Historia geológica Localidad Becerreá

Becerreá levantó nuevos pasos sobre el Narón mientras el puente de Cruzul quedaba atrás

El viejo puente de Cruzul dejó de ser el paso principal y quedó para el tráfico local, mientras nuevas vías cruzaban el valle del Narón. ¿Qué tiene este relieve para obligar a cada época a inventar su propio paso?

El puente de Cruzul cruza el Narón; al fondo, el viaducto moderno muestra cómo se transformó el paso por el valle.

El puente de Cruzul cruza el Narón; al fondo, el viaducto moderno muestra cómo se transformó el paso por el valle.

Foto: Estevoaei, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

En Becerreá, la historia de los caminos se decide en el momento en que el terreno se abre en un valle. El puente de Cruzul, tendido sobre el río Narón, aún conserva el rastro de una época en que el camino real de Madrid a La Coruña debía franquearlo. Después llegaron otros pasos, más altos y capaces de recibir carreteras modernas. La pregunta no es solo cómo se construyeron: es por qué este cruce ha vuelto a exigir una solución distinta.

El Narón puso el valle en medio del camino

La respuesta empieza en el relieve. Becerreá se levanta en la montaña lucense, entre las Sierras Orientales de Galicia, con montes separados por valles fluviales profundos. El río Navia marca parte del límite municipal y el Narón atraviesa también este paisaje; entre las montañas corren, además, numerosos arroyos. No es un territorio donde una ruta pueda avanzar siempre en línea recta.

La diferencia de altura ayuda a imaginarlo. El pueblo está a 648 metros sobre el nivel del mar; el terreno municipal alcanza los 1184 metros en Pena Maior y desciende hasta los 330 metros junto al Navia. Piensa en una escalera larga y quebrada: para pasar de un peldaño a otro, el camino ha de encontrar una bajada, bordearla o tender un puente. La comparación no sustituye al mapa, pero sí deja ver el desafío que planteaban estos desniveles.

La información local describe precisamente esa orografía difícil y los valles encajonados como una condición que favoreció la construcción de puentes. La conexión entre relieve e historia es concreta: el río abría una interrupción en la ruta, y el puente la convertía en un paso posible. La geología sugiere, además, que la acción prolongada de las aguas contribuyó a modelar estos valles; es una lectura del paisaje, no una fecha documentada para la formación de cada tramo.

El puente de Cruzul hizo cruzable el camino real

A finales del siglo XVIII, el cruce de Cruzul adquirió forma de puente. La obra, de estilo neoclásico, se construyó sobre el camino real que unía Madrid y La Coruña. No era un adorno colocado junto al río: estaba en una ruta de comunicación entre Galicia y el interior, en un municipio cuya orografía hacía especialmente importantes los pasos sobre los cursos de agua.

¿Qué cambiaba al construir un puente allí? El Narón seguía ocupando el fondo del valle, pero el camino podía pasar sobre él en lugar de buscar otro punto de cruce. Ese gesto resume la relación entre paisaje y obra humana en Becerreá: la infraestructura no borraba la montaña ni allanaba el valle; resolvía un obstáculo preciso para mantener la continuidad del trayecto.

El puente acabaría integrado en una ruta de alcance mayor. En el siglo XX, aquel paso formó parte de la carretera N-VI, que prolongó la función del camino como vía de comunicación. Desde 1988, el puente de Cruzul sirve únicamente al tráfico local. Su papel cambió, pero la obra permaneció junto al Narón, como una pieza visible de la historia de los caminos.

La Vía XIX señala otro cruce, en el Navia

La historia de los pasos de Becerreá no comienza con Cruzul. El municipio fue una etapa en la comunicación con la meseta desde la Vía XIX, la calzada romana que enlazaba Braga con Astorga. En la parroquia de Liber, el puente de Puentes de Gatín se sitúa sobre el río Navia y en el trayecto de esa calzada. Su arquitectura actual se considera posiblemente románica y ha tenido reconstrucciones parciales.

