Historia geológica Localidad Vallromanes

Vallromanes, la montaña que se granula

Bajo la Serra de Sant Mateu, la granodiorita marca el carácter montañoso de Vallromanes. Con el tiempo, parte del sustrato se altera en sablones y el agua de los torrentes se reúne en una riera que conduce hacia el Mogent.

Torrent de Can Maimó

Torrent de Can Maimó

Foto: Jorge Franganillo, CC BY 3.0 — commons.wikimedia.org

Vallromanes no alcanza la llanura del Vallès: ocupa la vertiente noroccidental de la Serra de Sant Mateu, dentro de la Cordillera Litoral. Aquí, el relieve no es un decorado inmóvil. La roca que forma el sustrato se altera; las laderas recogen cursos de agua; y, después de los incendios de 1994, encinares y robledales mostraron una regeneración natural muy buena. Seguir ese cambio permite leer el municipio como una historia de resistencia y transformación, desde una roca antigua hasta una red de torrentes y una vegetación que vuelve a crecer.

La Serra de Sant Mateu guarda una roca antigua

La litología dominante —los materiales rocosos que caracterizan un territorio— es la granodiorita. Su intrusión tuvo lugar en los episodios finales de la orogenia varisca, al final del Paleozoico. Una intrusión ocurre cuando roca fundida penetra en materiales de la corteza y se enfría bajo la superficie; así se forma una roca ígnea. La granodiorita de Vallromanes, por tanto, no apareció como una capa depositada en una llanura: pertenece a un cuerpo rocoso ligado a aquella etapa antigua de la historia terrestre.

Ese origen ayuda a entender por qué el municipio tiene carácter montañoso y forma parte de la Cordillera Litoral, en lugar de extenderse por la llanura vallesana. La Serra de Sant Mateu alcanza los 493 metros en el monte de Lledó, mientras que el municipio se sitúa a 153 metros de altitud. No hace falta imaginar una montaña aislada: Vallromanes ocupa una vertiente de la sierra y comprende la cabecera de la riera que lleva su nombre. El relieve y el agua local empiezan, así, en un mismo escenario: las laderas de una cordillera asentada sobre rocas ígneas.

La roca se altera y aparecen los sablones

La historia de la granodiorita no se detiene cuando se forma. La meteorización —la alteración de la roca en la superficie— deshace poco a poco su estructura y produce materiales más sueltos. La descripción geológica de Vallromanes señala que la meteorización de los granitos da lugar a sablones, materiales de elevada fertilidad. El cambio va de una roca consolidada a un material granular; no es un episodio repentino, sino una transformación que se desarrolla con el tiempo.

La palabra sablón importa porque nombra un resultado concreto de esa alteración. No es lo mismo hablar de la roca profunda que del material que se forma al descomponerse. La información geotécnica municipal ofrece otra manera de ver el predominio de los materiales rocosos: clasifica un 81,25 % en la categoría de granito, gneis y rocas ígneas, y un 18,75 % como gravas y arenas compactas. Son categorías de ámbito municipal; no identifican por sí solas el material bajo cada casa o edificio. Sí encajan con la presencia dominante de rocas ígneas que caracteriza el territorio.

La orientación de las vertientes cambia el paisaje

La montaña también organiza diferencias entre sus propias laderas. En las vertientes de umbría, la menor exposición solar y la orientación del relieve permiten formaciones vegetales propias de ambientes más húmedos, como encinares y robledales. En las solanas, en cambio, predominan comunidades arbustivas y herbáceas, con algunas manchas de pino piñonero. No son dos paisajes separados por una frontera: son respuestas distintas a la orientación dentro de un mismo territorio montañoso.

