Historia geológica Localidad Arroyo del Ojanco

Arroyo del Ojanco, entre la sierra y la vega

Entre la llanura del Guadalimar y las primeras alturas de Cazorla, un arroyo dio nombre al pueblo. Su historia acompaña el paso de un núcleo de caminos y comercio rural a un municipio independiente, sobre un subsuelo de materiales muy distintos.

Una calle de Arroyo del Ojanco; el casco urbano se encuentra entre la vega del Guadalimar y las alturas del sureste.

Una calle de Arroyo del Ojanco; el casco urbano se encuentra entre la vega del Guadalimar y las alturas del sureste.

Foto: Anonimo, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El Guadalimar pasa por la parte baja del término de Arroyo del Ojanco, mientras que hacia el sureste el terreno asciende hasta la sierra de Cazorla. Entre ambos extremos está el pueblo, a 531 metros de altitud, y el arroyo que lo atraviesa y divide. El río recibe las aguas de ese curso menor: uno da nombre a la localidad; el otro organiza el gran valle donde se abre la vega.

El paisaje municipal ofrece un contraste fácil de seguir. A orillas del Guadalimar se alcanzan los 480 metros; en el sureste, la cota llega a 1.081. La mayor parte del relieve se describe como llano, ligado a la vega del río, aunque hacia el este aparecen las alturas de Cazorla. No es una frontera entre dos lugares separados, sino un cambio de escala dentro del mismo término: del corredor fluvial a la montaña.

El Guadalimar y el desnivel del término

La vega es el terreno llano asociado al río, y en Arroyo del Ojanco ofrece el marco del casco urbano y de una historia de caminos. El Guadalimar también señala límites municipales: por su curso se establece la divisoria con un exclave de Segura de la Sierra y con Chiclana de Segura. El río, por tanto, es a la vez presencia del paisaje y referencia para ordenar el territorio.

Al otro lado del valle, la subida hacia la sierra cambia la silueta del término. La diferencia entre 480 y 1.081 metros no cuenta por sí sola cómo se formó cada ladera, pero sí permite entender por qué aquí conviven una vega baja y una zona oriental montañosa. El pueblo queda entre ambas, a 531 metros, atravesado por el arroyo de Ojanco. El nombre conserva la escala pequeña del agua junto a la del río que recoge su caudal.

Un subsuelo de calizas, yesos y gravas

Bajo el término municipal no hay un único material. La clasificación geotécnica incluye yesos, anhidrita y sales (30,32 %); calizas, dolomías y mármoles (25,26 %); y gravas y arenas compactas (12,58 %). También registra arcillas expansivas blancas o blandas, arenas finas y limos, pizarras y esquistos. Es un repertorio de rocas y sedimentos distinto, a escala municipal, del perfil sencillo de valle que se ve desde el río.

Las calizas, dolomías y mármoles son materiales carbonatados. En ellos puede desarrollarse el karst: el agua disuelve lentamente la roca y puede abrir conductos y cavidades. El estudio geotécnico clasifica algunas formaciones carbonatadas como medianamente karstificadas, con posibles karsts importantes dispersos, y otras como poco o casi nada karstificadas, con sistemas aislados en algunos puntos. Esa diferencia importa: el karst no dibuja una única forma continua por todo el municipio. La vega, en cambio, ofrece la imagen más reconocible del terreno llano junto al Guadalimar.

La lista municipal también reúne yesos y sales, además de gravas, arenas compactas y otros materiales. Nombrarlos ayuda a leer el término como un mosaico, no a adjudicar una roca concreta a una calle o a un edificio. El relieve y el subsuelo cuentan escalas distintas de la misma localidad: uno muestra el paso de la ribera a la montaña; el otro, la diversidad de materiales que se distribuyen por el territorio.

Losanco: el arroyo que dejó su nombre

En los documentos antiguos, el agua y el nombre aparecen juntos, aunque la grafía fue cambiando. Unas ordenanzas de la Villa de Veas de 1554, trasladadas en 1593, registran las formas Arroio del Osanco y Osanco. Las Relaciones topográficas de Felipe II mencionan en 1575 otro arroyo, situado bajo la Villa de Veas, llamado Losanco. Siglos después, el expediente sobre los montes de Segura de la Sierra de 1825 volvió a escribir Arroyo Losanco.

El nombre siguió moviéndose sobre el papel: Pascual Madoz lo llamó arroyo del Lojanco en 1849; en 1875, Carlos Ibáñez de Ibero recogió Arroyo del Lojanco y una senda de los Ancos. La denominación actual aparece en 1910, en la Enciclopedia Espasa, que la diferencia de la Venta de Camposanto. No hace falta imaginar una escena para percibir el cambio: durante siglos, el curso de agua fue una referencia reconocible, mientras su nombre se acomodaba a distintas escrituras.

