Godelleta llevó el agua del subsuelo hasta sus campos de moscatel
El paso del secano a los cultivos intensivos cambió la relación de Godelleta con sus campos. ¿Qué hizo posible que el agua llegara hasta las viñas?
Parcelas de cultivo en Godelleta, donde los pozos y el riego por goteo impulsaron la agricultura intensiva.
Durante mucho tiempo, la agricultura de Godelleta se apoyó en el secano. Hoy, los pozos y el riego por goteo han impulsado el cultivo intensivo de la vid, en especial de la uva moscatel de mesa. El cambio no se entiende solo mirando las parcelas: también importa el agua que se puede captar bajo ellas y la naturaleza del terreno que la almacena y deja circular.
¿Qué permitió cambiar el secano?
La respuesta documentada está en una transformación concreta: la construcción y explotación de pozos, junto con la implantación del riego por goteo. El Ayuntamiento relaciona esas actuaciones con el impulso de los cultivos intensivos, sobre todo de la vid y la moscatel. No se trata de atribuir a una sola característica geológica toda la historia agrícola, sino de reconocer que disponer de agua extraída del subsuelo abrió una posibilidad que el secano, por sí solo, no ofrecía.
El paisaje municipal ayuda a situar esa relación. Godelleta combina monte y llano; al norte se alza la sierra Perenchiza, mientras que varios barrancos recogen aguas del término. El de Viñamalata, en particular, se ha aprovechado para sistemas de regadío. También se citan fuentes como las de Calicanto y la Fuentecica. Agua superficial, manantiales y captaciones subterráneas forman parte de un territorio donde el cultivo ha dependido de cómo se accede al agua.
Pero una fuente y un pozo no son lo mismo. El pozo permite obtener agua del subsuelo; su utilidad depende de las condiciones locales y de la captación concreta. El estudio geotécnico de Godelleta describe como predominantes los materiales carbonatados —calizas, dolomías y mármoles— y caracteriza los acuíferos de su clasificación como generalmente extensos, muy permeables y productivos. Es un indicio relevante para entender por qué el agua subterránea forma parte del relato, aunque no demuestra por sí solo qué estrato alimenta cada pozo agrícola.
En términos sencillos, la permeabilidad indica que el agua puede circular por el terreno. En las rocas carbonatadas, esa circulación depende de sus características y de las discontinuidades que las atraviesan; no significa que cualquier punto contenga agua disponible ni que todos los pozos rindan igual. La conexión más prudente es también la más sólida: en Godelleta se construyeron pozos, y la información geológica local describe condiciones compatibles con acuíferos permeables y productivos.
Una alquería entre huerta, fuentes y barrancos
Mucho antes de los pozos modernos, la población ya estaba vinculada a la agricultura. El origen de Godelleta se sitúa en el siglo XI, con la alquería islámica de Godayla, asociada por las fuentes locales a un paisaje de huerta valenciana. Esa relación entre asentamiento y tierra cultivada no permite reconstruir exactamente qué se sembraba ni cómo se distribuía el agua en cada parcela; sí muestra que el aprovechamiento agrícola pertenecía al paisaje desde los comienzos documentados del núcleo.
La geografía que recoge la descripción municipal ofrece algunas pistas, no un plano histórico de acequias. El barranco de Viñamalata ha servido para el riego, y el término cuenta con fuentes. En una comarca de monte y llano, esas formas del relieve y esos puntos de agua pudieron condicionar dónde resultaba más sencillo cultivar. La evidencia disponible no permite atribuir a la geología la ubicación exacta de la alquería, pero sí evita imaginar el asentamiento separado de su entorno agrícola.
La torre medieval conserva otra huella de aquella larga continuidad del núcleo. Se levantó en torno a la alquería, según la historia local, y formó parte de la línea defensiva de Valencia. La torre cuenta la dimensión política y defensiva de Godelleta; la alquería, en cambio, recuerda que allí había ya una comunidad asentada en un paisaje de cultivo. ¿Qué parte de esa relación con la tierra sobrevivió a los cambios de población? La agricultura siguió siendo una base importante, aunque las formas de trabajarla cambiaron.
El campo también sintió el vacío de 1609
La expulsión de los moriscos en 1609 alteró la vida del pueblo y de sus tierras. La historia publicada por el Ayuntamiento señala que Godelleta quedó casi deshabitada y que una gran parte del término permaneció inculta durante largo tiempo. En 1610, el marqués de Aytona llevó familias de labradores de Alcublas para repoblar el lugar. No fue un cambio geológico, sino una ruptura humana con consecuencias directas para el uso agrícola del territorio.
Ese episodio importa para seguir la historia del campo: cultivar exige personas que trabajen la tierra y una organización capaz de sostener la producción. Tras la repoblación, la agricultura continuó como rasgo central de Godelleta, pero las fuentes distinguen una etapa tradicional de secano de otra más reciente, impulsada por pozos y riego localizado. No hay base aquí para afirmar que la expulsión modificara el terreno o el régimen natural del agua; lo documentado es el abandono de tierras y, después, la llegada de nuevos labradores.
El riego por goteo marcó una diferencia práctica: lleva el agua a los cultivos de forma localizada. Unido a los pozos, permitió impulsar una agricultura intensiva, con la vid y la uva moscatel de mesa como protagonistas. La bodega cooperativa elabora vino y mistela, principalmente con moscatel, según la historia municipal. Así, la captación subterránea no queda como una nota técnica: se relaciona con una producción agrícola reconocible y con productos ligados a la localidad.
El Cerro El Huerto y los campos de Godelleta forman parte del paisaje agrícola del municipio.
La viña actual guarda una historia de acceso al agua
La transición no borró el relieve ni los cursos de agua. Los barrancos de Pelos y de la Fuentecita recogen aguas de los ríos Murtal y Viñamalata, y el de Viñamalata aparece como aprovechado para el riego. Estos elementos pertenecen a la misma historia territorial que los pozos, pero cumplen papeles distintos. El barranco conduce agua por la superficie; el pozo permite captarla bajo el terreno.
¿Significa eso que toda la moscatel de Godelleta depende del mismo acuífero? Las fuentes disponibles no permiten afirmarlo. Sí permiten enlazar dos hechos: la agricultura tradicional se centraba en el secano y la expansión reciente del cultivo intensivo se asocia a pozos y riego por goteo. La caracterización de materiales carbonatados y acuíferos permeables aporta contexto geológico, no una cartografía de cada explotación ni una garantía de disponibilidad ilimitada.
Ese matiz importa cuando se mira el paisaje actual. Una parcela cultivada no revela por sí sola de dónde procede el agua ni cuánta se extrae, pero en Godelleta la historia local documenta que abrir pozos y modernizar el riego transformó las posibilidades agrícolas. La geología ayuda a explicar esa relación porque el comportamiento del agua subterránea depende del terreno; la evidencia no permite ir más allá y asignar cada cosecha a una captación determinada.
De la alquería ligada a la huerta a las viñas de moscatel regadas por goteo, Godelleta ha cambiado sus formas de cultivar sin dejar atrás la dependencia del agua. Cuando pasees junto a los campos, recuerda que parte de esa transformación ocurre fuera de la vista: en el camino que el agua encuentra bajo el terreno.
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