Historia geológica Localidad Martos

Martos creció a los pies de la Peña y dejó que la pendiente dibujara sus calles

El casco antiguo trepa por la falda del peñón que da nombre a Martos. ¿Cómo convirtió esa elevación en el primer mapa de la ciudad?

Martos vista desde la Peña: el núcleo urbano se extiende al pie del relieve que condicionó su trazado.

Martos vista desde la Peña: el núcleo urbano se extiende al pie del relieve que condicionó su trazado.

Foto: Maluoliveira, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Desde la Peña, Martos se despliega hacia el llano; desde sus calles antiguas, la ciudad parece subir de vuelta hacia la roca. La escena resume una historia local en la que el relieve no es telón de fondo: la población se asentó alrededor de la Peña y la orografía accidentada dejó su marca en un casco histórico de calles estrechas, sinuosas y empinadas. Mucho antes de que hubiera un trazado urbano que recorrer, el terreno ya ofrecía una forma de orientarse y un lugar dominante en el paisaje.

La Peña puso la pendiente en el plano

La Peña de Martos alcanza los 1003 metros y se alza junto a la ciudad. No es la cumbre más alta del municipio: al sur, la sierra de Caracolera llega a 1340 metros; al norte se encuentran la sierra de la Grana y otros relieves elevados. Pero la Peña ocupa una posición inconfundible junto al núcleo urbano. El casco antiguo se apoya en sus faldas, mientras que los barrios nuevos buscan las zonas más llanas del valle del Guadalquivir hacia el oeste y el suroeste.

¿Qué hizo que la ciudad se extendiera por caminos tan distintos? La respuesta que ofrece la historia local es concreta: los primeros asentamientos humanos se desarrollaron en torno a la Peña y, con la pendiente y el terreno accidentado, el casco histórico tomó una forma angosta, sinuosa y empinada. No hace falta imaginar un plano perdido para reconocer el efecto. Al caminar por el centro, la subida y los giros de las calles expresan la adaptación de la ciudad a un relieve que no ofrece una superficie uniforme.

El término municipal reúne contrastes a corta distancia. Hacia el sur predominan relieves montañosos; al noroeste, el paisaje se suaviza y se abre hacia la depresión del Guadalquivir. Esa diferencia ayuda a leer el crecimiento de Martos: el núcleo antiguo se arrima a la Peña, mientras la expansión busca espacio en dirección a las tierras más llanas. La topografía no cuenta por sí sola cada decisión de sus habitantes, pero sí explica por qué el casco antiguo y los nuevos barrios se acomodan a escenarios tan diferentes.

El terreno cambia antes de que acabe el municipio

El suelo de Martos no pertenece a una sola historia. En el sur afloran unidades subbéticas con rocas sedimentarias del Triásico y el Jurásico, además de algunos afloramientos de rocas ígneas triásicas. En la parte oriental aparecen calizas margosas, margas y areniscas del Jurásico y el Cretácico. Y en las zonas central y noroccidental se encuentran sobre todo margas, areniscas y conglomerados del Terciario y el Cuaternario, vinculados a la depresión del Guadalquivir.

Es una sucesión de paisajes antiguos convertidos en roca. Las calizas y dolomías se forman a partir de sedimentos de mares cálidos y poco profundos, comparables a una plataforma marina somera actual. Las margas, mezcla de componentes arcillosos y calcáreos, apuntan a fondos tranquilos donde se acumulaba barro fino. Las areniscas pueden conservar materiales depositados en playas, deltas o ríos de corriente pausada; los conglomerados, en cambio, hablan de corrientes más enérgicas capaces de transportar cantos y dejarlos acumulados. Son pistas sobre ambientes de deposición, no la imagen de un único mar o río que cubriera todo el municipio a la vez.

La diferencia importa. Las rocas del sur y del este corresponden a conjuntos geológicos distintos de los sedimentos más recientes de la depresión del Guadalquivir. Si miras desde la ciudad hacia el término municipal, la transición entre montañas y relieves suaves deja de ser solo una silueta: coincide con un cambio en las rocas que afloran. El paisaje actual reúne, por tanto, piezas formadas en épocas y entornos diferentes, después expuestas en el relieve que hoy enmarca Martos.

Un resumen geotécnico de Martos agrupa el 43.95 % de los terrenos como areniscas, conglomerados y flysch, y el 34.33 % como calizas, dolomías y mármoles. El flysch es una alternancia de capas arenosas y arcillosas: imagina una sucesión de láminas distintas, apiladas en vez de una roca homogénea. Esas proporciones ayudan a apreciar la variedad del subsuelo, junto con las formaciones que describe la geología municipal; no convierten cada calle en una muestra idéntica de todo el término.

Tucci, Tuš y una montaña dentro del nombre

La historia humana también ha dejado nombres para seguir el rastro de la Peña. La tradición etimológica recogida para Martos enlaza la antigua denominación ibera Tucci con Augusta Gemella Tuccitana, nombre con el que Plinio se refirió a la ciudad en época romana. Más tarde, fuentes musulmanas la mencionan como Tuš; en el siglo X, Al-Muqaddasi emplea Martuš y la describe como una ciudad amurallada en las montañas.

La secuencia de nombres no demuestra por sí misma cómo se transformó la ciudad, pero sí sitúa a Martos en distintos momentos de su historia. Y la montaña no desaparece de esa narración: la hipótesis atribuida a Vallvé propone que el elemento «Mar-» de Martuš podría estar relacionado con la Peña. La interpretación no es segura, así que conviene tratarla como lo que es: una posibilidad que enlaza el nombre posterior con el rasgo más visible del paisaje.

Hay una continuidad sugerente, aunque no haga falta forzarla: los primeros asentamientos se desarrollaron alrededor del peñón, el casco antiguo conserva calles condicionadas por la pendiente y una explicación posible del topónimo vuelve a mirar hacia la roca. ¿Es la Peña la clave de toda la historia de Martos? No de cada episodio, pero sí de una relación persistente entre lugar y relieve que aparece tanto en el trazado urbano como en la memoria del nombre.

Del relieve al olivar y a la mina

La relación cotidiana con el paisaje no termina en el casco antiguo. La actividad agrícola de Martos está muy vinculada al olivar, y la fiesta de la aceituna, celebrada el 8 de diciembre, marca el inicio oficial de la campaña de recolección. También hay actividad industrial y minas de diatomita y trípoli, materiales extraídos para usos industriales. Son actividades diferentes, pero ambas pertenecen a la historia económica local que se desarrolla en un municipio de contrastes entre montañas y llanuras.

La geología ayuda a reconocer el escenario; no permite atribuir a una roca concreta cada cultivo, calle o explotación. Sí permite ver que Martos se asienta entre las sierras Subbéticas y la depresión del Guadalquivir, con calizas, margas, areniscas y conglomerados distribuidos en distintos sectores. Para quien vive aquí, ese mapa se vuelve tangible en la subida hacia la Peña, en la apertura del paisaje hacia el oeste y en las lomas que cierran el horizonte.

Así se responde la pregunta del comienzo: la Peña no solo dio nombre a Martos; junto con el relieve accidentado, encauzó el primer asentamiento y dejó una huella visible en las calles del casco antiguo. Cuando vuelvas a mirar la ciudad desde el llano, verás algo más que casas trepando una ladera: verás cómo una montaña y un territorio de rocas diversas dieron forma al lugar donde Martos empezó a crecer.

Tipos de terreno en Martos

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
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    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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