Historia geológica Localidad Sant Cugat del Vallès

Sant Cugat del Vallès, ciudad construida sobre un mar olvidado: la historia que el subsuelo guarda desde hace 20 millones de años

Bajo las calles de Sant Cugat coexisten tres mundos distintos: granitos forjados en el interior de una cordillera que ya no existe, sedimentos de un mar mioceno que sepultó la depresión del Vallès, y los aluviones del río que moldeó el paisaje que hoy pisamos. El monasterio benedictino más importante del condado de Barcelona lleva mil años anclado, sin saberlo, sobre un archivo de piedra de 300 millones de años. Tres materiales. Tres eras. Trescientos millones de años comprimidos en 48 kilómetros cuadrados.

Sant Cugat histórica

El granito que levantó la sierra de Collserola (y los cimientos del monasterio)

Imagina la sierra de Collserola no como una montaña de paseo dominical, sino como el esqueleto petrificado de una cordillera tan alta como los Alpes actuales. Eso es, en esencia, lo que es. Hace aproximadamente 300 millones de años, durante la orogenia herciniana —la colisión entre las placas euroasiática y africana antes de que formaran el supercontinente Pangea—, el interior de esa antigua montaña se fundió parcialmente. El magma ascendió, cristalizó lentamente a gran profundidad y se convirtió en granito. La cordillera que lo contenía fue erosionada durante decenas de millones de años hasta desaparecer por completo. Lo que quedó fue su núcleo: ese granito duro que hoy forma la sierra de Collserola y que constituye el substrato dominante de la mitad suroeste del término municipal de Sant Cugat.

Según la cartografía geológica del IGME (Hoja MAGNA 420, L'Hospitalet de Llobregat), la sierra de Collserola es una unidad paleozoica integrada casi exclusivamente por rocas ígneas como el granito y metamórficas como las pizarras y lutitas, ambas de la era primaria. El granito, de grano grueso y color grisáceo, aflora en los flancos y crestas de Collserola. Acompañan también pizarras y filitas generadas cuando las rocas sedimentarias marinas del Paleozoico —fondos oceánicos de hace 500 millones de años— fueron sometidas a presiones y temperaturas extremas durante aquella misma colisión de placas.

No es difícil establecer un vínculo entre esta geología y la historia humana del municipio. El Castrum Octavianum romano —la fortaleza que en el siglo IV d. C. protegía el cruce de la Vía Augusta con la vía de Egara a Barcino— fue levantado precisamente en el punto donde el granito de Collserola emerge con más solidez. Más tarde, sobre ese mismo lugar se construyó el monasterio de Sant Cugat, declarado Bien Cultural de Interés Nacional en 1931, cuya fábrica románica de los siglos IX al XIV utiliza materiales de la zona. Es probable que los canteros medievales explotaran afloramientos graníticos locales para las partes estructurales del claustro, aprovechando la dureza y resistencia de una roca que había tardado 300 millones de años en formarse.

Visor Geológico

IGME · ICGC

La fosa del Vallès: cuando este territorio era el fondo de un mar interior (y las arcillas que lo recuerdan)

Ahora desplázate mentalmente hacia el norte del municipio, hacia el núcleo urbano, Mira-sol o Valldoreix. El suelo aquí cambia de naturaleza. Ya no pisas granito antiguo; pisas los restos de un episodio geológico radicalmente diferente: el hundimiento de la corteza terrestre y el relleno del vacío resultante por un mar que ya no existe.

Durante la orogenia alpina, hace unos 60 millones de años, la misma colisión entre placas que levantó los Pirineos y los Alpes produjo en la Cataluña costera un efecto secundario: la corteza se fracturó y se formaron grandes fosas tectónicas. La más importante de la zona es la Depresión Prelitoral —llamada también fosa del Vallès-Penedès—, una hondonada alargada de norte a sur delimitada por grandes fallas y separada del Mediterráneo por la sierra de Collserola. Según la memoria de la Hoja MAGNA 420 del IGME, «esta fosa está rellena por un potente espesor de sedimentos miocenos marinos y continentales, relativamente blandos».

