Cheles, del monte a las aguas
El Guadiana acompaña una historia de asentamientos que cambiaron de lugar: algunos rastros antiguos quedaron bajo Alqueva y el pueblo de San Blas se trasladó hacia el sur. Entre la sierra, las rocas y la ribera, Cheles fue rehaciendo su sitio.
Una calle del núcleo de Cheles, con fachadas claras junto a una pequeña construcción religiosa. El pueblo actual ocupa el emplazamiento al que se trasladó la villa desde la sierra de San Blas.
En Cheles, la historia del poblamiento no se lee en un único punto. En las riberas del Guadiana, cerca de la finca Galacho, se han encontrado numerosos petroglifos; en San Goldofre, hoy bajo las aguas del embalse de Alqueva, yacen vestigios romanos y visigodos. Más tarde, el pueblo ocupó la sierra de San Blas, también junto al río, antes de trasladarse hacia el sur. Son lugares y momentos distintos, unidos por una misma pregunta: cómo se acomoda una comunidad a un paisaje marcado por el agua y el relieve.
San Blas: casas, fortaleza y un cambio de sitio
La memoria de Cheles se abre mucho antes de la villa actual. Los petroglifos de las orillas dejan imaginar una presencia humana antigua; quizá el asentamiento primitivo se remontara al Neolítico, o quizá fuera posterior. En San Goldofre, los restos romanos y visigodos añaden otras etapas a esa larga relación con el Guadiana. El agua del embalse cubre ahora ese paraje, y con él parte de las huellas que unían el lugar a sus pobladores de otras épocas.
En la sierra de San Blas estuvo después el antiguo emplazamiento de Cheles. De aquel núcleo quedan algunos cimientos de una antigua fortaleza, restos de casas desperdigadas por el monte y piedras. No es una villa conservada intacta, sino un paisaje con fragmentos: señales de que hubo casas y una defensa en la sierra, junto a un río que seguía definiendo el entorno.
Imaginemos las ventajas de esa ribera. El Guadiana podía ofrecer agua y servir de referencia para desplazarse por el territorio; los rastros hallados junto a sus orillas hacen razonable pensar que su proximidad resultaba útil para asentarse. A la vez, vivir junto a un río significa convivir con un paisaje cambiante: el agua erosiona, transporta y deposita materiales. Esa dinámica general ayuda a entender por qué una ribera puede ser atractiva y exigente a la vez, aunque no explique por sí sola las decisiones concretas de Cheles.
Las rocas de Cheles, una historia bajo el paisaje
El estudio geotécnico de Cheles ofrece una imagen mineral del término municipal: clasifica el 81,63 % como pizarras y esquistos. Son rocas metamórficas, transformadas por presión y temperatura a partir de materiales anteriores. Su fábrica suele organizarse en planos; por eso, en términos generales, pueden separarse siguiendo esas superficies. Areniscas, conglomerados y flysch representan el 6,42 %, y las arenas finas y limos, el 4,86 %.
Estos nombres ponen escala al escenario. Las pizarras y los esquistos son rocas consolidadas; las arenas y los limos son sedimentos sueltos, de tamaño fino. No reaccionan igual ante el desgaste y el movimiento del agua. En Cheles, el Guadiana y el embalse hacen visible la importancia del agua en la historia local, mientras que la clasificación geotécnica muestra que las rocas metamórficas dominan el término. Juntas, estas pistas invitan a mirar el asentamiento como parte de un paisaje de materiales y relieves diversos.
La sierra de San Blas y la ribera cuentan, además, una historia humana de cambios de emplazamiento. La información disponible no identifica la roca exacta de cada casa o de la antigua fortaleza; el dato geológico describe el municipio en conjunto. Aun así, ofrece una base concreta para comprender el terreno: rocas con planos internos, sedimentos finos y una masa de agua que ocupa una parte del término. Esa combinación es el telón físico sobre el que se movieron las poblaciones.
Fachada de una pequeña iglesia en Cheles, entre las viviendas del pueblo actual. La villa se trasladó desde San Blas a un lugar más al sur.