Otra calle del municipio muestra el tejido urbano actual, en el paisaje que conecta la vega con los caminos de la comarca.

Otra calle del municipio muestra el tejido urbano actual, en el paisaje que conecta la vega con los caminos de la comarca.

Foto: 19Tarrestnom65, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Los Baños y el poblamiento alrededor del valle

La historia humana de los alrededores es mucho más larga que el nombre escrito. Se han señalado evidencias de asentamientos del Paleolítico y de presencia ibera y romana en la zona. En el Cortijo de Los Baños se encuentra una villa romana dedicada a la explotación agropecuaria. Se describe como villa del Bajo Imperio; algunos restos arqueológicos se datan desde el siglo I y otras zonas, por los mosaicos, en el siglo IV.

Los Baños añade una huella concreta a esa larga ocupación: aquí hubo actividad rural organizada, no solo paso por el territorio. La información disponible no atribuye esa explotación a una forma particular del subsuelo, pero sí la sitúa en el mismo paisaje municipal donde el Guadalimar recibe al arroyo de Ojanco y la vega se acerca a las primeras alturas. El lugar reúne así dos escalas de tiempo: la de los materiales del término y la de las comunidades que dejaron restos en sus alrededores.

De las ventas a la pedanía de Beas

A comienzos del siglo XX, Arroyo del Ojanco aparece como núcleo de población y pedanía de Beas de Segura. También se llamó Las Ventas y Ventas de la Camposanta. La actividad comercial rural atrajo habitantes; después, en 1927, las obras del ferrocarril Baeza-Utiel trajeron trabajadores. La línea nunca llegó a terminarse, pero las obras acompañaron el crecimiento de la población. Más tarde, la construcción del embalse del Guadalmena volvió a coincidir con ese aumento.

La carretera N-322 atraviesa hoy el casco urbano y es un recurso importante de la economía local. A su alrededor se entiende la continuidad de un pueblo conectado por caminos, comercio y tránsito, aunque cada época haya dejado una huella distinta. El Guadalimar conserva su papel de referencia en la parte baja; el arroyo, más cercano, aparece incluso en la representación del escudo como el curso que divide el pueblo. El agua sigue en el nombre y en la forma de contar el lugar.

La independencia, tras décadas de recursos

La comunidad buscó separarse de Beas de Segura, pero las primeras peticiones no prosperaron. El Consejo de Ministros denegó la segregación en 1953. Otra solicitud, presentada en 1958, fue rechazada en 1959; el recurso ante el Tribunal Supremo se resolvió en 1961. El camino administrativo tuvo sus propios obstáculos: cada negativa aplazó la decisión, sin borrar la voluntad de constituir un municipio propio.

En 1983 se formó la Comisión Pro-Segregación. Presentó un expediente en 1984 y, tras el silencio administrativo, en 1991 acudió al Tribunal Superior de Justicia de Granada. El 5 de abril de 1993, el tribunal resolvió a favor de la segregación, pero la decisión quedó suspendida por un recurso. La respuesta definitiva llegó con la sentencia del Tribunal Supremo del 18 de enero de 2001. Arroyo del Ojanco se independizó de Beas el 24 de enero y quedó constituido como municipio el 8 de julio de ese año.

El arroyo continúa atravesando el pueblo; el Guadalimar sigue definiendo la parte baja del término, frente a las alturas del sureste. La historia municipal terminó por resolver una larga disputa de pertenencia, no por cambiar el relieve que le daba escenario. Hoy, entre la vega y la sierra, el nombre de Arroyo del Ojanco reúne en una sola localidad el curso pequeño que la divide y el gran río que acompaña su paisaje.

Tipos de terreno en Arroyo del Ojanco

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Arcillas Expansivas Blancas/Blandas
    Peligro

    Arcillas Expansivas Blancas/Blandas

    Las grandes reinas de la patología en edificación civil de España. Se presentan frecuentemente en las tierras de barros cordobesas y badajoz, vegas del Guadalquivir (Mairena, Carmona), cuenca miocena

    Ver ficha
  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Arroyo del Ojanco

Bajo
Magnitud máxima registrada M 1.5 Escala de Richter
MáxM 1.5
MediaM 1.5
Máx Media
Eventos registrados
1
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 1.5 2021
Último sismo registrado
2021
M 1.5 · hace 5 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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