Muros de Nalón, carbón junto al río
En San Esteban de Pravia, el Nalón llega al Cantábrico después de atravesar un concejo de costa ondulada, laderas y pequeños pueblos. En el siglo XVIII se quiso canalizarlo para llevar carbón; más tarde, el puerto y el ferrocarril hicieron de Muros de Nalón una pieza de la ruta carbonera asturiana.
Vista desde la Estación Espacial Internacional de la costa asturiana: el encuadre reúne el Nalón, Muros de Nalón y el Cantábrico.
El Nalón no es solo el río que marca la desembocadura de San Esteban de Pravia. En Muros de Nalón fue también una posibilidad de transporte y un obstáculo. En el siglo XVIII se proyectó canalizarlo para que la producción de carbón de las cuencas asturianas pudiera desembarcarse por esta vía. El plan no llegó a buen término: las crecidas del río hicieron fracasar el proyecto. La historia del concejo quedó ligada, sin embargo, al carbón. El puerto de San Esteban acabaría exportando las extracciones de la cuenca de Aller, aunque la conexión con ese negocio llegaría por otra combinación de puerto y ferrocarril.
El escenario reúne dos poblaciones principales con paisajes distintos. Muros, la capital, se encuentra al sur; San Esteban se extiende junto a la desembocadura del Nalón. El río es el eje fluvial del concejo, acompañado por cursos menores como el Pontigo y el Ricarbo. Hacia el mar se suceden playas y una rasa litoral de ondulaciones suaves; tierra adentro, las laderas y los pastos completan un relieve que no se resume en una sola forma. Aquí, agua y terreno no son decorado: delimitan el espacio en el que se ensayaron distintas maneras de mover mercancías y organizar la vida local.
El proyecto de canalización encuentra al Nalón
En el siglo XVIII, cuando el coto de Muros seguía en manos del marquesado de Valdecarzana, se planteó canalizar el Nalón con un objetivo económico concreto: facilitar el desembarco de la producción carbonífera de las cuencas asturianas. La idea ponía al río en el centro de una ruta posible. No se trataba de una obra que podamos dar por realizada, sino de un proyecto cuyo propósito conocemos y cuyo desenlace también: las crecidas del Nalón lo hicieron fracasar.
La resistencia del río cambió el resultado. El proyecto no convirtió la desembocadura en el corredor previsto y el plan de canalización quedó atrás. La historia posterior del carbón en el concejo no repetiría esa solución: el puerto de San Esteban sería importante por la exportación de carbón, y el ferrocarril de Collanzo a Puerto de San Esteban coincidiría con el periodo de mayor densidad de población. No hace falta confundir ambas etapas: una fue un proyecto fluvial fallido; la otra, una conexión ferroviaria asociada al auge del puerto.
Pizarra y esquisto bajo un paisaje de costa
El terreno del concejo añade otra escala a este recorrido. El estudio geotécnico de Muros de Nalón clasifica como pizarras y esquistos el 69,30 % de los materiales considerados. También recoge areniscas, conglomerados y flysch, que representan el 9,32 %. La categoría «masa de agua» alcanza el 8,81 %. Son datos del conjunto municipal: permiten reconocer que bajo la costa, las laderas y los asentamientos no hay una única clase de sustrato, pero no asignan una roca concreta a un edificio o a un tramo determinado del puerto.
El mismo estudio señala formaciones carbonatadas medianamente karstificadas, con posibles karsts importantes dispersos, y recoge áreas con hundimientos kársticos actuales o potenciales. También identifica zonas con movimientos de ladera, como deslizamientos o desprendimientos, actuales o potenciales. Son procesos que forman parte de la caracterización geotécnica del concejo, no una explicación del fracaso de la canalización del siglo XVIII. Ese episodio tiene su causa documentada en las crecidas del río. El paisaje que rodea la desembocadura, en cambio, reúne sustratos variados, cursos de agua y suaves ondulaciones costeras.
La playa de Xilo o Veneiro, en la costa de Muros de Nalón, muestra el encuentro entre litoral y relieve ondulado.
La plaza de Muros reúne iglesia y mercado
Mientras el río ofrecía una ruta difícil de dominar, en Muros se afirmaba otro centro: la plaza. En la Edad Media se construyeron la iglesia de Santa María y la plaza que ayudaría a formar la futura villa. Más tarde, Carlos I autorizó allí el asentamiento de un mercado, aunque sus orígenes pudieron ser anteriores. Iglesia, plaza y mercado dejaron una referencia compartida para la población, un núcleo que se desarrolló dentro de una jurisdicción más amplia, ligada durante siglos a Pravia y a los concejos vecinos.
La historia administrativa también tuvo su conflicto y su desenlace. Las tierras estuvieron integradas en el coto de la casa de Miranda, después marqueses de Valdecarzana. En el siglo XIX, las gentes del concejo pleitearon contra esa casa y el coto fue suprimido en 1827; Muros pasó a la jurisdicción ordinaria de Pravia. El 14 de abril de 1847 se constituyó como ayuntamiento independiente. La separación no cambió el río ni el relieve, pero sí el marco desde el que sus habitantes gobernaban el territorio en el que vivían.
San Esteban enlaza el carbón con el ferrocarril
La etapa carbonera tuvo otro protagonista: el puerto de San Esteban de Pravia. Situado junto a la desembocadura, fue un puerto exportador de las extracciones de la cuenca de Aller y llegó a ser importante a mediados del siglo XX. El ferrocarril de Collanzo a Puerto de San Esteban se inauguró durante el periodo de 1900 a 1930, precisamente los años en que el concejo alcanzó su mayor densidad de población. La conexión entre producción carbonífera, puerto y ferrocarril convirtió la desembocadura en una salida económica para un carbón extraído lejos de la costa.
El cambio se ve en la población. Entre 1900 y 1930, coincidiendo con la inauguración del ferrocarril, los habitantes se duplicaron hasta alcanzar 3.915. No fue una transformación abstracta: San Esteban, a lo largo del estuario, participaba de una actividad cuyo alcance conectaba el concejo con las cuencas mineras del interior. El río, que había frustrado el proyecto de canalización, seguía definiendo el emplazamiento del puerto; para el transporte del carbón, la ruta que prosperó fue la ferroviaria.
El rótulo del puerto de San Esteban de Pravia identifica su conjunto histórico-industrial, ligado a la etapa de exportación del carbón.
El auge no duró. Tras una fase de recesión en las dos décadas siguientes, la crisis del carbón arrastró al concejo y en 1960 su población había bajado a 2.263 habitantes. Después de la posguerra, la instalación de ENSIDESA en Avilés impulsó un nuevo desarrollo industrial, pero la crisis que afectó al sector en los años setenta volvió a cambiar el horizonte. El puerto había sido una puerta de salida para el carbón; cuando el ciclo carbonero perdió fuerza, también se debilitó la actividad que había acompañado el crecimiento de Muros.
En 1916, el municipio había pasado de llamarse Muros a Muros de Nalón, un nombre que hace visible su relación con el río. En 2025 contaba con 1.955 habitantes, frente al máximo de 3.915 alcanzado durante el auge de 1900 a 1930. El concejo no desapareció cuando retrocedió el carbón: Muros y San Esteban siguen siendo sus dos poblaciones principales, una al sur y la otra junto a la desembocadura. En el Nalón permanece la imagen que abrió esta historia: un río que ofreció una ruta, rechazó un proyecto con sus crecidas y, junto al puerto, acabó formando parte de otra.
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