¿Qué son esos sedimentos miocenos? Son la evidencia de que, entre hace aproximadamente 23 y 5 millones de años, la cuenca del Vallès estuvo inundada parcialmente por el mar o, en sus fases continentales, por grandes ríos y lagos someros. El resultado son las arcillas —fondos de aguas tranquilas, lacustres o de bahías cerradas—, las margas —mezcla de carbonato y arcilla, propias de mares poco profundos de aguas calmadas— y los conglomerados y areniscas rojizos que forman los abanicos aluviales en los márgenes de la cuenca, donde los torrentes que bajaban de la Cordillera Prelitoral iban depositando gravas y cantos. Según datos del IGME y estudios del Departamento de Geología de la UAB sobre el Vallès Occidental, estos sedimentos del Neógeno dominan amplias zonas de la llanura del municipio y son los materiales sobre los que se ha construido la mayor parte del tejido urbano moderno de Sant Cugat.

Tiene un interés paleonotológico notable. Los sedimentos miocenos del Vallès Occidental contienen uno de los yacimientos de mamíferos fósiles más ricos de Europa: el yacimiento de Can Llobateres, en Sabadell, documentado desde el siglo XIX, ha proporcionado restos de Hispanopithecus laietanus, un primate del Mioceno considerado el homínido más antiguo localizado en la Península Ibérica, descubierto y estudiado por el Instituto de Paleontología de Sabadell (actualmente Institut Català de Paleontologia). La geología sugiere que las cuencas sedimentarias miocenas de toda la comarca —incluida la zona norte de Sant Cugat— formaban un mismo sistema de abanicos aluviales y zonas lacustres en el que habitó esta fauna. No hay registro directo de hallazgos en el propio término municipal de Sant Cugat, pero su continuidad geológica con el Vallès es incuestionable.

Tipos de terreno en Sant Cugat del Vallès

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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Las gravas y arenas del río: el suelo que alimentó la huerta medieval

El tercer material es el más reciente y el que has pisado sin pensarlo ninguna vez que hayas caminado por el centro del municipio. Son las gravas y arenas aluviales cuaternarias depositadas por la riera de Sant Cugat y los torrentes que drenan el municipio hacia el Llobregat: el torrent de Can Cabassa, el torrent de Ferrussons, el de Saladrigues. Tienen decenas de miles de años, no millones. Son, en términos geológicos, prácticamente contemporáneos.

¿Qué fueron? La señal que dejan estos materiales —cantos rodados, arenas gruesas, gravas mezcladas con limos— es clara: ríos de caudal variable y energía moderada, capaces de transportar material grueso en épocas de lluvias intensas y de depositar finos cuando el caudal bajaba. Son, esencialmente, el registro de los ciclos climáticos del Pleistoceno y el Holoceno: glaciaciones y períodos interglaciares que modificaban la intensidad de las lluvias y la capacidad erosiva de los torrentes.

Esta capa aluvial fue la que hizo posible la huerta medieval de Sant Cugat. Los suelos franco-arenosos con buena drenabilidad y cierta retención de humedad que caracterizan los valles de la riera son ideales para el cultivo. No es casualidad que el monasterio benedictino —que durante siglos gestionó un señorío agrícola extenso sobre el municipio y sus alrededores— se implantara en este punto: el granito de Collserola proporcionaba piedra para construir, los sedimentos miocenos proporcionaban arcilla para las tejas y la cerámica, y las gravas aluviales de la riera sostenían los campos de cultivo que alimentaban a la comunidad monástica y al pueblo que fue creciendo a su sombra. La geología lo explica todo.

Riesgo sísmico en Sant Cugat del Vallès

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.7 Escala de Richter
MáxM 2.7
MediaM 2.4
Máx Media
Eventos registrados
4
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.2) ocurre aprox. cada 10 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.7 2022
  • 2 M 2.7 2002
  • 3 M 2.5 2009
Último sismo registrado
2022
M 2.7 · hace 4 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).

