Historia geológica Localidad Ultzama

Ultzama, dos ríos bajo una divisoria

En el norte de Ultzama, una divisoria separa las aguas que van hacia dos vertientes; más abajo, los ríos Ultzama y Arkil recorren los fondos del valle. Entre sus cauces, los robledales de Orgi conservan otra huella de cómo este paisaje ha cambiado.

Un robledal de Ultzama muestra el paisaje forestal que acompaña los fondos de valle y sus laderas.

Un robledal de Ultzama muestra el paisaje forestal que acompaña los fondos de valle y sus laderas.

Foto: buztanki, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

En Ultzama, el agua tiene dos maneras de contar el lugar: la altura que la reparte y los cauces que reúnen sus recorridos. Al norte, los montes de Mortua alcanzan la divisoria entre las cuencas mediterránea y atlántica. Desde allí, el terreno desciende hacia los valles del Ultzama y del Arkil, dos corredores relativamente llanos que atraviesan el municipio. El paisaje no es una superficie uniforme: entre las cumbres y el fondo se suceden laderas, pueblos y bosques. Seguir el camino de los ríos permite entender cómo se organiza ese mosaico y por qué una extensión de robledal como Orgi destaca en él.

Mortua reparte las aguas

El tercio norte del municipio se extiende por los comunales de Mortua, junto al puerto de Velate y la divisoria de aguas. Una divisoria es una franja elevada desde la que el agua puede escurrir hacia cuencas distintas: no es una pared, sino el límite trazado por el relieve entre rutas de drenaje. En Ultzama, ese límite separa la vertiente mediterránea de la cantábrica. La posición del valle resulta singular: forma parte de la vertiente mediterránea navarra, aunque se encuentra en el entorno de la divisoria.

La altura ayuda a percibir el cambio de escala. El término municipal va desde unos 1.130 metros en el noreste hasta 520 metros al sur, junto al río Ultzama. En el norte, varias cimas superan los mil metros; Loiketa, en la muga con Lanz, alcanza 1.145. Hacia el sur, el relieve baja hasta el corredor fluvial. El agua que cae en lados diferentes de la divisoria puede tomar caminos distintos, mientras que dentro del valle los cauces reúnen el drenaje de sus propias cuencas. Así, la montaña no solo enmarca Ultzama: marca también hacia dónde continúa el agua.

El Ultzama cambia de rumbo junto a Arraitz

El río Ultzama nace en Baztan, cerca de la muga con el municipio, y entra en Ultzama por el noreste. Su primer tramo sigue una dirección norte-sur. Al llegar a la altura de Arraitz gira hacia el oeste-este y acompaña el valle donde se encuentran Arraitz, Orkin, Lozen, Alkotz e Iraizotz. El curso del río convierte el mapa en un recorrido: desde la entrada del noreste, el valle se abre hacia los asentamientos y los campos que lo acompañan.

Más adelante, el Ultzama toma una dirección noroeste-sudeste. En paralelo discurre el Arkil y, entre ambos, se forma un fondo de valle especialmente amplio, junto a Auza, Larrainzar y Lizaso. Los dos ríos no son intercambiables: cada uno dibuja su propio trayecto, pero sus corredores se aproximan y organizan juntos una parte central del municipio. Al oeste, una porción menor del término pertenece a la subcuenca del Larraun; allí se encuentran Ilarregi y Juarbe. Incluso dentro de un mismo municipio, el relieve conduce el agua por salidas distintas.

Los fondos relativamente llanos contrastan con las alturas que los rodean. El río ofrece un eje reconocible; las laderas y los montes, en cambio, abren el territorio hacia cotas mayores. El movimiento del agua puede desgastar materiales y trasladar sedimentos, paso a paso, a lo largo de periodos prolongados. En Ultzama, la descripción geográfica identifica los fondos de valle y sus cauces, pero no asigna a cada tramo una historia concreta de formación. Lo que sí deja ver es la relación espacial entre los ríos, las superficies más llanas y los pueblos.

Carbonatos bajo el paisaje de Ultzama

El sustrato municipal añade una escala menos visible a ese recorrido. La clasificación del estudio geotécnico atribuye el 80,59 % a calizas, dolomías y mármoles: rocas carbonatadas, es decir, materiales ricos en minerales de carbonato. También registra areniscas, conglomerados y flysch (4,71 %), arenas finas y limos (3,63 %), además de granito, gneis y otras rocas ígneas (2,61 %). Son categorías para el municipio, no una identificación automática de la roca bajo cada bosque o cada edificio.

En las rocas carbonatadas, el agua puede disolver lentamente parte del material, sobre todo cuando encuentra fracturas por las que infiltrarse. Con el tiempo, esas aberturas pueden ensancharse y formar rasgos kársticos: formas y conductos asociados a la disolución de la roca. La información geotécnica describe formaciones carbonatadas con karstificación moderada, a veces con sistemas importantes dispersos, y señala hundimientos kársticos actuales o potenciales como un proceso posible en esas áreas. También contempla movimientos de ladera, como deslizamientos o desprendimientos. No son episodios que definan por sí solos la historia de Ultzama; recuerdan que el relieve y el sustrato condicionan cómo circula el agua y cómo responde el terreno.

