Historia geológica Localidad Aia

Aia, la galería de los animales

En la cueva de Altxerri, grabados y pinturas conservan una huella humana de edades distintas. La galería atrae por lo que muestra y plantea una cuestión muy actual: cómo protegerla sin abrirla al público.

Aia en un día de niebla: tejados y laderas enmarcan el paisaje rural del municipio.

Aia en un día de niebla: tejados y laderas enmarcan el paisaje rural del municipio.

Foto: Tim Tregenza, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

Altxerri guarda en Aia un conjunto de imágenes que obliga a recorrer más de una época. En sus paredes hay grabados y pinturas, pero no forman una única escena ni corresponden todos al mismo momento. La cueva conserva dos historias separadas por una distancia temporal considerable: un conjunto de grabados atribuido al Paleolítico Superior y unas pinturas de una galería superior, Altxerri B, con una datación mucho más antigua. En vez de una sola mirada, el lugar ofrece varias huellas humanas superpuestas en el tiempo.

La colección de grabados ronda las ciento veinte figuras, de las cuales noventa y dos representan animales. Su estilo se relaciona con la escuela franco-cantábrica, conocida por el realismo de sus representaciones. El conjunto se sitúa en el Magdaleniense Superior final, una etapa del Paleolítico Superior. No hace falta atribuir nombres a quienes los realizaron para reconocer el alcance de su trabajo: eligieron la roca de una cueva y dejaron allí imágenes que han atravesado milenios.

Altxerri B revela otra edad

En una galería superior conocida como Altxerri B aparecen pinturas con una cronología distinta. Un estudio de 2013 les atribuyó una edad estimada de 39.000 años y las situó entre las pinturas rupestres más antiguas de Europa. Esa datación las separa del conjunto de grabados magdalenienses: la cueva no es la obra de un solo grupo en un único episodio, sino un lugar con huellas creadas en momentos diferentes.

La diferencia importa porque evita reunir todas las imágenes en una escena inventada. Los grabados y las pinturas pertenecen a conjuntos y cronologías que deben leerse por separado. Juntos, sin embargo, convierten Altxerri en una referencia excepcional del arte paleolítico cantábrico. La cueva mantiene cerca dos escalas de tiempo humano: una que se mide en decenas de miles de años y otra que el registro identifica dentro del Magdaleniense Superior final.

La presencia de animales domina el conjunto grabado: noventa y dos de unas ciento veinte figuras. Esa proporción da una idea concreta de lo que quedó en la roca, sin que sea necesario imaginar una cacería, una ceremonia o una historia particular para cada figura. Lo que se puede seguir es el gesto que permanece: alguien representó animales y dejó sus trazos en una cavidad de Aia. Las imágenes son ahora la huella visible de ese trabajo remoto.

De Pagoeta al estuario del Oria

Altxerri se encuentra en un municipio cuyo paisaje cambia mucho de altura. Aia ocupa 56 kilómetros cuadrados y su relieve es predominantemente montañoso: el monte Pagoeta alcanza 714 metros, mientras que el núcleo del pueblo se sitúa a 308 metros sobre el nivel del mar. El término llega hasta la costa y la desembocadura del Oria marca el límite con Orio. Montaña, pueblo y estuario forman parte de una misma geografía municipal, aunque no de un único tipo de terreno.

La amplitud del término también ayuda a entender por qué no basta una imagen para describir Aia. Junto al parque natural de Pagoeta, parte del Biotopo Natural de Iñurritza se encuentra en sus terrenos. En torno al Oria hay vegas, marismas y humedales que forman parte del estuario compartido con Orio y están incorporados a la Red Natura 2000. El agua y el relieve aparecen aquí en escenarios distintos: la cumbre de Pagoeta, el núcleo elevado y las zonas húmedas próximas a la desembocadura.

El río Oria aporta otra transformación reconocible al paisaje: en su tramo final, el estuario reúne ambientes de humedal junto a las vegas y marismas. Esos espacios, descritos como bien conservados, también se señalan como amenazados por el desarrollo industrial. La historia de Aia no se limita, por tanto, a una cueva o a las alturas de Pagoeta. El municipio incluye lugares donde el agua, la tierra emergida y las actividades humanas coinciden en un espacio especialmente sensible.

