Historia geológica Localidad Rubiá

Rubiá, treinta años de pulsos

En tres décadas, el registro sísmico de Rubiá suma 39 episodios, con un máximo de magnitud 3,4. Bajo ese recuento hay un municipio donde predominan las pizarras y los esquistos, y donde el terreno también presenta otras condiciones que dibujan un paisaje geológico diverso.

El relieve de Rubiá dibujado contra el cielo al atardecer. Una vista amplia del paisaje donde se sitúa el subsuelo descrito en el artículo.

El relieve de Rubiá dibujado contra el cielo al atardecer. Una vista amplia del paisaje donde se sitúa el subsuelo descrito en el artículo.

Foto: Julio Alvarez, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

A las 03:28 del 6 de septiembre de 2019, el registro sitúa el mayor de los terremotos contabilizados para Rubiá: magnitud 3,4 y una profundidad indicada de 10 kilómetros. La cifra destaca en una serie de 39 eventos registrada durante un periodo de 30 años, con magnitudes desde 1,5. No es una crónica de daños: es la sucesión de pulsos que la medición permite reconocer en el subsuelo local.

El episodio de 2019 no aparece aislado. El 21 de junio de 2010 figura otro de los valores más altos de la serie, magnitud 3,3 y también a 10 kilómetros de profundidad. En febrero de 2013 se anotó uno de 2,7, a 15 kilómetros. El catálogo asigna a los eventos una magnitud media de 1,75; esa media resume el conjunto, mientras que las dos cifras mayores marcan sus puntos más destacados.

Una secuencia que llega hasta 2024

El orden de las fechas da forma al relato. A los registros de 2010 y 2013 les sigue el máximo de 2019. Después, la lista incluye un terremoto de magnitud 2,1 el 21 de noviembre de 2024, atribuido al IGN y con profundidad consignada de cero kilómetros. La serie no cuenta qué sintió cada habitante ni qué ocurrió en cada lugar; sí conserva fechas, magnitudes y profundidades con las que seguir los episodios registrados.

Su recorrido no dibuja una escalada continua: las cifras cambian de un evento a otro. El valor de 3,4 es el máximo de la relación, no una descripción de todos los movimientos. Los 39 episodios cumplen el umbral indicado para el recuento —magnitud mínima de 1,5— y pertenecen a una ventana de 30 años. Así, el pulso de Rubiá se lee como una serie de eventos de distinta magnitud, no como un único temblor prolongado.

Para poner esa cronología en su contexto está el sustrato. La clasificación geotécnica municipal atribuye el 84,02 % a pizarras y esquistos. Las categorías de calizas, dolomías y mármoles suman el 4,55 %, y las gravas y arenas compactas, el 3,36 %. Son materiales distintos reunidos en una descripción de escala municipal; el dato principal es el predominio de pizarras y esquistos.

Una senda entre árboles y vegetación en Rubiá. La vista cercana acompaña el paso desde el registro sísmico al retrato geotécnico del municipio.

Una senda entre árboles y vegetación en Rubiá. La vista cercana acompaña el paso desde el registro sísmico al retrato geotécnico del municipio.

Foto: Julio Alvarez, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

El sustrato cambia de carácter

Ese predominio no convierte el término en una superficie uniforme. La misma clasificación incluye formaciones carbonatadas, aunque con una proporción menor, y depósitos de gravas y arenas compactas. La ficha geotécnica describe las formaciones carbonatadas como poco o casi nada karstificadas, con la posibilidad local de algún sistema kárstico aislado. La karstificación es el desarrollo de formas y cavidades asociado a la disolución de rocas carbonatadas; aquí, el dato habla de una presencia local limitada, no de un paisaje dominado por ellas.

También cambia la manera en que el terreno puede dejar pasar el agua. La ficha asigna a la permeabilidad la clase 9 y la litología D-2: formaciones generalmente impermeables o de muy baja permeabilidad. Añade que la alteración o la fisuración pueden albergar acuíferos superficiales, por lo general poco extensos y de baja productividad, aunque localmente de interés. En algunos casos, materiales modernos pueden recubrir acuíferos cautivos productivos.

La distinción importa porque una misma descripción geológica no implica el mismo comportamiento en todas partes. La ficha presenta, por un lado, un conjunto de baja permeabilidad y, por otro, posibles vías locales de agua donde las rocas están alteradas o fracturadas. Esa combinación pertenece al retrato geotécnico del municipio; no identifica un acuífero concreto junto a un episodio sísmico determinado.

Un terreno con movimientos posibles

El estudio señala áreas con movimientos actuales o potenciales de tipo deslizamiento o desprendimiento. Es una condición relevante del terreno, pero no equivale a afirmar que un deslizamiento concreto acompañara alguno de los terremotos del registro. La ficha mantiene ambos datos en su lugar: por una parte, una relación de eventos sísmicos; por otra, una caracterización geotécnica de los movimientos posibles o actuales.

La expansividad también aparece graduada. Para el sustrato no arcilloso se indica peligrosidad cero; donde hay arcillas subordinadas, o condiciones climáticas sin déficit anual de humedad, la categoría consignada es de riesgo bajo a moderado. La ficha no convierte esa clasificación en una predicción de daños: distingue comportamientos posibles según el material y las condiciones señaladas.

Al volver al dato de 2019, Rubiá aparece en dos escalas que conviene mantener juntas sin confundirlas: la de una serie sísmica cuyo máximo registrado es 3,4, y la de un subsuelo municipal compuesto sobre todo por pizarras y esquistos, con otras formaciones y comportamientos. El registro llega, en su relación, hasta noviembre de 2024. Ahí queda la última fecha anotada: un nuevo pulso medido, mientras el terreno conserva su diversidad bajo el paisaje.

Tipos de terreno en Rubiá

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Rubiá

Moderado
Magnitud máxima registrada M 3.4 Escala de Richter
MáxM 3.4
MediaM 1.75
Máx Media
Eventos registrados
39
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.9) ocurre aprox. cada 15 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.4 2019
  • 2 M 3.3 2010
  • 3 M 2.7 2013
Último sismo registrado
2024
M 2.1 · hace 2 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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