La posición de Vallromanes en la vertiente septentrional de la Cordillera Litoral también modera la influencia del mar. Las marinadas, vientos que refrescan y secan el litoral en verano, difícilmente llegan al otro lado de la cordillera. En enero, las temperaturas son casi dos grados más bajas que en la vertiente litoral y la precipitación resulta ligeramente superior. La orientación, la distancia efectiva respecto al efecto marino y el sustrato forman parte del marco en que crecen las comunidades vegetales. La montaña no solo aporta roca: distribuye condiciones diferentes a poca distancia.

La riera de Vallromanes reúne los cursos de agua

Desde la cabecera, el agua se organiza en una red reconocible. La riera de Vallromanes recorre unos seis kilómetros y es afluente del río Mogent, al que llega por su margen izquierda dentro del término de Montornès. La riera no está sola: los torrentes de las Fontanilles, Ardenya y Alguacil afluyen a ella. El mapa del agua local se entiende mejor como una reunión de cursos menores que convergen en un cauce principal.

También está el torrente del Sot dels Verns, que no desemboca directamente en la riera de Vallromanes, sino en el torrente de Can Gurri. Esa diferencia importa: cada curso tiene su propio recorrido dentro de la red. Todo el municipio pertenece a la cuenca hidrográfica del Besòs, y la riera enlaza las laderas de la sierra con el sistema fluvial de la comarca. El agua no borra la historia de la granodiorita, pero hace visible otra escala del paisaje: la conexión entre cabeceras, torrentes y ríos.

La lluvia intensa pone en juego esa red

En Vallromanes, las precipitaciones pueden ser intensas. Los cálculos hidrológicos citados para las cuencas internas de Cataluña consideran intensidades superiores a 100 milímetros en 24 horas para un periodo de retorno de diez años. Un periodo de retorno es una estimación estadística, no un calendario: no significa que una lluvia así ocurra regularmente cada diez años. La cifra ayuda a entender por qué conocer los cauces y sus conexiones es parte esencial de la historia local del agua.

La red de torrentes ofrece el recorrido por el que se organiza el drenaje del término; por sí sola, la cifra de precipitación no demuestra que haya ocurrido una inundación concreta ni permite asignar un efecto a cada cauce. Lo que sí permite afirmar es que la lluvia intensa forma parte de las condiciones hidrológicas consideradas para Vallromanes. En el paisaje, la riera de seis kilómetros y sus tributarios dan estructura a esa historia: la sierra recoge las aguas y los cursos las encaminan hacia el Mogent y, con él, hacia la cuenca del Besòs.

Tras los incendios de 1994, la vegetación vuelve

En 1994, los incendios alteraron el paisaje vegetal de Vallromanes. La información local destaca que encinares y robledales de las vertientes sombrías mostraron después una regeneración natural muy buena. La secuencia no borra el incendio: cuenta qué ocurrió en la etapa siguiente. Allí donde el fuego había interrumpido la continuidad de la vegetación, esas formaciones volvieron a regenerarse, en un territorio donde la orientación de las laderas favorece comunidades de carácter más húmedo.

La diferencia con las solanas ayuda a comprender por qué esa recuperación no se describe como una respuesta uniforme en toda la sierra. En las vertientes soleadas, los sistemas naturales son propios de zonas más secas y su crecimiento es más lento; después de perturbaciones, su regeneración también resulta más lenta. En ellas abundan comunidades de arbustos y hierbas, junto a manchas de pino piñonero. La misma montaña ofrece, por tanto, condiciones distintas para rehacerse: la umbría y la solana siguen ritmos diferentes.

Hoy, la historia local reúne esas piezas sin confundirlas. La granodiorita recuerda una formación antigua; la meteorización produce sablones; la sierra distribuye sol y sombra; y las rieras enlazan sus laderas con el Mogent y la cuenca del Besòs. Después de los incendios de 1994, encinares y robledales de las vertientes sombrías mostraron una regeneración natural muy buena. Vallromanes conserva así un paisaje en transformación, pero no deshecho: la roca permanece como sustrato, el agua mantiene sus recorridos y la vegetación vuelve a ocupar su lugar en la montaña.

Tipos de terreno en Vallromanes

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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