Historia geológica Localidad Villalón de Campos

Villalón de Campos, entre el trigo y la tierra

El rollo gótico de Villalón de Campos recuerda una villa de ferias y ganado. Bajo ese escenario, una comunidad agrícola afrontó escasez, conflictos sociales y una nueva crisis del trigo, mientras el subsuelo guardaba sus propias capas y contrastes.

Una calle porticada de Villalón de Campos, con fachadas de ladrillo y soportales que dan forma a este espacio urbano de Tierra de Campos.

Una calle porticada de Villalón de Campos, con fachadas de ladrillo y soportales que dan forma a este espacio urbano de Tierra de Campos.

Foto: Vicens, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

En la plaza principal de Villalón de Campos se alza un rollo jurisdiccional del siglo XVI, una columna gótica que ha llegado hasta el presente como señal reconocible de la villa. Cuando se levantó, Villalón era ya sede de una importante feria de compraventa de ganado, celebrada durante los siglos XV y XVI bajo el auspicio de la familia Pimentel. El monumento y la feria pertenecen a una misma etapa de relevancia comarcal, aunque cada cual cuenta una historia distinta: uno habla de jurisdicción; la otra, de una economía ligada al campo.

Villalón convierte el campo en mercado

La feria situaba a Villalón en una red de intercambios que excedía la vida de la propia localidad. El ganado era el centro de aquellas compraventas y el mercado del queso tenía también una larga historia: la tradición quesera de Villalón se remonta a la Edad Media. No hace falta imaginar una plaza llena de puestos en un día concreto para entender lo que estaba en juego. La localidad reunía actividades y productos que dependían del trabajo rural y conectaban a la comarca con compradores y vendedores.

La tierra de cultivo no era solo el fondo del paisaje: sostenía ocupaciones, propietarios y trabajadores. Más tarde, la producción cerealista daría otra forma al mismo vínculo. La vida de Villalón quedaría expuesta a cambios en la producción y en los precios del trigo, y las consecuencias se sentirían en las relaciones entre quienes poseían las tierras y quienes trabajaban en ellas. La prosperidad comercial de siglos anteriores no evitó que, al final del XIX, la comunidad entrara en una etapa de tensión.

Gravas, arenas y arcillas bajo la villa

El subsuelo añade otra escala a la historia. En el estudio geotécnico de Villalón, la categoría «Gravas y Arenas compactas» representa el 99,25 % de la clasificación de suelos. Gravas y arenas son materiales de tamaños distintos: las gravas son más gruesas y las arenas, más finas; «compactas» describe cómo aparecen agrupadas. Es una descripción técnica del terreno, no una medida de fertilidad de los campos ni una identificación de los materiales bajo cada edificio.

El mismo estudio advierte que en algunas zonas predominan localmente arcillas expansivas, con peligrosidad moderada a alta. Se llaman expansivas porque pueden variar de volumen al cambiar su contenido de humedad. La clasificación de permeabilidad describe formaciones generalmente poco permeables, que pueden albergar en profundidad acuíferos más permeables y productivos. Así, el retrato del subsuelo no es el de una capa uniforme: distingue materiales y comportamientos diferentes, sin que eso permita atribuir a una clase concreta las crisis agrícolas que vendrían después.

Dos sondeos incluidos en el estudio, tomados de registros del IGME SondeosIRYDA, alcanzan una profundidad media de 175 metros; el más profundo llega a 250. El sondeo Las Crudas tiene 250 metros y consigna 0 metros para el agua; el denominado Cuenca de Campos alcanza 100 metros y registra agua a 18,1 metros. Son datos de dos puntos distintos, no una lectura única para todo Villalón. Sirven para asomarse a lo que hay bajo la localidad, mientras la historia de sus habitantes transcurre en la superficie, entre cosechas, precios y trabajo.

La crisis agraria enfrenta a propietarios y jornaleros

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, Villalón sufrió una crisis agraria que la historia local relaciona con la escasez de producción, el aumento de la población y la plaga de la filoxera. La dificultad no se quedó en las cuentas del campo: alimentó una fuerte conflictividad entre los propietarios y los obreros agrícolas, incluidos criados y jornaleros. El trabajo rural sostenía a unos y a otros, pero la crisis los situaba en posiciones enfrentadas.

