Historia geológica Localidad Hermigua

Hermigua, el agua que dio luz al valle

En Monforte, una central junto a El Chorro convirtió las aguas del barranco del Cedro en electricidad para Hermigua y otros pueblos. La apuesta ganó alcance, encontró dificultades y acabó concentrando su suministro en el valle.

Hermigua se extiende por el valle entre las laderas y la costa, un paisaje donde el agua y la agricultura forman parte de su historia.

Hermigua se extiende por el valle entre las laderas y la costa, un paisaje donde el agua y la agricultura forman parte de su historia.

Foto: Ar Herrmann, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El agua del barranco del Cedro tuvo en Hermigua más de un destino. Además de sostener la riqueza agrícola del valle, en el siglo XX alimentó una central hidroeléctrica construida en la parte alta, en Monforte, junto a la cascada de El Chorro. La corriente se convirtió en una promesa concreta: iluminar Hermigua y también pueblos vecinos. Pero llevar esa energía más lejos no resultó sencillo. Las interrupciones y otros problemas acabaron limitando el servicio al propio valle. Entre la corriente y la electricidad hubo una historia de iniciativas, cambios de escala y adaptación.

Hermigua, del valle a la cumbre

La geografía ayuda a entender por qué el agua fue un recurso tan importante. La capital administrativa de Hermigua está a 150 metros sobre el nivel del mar; el término municipal asciende hasta los 1.460 metros, en la cumbre central de La Gomera. Entre ambos extremos se extiende un territorio de barrancos, laderas y zonas habitadas. El barranco del Cedro y la cascada de El Chorro sitúan el agua en el centro de la historia de Monforte, mientras que el desnivel permite comprender el contraste entre la parte alta del valle y los lugares donde vivía la población.

Bajo ese paisaje hay un sustrato que el estudio geotécnico de Hermigua clasifica, en un 90,33 %, como areniscas, conglomerados y flysch. Otro 4,88 % corresponde a granito, gneis y rocas ígneas. Son grupos de materiales distintos, registrados a escala municipal; no describen una única roca bajo todo el valle. La misma clasificación señala zonas con movimientos actuales y/o potenciales, como deslizamientos y desprendimientos. El relieve, por tanto, no es solo el escenario de la historia del agua: también es terreno con formas y materiales variados, en un municipio que va desde el entorno costero hasta la cumbre.

Mulagua y el cambio de manos del valle

Mucho antes de la central, el valle ya era codiciado por sus recursos. El cantón aborigen de Mulagua estaba asentado en Hermigua y, según las fuentes escritas y la tradición oral, participó activamente en la rebelión gomera de 1488 contra Hernán Peraza, conde de La Gomera. La represión castellana posterior provocó asesinatos, esclavización y expulsiones. A partir de ese año, Beatriz de Bobadilla repartió tierras en el valle y comenzó la colonización castellana.

Los nuevos pobladores aprovecharon los bosques, el agua y las tierras fértiles. En el siglo XVI introdujeron el cultivo de caña de azúcar para la exportación. Durante un tiempo, el valle quedó vinculado a una economía que dependía de producir para mercados lejanos. A mediados de ese siglo, la competencia de las Américas afectó a la economía azucarera canaria. La crisis impulsó la emigración y la población de Hermigua disminuyó con fuerza: para 1585, La Gomera tenía alrededor de mil habitantes, concentrados en San Sebastián, y Hermigua había quedado diezmada.

El valle no quedó vacío para siempre. En el siglo XVII se implantaron cultivos para el consumo interno y viñedos destinados a la exportación. La agricultura y la población se recuperaron: en 1680 Hermigua contaba con 930 habitantes y 188 casas. También cobró importancia la producción de seda, vinculada a las plantaciones vitivinícolas y frutales. Los cultivos se extendieron por distintas zonas del valle, y el agua siguió siendo parte de la riqueza que permitía sostener esa actividad. Siglos después, sería aprovechada de otra manera.

Parcelas cultivadas en el valle alto de Hermigua, un paisaje agrícola ligado durante siglos a los recursos del valle.

Parcelas cultivadas en el valle alto de Hermigua, un paisaje agrícola ligado durante siglos a los recursos del valle.

Foto: ildefonso fragoso, CC BY 3.0 — commons.wikimedia.org

Monforte convierte el agua en electricidad

La nueva etapa tomó forma a comienzos del siglo XX. En 1913, la iniciativa de Antonio E. Bencomo Padilla permitió dotar de luz eléctrica a Hermigua, Agulo y Vallehermoso, antes que a otros lugares de Canarias. La historia no se reduce a una fecha: la central de Hermigua se construyó en 1927, en la parte alta del valle, junto a El Chorro. Su emplazamiento relacionó directamente el proyecto con las aguas del barranco del Cedro.

Ese mismo año, la sociedad eléctrica Monforte, establecida por Sebastián Bencomo y regentada por Fernando Herrera Ramos, abasteció de electricidad al valle. La producción anual inicial se situó entre 80.000 y 90.000 kW, según el registro histórico disponible. La escala de la iniciativa era mayor que la de una sola casa o explotación: pretendía atender a Hermigua y formar parte del abastecimiento de poblaciones vecinas. El agua que recorría el barranco se convertía así en un recurso para la vida cotidiana, además de su papel en el valle agrícola.

La electricidad, sin embargo, no mantuvo una trayectoria lineal. En 1933 se incorporó un motor diésel y la capacidad se duplicó; en 1935 alcanzó 120.000 kW. El cambio muestra cómo la central amplió sus medios para sostener el suministro. Pero las caídas frecuentes y otros problemas dificultaron el servicio. La misma infraestructura que había permitido llevar luz a varios municipios tuvo que enfrentarse a interrupciones que reducían la fiabilidad de la red.

Una red que acaba en Hermigua

El resultado fue una reducción de alcance. Debido a las caídas frecuentes y a otros problemas, la central terminó limitada a abastecer únicamente a Hermigua. No desapareció la iniciativa ni se borró su importancia para el valle: cambió el territorio al que podía servir de manera efectiva. La energía que había llegado a municipios vecinos quedó, finalmente, vinculada al lugar donde se encontraba la central.

Ese desenlace devuelve la mirada al paisaje. Monforte está en la parte alta; El Chorro y el barranco del Cedro señalan el agua que hizo posible el proyecto. La geografía municipal, desde los 150 metros de la capital hasta los 1.460 de la cumbre, reúne el valle habitado y las alturas. Y la clasificación geotécnica recuerda que bajo esa extensión aparecen areniscas, conglomerados y flysch, junto con otros materiales. No hace falta atribuir a una roca concreta el éxito o los problemas de la central: lo documentado es el encuentro entre agua, emplazamiento y una red cuyo alcance acabó reducido.

Durante siglos, el agua del valle acompañó cultivos; en el siglo XX, también produjo electricidad. La central de Monforte no extendió su servicio hasta donde se había proyectado, pero dejó una historia precisa de ambición y límite. El barranco del Cedro siguió siendo parte del paisaje de Hermigua: primero, recurso del valle agrícola; después, fuerza aprovechada para iluminarlo.

Tipos de terreno en Hermigua

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

    Ver ficha
  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Hermigua

Bajo
Magnitud máxima registrada M 1.6 Escala de Richter
MáxM 1.6
MediaM 1.6
Máx Media
Eventos registrados
1
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.1) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 1.6 2023
Último sismo registrado
2023
M 1.6 · hace 3 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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