Historia geológica Localidad Candamo

Candamo, la ribera que guarda el tiempo

En las márgenes del Nalón, una cueva paleolítica y un antiguo límite municipal acercan dos tiempos muy distintos. La historia de Candamo se despliega entre el río, las laderas y un sustrato de materiales diversos.

Espinosa, en Fenolleda, aparece entre las laderas y la bruma del valle de Candamo.

Espinosa, en Fenolleda, aparece entre las laderas y la bruma del valle de Candamo.

Foto: Nachosan, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

El Nalón atraviesa Candamo por un paisaje de valles y laderas. En sus márgenes se concentra una rica presencia de yacimientos paleolíticos, y la cueva de la Peña de Candamo conserva un destacado conjunto de arte rupestre de esa época. Siglos después, el río aparece también en la historia escrita del concejo: sus aguas sirvieron de referencia para un territorio que al principio comprendía solo la margen derecha.

El Nalón y los valles de Candamo

El río principal recorre aquí su curso bajo y recibe afluentes como el Dele, el Reguirón y el Valle. El paisaje que los acompaña es montañoso, aunque sus formas están bastante desgastadas. Las cumbres más altas apenas superan los 600 metros: el pico Grande alcanza 624 y el Pedrouzu, 614. No son alturas aisladas del resto de la historia local; forman parte del relieve entre el que se reparten los núcleos habitados.

El poblamiento de Candamo sigue el patrón de los valles de media montaña: pequeños núcleos, con una concentración mayor en la vega del Nalón. San Román, Cuero, Ventosa y Grullos, la capital, figuran entre las localidades más pobladas. Así se reconoce la doble escala del concejo: laderas y alturas enmarcan el paisaje, mientras el fondo del valle reúne buena parte de sus asentamientos. El río es un rasgo físico persistente; no hace falta convertirlo en causa de cada decisión humana para ver cuánto ayuda a situar la historia.

La Peña de Candamo abre una ventana paleolítica

La cueva de la Peña de Candamo fue descubierta en 1913. En su interior se encuentra el conjunto de arte rupestre paleolítico más importante de Candamo y el más occidental, según la descripción recogida para el concejo. La noticia devuelve el relato a un tiempo muy anterior a las divisiones administrativas: una comunidad dejó arte en una cueva del territorio que hoy conocemos como Candamo.

La cueva no está sola en esa historia larga. Las márgenes del Nalón destacan por la riqueza de yacimientos paleolíticos; del Neolítico se conservan restos tumulares en las zonas de Ventosa y Valdemora. Para un periodo posterior se citan tres emplazamientos castreños: El Castiello, en Prahúa; La Pica, en Murias; y otro Castiello, en San Tirso. Son huellas de épocas distintas, no una única población que permaneciera sin cambios. En conjunto muestran que el territorio fue ocupado y recordado de maneras diferentes a lo largo del tiempo.

La secuencia importa porque impide reducir Candamo a una sola imagen. La cueva lleva al Paleolítico; los túmulos de Ventosa y Valdemora corresponden al Neolítico; los emplazamientos castreños pertenecen a otra etapa. Entre esas referencias cambia la forma de dejar rastro en el paisaje. La evidencia disponible no describe escenas cotidianas ni permite reconstruir quién realizó cada obra, pero sí permite seguir una continuidad: la presencia humana quedó asociada a lugares concretos del concejo.

Pizarras, carbonatos y laderas cambiantes

Bajo ese paisaje no hay un único material. El estudio geotécnico de Candamo registra pizarras y esquistos, calizas, dolomías y mármoles, además de arenas finas y limos. En su clasificación municipal, las pizarras y los esquistos representan el 32,45 %, y las calizas, dolomías y mármoles, el 14,88 %. Son grupos de materiales distintos: los primeros son rocas; las arenas y los limos son sedimentos finos. La variedad describe el concejo, no identifica automáticamente la roca concreta de la cueva de la Peña.

El informe caracteriza también formaciones carbonatadas con distintos grados de karstificación: algunas están medianamente karstificadas, con formas importantes dispersas, y otras aparecen muy karstificadas en su conjunto. La karstificación es el desarrollo de formas propias en terrenos carbonatados; aquí importa porque muestra que el subsuelo municipal incluye ámbitos con ese tipo de transformación. El mismo estudio señala áreas con hundimientos kársticos actuales o potenciales. No atribuye esos procesos a una cavidad específica, pero sí añade una dimensión subterránea al paisaje que el Nalón recorre en superficie.

