Historia geológica Localidad Bimenes

Bimenes, las galerías del carbón

En Bimenes, pequeñas minas superficiales dieron paso a pozos más profundos y a una compleja red subterránea. El recorrido del carbón cuenta también una historia de caminos, laderas y cambios en la vida del concejo.

Vista amplia del valle de Bimenes, entre laderas verdes y caseríos dispersos.

Vista amplia del valle de Bimenes, entre laderas verdes y caseríos dispersos.

Foto: Rodelar, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El valle del río Pra reúne buena parte de los caseríos de Bimenes y marca el paso de una de las principales vías del concejo. Por aquí, el carbón fue primero una actividad de escala modesta: se trabajaba en pequeñas explotaciones superficiales. Después, con la llegada del ferrocarril, cambiaron las dimensiones de las minas y se abrieron pozos más profundos y galerías subterráneas. Los mineros y el carbón son el hilo de esta transformación; el relieve, las comunicaciones y el sustrato ayudan a entender el escenario en que ocurrió.

Suares abre las primeras galerías

En la parroquia de Suares se encontraban las pequeñas minas de Pinganón y Los Malatos. La descripción local las identifica como explotaciones superficiales, trabajadas mediante galerías pequeñas. No eran todavía la extensa red subterránea que llegaría después: la extracción se mantenía a una escala reducida, propia de una minería que no había cambiado aún con la llegada del ferrocarril.

La diferencia entre trabajar cerca de la superficie y excavar pozos más hondos no es solo una cuestión de tamaño. Cambia la relación con el terreno: la extracción deja de limitarse a labores pequeñas y pasa a organizarse en un entramado de galerías. En Bimenes, ese salto estuvo ligado a una nueva posibilidad de transporte. Un proyecto de ferrocarril de vía estrecha prometía acercar el carbón a los puertos de la costa; su llegada trajo un cambio en la forma de explotar las minas.

El ferrocarril no convierte por sí solo la historia minera de Bimenes en la de las grandes cuencas vecinas. La documentación señala que sus minas no alcanzaron la dimensión de las del Caudal y el Nalón. Pero sí marca una transición local reconocible: de labores superficiales y galerías pequeñas a pozos más profundos, con una red subterránea más compleja.

Piedrafita y Melendreros, huellas de otros tiempos

La minería no es la primera señal de ocupación humana del concejo. En Piedrafita y Lancosa se conservan referencias a tumbas tumulares atribuidas al Neolítico. Un túmulo es una sepultura bajo un montículo de tierra y piedras: una huella en el paisaje que habla de comunidades mucho más antiguas que las explotaciones de carbón.

También se localizaron castros en el Pico Castiello, La Millar y Santa Catala. En el Pico Castiello aparecieron restos de cerámica romana, cerca de las minas de Melendreros. La proximidad permite situar unas huellas y otras en el mismo paisaje, pero no convierte la cerámica en prueba de que aquellas minas fueran explotadas entonces. Son rastros de épocas distintas que comparten el territorio de Bimenes.

Ese paisaje aparece hoy como un conjunto de laderas, caseríos y pasos entre parroquias. La carretera AS-251 acompaña el curso del Pra en dirección a Nava; otras vías comunican el concejo con localidades vecinas. El valle no es un simple fondo entre montes: concentra población y enlaza lugares que, en distintas épocas, han estado ligados a la actividad agrícola, a la minería y a las comunicaciones.

Las rocas y los sedimentos del concejo

A escala municipal, el estudio geotécnico clasifica calizas, dolomías y mármoles, que representan un 4,16 % de los materiales registrados; también identifica arenas finas y limos, con un 3,34 %. Son materiales diferentes: las primeras son rocas carbonatadas, mientras que arenas y limos son sedimentos de grano fino. Estas categorías describen el concejo, no identifican por sí solas el material de una mina concreta.