Las rocas bajo el paisaje

La clasificación geotécnica municipal señala que predominan las calizas, dolomías y mármoles, que representan el 54,59 por ciento de los materiales registrados. Las areniscas, los conglomerados y el flysch suman el 26,09 por ciento. También aparecen granito, gneis y otras rocas ígneas, además de arenas finas y limos. Son familias de materiales distintas; la clasificación describe el término municipal y permite entender que el terreno de Aia no es uniforme.

El estudio identifica formaciones carbonatadas con karstificación moderada y, en ocasiones, formas kársticas importantes dispersas. La karstificación es la transformación de rocas carbonatadas, como las calizas, por procesos de disolución; puede originar cavidades y otras formas del terreno. El informe registra asimismo zonas con hundimientos kársticos actuales o potenciales y áreas con movimientos de ladera, como deslizamientos o desprendimientos. Son procesos que ayudan a explicar por qué el sustrato importa para el paisaje y para las decisiones sobre el terreno.

Esta descripción geológica tiene escala municipal: no identifica por sí sola la roca concreta de las paredes de Altxerri. Su aportación es más amplia y, a la vez, más segura: muestra un término donde abundan las rocas carbonatadas y donde se reconocen procesos kársticos, junto a otros materiales y formas de relieve. La cueva y el marco geológico de Aia pertenecen al mismo paisaje local, pero la clasificación no autoriza a atribuir a Altxerri una litología específica.

Pagoeta conserva otras huellas

El registro humano antiguo no termina en la cueva. En el monte Pagoeta se encuentra una estación megalítica neolítica que comprende el dolmen de Olarteta y ocho túmulos: Arreta, Murugil I y II, Saberriko Haitzak y Urruztume I, II, III y IV. Aia comparte además con municipios vecinos las estaciones de los montes Andatza y Ernio. Dentro del término se encuentran los dólmenes Loatzu I y II, vinculados a Andatza, y Otagain, relacionado con Ernio.

Estas construcciones amplían el recorrido desde las imágenes de Altxerri hasta otros rastros de presencia humana en el paisaje. La estación de Pagoeta reúne un dolmen y ocho túmulos en el monte que da nombre al parque natural; los otros dólmenes se distribuyen en estaciones compartidas con localidades vecinas. Así, el territorio aparece como un conjunto de lugares habitados y utilizados en épocas diferentes, aunque el dosier no permite asignar a cada monumento un tipo de roca ni explicar su construcción a partir de un material concreto.

Siglos después, la ermita de Santiago de Arrazubia muestra otro modo de incorporar materiales a una construcción local. Está vinculada al Camino de Santiago de la Costa y a las ferrerías de la zona. En sus muros hay cantos rodados y restos de escoria utilizada en la construcción. La escoria conecta el edificio con la actividad de las ferrerías; los cantos forman parte de sus muros. No es la misma huella que las figuras de Altxerri, pero ambas recuerdan que la relación entre las personas y el territorio también queda inscrita en los materiales que se conservan.

La protección mantiene cerrada la cueva

En Altxerri, la decisión que define el presente es proteger las pinturas. La cueva no está abierta al público y el acceso se mantiene restringido a investigadores, porque las pinturas se encuentran en un estado delicado de conservación. Esa restricción enfrenta dos posibilidades: acercar el lugar a los visitantes o limitar la entrada para cuidar las imágenes. El resultado documentado es claro: el público general no accede a la cueva, mientras que las pinturas permanecen bajo una protección que restringe quién puede entrar.

La relevancia del conjunto también ha quedado reconocida fuera de Aia. En julio de 2008, Altxerri se incorporó a la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO dentro del sitio «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del Norte de España». Ese reconocimiento se suma a su consideración como bien de interés cultural. La secuencia no convierte la cueva en un espacio visitable: el valor patrimonial convive con el acceso restringido que busca conservar las pinturas.

Al volver a la imagen inicial, la galería ya no es solo un refugio de figuras animales. Es un lugar donde varias generaciones dejaron marcas en tiempos distintos y donde la protección limita hoy el paso para conservarlas. Aia guarda esa historia entre la montaña y el estuario: no como una escena que se repite, sino como una huella que permanece sin quedar expuesta a todos.

Tipos de terreno en Aia

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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Riesgo sísmico en Aia

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.8 Escala de Richter
MáxM 2.8
MediaM 2.8
Máx Media
Eventos registrados
2
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.3) ocurre aprox. cada 15 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.8 2018
  • 2 M 2.8 2007
Último sismo registrado
2018
M 2.8 · hace 8 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).

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