Las laderas también forman parte de esa lectura. El estudio identifica áreas con movimientos actuales o potenciales, de tipo deslizamiento o desprendimiento. No se trata de un episodio único que explique la historia de Candamo, sino de una característica territorial: en algunas zonas el terreno puede desplazarse. Junto a los valles y a las rocas, esa posibilidad recuerda que el relieve no es un decorado inmóvil. La geología local combina materiales diferentes y procesos que pueden afectar de modo distinto a unas áreas y otras.

Espinosa, en la parroquia de Fenolleda: casas y laderas en el paisaje de valles de media montaña de Candamo.

Espinosa, en la parroquia de Fenolleda: casas y laderas en el paisaje de valles de media montaña de Candamo.

Foto: Nachosan, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

El Nalón como límite medieval

Hacia el siglo XI, las primeras referencias documentadas en archivos monásticos empiezan a marcar el territorio de Candamo. En esa etapa, el concejo comprendía solo la margen derecha del Nalón. El río, que hoy se reconoce como el principal curso fluvial de la zona, aparece así en una historia política concreta: una de las orillas quedaba dentro de los límites descritos y la otra no.

Durante el siglo XII comenzó a perfilarse una organización administrativa, todavía muy vinculada a los territorios de Pravia y Gozón. En el XIII llegó otro cambio: Candamo se integró en la puebla de Grado, aunque mantuvo su integridad territorial. Las fórmulas de gobierno se modificaban, pero el nombre y el territorio de Candamo no se borraban. La distancia entre una referencia natural y una frontera administrativa queda a la vista: el curso del río permanecía en el paisaje mientras las relaciones políticas se reorganizaban alrededor de él.

De los pleitos con Grado a 1835

La pertenencia a la puebla de Grado no cerró la disputa por la autonomía. En 1784 comenzó una etapa de alejamiento, acompañada por continuos pleitos con el ayuntamiento de Grado sobre repartimientos y elecciones. La tensión no se resolvió de inmediato: hubo varios intentos fallidos antes de que la separación se consolidara. El conflicto era administrativo, y sus asuntos concretos —cómo repartir y cómo elegir— mantenían a Candamo ligado a Grado mientras empujaban a la vez hacia una corporación propia.

La resolución llegó en 1835, cuando la Junta de Candamo se proclamó definitivamente corporación independiente. Ese desenlace no desplazó el río ni cambió las laderas; cambió la condición política del territorio que ambos ayudaban a ordenar y reconocer. Aun con la separación administrativa, durante todo el siglo XIX Candamo siguió unido a Grado por vínculos ganaderos y agrícolas. La independencia, por tanto, no borró las conexiones entre las comunidades vecinas: puso fin a una dependencia política, no a la relación cotidiana que recoge la historia económica del concejo.

Una ribera, muchas formas de habitarla

La agricultura y la ganadería siguieron siendo centrales en la economía local. Candamo es conocido por sus fresas y por otros cultivos hortofrutícolas; la fresa tiene además un festival anual el primer fin de semana de junio. En años recientes se ha desarrollado también una red de turismo y servicios alrededor del Nalón. Son usos distintos de un mismo territorio: el río y los valles forman parte del escenario común, aunque las fuentes no convierten la geología en explicación única de esas actividades.

Vista desde el presente, la historia reúne dos clases de huellas. En la cueva de la Peña, el arte rupestre conserva una referencia al Paleolítico; en la cronología política, 1835 marca la consolidación de Candamo como corporación independiente. Entre ambas, las laderas, los materiales y el Nalón permanecen como el terreno donde se sucedieron esas épocas. La ribera que fue límite de una primera organización medieval sigue atravesando el concejo: ya no delimita por sí sola su identidad, pero ayuda a reconocer el paisaje que la vio tomar forma.

Tipos de terreno en Candamo

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

    Ver ficha
  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

    Ver ficha
  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

    Ver ficha
  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

    Ver ficha
Estudio geotécnico

¿Necesitas un estudio geotécnico en Candamo?

Solicita un presupuesto sin compromiso. Te asesoramos sobre el tipo de estudio que necesitas.

  • Estudios firmados por geólogo acreditado
  • Conformes con el CTE y Eurocódigo 7
  • Cobertura en toda España
4,9 / 5

Más de 1000 estudios realizados

Pide presupuesto gratis

Sólo un pasito más...

Contactamos por Whatsapp, teléfono o email, como prefieras.