Historia geológica Localidad Golmayo

Golmayo, el río que se esconde

En el término de Golmayo, un río activo recorre una cueva de pequeños lagos y cascadas, lejos de la luz. Su recorrido subterráneo revela otra cara de un municipio donde la caliza también sostiene un puente, una calzada y una antigua tradición de canteros.

Puente de origen romano sobre el río Golmayo

Puente de origen romano sobre el río Golmayo

Foto: LOBO QUIRCE, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

La historia empieza en una cavidad descubierta en 2011. Allí, el río no corre a cielo abierto entre las sierras y las llanuras de Golmayo: avanza bajo tierra, entre formaciones calcáreas, pequeños lagos y cascadas. Cuando se exploró, los equipos distinguieron dos niveles. Uno era una zona fósil con formaciones calizas y restos arqueológicos y antropológicos; más abajo, otro albergaba un río subterráneo activo. La roca parecía cerrada, pero el agua había encontrado paso.

El agua abre camino dentro de la roca

La cueva ofrece una escena distinta a la del río Golmayo que atraviesa el municipio por la superficie. En el subsuelo, el curso de agua desaparece de la vista y reaparece en una secuencia de galerías, lagos y cascadas descrita por sus exploradores. El recorrido conocido no era pequeño: la información publicada en 2020 hablaba de unos cuatro kilómetros explorados, y señalaba que la cavidad y su río continuaban más allá.

Para comprender cómo el agua puede avanzar dentro de la roca hay que detenerse en una palabra: karst. Se llama así al relieve que se forma cuando el agua disuelve lentamente las rocas carbonatadas, como las calizas. Al circular por grietas y fracturas, puede ensancharlas y conectar huecos. El paso se transforma gradualmente en galerías por las que el agua sigue su curso. En Golmayo, el estudio geotécnico reconoce formaciones carbonatadas con karstificación y la posibilidad de karsts importantes dispersos. La cueva y su río subterráneo ponen una imagen local a ese tipo de terreno.

El agua, sin embargo, no cuenta por sí sola toda la historia de la cavidad. Los exploradores encontraron dos ámbitos diferentes: una zona fósil y otra más profunda, activa. La primera reunía formaciones calcáreas y restos arqueológicos y antropológicos; la segunda llevaba el río subterráneo. Esa diferencia permite leer la cueva como un lugar con huellas de distintas etapas: sectores sin el curso activo descrito en el nivel profundo y un tramo donde el agua todavía circulaba cuando se informó de la exploración.

Un término hecho de varios sustratos

La cueva no representa por sí sola todo el suelo de Golmayo. En el estudio geotécnico, las calizas, dolomías y mármoles ocupan el 42,56 % de las categorías de terreno recogidas. Las areniscas, conglomerados y flysch representan el 22,72 %, y las gravas y arenas compactas, el 21,13 %. Son materiales distintos, con respuestas distintas, y la variedad concuerda con el relieve municipal: junto a zonas montañosas como las sierras de Hinodejo y San Marcos hay áreas más llanas recorridas por ríos y arroyos.

Estas cifras describen el término municipal, no identifican automáticamente la roca de cada edificio ni el punto exacto por el que pasa la cueva. Pero ayudan a entender por qué el paisaje de Golmayo no se reduce a una sola piedra. La fracción de materiales carbonatados, junto con la karstificación que recoge el estudio, da contexto al río subterráneo; las areniscas y los conglomerados recuerdan que también hay otros sustratos en el municipio. En Los Plantíos, cerca del río Golmayo y entre carrascas y encinas, un peñón de arenisca conserva pinturas rupestres esquemáticas.

La roca también aparece en un paisaje de cotas cambiantes. El pico Frentes alcanza los 1.382 metros en el norte y el Hinodejo los 1.374 en el sur; el núcleo de Golmayo se encuentra a 1.053 metros. Entre las elevaciones y las zonas más bajas discurren cursos de agua como el río Golmayo y varios arroyos. El relieve reúne, así, dos maneras de seguir el agua: por los cauces visibles y por las rutas subterráneas que ofrece el terreno carbonatado.

