Historia geológica Localidad Albalat dels Tarongers

Albalat dels Tarongers, la tierra en disputa

Entre 1813 y 1865, vecinos y pueblos discutieron los derechos sobre las tierras de Albalat. El desenlace se entiende mejor al mirar el territorio que compartían: un valle junto al Palancia, rodeado de lomas y sierras, con un subsuelo de materiales muy distintos.

Un paisaje de Albalat dels Tarongers entre lomas y vegetación, en el entorno de las estribaciones de la Sierra Calderona.

Un paisaje de Albalat dels Tarongers entre lomas y vegetación, en el entorno de las estribaciones de la Sierra Calderona.

Foto: Frayle from Salamanca, España, CC0 — commons.wikimedia.org

En Albalat dels Tarongers, la historia de la tierra también se midió en derechos disputados. Entre 1813 y 1816, veinticuatro vecinos, encabezados por el alcalde Vicent Esteve y el regidor Francisco Asensi, se negaron a pagar ciertos derechos señoriales. La resistencia no quedó en un gesto aislado: el conflicto entre Albalat, Segart y el señorío tardó décadas en resolverse. En 1865, la liquidación del pleito costó 130.000 reales y los herederos renunciaron a sus derechos. Albalat recibió 14.463 hanegadas. Aquel desenlace no cambió las montañas ni el valle, pero puso una extensión concreta de territorio en manos municipales.

El Palancia entre la Calderona y las lomas

Para comprender el escenario de aquella disputa, basta con seguir las formas del término. Al oeste se levantan las estribaciones de la Sierra Calderona; por el centro se abre el valle del río Palancia. El pueblo está a 97 metros sobre el nivel del mar, cerca de un río que alcanza los 85 metros en el término. En el otro extremo, el Garbí llega a 595 metros. Al este, la Muntanya Redona, de 415 metros, marca el límite con Gilet. No es una llanura uniforme, sino un territorio de contrastes entre valle, montañas y barrancos.

El estudio geotécnico municipal registra también un subsuelo variado. Entre los materiales que clasifica figuran calizas, dolomías y mármoles; areniscas, conglomerados y flysch; arenas finas y limos; gravas y arenas compactas, y arcillas y margas sobreconsolidadas. Son nombres de familias de materiales, no una descripción única de cada parcela: ayudan a entender que bajo el término no hay un solo tipo de terreno. La clasificación sitúa los materiales a escala municipal, junto a un relieve que cambia desde las orillas del Palancia hasta las alturas de la Calderona.

Las formaciones carbonatadas —como las calizas y dolomías— aparecen identificadas como moderadamente karstificadas, con sectores donde puede haber karsts importantes dispersos. El karst se forma cuando el agua disuelve poco a poco parte de la roca carbonatada y abre conductos o cavidades. El informe señala además áreas con hundimientos kársticos actuales o potenciales y zonas donde pueden producirse movimientos de ladera, como deslizamientos o desprendimientos. No son episodios que expliquen por sí solos la historia de los derechos señoriales; sí forman parte de las fuerzas y condiciones del terreno que rodea a la población.

De la cueva de Agua Amarga a Comediana

La presencia humana en el término es mucho más antigua que los documentos medievales. En la cueva del Agua Amarga, situada en la partida del mismo nombre, se conservan pinturas rupestres atribuidas al periodo eneolítico, en torno a 2000 antes de nuestra era. En la loma del Saler se registra un asentamiento de la Edad del Bronce con materiales eneolíticos e iberos. También se han encontrado restos de la Edad del Bronce en La Albardeta y en el Tossalet de les Panses. Son lugares distintos y testimonios de épocas distintas: juntos muestran que las lomas y barrancos del término fueron escenario de ocupaciones sucesivas.

Mucho después, el Castillo de Comediana permite apreciar la estructura de un asentamiento de los siglos XII al XIV. A sus pies están los Corrales de Comediana, que posiblemente formaron el núcleo del poblado de Comediana mencionado en una donación del rey Jaime I. En el emplazamiento del castillo, la iglesia y la casa abadía actuales, el estudio de Andrés Monzó situó una importante villa hispanorromana. La secuencia reúne lugares próximos, pero no debe confundirse en una sola continuidad: cada huella pertenece a su propio momento y conserva una relación particular con el terreno.

