Historia geológica Localidad Berlanga

Berlanga, el pulso del plomo

El Corral, El Zapo y Los Gemelos son nombres de minas que vuelven a poner el plomo en la historia de Berlanga. Su rastro conduce desde hallazgos de hace milenios hasta los mineros que protagonizaron la vida política del pueblo.

El silo de Berlanga destaca sobre las construcciones bajas del entorno. Una referencia actual del paisaje construido de la localidad.

El silo de Berlanga destaca sobre las construcciones bajas del entorno. Una referencia actual del paisaje construido de la localidad.

Foto: 19Tarrestnom65, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

En Berlanga, las explotaciones de plomo forman parte de una historia que vuelve una y otra vez a la superficie. A finales del siglo XIX se reanudó la actividad minera en el término; algunas explotaciones siguieron abiertas hasta finales de los años cuarenta. Los nombres —El Corral, El Zapo, El Calvo, La Dehesa, Reznique, Los Gemelos, El Chaparral, Arroyo Conejo, San Miguel y Pozo la Milla— dibujan un episodio extendido por el municipio, no una mina aislada.

Para seguir ese episodio hay que mirar más atrás que las galerías. La presencia humana en el término está documentada desde el Neolítico, y la historia de Berlanga reúne señales de épocas muy distintas. La extracción de minerales no fue la única forma de trabajar el territorio, pero enlaza vestigios antiguos, una reactivación minera y la acción pública de los mineros en el siglo XX.

Los Carriles y la primera piedra

En Los Carriles apareció una piedra basáltica que se fecha aproximadamente hacia el 5000 a. C. En la Nava se encontró también un vaso campaniforme. Son objetos distintos, pero ambos sitúan en el término de Berlanga huellas de presencia humana mucho antes de que existieran las minas modernas. La piedra marca un comienzo remoto para este recorrido; no permite, por sí sola, reconstruir cómo vivían quienes la dejaron.

De época romana se citan ánforas, lucernas, basas y una piedra sepulcral. También se atribuyen posiblemente a ese periodo los cimientos del llamado puente romano. Entre los indicios de actividad económica aparece el plomo: la historia local considera probable que algunas minas del término fueran explotadas ya por los romanos, que habrían obtenido pequeñas cantidades de plata. La formulación es prudente, pero abre una perspectiva decisiva: la minería de los siglos XIX y XX pudo tener antecedentes muy antiguos.

De la Orden de Santiago al pueblo consolidado

En 1246, tras la conquista cristiana, la comarca de Reina pasó a la Orden de Santiago. Berlanga no aparece en los documentos de aquella época. Una hipótesis propone que el núcleo se estableció después, siguiendo un capítulo de la Orden de 1275, y que llegaron pobladores de Berlanga de Duero, en Soria. La explicación no es segura, pero ayuda a entender por qué la historia del nombre y la del asentamiento se cuentan como una posibilidad, no como una certeza.

En 1494, los libros de visita de la Orden registran 200 vecinos en Berlanga. En el siglo XVI la población creció: eran 435 vecinos en 1552 y 557 en 1591. En esos recuentos, «vecino» designaba al cabeza de familia, no a cada habitante. Para cuando las explotaciones mineras volvieron a cobrar impulso, Berlanga era ya una comunidad con una historia larga de trabajo y cambios; las minas se insertaron en ese territorio habitado, no en un paisaje vacío.

Las minas vuelven a trabajar

A finales del siglo XIX se reanudaron las explotaciones mineras del término. La lista de nombres conserva la amplitud local de la actividad: El Corral, El Zapo, El Calvo, La Dehesa, Reznique, Los Gemelos, El Chaparral, Arroyo Conejo, San Miguel y Pozo la Milla. No todas tuvieron la misma duración: algunas permanecieron abiertas hasta finales de los años cuarenta. Su mayor rendimiento se alcanzó antes de la Guerra Civil.

La explotación estaba en manos de capital francés. El mineral que se obtenía era plomo; la posibilidad de una extracción romana anterior se relaciona con pequeñas cantidades de plata, metal que los romanos buscaban. Así se distinguen dos momentos: una actividad antigua probable y una reanudación moderna documentada. No forman una operación continua conocida, sino capítulos separados de una historia minera vinculada al término de Berlanga.

Un término de materiales distintos

El estudio geotécnico describe el suelo municipal con varias categorías: areniscas, conglomerados y flysch; fangos y turbas deltaicos; pizarras y esquistos; gravas y arenas compactas; y arenas finas y limos. El vocabulario ya muestra contrastes: junto a materiales de grano fino aparecen gravas y arenas, y junto a las pizarras y los esquistos se agrupan areniscas, conglomerados y flysch. No se trata de una única clase de terreno extendida por todo el municipio.

