Historia geológica Localidad Sant Jordi/San Jorge

Sant Jordi, la plaza que fue balsa

Antes de ser Plaza España, el lugar recogía agua de lluvia para que bebieran los animales. En 1963 terminó la transformación de aquel espacio en plaza, un cambio que se entiende mejor al mirar el paisaje y el subsuelo de Sant Jordi.

Vista panorámica de Sant Jordi, con el campanario y la iglesia destacando sobre el núcleo urbano.

Vista panorámica de Sant Jordi, con el campanario y la iglesia destacando sobre el núcleo urbano.

Foto: carlos corzo, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

Plaza España no nació como plaza. Hasta los años sesenta, el espacio era una balsa que recogía las aguas de lluvia y servía de abrevadero para los animales. En 1963 terminaron las obras de construcción de la plaza; años después fue remodelada. El lugar cambió de oficio: dejó de ser un punto de almacenamiento de agua y pasó a formar parte del tejido urbano de Sant Jordi. Para seguir esa transformación conviene mirar también el terreno del municipio, un llano ondulado situado entre la llanura de Vinaròs y las primeras elevaciones del Maestrazgo.

La balsa que guardaba la lluvia

La antigua balsa tenía una función sencilla y concreta: reunir agua de lluvia y ponerla al alcance del ganado. No era un río ni un manantial, sino un lugar de recogida cuyo valor dependía de lo que llegaba desde el cielo. La descripción de Plaza España conserva así la memoria de un recurso cotidiano que dejó de definir ese espacio cuando se construyó la plaza. El cambio no es solo de nombre: modifica para qué servía el centro del pueblo.

En el término de Sant Jordi, la agricultura ha estado ligada a cultivos de secano como olivos, algarrobos y almendros; las plantaciones de cítricos también han ido ganando terreno. Ese paisaje ayuda a situar la antigua balsa en una economía rural, pero no permite atribuirle un uso agrícola concreto: lo que consta es que recogía agua pluvial para abrevar animales. La lluvia caía, el agua se acumulaba y el ganado podía beber. De esa cadena breve dependía la utilidad del lugar.

La construcción de la plaza concluyó en 1963. Años más tarde el espacio fue remodelado, y la balsa quedó atrás como función del lugar. La cronología permite seguir el resultado, aunque no describa cada operación de obra: el espacio urbano reconocible sustituyó al depósito de lluvia. La plaza no borra la primera etapa; la vuelve menos visible. Bajo el nombre actual persiste una historia local de cambio de uso, de un agua reunida para los animales a un lugar organizado como plaza.

Entre la llanura de Vinaròs y el Maestrazgo

Sant Jordi ocupa una posición de transición. Su relieve pasa del llano de Vinaròs a las primeras elevaciones del Maestrazgo y se describe como suavemente ondulado. El pueblo está a 175 metros sobre el nivel del mar; dentro del término, las cotas van desde los 130 metros al este hasta los 320 al suroeste. No es una montaña aislada ni una superficie perfectamente plana: es un paisaje de cambios graduales, donde el núcleo se integra en un territorio más amplio.

El agua también dibuja los bordes de ese territorio, aunque no debe confundirse con la recogida de lluvia de la antigua balsa. El río Cervol discurre por el norte del término en dirección a Vinaròs; el río Cenia marca el límite con la provincia de Tarragona. La balsa de Plaza España pertenecía a otra escala: captaba agua caída sobre el espacio local, no era un tramo de esos ríos. Distinguir ambos recorridos ayuda a entender cómo conviven el agua superficial, los cauces y las necesidades del asentamiento.

La iglesia y el crecimiento de la villa

La transformación del centro tiene otros capítulos. En la plaza mayor estuvo el templo medieval, construido en 1387. Más tarde fue sustituido por una iglesia nueva: las obras comenzaron en 1735 y terminaron en 1759 con la construcción del campanario. La obra se encargó al arquitecto Joan Barceló, que también realizó el campanario de Alcalà de Xivert. En Sant Jordi, esa sucesión de fechas deja ver cómo el núcleo fue renovando sus edificios mientras la comunidad consolidaba su propia historia.

La piedra fundacional de la iglesia conserva una huella visible de aquella etapa constructiva. El templo y la antigua balsa pertenecen a historias diferentes, y no hay que confundir sus emplazamientos ni sus funciones: el viejo templo estaba en la plaza mayor; la balsa se encontraba en el espacio que después sería Plaza España. Juntos, sin embargo, muestran dos maneras distintas de transformar el entorno habitado: levantar un edificio duradero y cambiar un lugar de recogida de agua por una plaza.

La piedra fundacional de la iglesia parroquial conserva la huella de la etapa en que se levantó el nuevo templo.

La piedra fundacional de la iglesia parroquial conserva la huella de la etapa en que se levantó el nuevo templo.