La población había sido elevada durante buena parte del siglo XIX. Villalón contaba con 4.696 habitantes en 1830-35; alcanzó 4.805 en 1840-50 y bajó a 4.613 en 1851-60. A finales de siglo, la cifra había descendido a 3.683. La emigración acompañó esa reducción y también influyó en el descenso de los nacimientos. En una localidad donde el sustento estaba tan unido al campo, perder habitantes era además perder trabajadores y familias. La plaza y su rollo permanecían como referencias comunes, pero la vida económica que rodeaba a la villa atravesaba un cambio profundo.

Detalle del rollo jurisdiccional gótico del siglo XVI, situado en la plaza principal de Villalón.

Detalle del rollo jurisdiccional gótico del siglo XVI, situado en la plaza principal de Villalón.

Foto: Lourdes Cardenal, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

La Sociedad Obrera organiza la respuesta

En 1904, los obreros del campo crearon la Sociedad Obrera de Villalón. La agrupación defendió sus intereses durante algunos años y convirtió un conflicto disperso entre trabajadores y propietarios en una respuesta colectiva. El dato importa por lo que muestra: los jornaleros no fueron solo una población afectada por la crisis, sino un grupo organizado que actuó dentro de la localidad.

La presión no desapareció de inmediato. Tras la Primera Guerra Mundial llegó otra sacudida para los productores cerealistas: la crisis de los precios del trigo, que afectó con fuerza a Tierra de Campos y a la comarca de Villalón. El 23 de abril de 1919 se constituyó la Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos del Partido de Villalón. Reunía a 22 sindicatos de la comarca y estaba integrada fundamentalmente por patronos de propiedades agrícolas. Su objetivo era proteger los precios del trigo. Frente a la organización de los obreros, aparecía así otra respuesta colectiva, impulsada desde el lado propietario.

La feria ganadera de siglos atrás había mostrado cómo Villalón podía reunir a quienes intercambiaban productos; ahora las agrupaciones trataban de afrontar una crisis que golpeaba de forma distinta a quienes poseían tierras y a quienes vivían de su trabajo. El conflicto no se resolvió con una sola medida. La Sociedad Obrera defendió a los trabajadores durante años, mientras los sindicatos agrícolas católicos defendían los intereses de los propietarios. En medio de ambas respuestas, la emigración fue la que, según la historia local, terminó permitiendo recuperar la tranquilidad social.

La emigración cambia el desenlace

La salida de obreros agrícolas y pequeños propietarios redujo la presión que la crisis había acumulado en Villalón. También dejó una huella demográfica duradera: entre 1887 y 1930 la población activa se redujo un 30 %. La vuelta a la tranquilidad, por tanto, no significó que la comunidad recuperase sin cambios la situación anterior. Parte de su desenlace consistió en que muchas personas se marcharon y dejaron atrás una localidad con menos población activa.

La emigración volvió a repetirse a mediados del siglo XX, durante las décadas de 1950 y 1960 y los primeros años de la de 1970. Esta vez, la mecanización de las tareas agrícolas y la implantación generalizada del tractor acompañaron el proceso. El campo seguía siendo el centro de la vida económica, pero cambiaban las formas de trabajarlo y el número de personas necesarias. En 2025 Villalón contaba con 1.473 habitantes, muy lejos de los máximos registrados en el XIX.

El rollo sigue en la plaza, y bajo la villa los sondeos registran gravas, arenas, arcillas y agua a distintas profundidades. No cuentan por sí solos la historia del trigo ni la de quienes emigraron; esa historia se reconoce en las ferias, las asociaciones y los cambios de población. La columna de piedra permanece como punto de referencia de una comunidad que encontró en el campo su sustento, pero tuvo que reorganizarse cuando ese sustento dejó de bastar.

Tipos de terreno en Villalón de Campos

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

    Ver ficha

Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Villalón de Campos

Gravas y Arenas compactas 0–6 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE

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