Historia geológica Localidad Monfero

Monfero, la pizarra entre las grietas

En Monfero, la roca que parece cerrar el paso al agua también puede alojarla donde se altera o se fisura. Ese contraste ayuda a entender un paisaje de materiales diversos y laderas donde se reconocen movimientos actuales y potenciales.

Una vista de Monfero y sus lomas, el escenario del mosaico de materiales descrito para el municipio.

Una vista de Monfero y sus lomas, el escenario del mosaico de materiales descrito para el municipio.

Foto: Jose Manuel Loureiro…, CC BY 3.0 — commons.wikimedia.org

La historia geológica de Monfero se puede seguir en una tensión sencilla: hay formaciones que apenas dejan pasar el agua y, sin embargo, sus zonas alteradas o fracturadas pueden guardar agua superficial. La roca ofrece resistencia, pero no forma una cubierta uniforme e intacta. En la clasificación geotécnica del municipio, las pizarras y los esquistos ocupan el primer lugar; el mismo estudio señala áreas con movimientos actuales o potenciales de ladera, incluidos deslizamientos y desprendimientos. No describe un episodio único, sino un relieve en el que el sustrato y sus discontinuidades importan.

Monfero, bajo una mayoría de pizarras

El estudio geotécnico asigna un 63,94 % a la categoría de pizarras y esquistos. La cifra ayuda a reconocer el material predominante a escala municipal, no a identificar la roca bajo cada casa, camino o edificio. Esa distinción importa: Monfero no es una sola pieza de pizarra. La clasificación registra también areniscas, conglomerados y flysch, con un 17,35 %, y granito, gneis y rocas ígneas, con un 14,41 %. Son familias distintas que componen un mosaico de sustratos.

La pizarra y el esquisto dan nombre a la parte mayor de ese mosaico, pero el porcentaje no cuenta por sí solo cómo se comporta cada afloramiento. Para eso hace falta mirar la otra observación del estudio: las formaciones se describen, en general, como impermeables o de muy baja permeabilidad. Dicho de forma cotidiana, el agua encuentra difícil atravesar la roca intacta. La palabra clave, sin embargo, es «en general»: la misma descripción contempla acuíferos superficiales allí donde la roca se altera o se fisura.

Cuando la roca cerrada se abre

Una fisura cambia la relación entre el agua y la roca. En vez de repartirse por toda la masa, el agua puede encontrar paso por una abertura; la alteración también puede modificar las condiciones de la superficie rocosa. El estudio no presenta esos acuíferos como extensos ni de gran productividad: los describe, por lo común, como poco extensos y de baja productividad, aunque de interés local en algunos lugares. Es una imagen más precisa que pensar en un depósito subterráneo continuo bajo todo Monfero.

Así aparece el conflicto que recorre el terreno: una formación generalmente poco permeable no es necesariamente una barrera perfecta. Allí donde hay alteración o fracturación, el agua superficial puede encontrar condiciones distintas de las de la roca intacta. Eso no permite atribuir cada movimiento de ladera al agua, ni afirmar que ocurra en todos los puntos. Sí permite entender por qué el estudio presta atención tanto a la permeabilidad como a las zonas de movimiento: ambas observaciones describen aspectos diferentes de un sustrato que no es homogéneo.

La variedad municipal añade otra capa a la lectura. Junto a pizarras y esquistos aparecen areniscas, conglomerados y flysch; también granito, gneis y otras rocas ígneas. El inventario no detalla aquí cómo se distribuye cada tipo en cada parroquia, ni autoriza a adjudicar una de esas categorías a un edificio concreto. Lo que sí revela es una diferencia fundamental respecto a la imagen de una base única: para comprender el terreno hay que contar con más de una familia de materiales.

Pizarras oscuras atravesadas por filones claros de cuarzo en la Serra de Moncoso.

Pizarras oscuras atravesadas por filones claros de cuarzo en la Serra de Moncoso.