El Guadiana entre las huellas y el embalse
¿Qué pudo significar trasladar un núcleo que ya estaba junto al río? En el primer tercio del siglo XVI, don Juan Manuel de Villena y Silva decidió mover el pueblo desde San Blas hacia un emplazamiento algo más al sur. El relato histórico no ofrece una causa concreta para esa decisión. Cabe pensar, sin embargo, que no fue una simple mudanza de casas: al cambiar de lugar el centro del pueblo, también cambiaba la relación entre la comunidad, la sierra y su fortaleza.
El Guadiana permanece como hilo de fondo, pero los dos cambios no son iguales. El traslado de San Blas desplazó el centro de la villa; la construcción del embalse de Alqueva cubrió San Goldofre y sus vestigios romanos y visigodos. En las riberas cercanas a Galacho, los petroglifos recuerdan otra clase de huella. El agua no borra toda la historia del paisaje: en unos lugares la cubre, en otros acompaña marcas que aún se conocen.
La nueva fortaleza y el pueblo al sur
El traslado trajo consigo el abandono de la fortaleza antigua y la construcción de otra cerca del nuevo núcleo, en el lugar conocido como la cerca del castillo. La obra comenzó en torno a 1508, según un escrito de la reina Juana dirigido al corregidor de Badajoz. Supongamos que acercar la nueva casa fuerte al pueblo ayudaba a ordenar en un mismo espacio la vida de la villa y su autoridad. La proximidad entre el nuevo asentamiento y la fortaleza hace plausible esa reorganización: el centro de poder acompañó al centro habitado.
El movimiento, por tanto, no dejó a Cheles sin defensa ni borró de inmediato su pasado. La fortaleza de San Blas quedó atrás, con cimientos y restos dispersos; una nueva construcción se levantó cerca de las casas del emplazamiento meridional. La población cambió de sitio, pero siguió ligada a un territorio fronterizo próximo a Portugal y al Guadiana. En la sierra quedó la huella de lo abandonado; junto al nuevo núcleo, la señal de una villa que se reorganizaba.
De la despoblación a la reconstrucción
En 1640 comenzó la guerra con Portugal, y Cheles sufrió sus consecuencias de forma directa. A partir de octubre de 1643 la villa quedó totalmente despoblada. La interrupción fue brusca: el pueblo que se había trasladado y reconstruido en el siglo XVI perdió a sus habitantes durante el conflicto. La frontera, que daba contexto a la vida local, se convirtió en el frente de una crisis que dejó la villa destruida.
La guerra terminó en 1668 con la firma del Tratado de Lisboa, y la repoblación comenzó de manera paulatina. Regresaron solo algunos vecinos, incluido el señor de la villa, y llegaron nuevas familias, la mayoría portuguesas. Imaginemos el trabajo de levantar otra vez una comunidad en ese lugar: no solo reparar edificios, sino volver a poner en marcha casas, campos y vínculos cotidianos. La reconstrucción avanzó en una época difícil, con plagas de langostas y gorriones que dañaban las cosechas, y con lobos y zorros que atacaban al ganado.
También apretó la variabilidad del agua: se registraron grandes sequías en 1668, 1674, 1681 y 1685; 1684 figura como año de aguaje. La alternancia de condiciones adversas formaba parte del reto de rehacer la villa y sostener sus recursos. En 1699 se estaba terminando el antiguo ayuntamiento, prueba de que el núcleo repoblado volvía a contar con edificios públicos. Tenía una escalera exterior, vivienda para el alcaide, panera para el pósito y cárcel. Fue demolido en 1962.
Cheles quedó, así, en su emplazamiento actual, al sur de San Blas; el antiguo ayuntamiento desapareció, pero el pueblo reconstruido continuó. En 2025 cuenta con 1.175 habitantes. Bajo Alqueva, San Goldofre conserva otras etapas de la historia local; en la sierra, las piedras de San Blas señalan el asentamiento abandonado. Desde el monte hasta el agua, la villa no dejó de cambiar: trasladó su centro, sobrevivió a la despoblación y rehízo su vida en otro sitio.
¿Necesitas un estudio geotécnico en Cheles?
Solicita un presupuesto sin compromiso. Te asesoramos sobre el tipo de estudio que necesitas.
- Estudios firmados por geólogo acreditado
- Conformes con el CTE y Eurocódigo 7
- Cobertura en toda España
Más de 1000 estudios realizados
Pide presupuesto gratis
Contactamos por Whatsapp, teléfono o email, como prefieras.