La caliza llega al puente y al camino

A cien metros al este del pueblo, el río vuelve a estar a la vista bajo el llamado Puente Romano. La descripción municipal lo identifica como una construcción de caliza gris, con sillares lisos bien cortados. Mide 8,5 metros de longitud y 2,80 de altura. Su estructura es sencilla y sus dimensiones, reducidas, algo que la fuente relaciona con el poco caudal del Golmayo. Aquí la piedra deja de ser solo sustrato: los bloques cortados ordenan el paso sobre el agua.

A poca distancia, otro vestigio muestra cómo el camino aprovecha directamente la roca. A unos 200 metros del puente se conserva un tramo de calzada de 60 metros de longitud y 2,80 de anchura, casi paralelo a la carretera en dirección a Soria. Está trazado sobre roca, que forma guardacantones de piedra viva a los lados. El puente y la calzada ofrecen dos soluciones distintas: levantar sillares para cruzar el río y seguir una superficie rocosa para sostener el trazado del camino.

Es importante no confundir esas huellas con una prueba de que los materiales se extrajeran exactamente en el lugar. La caliza gris del puente está identificada en la descripción municipal y la calzada se describe como trazada sobre roca; la documentación no precisa de dónde salió la piedra de cada obra. Aun así, las construcciones hacen visible una relación concreta entre el terreno y el tránsito: el río exigía un cruce, y la roca proporcionaba una superficie sobre la que podía permanecer el camino.

Los canteros convierten la piedra en oficio

Siglos después, la piedra también dio forma a una tradición de trabajo. Un reportaje sobre los últimos maestros canteros de Golmayo recuerda una actividad que, durante generaciones, fue importante para la economía y la identidad del municipio. La fuente no limita esa historia a un edificio: menciona a varias familias y a numerosos artesanos. Entre ellos estaban Fortunato y Eugenio Martínez Romera y Alberto Valero Ruiz, junto con nombres como Cayo Blázquez, Aquilino Nieto y Celestino Martínez.

Fortunato Martínez Romera, nacido en Golmayo en 1933, creció en una familia de canteros. Su padre, Alejandro, lo introdujo en el oficio. Alberto Valero Ruiz, también nacido en 1933, pertenecía igualmente a una familia vinculada a la piedra. Su padre, Pablo, fue uno de los canteros que construyeron la fuente de la plaza de Golmayo. Alberto empezó a trabajar con apenas quince años en la empresa constructora Blázquez; a los diecisiete participaba en la construcción de una nueva planta del actual edificio de la Diputación Provincial.

En esa transmisión, el conflicto no está entre el agua y la roca, sino entre la continuidad de un oficio y el paso de las generaciones. El reportaje de 2025 identifica a Roberto Martínez, hijo de Fortunato, como el único que seguía practicando la cantería en Golmayo, aunque fuera como entretenimiento. La tradición no desapareció del todo, pero quedó concentrada en una sola persona. La piedra que antes reunía a numerosos artesanos sobrevivía en un oficio con menos manos.

Un río activo y una huella que permanece

Las dos historias —la del río bajo tierra y la de quienes trabajaron la piedra— terminan en un presente hecho de huellas. La exploración de la cueva había alcanzado unos cuatro kilómetros cuando se publicó la noticia en 2020, y el río subterráneo seguía activo según aquella descripción. Se planteó que pudiera desembocar en el nacimiento del río Golmayo, en La Toba; esa conexión se presentó como posibilidad, no como un curso confirmado.

En la superficie, el puente de caliza y el tramo de calzada siguen mostrando cómo se cruzaba y se recorría el terreno; la fuente de la plaza conserva la memoria de los canteros. Bajo tierra, el agua continúa su camino por la cavidad descrita por los exploradores. Golmayo no es solo la piedra que se ve ni el río que cruza el pueblo: también es ese curso escondido que abre su ruta en la roca.

Tipos de terreno en Golmayo

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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Riesgo sísmico en Golmayo

Moderado
Magnitud máxima registrada M 3.2 Escala de Richter
MáxM 3.2
MediaM 2.03
Máx Media
Eventos registrados
16
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.7) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.2 2007
  • 2 M 2.6 2007
  • 3 M 2.6 2006
Último sismo registrado
2011
M 1.8 · hace 15 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).

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