Historia geológica Localidad Selaya

Selaya, el nombre que guarda un sel

El nombre de Selaya conserva una pista sobre una antigua forma de organizar el terreno: un claro protegido, cercado con grandes piedras, donde se recogía el ganado. Entre los ríos Pisueña y Campillo, esa palabra nos abre una historia de usos del paisaje y de caminos que aún conectan los barrios pasiegos.

La nieve cubre parcialmente los prados de Selaya y deja a la vista las laderas que rodean el municipio.

La nieve cubre parcialmente los prados de Selaya y deja a la vista las laderas que rodean el municipio.

Foto: jroblear, CC BY 2.0 — commons.wikimedia.org

Selaya se entiende mejor siguiendo dos rastros a la vez: el de una palabra ligada al pastoreo y el de un territorio recorrido por ríos, carreteras y pueblos. El primero está en el propio nombre; el segundo, en el mapa cotidiano del municipio. Ninguno cuenta por sí solo toda la historia, pero juntos muestran cómo una comunidad ha nombrado y habitado un paisaje que hoy sigue teniendo una fuerte presencia rural.

El sel que dio nombre a Selaya

La interpretación etimológica actualmente aceptada relaciona Selaya con la composición de sel y haya. Un sel era un lugar abrigado y despejado de maleza, delimitado en círculo con piedras grandes, donde se reunía por la noche el ganado que pastaba en los montes. No era solo un nombre para un prado: describía una manera práctica de ordenar el espacio entre las zonas de pasto y el refugio nocturno.

La palabra aparece en numerosos topónimos de Cantabria y, en menor medida, de Asturias. En el entorno pasiego se encuentran nombres como Sel del Cuende, Sel de la Torca y Sel del Tojo. La explicación del término conserva, así, la huella de una forma de aprovechar los montes que no dependía de grandes edificios: bastaban un espacio resguardado, su delimitación y el regreso diario del ganado. El propio nombre de Selaya mantiene ese vocabulario en el paisaje actual.

El Pisueña recibe al Campillo

La geografía municipal aporta otra línea para seguir el territorio. Por Selaya discurren los ríos Pisueña y Campillo, y este último es afluente del primero. El agua dibuja una relación local sencilla de comprender: dos cursos atraviesan el término y uno entrega su caudal al otro. El nombre de Pisueña reaparece también en la organización de los núcleos, mientras Campillo es, a la vez, río y entidad de población.

Selaya forma parte de la comarca del Pas-Miera, en los Valles Pasiegos. Limita con Villacarriedo al norte y al oeste, con Vega de Pas al sur y con San Roque de Riomiera al este. Esos límites ayudan a situar el municipio en una red de valles y poblaciones vecinas, no como una isla separada. Los cursos de agua y los nombres de los pueblos forman parte de esa misma geografía compartida.

Las rocas bajo el término municipal

La clasificación geotécnica del municipio identifica como grupo predominante las areniscas, los conglomerados y el flysch, que representa el 84,80 % de las categorías recogidas. También señala calizas, dolomías y mármoles (7,83 %), además de arenas finas y limos (2,01 %). Son materiales distintos, reunidos aquí a escala municipal: una descripción del subsuelo del término, no una identificación automática de la roca de cada casa o monumento.

En esta clasificación, las formaciones se describen generalmente como impermeables o de muy baja permeabilidad. Eso no significa que toda el agua quede excluida: la alteración y las fisuras pueden alojar acuíferos superficiales, por lo común poco extensos y de baja productividad, aunque localmente importantes. La diferencia es útil para imaginar el terreno sin convertirlo en una superficie uniforme: bajo el mismo municipio se distinguen grupos de materiales y comportamientos posibles, mientras los ríos continúan su recorrido por el territorio.

De Selaya a la Braguía, por carretera

Las carreteras hacen visible hoy otra forma de atravesar este paisaje. La CA-262 une Selaya con Vega de Pas y llega hasta el puerto de la Braguía; la CA-264 parte hacia San Roque de Riomiera y alcanza el Alto del Caracol. La red local añade accesos a Bustantegua y Pisueña, además de la carretera entre Santibáñez y Selaya. Los nombres de los destinos cuentan una historia de conexiones: el municipio enlaza con los valles próximos y con sus propios núcleos.

El estudio geotécnico registra también áreas con movimientos actuales o potenciales de ladera, como deslizamientos y desprendimientos. Son procesos en los que materiales del terreno pueden desplazarse cuesta abajo; su presencia en la clasificación municipal no equivale a un episodio concreto en una carretera o un barrio. La geología, por tanto, no es solo una lista de rocas: incluye un relieve que puede cambiar y que condiciona cómo se entiende el suelo sobre el que discurren las comunicaciones.

La carretera alcanza el puerto de la Braguía, uno de los pasos que conectan Selaya con los valles vecinos.

La carretera alcanza el puerto de la Braguía, uno de los pasos que conectan Selaya con los valles vecinos.

Foto: Giorgio Galeotti, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Los barrios mantienen el mapa cercano

En 2024, la capital concentraba 1.482 habitantes; Bustantegua tenía 215, Pisueña 99, Campillo 53 y Valvanuz 23. El reparto permite recorrer Selaya por nombres concretos, desde la cabecera municipal hasta núcleos más pequeños. En 2025 la población total era de 1.868 personas. Durante el siglo XX y los primeros años del XXI, el municipio se mantuvo en general alrededor de los 2.000 habitantes, con descensos hasta poco más de 1.800 y recuperaciones posteriores.

Ese movimiento demográfico no borra la estructura de los pueblos ni la geografía que comparten. Los ríos, las vías hacia la Braguía y el Alto del Caracol, y las conexiones locales organizan una red reconocible. También lo hace el patrimonio: los Cubos y el rollo heráldico tienen categoría de monumento; la Casona de Miera y el Palacio de La Colina o de Donadío son bienes de interés local. Son huellas construidas de la vida del municipio, dentro de un territorio cuya base geológica se reconoce en materiales diversos.

Una palabra que sobrevive al cambio

La historia del sel no se limita a Selaya. En la zona pasiega, la toponimia conserva esa palabra tanto donde la ganadería extensiva sigue operativa como en lugares donde fue sustituida por sistemas más intensivos, como ocurrió en los Montes de Pas. El cambio de sistema modificó la manera de aprovechar el territorio; el nombre, en cambio, puede permanecer y seguir señalando una antigua relación entre pastos, abrigo y ganado.

Así se resuelve el recorrido: no con un único cercado que podamos señalar en el centro del pueblo, sino con una palabra local que guarda la idea de ese espacio pastoril y con una comarca donde los usos ganaderos han cambiado. Selaya mantiene el nombre, los núcleos y los caminos que conectan su paisaje; el subsuelo, por su parte, reúne areniscas, conglomerados, flysch y otros materiales bajo el mismo término municipal.

Al volver a leer Selaya, el nombre ya no parece solo una etiqueta en el mapa. Evoca un lugar protegido para el ganado y una forma de ordenar el monte que dejó su rastro en la toponimia pasiega. Entre el Pisueña y el Campillo, esa memoria acompaña todavía a una comunidad hecha de barrios, caminos y terrenos diversos.

Tipos de terreno en Selaya

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Selaya

El riesgo sísmico se evalúa a nivel municipio. Estos son datos agregados de la zona.

Magnitud máxima registrada M 3.4 Escala de Richter
MáxM 3.4
MediaM 2.65
Máx Media
Eventos registrados
2
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.9) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.4 2015
  • 2 M 1.9 2022
Último sismo registrado
2022
M 1.9 · hace 4 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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