La tierra que casi nunca tiembla (y las razones geológicas de ese silencio)

Sant Cugat del Vallès se encuentra en una de las zonas de sismicidad más baja de Cataluña. Según el mapa de sismotectónica de la Cordillera Costero-Catalana del Instituto Geográfico Nacional (IGN), la actividad sísmica de la comarca se califica como baja a moderada. El Vallès Occidental se sitúa en la mitad oriental de Cataluña, que según la Evaluación del Riesgo Sísmico de Cataluña del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC) presenta una intensidad sísmica teórica muy baja, la más reducida de la comunidad.

El motivo es estructural. Las grandes fallas que bordearon la fosa del Vallès durante el Mioceno —las que hundieron la depresión y levantaron Collserola— llevan millones de años en un estado de quiescencia relativa. La compresión alpina activa se concentra hoy en zonas mucho más septentrionales: los Pirineos, la Garrotxa y el Empordà, que sí registran sismicidad notable. El terremoto histórico más significativo de la comarca próxima fue el de Cardedeu en 1448, con una magnitud estimada entre 5,4 y 5,7 y una intensidad que superó el grado VI, según el catálogo histórico del IGN. Afectó a un arco amplio del Vallès y del Barcelonès, pero no existen registros documentados de daños estructurales específicos en el municipio de Sant Cugat para ese evento.

En el registro instrumental reciente, la zona del Vallès Occidental registra ocasionalmente microsismos de baja magnitud. La actividad sísmica que existe en el entorno más amplio de Barcelona —datos de VolcanoDiscovery basados en el catálogo del IGN— muestra una frecuencia media de unos 3,2 terremotos de magnitud 3 o superior por año en toda el área metropolitana, con eventos de magnitud 4 o superior a una frecuencia aproximada de uno cada tres años. Son eventos que se perciben pero raramente causan daños.

Bajo el suelo de Sant Cugat, la tierra guarda un silencio que dura siglos. Es la calma de un subsuelo que ya liberó toda su tensión hace millones de años y que ahora descansa, indiferente, bajo el ruido de la ciudad.

Lo que el subsuelo de Sant Cugat guarda, capa a capa

Profundidad orientativa Qué hay Qué fue
0 – 2 m Suelos antrópicos y tierra vegetal Acumulación histórica de uso humano, siglos XIX–XXI
2 – 8 m Gravas y arenas aluviales cuaternarias Depósitos de ríos y torrentes del Pleistoceno. El ciclo de las lluvias glaciales e interglaciares, solidificado en cantos rodados
8 – 40 m Arcillas, margas y conglomerados miocenos (fosa del Vallès) Fondo de un mar interior y cuencas lacustres de hace 5 a 23 millones de años. En estos niveles habitaron los primates del Mioceno
40 – 200 m Sedimentos del Neógeno compactados (arenas, arcillas rojizas) Abanicos aluviales de los ríos que bajaban de la Cordillera Prelitoral cuando la cuenca del Vallès era una llanura fluvial
> 200 m (zona N) / Aflora en Collserola Granito y pizarras paleozoicas El núcleo de una cordillera de 300 millones de años, fundido, cristalizado y exhumado por la erosión durante cientos de millones de años

Las profundidades son orientativas, basadas en la cartografía IGME y los espesores típicos de la cuenca del Vallès. No sustituyen a un estudio geotécnico de parcela.

La próxima vez que entres al claustro del monasterio de Sant Cugat, o que mires desde lo alto de la Torre Negra la llanura del Vallès extendiéndose hacia el norte, verás algo diferente. Verás el granito de una cordillera que murió hace 300 millones de años. Verás los sedimentos de un mar que ocupó ese valle cuando los humanos ni existíamos. Verás los aluviones del río que hizo posible el huerto del que comieron los monjes benedictinos. Sant Cugat no es solo un municipio con historia. Es un municipio que es historia, de arriba abajo.

Fuentes consultadas

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