Historia geológica Localidad Cuéllar

Cuéllar levantó sus murallas sobre un paisaje de colinas

Desde las murallas, el caserío de Cuéllar cae por una sucesión de lomas hacia la llanura. ¿Cómo ayudó ese relieve a dar forma a una villa fortificada, y qué historia más antigua conserva el terreno?

El castillo de Cuéllar, pieza central del conjunto fortificado que se adapta al relieve de la villa.

El castillo de Cuéllar, pieza central del conjunto fortificado que se adapta al relieve de la villa.

Foto: Nubelo23 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

En Cuéllar, la muralla no corona una superficie perfectamente plana: la villa se extiende sobre varias colinas y sus calles descienden por un terreno irregular. Esa forma del paisaje ofrece una pista para entender por qué el lugar fue ocupado desde antiguo y cómo se configuró su núcleo medieval. La geología no levantó el castillo ni trazó las defensas, pero el relieve sí pudo condicionar dónde se asentó la población y cómo se recorren sus calles.

La primera ventaja fue estar en alto

La ocupación de la parte alta de Cuéllar se remonta, al menos, a la Edad del Hierro: allí se conocen restos de un poblado. En las Erijuelas de San Andrés se ha localizado una necrópolis del mismo periodo. Son dos referencias concretas, una en la zona elevada y otra en otro sector del municipio, que muestran que el paisaje de Cuéllar ya estaba habitado mucho antes de que sus murallas definieran la silueta que reconoces hoy.

¿Qué ofrecían aquellas colinas? La evidencia disponible permite afirmar que la villa se alza sobre un declive y que el municipio combina zonas de topografía suave con un relieve más abrupto junto al río Cega. Es razonable deducir que las elevaciones ofrecían posiciones favorables para asentarse y vigilar el entorno, aunque no hay en el dossier una descripción arqueológica que atribuya expresamente a esa razón la elección del poblado de la Edad del Hierro.

El terreno tampoco es un decorado uniforme. La descripción geológica municipal distingue áreas arenosas del Cuaternario, asociadas a vegetación, tierras predominantemente arcillosas del Mioceno y una tercera zona pliocena que alterna con las miocenas. Dicho sin jerga: el mapa reúne materiales de distintas edades y no una única capa continua. En términos de una historia larga, son capítulos distintos conservados en el mismo municipio.

La arcilla es el componente más fácil de imaginar: según la guía divulgativa de materiales, suele formarse en fondos de agua tranquila, como un lago o una zona resguardada. Aplicada aquí, esa imagen es una interpretación general, no una reconstrucción documentada de un lago concreto bajo Cuéllar. En cambio, el dato local verificable es que hay terrenos miocenos predominantemente arcillosos. Los suelos arenosos cuaternarios y las alternancias pliocenas completan ese mosaico, sin que la información disponible permita asignar cada unidad a una calle o a un edificio.

El Cega cambia la escala del paisaje

La mayor ruptura del relieve municipal aparece junto al río Cega. En una comarca descrita como suavemente ondulada, la gran cortada que acompaña al río destaca por sus pendientes, que localmente pueden superar el 20 %. Es un contraste importante: la mayor parte del entorno ofrece transiciones suaves, mientras que el borde fluvial introduce un desnivel marcado.

La presencia del Cega y de esa cortada ayuda a leer la forma general del término, pero conviene no convertir una asociación en una explicación que las fuentes no aportan. El material consultado no detalla cuándo se excavó ese desnivel ni permite atribuirlo a una fase concreta de la historia del río. Sí permite reconocerlo como un rasgo destacado del paisaje local, capaz de hacer más abruptos los límites entre la llanura y el valle.

Para quien vive en Cuéllar, la diferencia se entiende mejor caminando que mirando una lista de rocas: el trazado de la villa histórica ocupa un relieve de lomas, y el Cega acompaña otra parte del territorio con una escarpa mucho más pronunciada. La geología registrada en el municipio —materiales arenosos, arcillosos y alternancias de distinta edad— ofrece el marco físico de ese paisaje. No demuestra por sí sola por qué se eligió cada emplazamiento, pero hace visible que la superficie sobre la que creció Cuéllar no era idéntica en todas partes.

Las defensas siguieron el contorno de la villa

La Cuéllar medieval volvió a hacer del relieve un elemento práctico. La villa fue repoblada en la Edad Media; la primera repoblación, posterior a la batalla de Simancas, no tiene una fecha precisa en el relato histórico disponible. En 977 fue arrasada por Almanzor. Más de un siglo después llegó una segunda repoblación, vinculada al movimiento impulsado por Alfonso VI y encomendada a Pedro Ansúrez.

