tanto por sus instituciones como por los lugares que la rodean.

El Coso permanece

La historia del castillo alcanza un resultado concreto en el presente. El Coso sigue destacado entre el patrimonio histórico de Higuera de Vargas y su adquisición reciente por parte de la corporación municipal, procedente de la familia del Pozo, permitió realizar importantes reformas. El edificio no resuelve por sí solo las disputas medievales ni explica el origen geológico del término; sí conserva una referencia material para seguir el paso de una población fronteriza a una localidad con memoria patrimonial propia.

Así se cierra el recorrido: Higuera deja atrás la incertidumbre de sus relatos de fundación con una presencia acreditada en 1384, mientras el castillo del siglo XIII permanece como una de sus marcas más reconocibles. Alrededor, las pizarras y esquistos, los granitos y otras rocas ígneas componen el sustrato municipal, y el agua encuentra sus caminos en el Alcarrache, los manantiales y las fisuras que pueden alojar acuíferos superficiales. El Coso ya no cuenta la frontera como una línea en disputa: en el paisaje actual, es la huella visible de una historia que arraigó aquí.

Tipos de terreno en Higuera de Vargas

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

    Ver ficha
  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Higuera de Vargas

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.1 Escala de Richter
MáxM 2.1
MediaM 2.1
Máx Media
Eventos registrados
1
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.6) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.1 2026
Último sismo registrado
2026
M 2.1 · este año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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