Foto: Juan Emilio Prades Bel, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Calizas, sedimentos y agua bajo el término

Debajo de ese paisaje, el estudio geotécnico describe materiales diversos a escala municipal. Entre ellos figuran calizas, dolomías y mármoles, junto con arenas finas y limos, además de gravas y arenas compactas. Son nombres que hablan de un subsuelo heterogéneo; no identifican por sí solos el material exacto bajo Plaza España ni la roca empleada en la iglesia. La escala importa: el retrato geotécnico abarca el término municipal, no cada parcela o edificio.

Las calizas y las dolomías son rocas carbonatadas; el mármol es también un material carbonatado transformado. El agua puede disolver poco a poco las rocas carbonatadas y ensanchar discontinuidades: ese proceso se conoce como karstificación. El estudio clasifica algunas zonas carbonatadas como medianamente karstificadas y señala que pueden aparecer formas kársticas importantes dispersas. También contempla áreas con hundimientos kársticos actuales o potenciales. Es una característica del terreno municipal, no una explicación del origen de la balsa.

Las perforaciones ofrecen otra ventana al subsuelo. Los cinco sondeos recogidos para el término se sitúan en Mas de Bernet, Finca La Cartera, Plana de Reña, Plana de Cesar y La Ermita. Alcanzan profundidades de entre 150 y 388 metros; el promedio es de 254,2 metros. En ellos, la profundidad media del agua registrada es de 83,3 metros, con valores que van de 40,6 a 130 metros. Esos registros describen puntos concretos y profundos: la balsa, en cambio, recogía lluvia en la superficie para un uso inmediato.

La combinación de rocas carbonatadas y sedimentos no forma una lámina uniforme bajo Sant Jordi. Las arenas finas y los limos son materiales distintos de las gravas y arenas compactas, y las perforaciones muestran que la investigación del subsuelo llega a cientos de metros. Esa variedad ayuda a comprender que el término no es una simple extensión de tierra idéntica en todas partes. El paisaje ondulado y sus materiales son el escenario físico de la vida local, aunque el dossier no vincule un tipo concreto de suelo con cada edificio, cultivo o espacio público.

De masía a villa independiente

Mucho antes de la plaza, Sant Jordi fue creciendo desde una masía. La tradición documentada sitúa el Mas dels Astellers o Estellés a partir de 1261, cuando fue comprado por Esteban y Bononate Steller y Domingo de Monte-Real. El asentamiento formó parte del término de Traiguera. Durante siglos, por tanto, la vida de la comunidad se desarrolló dentro de una jurisdicción vecina, en un territorio que más tarde tendría autoridades y límites propios.

La separación fue disputada. En 1626 los vecinos pidieron segregarse de Traiguera, pero la solicitud fue desestimada. Felipe IV concedió un privilegio en 1647 y una carta real en 1649; la masía pasó a llamarse Sant Jordi y a ser considerada villa. La independencia se consolidó en mayo de 1655, aunque los pleitos con Traiguera continuaron. El resultado fue una comunidad con autoridades y término propios: no desapareció el conflicto de inmediato, pero sí cambió el marco en que se organizaba la vida local.

El crecimiento de la población trajo también desarrollo urbanístico. La localidad pasó de 150 vecinos en 1794 a 215 en 1841; más adelante, las cifras de habitantes registradas fueron 1.431 en 1919, 1.006 en 1950 y 605 en 1984. La población volvió a crecer a partir de 1998. Estas variaciones no explican por sí solas por qué se transformó la balsa, pero sitúan Plaza España en una historia más larga: el asentamiento cambió de escala, de instituciones y de espacios construidos.

Al volver a Plaza España, el desenlace se entiende sin confundir los procesos. La lluvia reunida en la balsa sirvió como abrevadero; las obras concluidas en 1963 dieron paso a la plaza, remodelada años después. Bajo ese espacio urbano, el término conserva calizas, dolomías, mármoles y sedimentos diversos, mientras sus ríos siguen marcando otros recorridos del agua. La plaza ya no cumple la función documentada de la balsa, pero su historia conserva el paso de un paisaje de usos rurales a un centro transformado por la vida del pueblo.

Tipos de terreno en Sant Jordi/San Jorge

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

    Ver ficha
  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

    Ver ficha
  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

    Ver ficha

Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Sant Jordi/San Jorge

Arenas finas y limos 0–5 m
Gravas y Arenas compactas 5–11 m
Calizas, Dolomías y Mármoles 11–31 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE


Riesgo sísmico en Sant Jordi/San Jorge

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2 Escala de Richter
MáxM 2
MediaM 2
Máx Media
Eventos registrados
1
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.5) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2 2021
Último sismo registrado
2021
M 2 · hace 5 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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