En los siglos siguientes, la población aparece ya como un centro político y económico. Actuó como concejo en 1147 y Alfonso VIII celebró allí Cortes en 1184. La actividad ganadera y la producción de lana adquirieron un peso destacado, y la lana se exportaba a Flandes desde el siglo XII. Con Alfonso X, la ganadería recibió un impulso mediante un emporio ganadero y las exenciones recogidas en el Fuero Real de 1256.

En ese contexto tomó forma la ciudad fortificada que hoy se reconoce por el castillo, los recintos amurallados y sus puertas. La documentación local describe dos recintos principales, uno superior, de carácter más fortificado, y otro inferior, más urbano; la descripción patrimonial de Cuéllar también destaca un triple recinto. La diferencia entre ambas formas de contar las defensas aconseja no reducirlas a una cifra única: lo visible es un sistema de murallas y contramuralla que ordena la villa en distintos niveles.

El desnivel debió de ser útil para construir una defensa escalonada: esa relación entre la forma del terreno y la disposición de los recintos es una lectura razonable del relieve y del trazado descrito, no una explicación técnica explícita en las fuentes. La topografía no sustituía a la obra humana. Le daba un escenario con pendientes, bordes y posiciones elevadas que los constructores podían aprovechar.

Detalle exterior del castillo de Cuéllar: la fábrica pétrea y los elementos de madera muestran la variedad de materiales constructivos.

Detalle exterior del castillo de Cuéllar: la fábrica pétrea y los elementos de madera muestran la variedad de materiales constructivos.

Foto: Benjamín Núñez González / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

La piedra cuenta otra parte de la historia

La geología también aparece, de manera muy visible, en los materiales de construcción. Las descripciones de Cuéllar señalan el uso de ladrillo en las iglesias mudéjares, madera en las techumbres y piedra caliza en torres y muros. La arquitectura popular incorporó entramados de madera, adobe y mampostería caliza. En otras palabras, la historia construida de la villa combina materiales distintos en lugar de depender de una sola roca.

Ese contraste se aprecia en las iglesias mudéjares: el ladrillo organiza portadas y ábsides, mientras la piedra caliza aparece en partes robustas de algunas construcciones. El auge económico del siglo XIII, ligado a la ganadería lanar, permitió edificar numerosas iglesias en el curso de un siglo, según la descripción patrimonial consultada. La secuencia enlaza una economía documentada con una transformación urbana igualmente visible, aunque no permite afirmar que la piedra empleada se extrajera de un punto concreto del término.

El castillo y las murallas condensan esa relación entre materia y forma. En la imagen de sus muros se distinguen superficies pétreas y elementos constructivos diferentes; alrededor, la villa se abre sobre un terreno de lomas. La piedra de los edificios no es una prueba automática de que se construyeran con la roca del subsuelo inmediato. Lo verificable es más preciso: las fuentes locales identifican la caliza como material de mampostería y de torres, mientras que la geología municipal describe varios tipos de terreno, no el origen de cada bloque utilizado.

Una villa, varias edades bajo el mismo horizonte

Cuéllar conserva también un hilo humano anterior a la Edad Media: los restos de la Edad del Hierro en la parte alta y la necrópolis de las Erijuelas de San Andrés. Para épocas posteriores, la historia documenta repoblaciones, la expansión ganadera y la construcción de murallas e iglesias. Juntas, esas evidencias muestran que el paisaje fue ocupado, organizado y transformado en etapas distintas.

El relato geológico, por su parte, no apunta a un único episodio espectacular, sino a una combinación: lomas y pendientes que dan forma al asentamiento, un borde fluvial destacado junto al Cega y terrenos de edades y composiciones diferentes. La geología municipal permite situar esos rasgos en un marco temporal amplio; no convierte cada edificio en una consecuencia directa de una roca ni explica por sí sola todas las decisiones humanas.

Al subir por las calles hacia el castillo, el relieve que pudo favorecer la ocupación antigua vuelve a sentirse bajo los pasos. Y al mirar desde las defensas hacia las lomas y la llanura, Cuéllar deja de ser solo una villa amurallada: aparece como una ciudad construida adaptándose a un terreno desigual, entre colinas, materiales de distintas edades y el corte del Cega.

Tipos de terreno en Cuéllar

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Yesos, Anhidrita y Sales
    Peligro

    Yesos, Anhidrita y Sales

    Rocas sedimentarias de origen químico formadas por la precipitación de minerales disueltos en cuencas cerradas. Predominan los yesos (sulfato cálcico) y en menor medida la anhidrita y las sales (halit

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  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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