En 1238 aparece la primera referencia a los distintos poseedores de Albalat en el Llibre del Repartiment. En 1360, Raimon de Toris era señor del lugar y, según la tradición recogida, parece que inició la construcción de la Casa-Palacio. El edificio, de los siglos XIV y XV, es un destacado ejemplo de arquitectura civil gótica de la comarca. Su presencia da una referencia visible para la historia del señorío: antes de que los vecinos discutieran sus derechos, el poder señorial ya tenía una expresión concreta en el centro de la población.

El río Palancia atraviesa el término y ocupa el valle central de Albalat dels Tarongers.

El río Palancia atraviesa el término y ocupa el valle central de Albalat dels Tarongers.

Foto: B25es, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

Veinticuatro vecinos frente a los derechos señoriales

La historia del vecindario también cambió a comienzos del siglo XVII. En 1609, el año de la expulsión de los moriscos, Albalat contaba con 115 casas y 460 habitantes. El señorío pertenecía entonces a Juan de Vilarrasa, quien otorgó el 24 de septiembre de 1611 una Carta de Población a 35 nuevos pobladores. Décadas después, el linaje de los Saavedra llegó a Albalat por el matrimonio de Luisa Carrillo de Villarrasa, señora de Albalat y Segart, con Pedro Saavedra. Estos datos dibujan el marco humano y señorial del que heredó el conflicto del siglo XIX.

La negativa de 1813-1816 enfrentó a un grupo pequeño y definido con el pago de derechos que consideraba que no debía satisfacer. El dato central es la acción colectiva: veinticuatro vecinos, con Vicent Esteve y Francisco Asensi al frente, sostuvieron la negativa. El término no era solo el espacio alrededor de las casas; incluía tierras de valle, secano, lomas y montañas. Pero la documentación no vincula cada derecho reclamado con un tipo concreto de parcela o material geológico. La disputa se desarrolló en un territorio compartido con Segart y bajo un régimen señorial cuya resolución aún estaba por llegar.

El río Palancia atraviesa hoy el paisaje agrícola del término, donde las huertas se transformaron en cultivos de cítricos. En las zonas de secano se encuentran olivos y algarrobos, además de almendros. La imagen actual reúne usos distintos del terreno, pero no permite proyectarlos sin más sobre el siglo XIX. Sirve, en cambio, para recordar que las 14.463 hanegadas que recibió Albalat en 1865 eran parte de un municipio con valle y montaña, no una superficie homogénea. El marco geológico aporta esa diversidad física; el pleito, por su parte, documenta quiénes disputaron los derechos sobre ella.

La casa-palacio de Albalat, vinculada al señorío del lugar desde el siglo XIV.

La casa-palacio de Albalat, vinculada al señorío del lugar desde el siglo XIV.

Foto: Juan Emilio Prades Bel, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El acuerdo de 1865 y lo que quedó

La reclamación de derechos señoriales contra Antonio Saavedra y Jofré, conde de Alcudia y barón de Albalat, se resolvió en 1865 en el pleito entre Albalat y Segart. La liquidación costó 130.000 reales. A cambio, los herederos renunciaron a los derechos que pudieran conservar sobre ambos pueblos, y Albalat recibió 14.463 hanegadas de tierras. Después, los herederos del conde se desprendieron mediante subastas de las casas y tierras que tenían como propiedad. Así se cerró la pugna: el régimen de derechos señoriales cedió su lugar a una nueva situación municipal y a la venta de las propiedades familiares.

El paisaje no ofrece una frontera visible entre las tierras de aquel acuerdo, las parcelas de cultivo y los materiales que el estudio geotécnico clasifica bajo el término. Sí permite reunir las escalas sin confundirlas: el Palancia ocupa el valle; la Calderona y las elevaciones cierran el horizonte; calizas, dolomías, areniscas, conglomerados y sedimentos forman parte del marco local. En ese territorio, los veinticuatro vecinos abrieron una disputa que tardó más de medio siglo en resolverse. Lo que quedó no fue una victoria sobre la montaña, sino un cambio de derechos y de propiedad, inscrito en la historia de un municipio hecho de valle y ladera.

Tipos de terreno en Albalat dels Tarongers

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Albalat dels Tarongers

Arenas finas y limos 0–5 m
Gravas y Arenas compactas 5–11 m
Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras) 11–21 m
Areniscas, Conglomerados y Flysch 21–36 m
Calizas, Dolomías y Mármoles 36–56 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE

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