El río Ultzama discurre entre árboles; sus cambios de dirección organizan parte del recorrido del valle.

El río Ultzama discurre entre árboles; sus cambios de dirección organizan parte del recorrido del valle.

Foto: Hodei Casado, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

La roca y el cauce cuentan, por tanto, historias relacionadas, aunque a escalas distintas. El río se ve y cambia de dirección dentro del valle; la disolución carbonatada ocurre en el sustrato, a menudo sin una señal inmediata en la superficie. Juntas ayudan a comprender por qué el municipio no se reduce a una sola llanura: bajo sus valles hay materiales distintos, y sobre ellos el relieve conduce el agua entre montes, laderas y fondos fluviales.

Lizaso guarda el robledal de Orgi

En el fondo del valle, el agua y la vegetación hacen visible otro carácter del paisaje. El Bosque de Orgi, en el concejo de Lizaso, es un robledal de llanura descrito como encarchadizo: un bosque de terreno húmedo. Ocupa 77,7 hectáreas de monte comunal. Su presencia no convierte todo el fondo de Ultzama en un único tipo de terreno, pero sí ofrece una muestra local de cómo los robledales pueden ocupar las zonas bajas, distintas de los robledales acidófilos de ladera que también aparecen en el municipio.

El contraste importa porque el bosque no es la única cubierta de esos valles. En las últimas décadas, algunas superficies que pertenecían a series de robledal han sido roturadas y hoy incluyen prados y praderas. El cambio documentado es gradual y extenso: junto a los bosques quedan parcelas abiertas, mientras que Orgi mantiene la condición de robledal comunal. En el paisaje, la diferencia entre llanura y ladera se acompaña así de otra, entre las áreas arboladas y las que ahora son pastos o prados. El río ofrece la línea del valle; la vegetación muestra distintas maneras de ocuparlo.

Un roble de Orgi, en un paisaje donde el robledal de llanura convive con prados y otras áreas abiertas.

Un roble de Orgi, en un paisaje donde el robledal de llanura convive con prados y otras áreas abiertas.

Foto: Uranzu, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Los concejos se asientan entre ríos y laderas

Los nombres de los pueblos permiten seguir el valle también a través del tiempo. Los primeros documentos que mencionan Ultzama datan del siglo XI y escriben el nombre de distintas formas, entre ellas Lozama, Utzama, Hutzama y Ucama. En mayo de 1211, el valle recibió fueros propios de Sancho VII de Navarra, confirmados después en 1331 y 1362. En 1268, el libro del Rediezmo enumeraba poblaciones como Lizaso, Larrainzar, Auza, Iraizoz, Alcoz, Arraitz y Elzaburu, entre otras.

Esos registros no explican por qué se eligió cada emplazamiento, pero permiten reconocer una comunidad repartida por el relieve que el río todavía atraviesa. En la actualidad, Arraitz y otros concejos siguen el corredor del Ultzama; Auza, Larrainzar y Lizaso se sitúan junto al amplio fondo compartido con el Arkil. Otros lugares suben por las pendientes: Gerendiain y Cenoz ocupan laderas al sudeste, y algo más arriba se encuentran Elso, Urrizola y Galáin. Los asentamientos no están todos en el mismo nivel. El valle ofrece fondos y rampas, y los pueblos aparecen tanto junto a los cauces como en las faldas de los montes.

Orgi queda dentro de un paisaje protegido

La relación entre los bosques y los espacios abiertos tomó una nueva forma de reconocimiento en el siglo XX. En 1991, el Roble de Eltzaburu, en el paraje de Autsiberri, fue declarado Monumento Natural. Su tronco mide 1,88 metros de diámetro en la base y el árbol alcanza 26,60 metros de altura. Cinco años después, en 1996, el Bosque de Orgi fue declarado parque natural recreativo. El monte comunal de Lizaso quedó así reconocido como un robledal de llanura con una superficie definida y una protección propia.

La protección se amplió al paisaje que lo rodea. La mayor parte de Ultzama forma parte de la Zona de Especial Conservación Robledales de Ultzama y Basaburua, y el área protegida y su entorno fueron declarados Paisaje Protegido con un Plan de Gestión. En el norte, la ZEC de Belate ocupa otra parte del término, sobre los comunales de Mortua y junto a la divisoria. La respuesta humana no detuvo los ríos ni borró el mosaico de prados, robledales y laderas: dio reconocimiento y un marco de gestión a espacios concretos de ese paisaje.

Al principio, la divisoria parecía solo una línea alta desde la que el agua elegía rumbo. Ahora también reúne las piezas del lugar: dos ríos que recorren el valle, pueblos distribuidos entre fondos y laderas, y un robledal comunal que permanece protegido en Lizaso. El agua sigue su curso; Orgi conserva su sitio dentro del mosaico de Ultzama.

Tipos de terreno en Ultzama

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

    Ver ficha
  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Ultzama

El riesgo sísmico se evalúa a nivel municipio. Estos son datos agregados de la zona.

Magnitud máxima registrada M 4.5 Escala de Richter
MáxM 4.5
MediaM 2.23
Máx Media
Eventos registrados
19
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 4) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 4.5 2017
  • 2 M 3 1998
  • 3 M 2.5 2014
Último sismo registrado
2024
M 1.8 · hace 2 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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