Historia geológica Localidad Navaconcejo

Navaconcejo, la crecida que movió un pueblo

En el siglo XV, una crecida del Jerte destruyó Peñahorcada y sus habitantes se trasladaron a Navaconcejo. La historia de aquel cambio se entiende mejor al mirar el río y el relieve quebrado que rodea hoy el pueblo.

El agua en Navaconcejo forma parte del paisaje del valle. El Jerte está ligado también a la historia del traslado de los habitantes de Peñahorcada.

El agua en Navaconcejo forma parte del paisaje del valle. El Jerte está ligado también a la historia del traslado de los habitantes de Peñahorcada.

Foto: Iñaki Queralt https://www.flickr.com/photos/inaxo/, CC BY 2.0 — commons.wikimedia.org

El paseo del río Jerte es una de las grandes avenidas de Navaconcejo. El agua forma parte del paisaje cotidiano, pero también de una historia decisiva: en el siglo XV, una crecida destruyó Peñahorcada y sus habitantes se trasladaron a Navaconcejo. No conocemos aquí una fecha más precisa ni los detalles de aquella riada; sí conocemos su consecuencia más duradera. Una población dejó su asentamiento y pasó a vivir en otro lugar del mismo término, en un valle donde el relieve, las gargantas y el río ocupan un lugar central.

Peñahorcada pierde su lugar

Durante el Antiguo Régimen, el actual municipio comprendía dos poblaciones: Navaconcejo y Peñahorcada. La crecida del Jerte cambió esa realidad. El río destruyó Peñahorcada y quienes vivían allí se trasladaron a Navaconcejo. El episodio tiene un protagonista colectivo —sus habitantes— y un obstáculo concreto: la fuerza del agua alteró el lugar donde estaba asentada una de las dos comunidades.

Una crecida es un aumento del caudal que puede hacer que el agua salga de su cauce habitual y alcance las zonas próximas. Ese mecanismo ayuda a entender cómo un río puede afectar a un asentamiento, pero no permite reconstruir por sí solo el recorrido exacto de aquella riada. Lo que queda establecido para Navaconcejo es su resultado: Peñahorcada fue destruida y sus habitantes cambiaron de residencia. La transformación no es solo una marca en el paisaje; también cambió el mapa humano del municipio.

El traslado enlaza dos lugares sin convertirlos en una sola escena imaginada. Peñahorcada es el asentamiento perdido en la crecida; Navaconcejo, el destino de sus habitantes. La población que había vivido en dos núcleos pasó a concentrarse en el que permaneció. La historia documentada termina ahí: no relata una vuelta a Peñahorcada ni una reconstrucción posterior, sino el cambio de residencia provocado por la destrucción.

El Jerte bajo las sierras

El escenario ayuda a comprender la presencia dominante del relieve. Navaconcejo ocupa una zona montañosa de la vertiente meridional de la sierra de Gredos, dentro del valle del Jerte. El terreno es muy quebrado y tiene fuertes pendientes. Al noroeste se alza la sierra de La Cabrera, con el pico Camocho, de 1.826 metros; al sureste, la sierra de Tormantos incluye el Collado de las Lanchuelas, de 1.458 metros, y Peñanegra, de 1.434.

En el término, la altitud va desde los 1.826 metros del Camocho hasta los 415 metros junto al Jerte; el pueblo se encuentra a 455 metros. Son cotas de distintos puntos del municipio, no una medida de la altura de una sola ladera. Aun así, dibujan el gran contraste local entre las cumbres y el fondo del valle. El río y las montañas pertenecen a un mismo paisaje, aunque la información disponible no permite atribuir a una forma concreta del terreno la destrucción de Peñahorcada.

Una cascada de Las Nogaledas, garganta cercana a Navaconcejo. El salto permite acercarse a otra de las formas en que el agua aparece en el paisaje municipal.

Una cascada de Las Nogaledas, garganta cercana a Navaconcejo. El salto permite acercarse a otra de las formas en que el agua aparece en el paisaje municipal.

Foto: Mentxuwiki, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Un sustrato de rocas diversas

Bajo ese relieve, la clasificación geotécnica municipal recoge granito, gneis y otras rocas ígneas. En sus categorías, estos materiales representan el 87,36 %; la masa de agua figura con el 12,04 %. Son datos que describen el término municipal, no una identificación de la roca bajo cada casa, cada tramo de camino o el antiguo asentamiento de Peñahorcada.