Foto: Fernando Losada Rodríguez, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Las laderas, entre el deslizamiento y el desprendimiento

En algunas áreas, el estudio señala movimientos actuales o potenciales de dos tipos: deslizamiento y desprendimiento. Los nombres describen maneras distintas de desplazarse. En un deslizamiento, una masa de terreno se mueve pendiente abajo; en un desprendimiento, se separa y cae material, a menudo desde una zona inclinada o escarpada. La clasificación no afirma que todo Monfero esté en movimiento ni fecha un episodio concreto. Identifica áreas donde el movimiento existe o puede producirse.

Ese matiz cambia la historia: no hay que imaginar una ladera entera avanzando de pronto para reconocer que el relieve puede cambiar. El estudio pone en el mismo mapa una situación presente y una posibilidad, y con ello obliga a leer el paisaje como algo más que una forma fija. La roca y los materiales superficiales ocupan su lugar; las pendientes introducen la dirección del movimiento; las discontinuidades y la alteración ofrecen condiciones locales distintas. La evidencia no permite elegir una causa única para todas esas áreas, pero sí confirma que el terreno tiene sectores con distinta estabilidad.

Los porcentajes de materiales y la descripción de los movimientos pertenecen a escalas diferentes. El primero resume categorías en el término municipal; la segunda localiza áreas con movimientos actuales o potenciales. No deben confundirse para convertir la pizarra predominante en explicación automática de cada deslizamiento. El resultado más útil es más sobrio y más local: Monfero combina un sustrato mayoritariamente clasificado como pizarras y esquistos con otras familias de rocas, y cuenta con zonas donde se reconocen procesos de ladera.

Tres pequeños temblores, sin una causa común demostrada

El registro sísmico incluido en los datos técnicos contabiliza tres terremotos de magnitud 1,5 o superior en treinta años. Sus magnitudes van de 1,6 a 1,9; el mayor, de 1,9, figura el 9 de julio de 2025, con una profundidad indicada de 1,8 kilómetros. Los otros dos corresponden a 2007 y 2008. Son señales cuantificadas de actividad sísmica, pero estos datos no establecen que los temblores hayan provocado los movimientos de ladera descritos para el municipio.

Separar ambas observaciones evita una explicación demasiado fácil. Que haya un registro de pequeños terremotos y también áreas de deslizamiento o desprendimiento no demuestra una relación causal entre ellos. Cada dato cuenta una parte distinta del terreno: uno registra eventos sísmicos dentro de un intervalo de treinta años; el otro identifica áreas con movimientos actuales o potenciales. La geología local se entiende mejor cuando esas piezas se mantienen juntas, sin obligarlas a contar un mismo episodio.

El desenlace está en el mapa del terreno

El estudio no deja a Monfero reducido a la etiqueta de «impermeable», ni convierte cada fisura en un manantial o cada pendiente en un riesgo inmediato. Describe formaciones generalmente poco permeables, posibles acuíferos superficiales asociados a alteración o fracturación y áreas con movimientos actuales o potenciales. Ese conjunto ofrece el desenlace que permiten los datos: la roca dominante resiste el paso general del agua, pero sus condiciones locales cambian; el relieve, a su vez, incluye sectores donde el terreno puede desplazarse o ya se mueve.

Por eso la pizarra no es una respuesta única, sino el comienzo de una lectura. A escala de Monfero, su predominio convive con areniscas, conglomerados, flysch, granito y gneis; bajo esa diversidad, la alteración y las fisuras pueden abrir pasos localizados al agua, mientras algunas laderas muestran movimientos presentes o posibles. La historia permanece abierta en el paisaje, pero su huella está reconocida: un mosaico de materiales y un relieve que no se comporta igual en todas partes.

Tipos de terreno en Monfero

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

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Riesgo sísmico en Monfero

Bajo
Magnitud máxima registrada M 1.9 Escala de Richter
MáxM 1.9
MediaM 1.73
Máx Media
Eventos registrados
3
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.4) ocurre aprox. cada 10 años.
Mayores registrados
  • 1 M 1.9 2025
  • 2 M 1.7 2007
  • 3 M 1.6 2008
Último sismo registrado
2025
M 1.9 · hace 1 año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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