El estudio caracteriza las formaciones carbonatadas como muy karstificadas. La karstificación es el modelado que afecta a rocas como las calizas y puede expresarse en cavidades y hundimientos. Por eso, la evaluación señala áreas con hundimientos kársticos actuales o potenciales, además de zonas con posibles movimientos de ladera, como deslizamientos o desprendimientos. Son procesos que hablan de la variedad y las condiciones del terreno, no de un accidente minero concreto.

Una vista de la Ruta de los Molinos en Bimenes, entre laderas verdes y arboladas.

Una vista de la Ruta de los Molinos en Bimenes, entre laderas verdes y arboladas.

Foto: Rodelar, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El comportamiento del agua añade otra pieza. Aunque el estudio describe estas formaciones como generalmente impermeables o de muy baja permeabilidad, la alteración y las fisuras pueden albergar acuíferos superficiales, por lo general poco extensos y de baja productividad. A veces, sin embargo, pueden tener interés local. Así, un terreno no se define únicamente por lo que deja pasar en conjunto: sus fracturas pueden abrir excepciones.

Este retrato geotécnico acompaña la historia del carbón sin explicar por sí mismo dónde se encontraban sus galerías ni de qué roca estaban excavadas. Lo que sí permite es reconocer un concejo con varios tipos de materiales y con formaciones carbonatadas cuyo comportamiento puede incluir karstificación y movimientos del terreno. La minería fue una actividad concreta en lugares nombrados —Suares y Melendreros— dentro de ese paisaje más amplio.

El ferrocarril cambia la escala

La llegada del ferrocarril de vía estrecha alteró el horizonte de las explotaciones. La idea era acercar el carbón de Bimenes a los puertos costeros y, con el cambio en el transporte, llegaron minas de mayor profundidad. En vez de pequeñas labores superficiales, se abrieron pozos y una red compleja de galerías. El subsuelo pasó a ser también un espacio de trabajo organizado.

La transformación no fue ilimitada. La comparación con las cuencas del Caudal y del Nalón ayuda a medirla: allí las explotaciones alcanzaron mayor tamaño y degradaron el paisaje tradicional; las minas de Bimenes no fueron comparables. El ferrocarril impulsó un cambio real en la extracción, pero no convirtió el concejo en una réplica de esos grandes distritos mineros. Aquí la huella minera convivió con un territorio de población dispersa y actividad agrícola.

En el siglo XX, los cambios fueron también administrativos y sociales. Desaparecieron los cotos señoriales y las tierras quedaron incorporadas a la jurisdicción ordinaria. Antes, en el siglo XIX, Taballes pertenecía al marqués de Estrada y Melendreros al conde de Nava. Esta historia de propiedad no explica la formación del carbón, pero sitúa la transformación minera en un concejo donde también cambiaban las formas de organizar y gobernar el territorio.

Una huella menor que la de las grandes cuencas

Los movimientos obreros arraigaron con fuerza en Bimenes, y la minería marcó la historia social del siglo XX. Después de la Guerra Civil, el desarrollo del concejo quedó relacionado con el de la minería en los municipios vecinos. El carbón, por tanto, no fue solo lo extraído en las pequeñas minas locales: también formó parte de un entorno económico que se extendía más allá de los límites municipales.

La historia no se cierra con una fecha de abandono de las minas. La información disponible describe una etapa posterior de fuerte recesión, tanto minera como agrícola, y una población que, tras alcanzar 4.550 habitantes a mediados del siglo XX, descendió a 1.639 en 2025. También registra emigración hacia distintos destinos, desde América y Europa Central hasta concejos asturianos más industrializados. El paisaje de Bimenes no quedó transformado a la escala de las grandes cuencas, pero sí conserva la historia de unas explotaciones que pasaron de pequeñas galerías a pozos más hondos. En el valle del Pra, la superficie reúne los caseríos; bajo ella permanece el recuerdo de aquella búsqueda de carbón.

Tipos de terreno en Bimenes

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

    Ver ficha
  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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