As Somozas, entre roca y valle
En As Somozas, las estribaciones montañosas se abren hacia los valles de Ferrolterra. Ese paisaje acompaña una transformación local: de una economía tradicionalmente agrícola a un municipio marcado también por instalaciones industriales y por una historia deportiva que vivió su momento decisivo en 2014.
Estrada AC-110 km 12 nas Somozas
As Somozas no se entiende desde una sola forma del paisaje. El municipio de A Coruña, en la comarca de Ferrol, reúne las parroquias de As Enchousas, Seixas, Recemel y As Somozas en una tierra descrita como transición entre las últimas estribaciones de montaña y la profundidad de los valles y riberas de Ferrolterra. La imagen importa: no es únicamente un núcleo, sino un territorio de relieves distintos. Sobre ese escenario se sucedieron cambios en la vida económica y comunitaria; bajo él, el sustrato aporta otra parte de la historia.
El recorrido empieza con una tensión conocida en muchos lugares rurales: una población que perdió habitantes en busca de mejores oportunidades y un municipio que, con el tiempo, abrió paso a nuevas actividades. La historia de As Somozas no se reduce a ese cambio, pero permite seguir una transformación concreta. El paisaje que enlaza lomas, valles y parroquias permaneció como marco mientras variaban los usos y las expectativas puestas en el territorio.
Un municipio de lomas y valles
La descripción local sitúa As Somozas entre montaña y valle, en el espacio de Ferrolterra. Esa posición no autoriza a imaginar una ruta concreta ni a atribuir a un río una acción determinada: sí permite reconocer un territorio de transición, compuesto por formas distintas. Las cuatro parroquias —As Enchousas, Seixas, Recemel y As Somozas— dan escala a ese conjunto. El paisaje municipal no es un decorado remoto; es la extensión en la que se organizó la vida de comunidades que tuvieron en la agricultura una actividad tradicional.
La información geotécnica añade una pieza material, a escala municipal. En su clasificación aparece la categoría «Granito, Gneis y rocas ígneas», con un 2,15 %. Ese dato identifica una categoría del territorio, no la roca concreta de cada edificio, camino o parroquia. Granito y gneis son nombres de materiales rocosos; la ficha no aporta una historia de su formación ni permite asignarles una edad local. Su presencia, sin embargo, impide reducir el sustrato de As Somozas a una superficie uniforme.
La misma descripción técnica caracteriza ciertas formaciones como generalmente impermeables o de muy baja permeabilidad. Explica que pueden albergar acuíferos superficiales allí donde la alteración o la fracturación abre vías al agua; suelen ser poco extensos y de baja productividad, aunque pueden tener interés local. Dicho de otro modo, el agua no atraviesa por igual toda una masa rocosa: puede encontrar paso por zonas alteradas o fracturas. Es una condición del subsuelo descrita para el municipio, no una explicación automática del trazado de sus asentamientos ni de sus actividades económicas.
De la agricultura a nuevas actividades
Durante una parte de su historia reciente, As Somozas estuvo dedicado tradicionalmente a la agricultura. La crónica de la Unión Deportiva Somozas también recuerda que el municipio perdió población cuando sus habitantes buscaron fortuna fuera. Son dos trazos de una misma vida rural: el trabajo ligado al lugar y la salida de personas en busca de otras oportunidades. La fuente no da cifras ni una cronología detallada de esas salidas; lo que sí permite seguir es el cambio posterior en la orientación económica del territorio.
Según esa crónica, la apertura del término municipal a instalaciones de reciclaje industrial fue clave en su transformación y enriquecimiento, y modificó sustancialmente sus fondos presupuestarios. El relato menciona plantas relacionadas con pilas, vehículos, metales, aceites, neumáticos y residuos orgánicos, incluido el chapapote. No describe cómo se distribuyeron esas instalaciones ni qué obras requirió cada una. Lo documentado es el giro: actividades industriales pasaron a formar parte del perfil local junto a la dedicación agrícola tradicional.
Ese contraste da forma al conflicto de la historia: una comunidad asociada durante mucho tiempo al trabajo agrario y a la pérdida de población afrontó una transformación económica mediante nuevas instalaciones. El terreno fue el espacio donde ocurrió, pero las fuentes no atribuyen el cambio a una característica geológica concreta. El sustrato ayuda a comprender la diversidad física del municipio; la transformación industrial, en cambio, está documentada como una decisión de apertura a nuevas actividades, no como una consecuencia demostrada de la permeabilidad o de los materiales rocosos.