Conviene distinguir los dos lugares: Puentes de Gatín cruza el Navia y está asociado al trazado de la Vía XIX; Cruzul cruza el Narón y su puente conocido se construyó mucho después sobre el camino real. No hace falta confundirlos para reconocer el patrón. En Becerreá, distintas rutas históricas encontraron en los ríos y en los desniveles una prueba que debía resolverse con pasos concretos.

La propia posición del municipio ayuda a entender por qué esos cruces importaban. Becerreá forma parte de la comarca de Los Ancares y constituye un punto de partida para las rutas de acceso a ella. Cuando una vía se orientaba hacia el interior, el valle no era un detalle del paisaje: era una pieza del recorrido que había que franquear.

La N-VI subió sobre el paso antiguo

El puente de Cruzul no desapareció cuando cambiaron las carreteras. Cambió la escala de la obra. En 1987 se construyó el viaducto de Cruzul para el nuevo trazado de la N-VI. Su técnica, sus dimensiones y su capacidad de tráfico lo convirtieron en un hito de la red viaria de su época. El valle seguía ahí; la respuesta era ahora un viaducto.

Después, el viaducto del Narón pasó a sostener la autovía A-6 y la principal comunicación con la provincia de León. También franquea el valle del río. Así, en el mismo paisaje se leen soluciones de distintas épocas: el puente del camino real, luego asociado a la N-VI, y las grandes estructuras de las carreteras posteriores. No es una sustitución simple: el puente antiguo conserva el tráfico local, mientras las nuevas vías cruzan el valle con otra capacidad.

La carretera actual recuerda que atravesar Becerreá no ha sido una operación única y terminada. Cada cambio de trazado ha requerido volver a mirar la forma del terreno y encontrar cómo pasar de una ladera a otra. Si contemplas el valle junto a Cruzul, verás que no se trata de una línea dibujada sobre una superficie plana: es una interrupción profunda que las sucesivas obras tuvieron que salvar.

La N-VI a su paso por Becerreá, parte de un corredor que se transformó con los nuevos viaductos.

La N-VI a su paso por Becerreá, parte de un corredor que se transformó con los nuevos viaductos.

Foto: Adrián Estévez (User:Estevoaei), CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Las pizarras también cuentan la forma del paisaje

El puente cuenta la historia del cruce; las rocas ofrecen una escala mucho más larga. En los datos geotécnicos de Becerreá predominan las pizarras y los esquistos, que representan el 92.69 % del terreno indicado. Son rocas metamórficas: dicho de manera sencilla, materiales transformados por presión y calor. Ese dato sitúa el paso de Cruzul dentro de un territorio de roca, montañas y valles, aunque no permite atribuir a una roca concreta la cimentación del puente.

El municipio tampoco se reduce a un único tipo de roca. En el bosque dos Grobos, en el Soto de Agüeira, afloran grandes rocas calizas cubiertas de musgo y vegetación. Allí, el paisaje forestal deja ver otro material, distinto de las pizarras y los esquistos que dominan los datos generales. El encinar de Cruzul y el bosque de castaños de Agüeira, mezclado con robles en las cotas más altas, forman parte de un entorno natural protegido junto a Los Nogales.

Al poner juntas esas pistas, el valle adquiere otra lectura. La orografía explica por qué los puentes fueron tan importantes; los datos del subsuelo muestran que la mayor parte del terreno se asocia a pizarras y esquistos, mientras que los afloramientos calizos aparecen en lugares concretos. Es una historia de formas y materiales, no una afirmación de que todas las obras se apoyen en la misma roca ni de que el terreno determine por sí solo cada decisión de ingeniería.

Por eso el puente de Cruzul sigue siendo algo más que una estructura antigua junto al río. Cuenta cómo Becerreá mantuvo abierto un camino a través de un relieve que nunca dejó de exigir cruces. Hoy, el puente y los viaductos muestran distintas respuestas a una misma pregunta: cómo pasar el Narón sin perder el rumbo.

Tipos de terreno en Becerreá

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

    Ver ficha
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