Esta diversidad sitúa las minas dentro de un paisaje geológico más amplio, aunque la clasificación municipal no asigna cada material a cada explotación. Por eso, el plomo extraído y las categorías de suelo describen dos escalas complementarias: la historia minera del término y la composición general del municipio. En conjunto, Berlanga aparece como un lugar donde la actividad humana aprovechó recursos minerales, dentro de un territorio que el estudio caracteriza mediante materiales distintos.

El relieve municipal es predominantemente llano, pero desciende desde los 623 metros del sur, en Las Garzonas, hasta los 520 metros al norte, junto al arroyo Culebra. El arroyo pasa cerca del pueblo y da lugar al parque natural Las Quinientas. Esa relación entre el término, sus cursos de agua y sus cotas ofrece el marco local para situar la historia minera: un territorio amplio, con variaciones de relieve y de materiales, no una sola ladera que explique por sí misma todas las explotaciones.

Una puesta de sol sobre el agua en Berlanga. El arroyo Culebra pasa cerca del pueblo y da lugar al parque natural Las Quinientas.

Una puesta de sol sobre el agua en Berlanga. El arroyo Culebra pasa cerca del pueblo y da lugar al parque natural Las Quinientas.

Foto: frankblacknoir, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

La lana y los recursos de Berlanga

La minería formó parte de una economía con otras actividades y necesidades. El Interrogatorio de la Real Audiencia de 1752 registró 803 vecinos vinculados al sector primario, además de 130 obreros de la fábrica de lana y 60 artesanos. Berlanga tenía una Real Fábrica de Paños; muchas mujeres trabajaban en sus domicilios. Los paños se vendían fuera de la localidad, desde Llerena y La Serena hasta La Mancha, Andalucía y el condado de Niebla.

Ese mismo informe recoge una dificultad concreta: faltaba leña en el término y había que traerla de Azuaga, Campillo, Maguilla o Guadalcanal. Es un contraste útil para entender la economía local: los recursos de Berlanga no bastaban para todo lo que necesitaban sus habitantes. La historia del plomo pertenece a una comunidad que combinaba labores del campo, oficios y fabricación textil, y que dependía también de materiales llegados desde otras poblaciones.

Los mineros en la vida pública

En la etapa de la Segunda República, los mineros fueron protagonistas de revueltas, mítines y levantamientos. La actividad minera, por tanto, no se quedó en la extracción: quienes trabajaban en ella aparecen también en la vida política local. El relato de esos años reúne trabajo y movilización, aunque no detalla las causas concretas de cada protesta ni permite atribuirlas a una única disputa.

En ese mismo periodo se mencionan ilusiones de cambio, expropiaciones y nuevas rotaciones de tierras. En julio de 1936, aquel ciclo quedó truncado. La cronología minera no se detuvo exactamente entonces: algunas explotaciones siguieron abiertas hasta finales de los años cuarenta. Así, la guerra interrumpió una etapa política, mientras la actividad en ciertas minas continuó durante unos años más antes de desaparecer del relato de las explotaciones.

Lo que permanece en Berlanga

Las minas dejaron de figurar como actividad abierta a finales de los años cuarenta, según la cronología local. En las décadas de 1960 y 1970, Berlanga, como otras localidades extremeñas, vivió una fuerte emigración hacia Alemania, Suiza y otras regiones de España; la población se redujo casi a la mitad. La información disponible no establece que ese cambio demográfico fuera consecuencia del cierre de las minas, y ambas etapas deben leerse como transformaciones distintas de la vida del pueblo.

Después de la llegada de la democracia, Berlanga emprendió reformas en calles, plazas y ermitas y sumó nuevas instalaciones. El parque natural Las Quinientas forma parte del paisaje actual, junto al arroyo Culebra. En 2025, el municipio contaba con 2.175 habitantes. Las minas ya no marcan el ritmo de la localidad, pero sus nombres conservan la memoria de una etapa en que el plomo convocó trabajo y a unos mineros que también ocuparon un lugar en la vida pública. El paisaje de Berlanga sigue siendo el escenario de esa historia, mucho más larga que sus años de mayor rendimiento.

Tipos de terreno en Berlanga

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Fangos y Turbas (Deltaicos)
    Peligro

    Fangos y Turbas (Deltaicos)

    Suelos del periodo holoceno, subconsolidados, lodos fluyentes color negro con fortísimo componente orgánico, a veces en formato vegetal puro putrefacto (turbas). El fango se comprime un 50% de volumen

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  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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Riesgo sísmico en Berlanga

Moderado
Magnitud máxima registrada M 3.5 Escala de Richter
MáxM 3.5
MediaM 1.74
Máx Media
Eventos registrados
200
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 3) ocurre aprox. cada 15 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.5 2008
  • 2 M 3.2 2023
  • 3 M 2.9 2006
Último sismo registrado
2023
M 3.2 · hace 3 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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