En 2005 se añadió otra pieza: una planta dedicada a fabricar aerogeneradores. La crónica señala que ese sector atravesaba una crisis, aunque seguía teniendo importancia en el panorama energético nacional. Así, el cambio no fue una línea sencilla de crecimiento continuo. El municipio incorporó actividades industriales y una fábrica vinculada a la energía eólica, mientras el propio relato advertía de dificultades en ese sector. El paisaje de transición entre monte y valle quedó asociado también a un municipio cuya economía ya no podía contarse solo desde la agricultura.
Una huella más antigua en As Enchousas
La Casa Grande das Enchousas introduce una escala histórica distinta. La descripción turística indica que todavía se conserva y la vincula a una leyenda sobre un noble francés, las jóvenes retenidas en la casa y una batalla en Melide. Es una tradición, no una cronología geológica ni una explicación del origen del nombre que pueda tomarse como historia comprobada. Su lugar en el relato es otro: muestra cómo un edificio local ha quedado unido a una narración transmitida sobre el territorio y sus antiguos señores.
En la iglesia de Santiago Seré das Somozas, el vínculo entre comunidad y lugar toma forma arquitectónica. El templo, del siglo XVIII y estilo barroco, tiene planta rectangular y tres naves; su campanario, de grandes dimensiones, se remata con una cúpula octogonal, pináculo y cruz de hierro. En la parte posterior de los muros del presbiterio aparecen jabalíes y escudos asociados a la familia Andrade, señores medievales de la comarca. Son detalles concretos que permanecen en el edificio, aunque la información disponible no identifica la roca usada en su construcción.
La diferencia entre el sustrato municipal y la piedra de una obra importa para leer el paisaje con precisión. La clasificación de granito, gneis y rocas ígneas pertenece al conjunto del término; no convierte automáticamente esos materiales en la fábrica de la iglesia o de la Casa Grande. Tampoco permite deducir qué parte de cada edificio procede de una cantera cercana. Lo que sí puede ponerse en relación es la convivencia de un territorio de relieve variado, una base geológica caracterizada en parte por baja permeabilidad y construcciones que guardan huellas de distintas etapas humanas.
La temporada que cambió el rumbo del club
La historia deportiva ofrece un desenlace más preciso. La Unión Deportiva Somozas se constituyó en 1985. En la temporada 2013-14, el equipo empezó sin alcanzar los primeros puestos, pero fue avanzando hasta situarse entre los destacados. El 19 de enero de 2014, durante un partido en casa contra el CCD Cerceda, murió Manuel Candocia, presidente del club desde su constitución. La crónica recoge el impacto de su muerte y la respuesta del equipo: los jugadores encadenaron quince partidos sin perder.
La racha llevó al Somozas a proclamarse por primera vez campeón del Grupo I gallego. Después, la eliminatoria de campeones lo enfrentó al Valladolid B, que obtuvo el ascenso directo. El Somozas perdió 3-1 en Valladolid y 2-1 en casa; el sistema de competición le permitió continuar en semifinales, aunque la información disponible no relata el resultado posterior. El desenlace de la etapa documentada queda claro: el equipo alcanzó un título histórico, pero no logró el ascenso directo, que correspondió al Valladolid B.
En esa temporada, el municipio apareció unido por una historia colectiva distinta de la fábrica o del campo: un equipo sostuvo una racha, ganó un campeonato y siguió compitiendo tras perder la primera oportunidad de ascenso. La secuencia no explica la geología de As Somozas; sí devuelve la atención al lugar donde se desarrolla. Sus parroquias, sus valles y sus lomas son el escenario común de transformaciones económicas, edificios conservados y episodios deportivos que dejaron huellas de naturaleza muy diferente.
Al volver a la imagen inicial, las montañas y los valles ya no son solo un límite del horizonte. En ese territorio de transición conviven materiales rocosos registrados a escala municipal, actividades que cambiaron la economía y edificios que conservan signos de antiguas familias. Y, en 2014, también quedó la huella de un equipo que convirtió una temporada difícil en su primer campeonato gallego. As Somozas siguió siendo el mismo territorio; lo que cambió fue la historia que sus habitantes construyeron sobre él.
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