El granito, el gneis y las demás rocas ígneas son materiales diferentes, aunque aparezcan agrupados en esa clasificación. El dato importante para leer Navaconcejo es que el sustrato municipal no se reduce a un único tipo de roca. El relieve montañoso y las fuertes pendientes forman parte del escenario en que se sitúan esos materiales y el río. La información disponible no precisa cómo se formó cada roca ni permite asignar una edad geológica concreta a estos afloramientos, así que el hilo local se apoya en lo que sí describe: los materiales presentes y la configuración montañosa del término.

El estudio geotécnico caracteriza, además, formaciones generalmente impermeables o de muy baja permeabilidad. Explica que pueden albergar acuíferos superficiales cuando la alteración o las fisuras facilitan el paso y el almacenamiento del agua; suelen ser poco extensos y de baja productividad, aunque pueden tener interés local. Dicho de forma sencilla, que el agua no atraviese fácilmente una formación no significa que no encuentre vías en ella: las zonas alteradas o fracturadas pueden abrir pasos y retener agua a pequeña escala. Esta descripción ofrece una clave del comportamiento posible del sustrato municipal, pero no identifica la causa de la crecida histórica.

Las Nogaledas y el paisaje del agua

Al otro lado del Jerte, el barrio de Las Nogaledas se alcanza por un puente. Su nombre coincide con el de una garganta cercana, conocida por sus cascadas y parajes. La presencia de ese desnivel húmedo muestra otra escala del agua en Navaconcejo: junto al río que da nombre al valle, hay cursos y saltos que forman parte del paisaje local. Ninguna de esas cascadas es la escena de la crecida medieval, pero sí permite reconocer que el agua está presente en distintos espacios del municipio.

Las cascadas hacen visible el descenso del agua por la garganta. El estudio geotécnico, por su parte, describe de manera general cómo algunas formaciones de baja permeabilidad pueden dejar circular o acumular agua en superficies alteradas y fisuras. Son observaciones distintas: una muestra un rasgo del paisaje; la otra, una característica general de los materiales municipales. Juntas ayudan a entender por qué el agua es un hilo útil para recorrer Navaconcejo, sin confundir la explicación geológica con una reconstrucción de la riada de Peñahorcada.

Navaconcejo, destino y huella

El pueblo actual se organiza en torno a tres grandes avenidas: el paseo de Extremadura, la Cañada Real y el paseo del río Jerte, conectadas por calles secundarias. En la parte alta queda Las Nogaledas, al otro lado del río. El puente une ambas orillas y hace visible una relación cotidiana con el agua distinta de la que sufrió Peñahorcada: aquí cruzar el río forma parte de la conexión entre espacios del pueblo.

La historia de Navaconcejo no se reduce a aquella mudanza. El 29 de marzo de 1694, Carlos II concedió a la localidad el título de villa. En el siglo XIX se constituyó como municipio constitucional y, desde 1834, quedó integrado en el partido judicial de Plasencia. Son etapas posteriores, con sus propios cambios administrativos; no explican la crecida, pero sitúan a Navaconcejo como la población que continuó su trayectoria después del traslado de los habitantes de Peñahorcada.

También permanecen huellas construidas de otras épocas. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción data del siglo XVI; La Fábrica, destinada a fabricar telares, se construyó en el siglo XVII. Entre las ermitas conservadas, la del Santísimo Cristo del Valle se describe con mampuestos y refuerzos de cantería. Ese patrimonio pertenece a la historia posterior del pueblo, levantada en un paisaje de montaña y agua, pero las fuentes no identifican el origen de los materiales de cada edificio.

El episodio medieval tiene un desenlace claro, aunque no una escena final que podamos añadir: la crecida destruyó Peñahorcada y sus habitantes se trasladaron a Navaconcejo. El antiguo núcleo no reaparece en la historia como una población recuperada; el cambio que queda es el traslado y la continuidad del pueblo que recibió a sus habitantes. Hoy, el paseo del Jerte y el puente hacia Las Nogaledas muestran un río que sigue atravesando la vida local. Mirado desde esa orilla, el agua no es solo parte del paisaje: es también la fuerza que, siglos atrás, cambió dónde vivía una comunidad.

Tipos de terreno en Navaconcejo

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

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  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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